Nikola Tesla: biografía y resumen de sus aportes a la ciencia

Nikola Tesla fue uno de los grandes genios del siglo XX y, pese a que su figura ha sido algo maltratada por la historia, su legado ha permitido el desarrollo científico y tecnológico actual.
Nikola Tesla

Como suele suceder con las mentes más innovadoras y creativas, Nikola Tesla fue un incomprendido durante toda su vida.

E igual que ocurre con los grandes artistas, su obra solo fue valorada después de su muerte. Dedicó su vida a resolver los misterios de la electricidad y a encontrar la manera de que esta hiciera más fácil la vida de las personas.

Afortunadamente, hoy en día consideramos a Nikola Tesla como lo que realmente fue: un genio. A él le debemos innumerables inventos que han sido pieza clave para que la ciencia y la tecnología se hayan desarrollado como lo han hecho.

Nikola Tesla es la mente detrás de los motores de corriente alterna, las radiografías, la radio e incluso de que todos dispongamos de electricidad y energía en nuestros hogares. Tesla fue la figura que estableció los pilares de la tecnología moderna.

En el artículo de hoy rendiremos homenaje a este científico de origen serbocroata, mostrando tanto su biografía como sus principales aportaciones en el campo del electromagnetismo y, por lo tanto, a la tecnología y la ciencia en general.

Biografía de Nikola Tesla (1856 - 1943)

Nikola Tesla se ha convertido en todo un icono de la cultura popular al cumplir a la perfección con la figura de genio científico excéntrico e incomprendido.

A continuación veremos al verdadero hombre detrás de la leyenda, analizando la biografía de este inventor, físico e ingeniero eléctrico y mecánico de origen serbocroata que desarrolló su obra científica a finales del siglo XIX y principios del XX.

Primeros años

Nikola Tesla nació el 10 de julio de 1856 en Smiljan, una pequeña localidad situada en la actual Croacia. Ya desde pequeño dio muestras de tener una mente inusualmente curiosa y creativa para un niño de su edad.

De hecho, la leyenda cuenta que cuando tenía tres años, sucedió algo que sería una señal de lo que le depararía la vida. Mientras acariciaba a su gato, el roce de la mano con el pelo del animal hizo que saltaran chispas. Tesla, sin entender nada, le preguntó a su padre por qué ocurría eso. Y el padre, un sacerdote, le dijo que era electricidad.

Y desde aquel momento, Nikola Tesla se sintió maravillado por aquel fenómeno que había surgido en el lomo de su gato, por lo que dedicó su vida a resolver ese misterio.

En la escuela mostró una gran facilidad para las matemáticas y para la ciencia en general. Sin embargo, cuando todo parecía ir bien académicamente, pasó algo que casi le costó la vida. Con 17 años, Tesla enfermó gravemente de cólera.

Mientras estaba enfermo y veía su vida correr peligro, Tesla le pidió a su padre que si se recuperaba, lo enviara a la mejor universidad de ingeniería que hubiera. Y así sucedió, pues consiguió superar la enfermedad y su padre cumplió la promesa.

Por ello, en 1875, a los 19 años, Nikola Tesla comenzó sus estudios en la Universidad Politécnica de Graz, en Austria. Empezaba así la formación de una de las grandes mentes científicas de la historia.

Fue durante estos estudios y a medida que iba profundizando en el conocimiento de los fenómenos electromagnéticos que empezó a germinar una idea en su interior: “¿Puede la energía y la electricidad llegar a todas las personas del mundo?”. Esta pregunta marcó la vida profesional de Tesla para siempre.

Vida profesional

Después de graduarse, en 1881, Tesla viajó a Viena y empezó a trabajar en la Compañía Nacional Telefónica. Pero su brillantez no pasó desapercibida por mucho tiempo, y fue contratado por la Compañía Edison, la cual tenía una sede en París, a la que acudió a trabajar.

Tampoco ahí, pese a ser uno de los gigantes de la energía del mundo, pasó desapercibido. Por ello, uno de sus jefes escribió una carta de recomendación al propio Thomas Alva Edison, que dirigía la empresa desde su centro en Estados Unidos.

Al saber de la existencia de este joven prodigio, Edison invitó a Tesla a trabajar para él, por lo que Tesla viajó a Nueva York en 1884. Sin embargo, lo que en un principio tenía que ser una relación de maestro y aprendiz, terminó siendo una de las mayores disputas entre científicos de la historia.

Edison era la figura más importante de la tecnología en el mundo y era un consolidado empresario responsable de grandes inventos. Pero Tesla no se vio acobardado por esto y no dudó en cuestionar algunos de los procedimientos que seguía Edison. El ego de ambos científicos chocó y empezó lo que comercialmente se conoce como “la guerra de las corrientes”.

A grandes rasgos, hay dos formas de transmitir la electricidad: por corriente directa o por corriente alterna. Y cada uno de ellos defendía una. La corriente directa es la transmisión de la electricidad en un solo sentido (como si se tratara de un rayo), algo que servía bien para mover pequeñas cantidades de energía para, por ejemplo, encender una bombilla.

Edison defendía esta forma de transmitir la energía. Pero Tesla, conocedor de las limitaciones, estaba convencido de que la corriente alterna era mejor. En esta, la electricidad se mueve en ambos sentidos, lo que permite transmitir cantidades mayores de energía a mayor distancia. La corriente alterna es mucho más potente que la directa.

Y, pese a que el tiempo le dio la razón a Tesla ya que las redes eléctricas que hacen llegar energía a las ciudades usan la corriente alterna, Edison se encargó de desacreditar a Nikola Tesla para que su fama no se viera comprometida.

Por ello, Edison viajó por Estados Unidos difamando a Tesla, diciendo que la corriente alterna era peligrosa, llegando incluso a electrocutar animales para demostrarlo. Esto, junto con el hecho de que Edison se negara a pagar 50.000 dólares que le debía, hizo que Tesla abandonara la compañía y buscara suerte por sí solo.

Por ello, Tesla fundó en 1886, con apenas 30 años, su propia compañía: Tesla Electric Light & Manufacturing. En ella, empezó los planes para desarrollar un motor de corriente eléctrica, el cual podría suministrar energía barata a un gran número de gente. Esto llamó la atención de inversores, pero con el tiempo, estos empezaron a dudar de la aplicabilidad de los inventos de Tesla y lo acabaran despidiendo de su propia empresa.

Esto hizo que durante un año, Tesla tuviera que trabajar como obrero en Nueva York para ganar dinero y poder sufragar su siguiente proyecto, pues él no se daba por vencido. Gracias a los ahorros, Tesla pudo inventar por cuenta propia un motor de corriente alterna, el cual presentó en un concurso de ingeniería eléctrica en 1888.

Esto volvió a despertar la curiosidad de las grandes figuras de la electricidad en el país, por lo que consiguió trabajar en una gran empresa: Westinghouse Electric & Manufacturing Company’s. Ahí, y con el apoyo de los directores, en 1893, consiguió una proeza: utilizando la fuerza del agua de las cataratas del Niágara en un motor de corriente alterna, consiguió suministrar electricidad a la ciudad de Búfalo, cerca de las cataratas.

Tesla siguió desarrollando la tecnología de la electricidad y, pese a que en 1895, un misterioso incendio destruyera la totalidad de su laboratorio, hizo innumerables inventos: el primer objeto controlado a distancia por radio, la primera imagen de radiografía mediante rayos X, la famosa bobina de Tesla…

Siguió sus investigaciones, descubrimientos e inventos, llegando a hacer unas 300 patentes. Sin embargo, Tesla tuvo problemas con estas durante el resto de su vida, entre las que destaca el conflicto con el italiano Marconi por el invento de la radio, pues había usado algunas patentes de Tesla para inventarla.

Finalmente, Nikola Tesla murió solo en la habitación de un hotel en Nueva York a los 86 años, un 7 de enero de 1943, a causa de un infarto de miocardio. De todos modos, dejó tras de sí un legado que, pese a ser infravalorado durante su vida, a día de hoy es imprescindible para que estemos logrando el desarrollo tecnológico moderno.

Los 4 principales aportes de Nikola Tesla a la ciencia

Como hemos dicho, Nikola Tesla estuvo demasiado avanzado para su época. Esto explica que gran parte de sus descubrimientos e inventos no fueran valorados hasta después de su muerte, pero eso no significa que Tesla no fuera una de las grandes mentes científicas de nuestra época. Por ello, a continuación presentamos algunas de las aportaciones más importantes que hizo para la ciencia y la sociedad en general.

1. Motor de corriente alterna

Es imposible suministrar energía a las grandes ciudades mediante la corriente directa, por lo que actualmente esta está reservada para hacer funcionar la batería de los dispositivos electrónicos. Nikola Tesla desarrolló y trabajó los principios de la corriente alterna.

El desarrollo del motor de corriente alterna, basado en la obtención de electricidad gracias a la rotación de unas bobinas por acción de una fuente de energía determinada (nuclear, eólica, hidráulica…), permitió - y sigue permitiendo - que la electricidad llegue a nuestros hogares, a las industrias y a las calles.

2. Radiografías

Pese a no descubrir los rayos X, Nikola Tesla fue la primera persona en tomar una radiografía. Además, gracias a la investigación en el campo del electromagnetismo, Tesla pudo avisar e informar de los peligros que tenía el uso de los rayos X en los humanos. No se podían usar a la ligera ya que eran dañinos. Evidentemente, esto ha tenido implicaciones enormes en el campo de la medicina.

3. La radio

La idea de que la radio fue inventada por Marconi está muy arraigada en la gente. Pero lo cierto es que la Corte Suprema de Estados Unidos terminó dando la patente de la radio a Tesla, pues Marconi había aprovechado no solo algunos de sus inventos, sino la propia idea, ya que Tesla ya había sido capaz de enviar información a distancia mucho tiempo antes.

Las implicaciones de esto son evidentes, pues ha permitido la comunicación a través del mundo y gracias a esto disponemos de radio en el coche, en los teléfonos, en casa...

4. Energía inalámbrica

Nikola Tesla consiguió, gracias al uso de unas bombillas de fósforo, la transmisión de energía eléctrica entre dos puntos separados en el espacio (cercanos) sin la necesidad de un objeto físico que transmita la corriente.

Las placas de carga inductiva de los smartphones, las tarjetas contactless, los cepillos dentales eléctricos, cargadores de dispositivos implantables como marcapasos, cargadores de vehículos eléctricos… Todo esto se basa en los principios descubiertos por Tesla.

Referencias bibliográficas

  • Rajvanshi, A.K. (2007) “Nikola Tesla: The creator of the electric age”. Resonance.
  • Vujic, J., Marincic, A., Ercegovac, M., Milovanovic, B. (2001) “Nikola Tesla: 145 years of visionary ideas”. Microwave Review.
  • Cheney, M. (2009) “Nikola Tesla, El Genio al que le robaron la luz”. Turner Noema.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.