Thomas Edison: biografía y resumen de sus aportes a la ciencia

Thomas Edison fue un inventor, científico y empresario estadounidense considerado por muchos como una de las mentes más prolíficas de la historia reciente, pues tiene en su haber más de mil patentes distintas.
Thomas Edison

“El genio es un diez por ciento de inspiración y un noventa por ciento de transpiración”. Así se expresaba Thomas Edison cuando era preguntado por cómo podía mantener ese nivel de ingenio. Él afirmaba que todo se debía al trabajo duro, pues este supera al talento.

A Thomas Alva Edison le debemos la invención de todo tipo de productos que cambiarían para siempre el mundo, como por ejemplo las bombillas incandescentes, la cámara de cine, el fonógrafo e incluso los vehículos eléctricos. Teniendo en cuenta que desempeñó su actividad más importante a finales del siglo XIX, Edison fue un absoluto adelantado para su época.

Sus inventos fueron imprescindibles para contribuir al desarrollo de la Revolución Industrial y mejoraron enormemente el bienestar y las condiciones de vida de millones de personas, dejando tras de sí un legado que abrió las puertas a la ingeniería y tecnología modernas.

En el artículo de hoy rendiremos homenaje a la figura de este genio admirado y controvertido a partes iguales, repasando tanto su biografía como las aportaciones más importantes que hizo ya no para la ciencia, sino para el mundo.

Biografía de Thomas Alva Edison (1847 - 1931)

Thomas Alva Edison fue uno de los mayores inventores de la era moderna. Es una figura muy reputada ya que tiene un su haber más de 1.000 patentes, algunas de las cuales marcarían un antes y un después en la sociedad. Pero también es alguien polémico, especialmente por sus conflictos con otra de las grandes mentes de la época: Nikola Tesla. Sea como sea, a continuación presentamos la biografía de este inventor, científico y empresario norteamericano.

Primeros años

Thomas Alva Edison nació el 11 de febrero de 1847 en Milan, una pequeña localidad en Ohio, Estados Unidos, en el seno de una familia de clase media. Poco tiempo después de que acabara la Revolución Industrial, las poblaciones que no disponían de ferrocarril estaban destinadas a la ruina. Y era el caso de Milan.

Por ello, cuando Edison tenía 7 años, tuvo que emigrar con su familia a Port Huron, Michigan, antes de que la crisis económica les azotara. Fue a esa edad que Edison asistió por primera vez a la escuela. Sin embargo, duró apenas tres meses.

Y es que maestros y director acordaron su expulsión ya que, a su parecer, Edison mostraba un absoluto desinterés y una gran torpeza intelectual, cosa que, junto a una ligera sordera causada por una escarlatina que sufrió, hizo que consideraran que no era apto para la escuela.

Afortunadamente, su madre, que en el pasado había sido profesora, se hizo cargo de la educación de Edison en casa. Fue aquí donde no solo consiguió preparar a su hijo intelectualmente, sino que despertó en él una curiosidad sin límites que más tarde le haría convertirse en una de las figuras más importantes de la historia de la ciencia.

Tal era su afán por experimentar que, con apenas 10 años, instaló un pequeño laboratorio en el sótano de su casa, donde empezó a ver qué podía hacer con la química y cómo se comportaba la electricidad, un fenómeno que lo maravillaba y que sería el foco de su actividad profesional.

Empezó a nacer en él, ya en esa edad temprana, un profundo espíritu emprendedor. Esto le llevó a, con 12 años, vender periódicos y chucherías en un tren que salía cada día de Port Huron, la localidad donde seguía viviendo. Incluso llegó a hacerse con una prensa de imprimir de segunda mano y publicó su periódico, al que llamó “Weekly Herald”.

Él seguía haciendo experimentos por cuenta propia hasta que, con 16 años, Port Huron empezaba a quedarse pequeño para él. Cogió sus cosas y marchó de casa de sus padres, con la voluntad de ir moviéndose por el país y teniendo empleos que le permitieran saciar su creatividad.

Vida profesional

Edison dominaba bien el oficio de telegrafista, y teniendo en cuenta que el país estaba en plena Guerra de Secesión, sabía que no tendría problemas para encontrar trabajo. Así pues, Edison estuvo durante 5 años viajando y teniendo empleos ocasionales cuyos sueldos destinaba a sobrevivir pero también a comprar libros y utensilios que le sirvieran para seguir experimentando.

En 1868 y con 21 años, habiendo acabado ya la Guerra de Secesión, Edison se instaló en Boston, donde siguió trabajando como telegrafista. Lo importante, sin embargo, es que fue en este momento donde se familiarizó con la obra de Michael Faraday, un físico británico que dedicó su vida al estudio del electromagnetismo y la electroquímica y que había fallecido hacía apenas un año.

Su obra fascinó a Edison, que encontró en Faraday un ejemplo a seguir. Más motivado que nunca y predispuesto a canalizar todo su ingenio inventivo, Edison dejó el trabajo de telegrafista y decidió convertirse en inventor autónomo.

Su primera patente llegó ese mismo año y consistía en un contador eléctrico de votos para el Congreso. Optimista con que su invento fuera un éxito, se encontró con que lo consideraron como poco práctico. Esto sirvió a Edison para darse cuenta de algo: un invento tenía que responder a una necesidad de la gente.

Con ganas de expandir horizontes, Edison se mudó a Nueva York en 1869, confiado en que le llegaría alguna gran oportunidad. Y así fue. Ese mismo año, la Western Union, la compañía telegráfica más importante de Estados Unidos por aquel entonces, le pidió a Edison que encontrara la forma de construir una impresora que reflejara la cotización de los valores en la Bolsa.

Edison lo consiguió en tiempo récord y no solo se ganó cierta reputación, sino que la Western Union le dio 40.000 dólares, una suma enorme de dinero en aquella época. Esto le sirvió para, después de años de continuar con sus inventos y de casarse en 1871, construir su taller más famoso en Menlo Park, un pequeño pueblo a las afueras de Nueva York, al que bautizó como “fábrica de inventos”.

Se instaló en este laboratorio en 1876, con apenas 28 años. Tenía todos los recursos económicos necesarios y un gran equipo de profesionales que trabajaban para él. Durante estos años hizo inventos importantes como el micrófono de gránulos de carbón, el fonógrafo, el dictáfono y perfeccionó el concepto de teléfono ideado por Alexander Graham Bell.

Fonógrafo
Edison con su fonógrafo.

En 1879 llegaría también, después de una gran obsesión por hacer llegar electricidad barata a toda la población, la invención de la bombilla incandescente, la cual cambiaría para siempre el día a día de las personas.

En 1884 invitó a Nikola Tesla, de quien se estaba hablando mucho como nuevo gran inventor, a trabajar para él. Sin embargo, el ego de los dos inventores chocó hasta tal punto que entraron en un gran conflicto, pues Edison era defensor de la corriente directa y Tesla, de la alterna. Edison se dedicó a desacreditar a Tesla para que su fama no se viera comprometida y, aunque el tiempo le acabó dando la razón a Tesla, hizo que abandonara su laboratorio en 1886.

Fue también en 1886, dos años después del fallecimiento de su esposa, que Edison volvió a casarse. Al año de casarse, trasladó su laboratorio de Menlo Park a West Orange, en Nueva Jersey. Ahí edificó su gran centro tecnológico (que dio trabajo a más de 5.000 personas) en el que desarrollaría el resto de su actividad profesional: el Edison Laboratory. Hoy es un monumento nacional.

Toda esta actividad económica hizo que Edison se alzara como uno de los empresarios más importantes del panorama norteamericano. Edison movía millones de dólares al año, algo que en esa época era inaudito.

Su último gran invento llegó en 1891 con el kinetoscopio, el cual era un precursor de la cámara de cine. Sin embargo, Edison no supo sacarle provecho y tuvieron que llegar, algunos años después, los hermanos Lumière, para marcar el pistoletazo de salida a la era del cine.

Durante el resto de su vida, Edison siguió haciendo inventos e incentivando la economía americano de una forma sin antecedentes. En 1927 fue nombrado miembro de la National Academy of Sciences, una de las mayores distinciones que pueden conseguirse.

Después de hacer 1.093 patentes y dejando tras de sí un legado que a día de hoy continúa vigente, Thomas Alva Edison falleció el 18 de octubre de 1931 en West Orange a causa de una arteriosclerosis que llevaba tiempo arrastrando.

Los 6 principales aportes de Edison a la ciencia

Como hemos dicho, Edison tiene en su haber más de 1.000 patentes. Y muchas de ellas cambiaron para siempre el mundo, pues fueron inventos con muchas aplicaciones prácticas en nuestro día a día. Edison marcó un antes y un después en la era moderna, pues sus descubrimientos fueron las bases para que otras mentes brillantes de nuestra época siguieran su legado. Es imposible recopilar todos sus aportes, pero aquí presentamos los principales.

1. Desarrollo de las telecomunicaciones

Los inventos de Edison fueron imprescindibles para asentar las bases de las telecomunicaciones, es decir, la capacidad para transmitir información entre dos puntos alejados en el espacio. Con el telégrafo, la mejora del teléfono y otros descubrimientos allanó el terreno para que otros científicos cogieran el revelo y pudiéramos llegar a construir un mundo en el que no hay fronteras para comunicarnos.

2. Mejoras en las baterías

Edison no inventó las baterías ni las pilas, pero sí que las perfeccionó enormemente. Cambió la disposición de sus componentes y modificó los materiales con los que se construían para aumentar el rendimiento y prolongar su duración. Gracias a él hoy disponemos de dispositivos que funcionan con pilas y que aguantan mucho tiempo.

3. Obtención de bombillas duraderas

¿Cómo viviríamos sin bombillas? Es difícil de imaginar. Y, si bien no las inventó él, de nuevo sí que las perfeccionó enormemente. Además de conseguir que fueran accesibles económicamente para todo el mundo (y así no se tuvieran que usar las que iban con gas), cambió su estructura y los materiales para dar lugar a bombillas incandescentes que duraran encendidas varias horas. Gracias a los progresos posteriores, las bombillas ahora mismo duran meses e incluso años.

4. Primera central eléctrica

La gran aspiración de Edison era poder hacer llegar la electricidad a todo el mundo. Y es que hoy en día nos parece algo evidente, pero en aquel entonces, en un mundo en el que no había sistemas de abastecimiento de electricidad, era una idea revolucionaria.

Por ello, Edison creó la primera central eléctrica del mundo, en Nueva York, ideando un sistema eléctrico subterráneo que alimentaba las bombillas de miles de hogares. No hace falta ni mencionar lo que supuso esto. Una auténtica revolución que asentó las bases para que actualmente tengamos electricidad en cualquier lugar.

5. Precursor del cine

Como hemos dicho, Edison inventó el primer precursor de cámara de cine, al que bautizó como kinetoscopio. Sin embargo, no le supo sacar provecho, pues solo una persona podía ver la grabación, ya que se tenía que mirar dentro de un aparato cerrado. El testigo lo recogerían los hermanos Lumière, que “inventaron” el cine tal como lo conocemos. De todos modos, fue Edison el que asentó las bases para el desarrollo del séptimo arte.

Referencias bibliográficas

  • Kennelly, A.E. (1932) “Biographical Memoir of Thomas Alva Edison”. National Academy of Sciences of the United States of America.
  • Morris, E. (2019) “Edison”. Random House.
  • Reyners, B. (2017) “Thomas Edison: La brillante vida del inventor incansable”. 50Minutos.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.