La Teoría de Lamarck sobre la evolución de las especies

El Lamarckismo fue el primer intento por explicar cómo pueden evolucionar las especies de la Tierra y, aunque su teoría falló en determinados aspectos que corregiría Darwin tiempo después, marcó el nacimiento de la Biología.
Teoría de Lamarck evolución

Durante siglos, la Biología y la Religión caminaban de la mano. Nuestro conocimiento acerca de lo que nos rodeaba, desde las estrellas del firmamento hasta los animales con los que compartíamos la Tierra, era más bien escaso. Y, debido a nuestra necesidad de darle una explicación a todo, lo más fácil era el: “Dios lo hizo”.

Afortunadamente, la historia de la ciencia está plagada de personajes que se atrevieron a romper con lo establecido, cuestionar el origen teológico de todo y a plantear teorías que dieran respuesta a las grandes incógnitas que, ya desde nuestros orígenes, nos hacíamos.

Y, sin duda, una de estas preguntas es la siguiente: ¿Cómo es posible que en la Tierra haya tal diversidad de seres vivos? Y hasta el siglo XIX, esta pregunta se respondía a través del Creacionismo, que, una vez más, afirmaba que Dios las había creado así y que se habían mantenido intactas desde la creación del mundo.

Sin embargo, en este siglo XIX llegaría Jean-Baptiste Lamarck, un naturalista francés que rompería por primera vez con el Creacionismo y plantearía una teoría acerca de cómo las especies van cambiando y evolucionando a lo largo del tiempo. Esta corriente científica fue bautizada como Lamarckismo. Y en el artículo de hoy la analizaremos, viendo en qué acertó pero también en qué falló.

¿Quién fue Lamarck?

Jean-Baptiste Lamarck

Jean-Baptiste Lamarck fue un naturalista francés del siglo XIX que planteó la primera teoría de la evolución biológica de la Historia. Fue el primer científico que se atrevió a afirmar que las especies van evolucionando a lo largo del tiempo y que es esta constante evolución lo que da lugar a la diversidad de seres vivos que observamos.

Nacido en Bazentin, Francia, en el año 1744, Lamarck siguió una formación eclesiástica hasta los 17 años y luego se unió al ejército, donde sirvió hasta los 24 años. Después, se mudó a París donde estudiaría Medicina y Botánica.

Consiguió convertirse en miembro de la Academia Francesa de Ciencias y dedicó gran parte de su vida profesional estudio de los invertebrados. Durante este tiempo, empezó a pensar en cómo era posible que en la Tierra hubiera tal diversidad de especies tan perfectamente adaptadas a medios muy distintos.

Lamarck se negaba a creer que todas las especies hubieran sido creadas por una fuerza divina y que se hubieran mantenido inalterables a lo largo del tiempo. Él estaba seguro de que cambiaban y que lo hacían con un propósito: adaptarse.

Por ello, planteó una teoría que plasmó en su obra “Filosofía zoológica”, publicada en 1809 . De hecho, a Lamarck se le considera el precursor de la Biología como tal. Sin embargo, su teoría no fue tenida en cuenta hasta que Darwin presentó la suya, que se diferenciaba de la de Lamarck en algunos aspectos importantes. Para aquel momento, Lamarck ya había muerto sin ningún tipo de reconocimiento.

Los evolucionistas rescataron esta teoría tiempo después de su fallecimiento y le dieron el nombre de Lamarckismo. A continuación veremos qué defendía esta teoría.

¿Qué defiende el Lamarckismo?

El Lamarckismo nació cincuenta años después de que Lamarck presentara los principios de su teoría en el año 1809, pues no causó ningún revuelo hasta que Charles Darwin publicara su famoso libro “El origen de las especies” el año 1859.

En aquel momento, los distintos evolucionistas (Darwin incluido) recuperaron los estudios de Lamarck para ver qué había dicho él acerca de la evolución unas décadas antes. Pero, ¿qué defiende exactamente el Lamarckismo?

La Teoría evolutiva de Lamarck es una teoría evolucionista (como la de Darwin), lo que significa que defiende la idea de que los seres vivos no somos entes inamovibles que fueron creados así y que han mantenido sus características intactas a lo largo de los años.

Lamarck, que sabía que el Creacionismo no podía ser cierto, planteó la primera teoría evolucionista de la historia, que sería la antecesora de la propuesta por Darwin, la cual fue la que ganó la “batalla”. Aunque esto lo veremos más adelante.

El Lamarckismo defendía que ninguna especie de ser vivo es inmutable y que seguramente (nunca llegó a rechazar el papel de Dios en esto) no habían sido creadas por una fuerza divina. Lamarck no se aventuró a determinar el origen de estas especies, simplemente dijo que, incluso si habían sido creadas por Dios, estas iban cambiando a lo largo del tiempo, adaptándose al entorno.

Y el concepto de “adaptarse” es muy importante, porque al igual que afirmaría Darwin 50 años después, la necesidad por adaptarse morfológicamente a un medio cambiante y en el que es difícil de sobrevivir si no tienes unas características que te lo permitan es lo que impulsa la evolución.

Lamarck también se aventuró a decir que, presumiblemente, las especies que hay en la actualidad proceden de formas de vida más simples que han ido cambiando hasta diferenciarse en todos los seres vivos de la Tierra.

Teoría de Lamarck

La Teoría evolutiva de Lamarck se fundamenta en tres leyes: la necesidad por adaptarse, la modificación de las características en vida y la herencia de los caracteres adquiridos. La primera de ellas es parcialmente correcta pero la segunda y la tercera han sido totalmente rechazadas por los conocimientos actuales en biología, lo que hace que la Teoría de Lamarck no esté actualmente aceptada. Sea como sea, veamos estas tres leyes de Lamarck.

1. Necesidad de adaptarse

Lamarck estaba seguro de que las especies tenían que ir cambiando a lo largo del tiempo, pues el medio cambia constantemente y los organismos que no estén bien adaptados a él, están condenados a la extinción. El Lamarckismo rechaza el Creacionismo en el sentido que no es posible que, al azar, todas las especies del mundo estuvieran perfectamente adaptadas y tuvieran unas características tan perfectas.

El ejemplo más famoso de la Teoría Lamarckiana se basa en las jirafas, así que lo analizaremos. El Lamarckismo defiende que las jirafas que tenemos en la actualidad proceden de un animal que, siendo más o menos similar, tenía el cuello corto y estaba poco adaptado al medio. En este caso, un medio en el que su alimento está en las partes altas de los árboles, por lo que, en principio no pueden llegar. Lo que defiende el Lamarckismo es que, ante una necesidad de adaptación (en este caso tener el cuello más largo), las especies deben cambiar.

Decimos que este primer principio es parcialmente cierto ya que el propio Darwin defendería también la idea de que la necesidad de adaptación es el motor de la evolución, pero a partir de aquí, la Teoría de Lamarck hace aguas.

2. Modificación de características en vida

El segundo principio de la Teoría de Lamarck hace que toda ella falle. Y es que el Lamarckismo defiende la idea de que los seres vivos somos capaces de adaptarnos al medio a lo largo de nuestra vida como individuo, es decir, que podemos ir cambiando nuestras características morfológicas en vida.

Volviendo a las jirafas, este principio defiende la idea de que una primera jirafa “primitiva”, al ver que no podía llegar a las hojas de los árboles para comer, empezó a estirar el cuello, consiguiendo una prolongación de este de unos pocos centímetros, que le harían estar más adaptada que las otras que no se habían “esforzado” en hacer el cuello más largo.

Y es que, si bien es totalmente cierto que los seres vivos podemos conseguir habilidades nuevas a lo largo de la vida, Lamarck enfocó este concepto de forma errónea, como veremos a continuación. Darwin, en cambio, no defendió la idea de que modificamos nuestras características en vida.

El punto fuerte de la teoría evolucionista de Darwin y lo que hace que sea la teoría aceptada a día de hoy es que defiende que la adaptación ocurre al azar, no de forma intencionada. Sin nisiquiera saber qué eran los genes, Darwin dijo que, por simple azar y fortuna, hubo algunas jirafas que nacieron con el cuello más largo. Pero no porque lo estiraran estando en vida, sino porque les venía de fábrica.

Hoy en día sabemos que esto se debe a las mutaciones genéticas, las cuales son inevitables y, aunque muchas de ellas den lugar a organismos “defectuosos”, hay veces en las que otorgan al individuo portador unas características que le hacen estar más adaptado al medio. En este sentido, la evolución es un proceso en el que, por azar, algunos individuos están más adaptados y sobreviven más que otros.

3. Herencia de los caracteres adquiridos

Este tercer principio es el que terminó por hacer que la Teoría de Lamarck fuera rechazada. Y es que Lamarck defendió que estas características que se adquieren en vida pasan a la siguiente generación, es decir, que los cambios a los que se somete un individuo a lo largo de su vida pasan a su descendencia.

Puede no parecer demasiado descabellado, pero pensémoslo así: según esta ley de Lamarck, si tú te haces un tatuaje en el brazo, tu hijo nacerá con ese mismo tatuaje. Evidentemente, esto es imposible.

Y es que hoy, gracias a los conocimientos en genética, sabemos no solo que modificar nuestras características en vida no altera nuestros genes (puede silenciar o activar, pero en ningún caso nos cambia a nivel de secuencia de genes), sino que solo las mutaciones en las células germinales (las que dan lugar a espermatozoides y óvulos) pueden pasarse de generación en generación.

En este sentido, Lamarck decía que cada jirafa alargaba su cuello en vida y que, al reproducirse, su descendencia tendría el cuello como ella, es decir, algo más largo que en la generación pasada. Y esta descendencia, a su vez, seguiría estirando el cuello. Lamarck creía que las jirafas de la actualidad tenían el cuello tan largo porque se habían ido heredando estas modificaciones en vida a lo largo de las generaciones.

La Teoría de Darwin, pese a no entrar (evidentemente) en las razones genéticas por la que sucedía, no fallaba en este aspecto. Y es que a lo que él se refería como “características adquiridas por azar”, este “azar” significaba que eran cualidades que venían de los genes y que, por lo tanto, sí que podían transmitirse de generación en generación.

La gran diferencia con Darwin viene en este aspecto. Y es que la teoría de Lamarck implica que podemos cambiar nuestros genes, mientras que la de Darwin defiende que son los genes los que nos hacen cambiar a nosotros.

De todos modos, pese a los errores que tuvo, a Lamarck le debemos mucho. Y es que fue la primera persona capaz de formular una teoría evolucionista que rompiera con el Creacionismo y asentó las bases de lo que hoy en día conocemos como Biología.

Referencias bibliográficas

  • Álvarez, E. (2018) “El extraño regressus de J. B. Lamarck”. Eikasia.
  • Galera, A. (2009) “Lamarck y la conservación adaptativa de la vida”. Asclepio: Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia.
  • Reyes Romero, M., Salvador Moysén, J. (2012) “De Darwin y Lamarck: Evolución, Desarrollo y el surgimiento de la Epidemiología Epigenética”. Investigación y Educación en Salud Pública.
  • Oxenham, M. (2015) “Lamarck on species and evolution”. Taxonomic Tapestries: The Threads of Evolutionary, Behavioural and Conservation Research.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.