Los 10 tipos de tos (y sus características)

Dependiendo de si viene acompañada o no de mucosidad y tanto de su duración como intensidad, la tos puede clasificarse en distintos tipos. Analicemos las bases clínicas de cada uno de ellos.
Tipos tos

No dejamos de respirar en ningún momento de nuestra vida. Y esto lleva a que, teniendo en cuenta que cada día respiramos unas 21.000 veces al día y hacemos circular más de 8.000 litros de aire, a lo largo de nuestra vida, hayamos realizado 600 millones de ciclos de inhalaciones y espiraciones y hecho circular unos 240 millones de litros de aire por nuestro sistema respiratorio.

Un sistema respiratorio que tiene la imprescindible función tanto de aportar oxígeno a la circulación sanguínea para así mantener a todas y cada una de nuestras 30 billones de células vivas como de retirar el dióxido de carbono de la sangre, una sustancia tóxica residuo del metabolismo celular.

Pero hay otra cara de la moneda que debemos tener en cuenta: es también el sistema más expuesto a los peligros del exterior. La faringe, la tráquea, los pulmones, los bronquios, etc, todas estas estructuras del aparato respiratorio sufren la llegada de sustancias químicas irritantes y patógenos que pueden provocar infecciones.

Y cuando hay algo que puede dañar la integridad de este esencial sistema, el sistema nervioso desencadena un acto reflejo que va enfocado a limpiar las vías respiratorias de excesivas mucosidades, micropartículas inorgánicas irritantes o gérmenes. Y en el artículo de hoy nos centraremos en analizar los distintos tipos de tos, viendo cómo esta se clasifica en diferentes grupos dependiendo de sus desencadenantes y características clínicas. Empecemos.

¿Cómo se clasifica la tos?

La tos es un acto reflejo desencadenado por el sistema nervioso autónomo por la necesidad de limpiar o despejar las vías respiratorias de sustancias que pueden afectar a su funcionamiento, consistiendo en la expulsión brusca, violenta y generalmente ruidosa del aire contenido en los pulmones.

Es uno de los principales síntomas de enfermedades infecciosas respiratorias (gripe, resfriado, neumonía, bronquitis, covid-19…), de la presencia de partículas irritantes (humo o polvo), de reacciones alérgicas, del asma, de irritación de garganta, etc. Veamos, pues, qué tipos de tos existen de acuerdo a su duración, intensidad y manifestaciones.

1. Según su duración

Un parámetro muy importante a la hora de clasificar la tos es la duración. Y es que si bien una tos que no se prolonga demasiado tiempo no tiene por qué ser en absoluto peligrosa (es más, ayuda a limpiar las vías respiratorias), una que dura más de tres semanas requiere de contacto con un médico para analizar la causa de fondo. En este sentido, tenemos la tos aguda y la tos crónica.

1.1. Tos aguda

La tos aguda es aquella que presenta un cuadro clínico con una duración de menos de 3 semanas. Las causas más comunes de esta tos de corta duración son las infecciones de las vías respiratorias altas (resfriado, gripe, faringitis, amigdalitis…), la bronquitis, el goteo postnasal, la neumonía, una reagudización de la EPOC (Enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y, de forma menos habitual, la presencia de un trombo en las arterias pulmonares, la insuficiencia cardíaca o el atragantamiento o aspiración de un cuerpo extraño.

Tos aguda

1.2. Tos crónica

La tos crónica es aquella que presenta un cuadro clínico con una duración de más de 3 semanas. Las causas más comunes de esta tos de larga duración son el asma, una irritación persistente de la faringe después de una infección que se ha resuelto, la bronquitis crónica, la secreción postnasal, el reflujo gastroesofágico y, de forma menos habitual, la administración de fármacos antihipertensivos, las infecciones pulmonares fúngicas (por hongos), la tuberculosis y el cáncer de pulmón.

2. Según sus desencadenantes y características clínicas

Una vez analizada la clasificación en función de su duración, pasamos a ver los tipos de tos según sus desencadenantes y características clínicas. Es decir, una clasificación de la tos de acuerdo a los motivos de su aparición (causas) y a sus manifestaciones. En este sentido, tenemos la tos productiva, seca, seca falsa, psicosomática, psicógena, paroxística, de crup y nocturna.

2.1. Tos productiva

La tos productiva es aquella que produce mucosidad, al venir acompañada de la expulsión de mocos o flema de las vías respiratorias. Es una tos asociada a la expectoración y, siendo conocida también como tos húmeda, aparece por el incremento de la viscosidad y de la cantidad de moco en las vías respiratorias.

Este aumento en la cantidad y viscosidad de las mucosidades suele ser una respuesta a infecciones bacterianas o víricas para así estimular su función como barrera. El problema es que, por sus propiedades, este moco puede dificultar la funcionalidad de las vías respiratorias, por lo que debe ser expulsado (junto a los gérmenes que contenga) de las mismas.

En este sentido, la tos productiva tiene la función de eliminar el exceso de moco en el sistema respiratorio y se trata de una tos que no irrita las vías respiratorias, sino que ayuda a limpiarlas. Por ello, a no ser que se prolongue demasiado en el tiempo, dificulte el descanso, venga acompañada de fiebre (y si es por una infección bacteriana, habría que iniciar un tratamiento con antibióticos) y/o sea demasiado molesta, no habría que intentar eliminarla con medicamentos antitusivos.

2.2. Tos seca

La tos seca es aquella que no produce mucosidad, por lo que no viene acompañada de la expulsión de mocos ni flema. Es la tos que surge como acto reflejo ante la irritación de garganta a causa de una inflamación de las vías respiratorias, no por exceso de mucosidades.

Las infecciones víricas, el asma, las reacciones alérgicas, los efectos secundarios de determinados medicamentos, la laringitis… Hay muchas situaciones que pueden provocar una irritación o inflamación de las vías respiratorias.

Es una tos muy difícil de controlar y, además, agrava el problema de fondo, pues la propia tos contribuye a la irritación, entrando así en un círculo vicioso. Irrita la garganta, es la más molesta y genera sensación de malestar, por lo que en este caso sí que se recomienda la administración de antitusivos.

Tos seca tipo

2.3. Tos seca falsa

La tos seca falsa es aquella en la que hay un exceso de mucosidad pero no se logra la expectoración. Es decir, es una tos que surge como consecuencia de un incremento de la cantidad y viscosidad de los mocos de las vías respiratorias (como pasaba en la tos productiva), pero no se consiguen eliminar los mocos ni las flemas. De ahí que parezca seca cuando en realidad hay un problema con las mucosidades.

Es común sentir una acumulación de mucosidades en la garganta o en la nariz, pero los mocos no son expulsados a través de la boca al toser (como sí pasaba en la productiva), sino que son tragados y la acumulación se agrava. Aun así y pese a ser más frecuente en mujeres y niños, no suele ser preocupante.

2.4. Tos psicosomática

La tos psicosomática es aquella que surge por somatización de algún problema de origen psicológico. Es decir, es una tos que aparece cuando no hay ningún problema físico de fondo (ni un exceso de mucosidad ni una irritación de las vías respiratorias), pero sí algo que está afectando a nivel emocional.

En este sentido, la tos psicosomática es habitual, en algunas personas, ante episodios de nerviosismo o estrés. La tos, pues, es una reacción somática de los nervios. Sin un problema respiratorio de fondo, la persona tose sin parar, con una tos seca que no viene acompañada de expectoración de mucosidades pero que sí desaparece cuando la persona duerme o vuelve a relajarse.

2.5. Tos psicógena

La tos psicógena es aquella que consiste en un tic de la persona. La manifestación más común de este tic asociado a la tos es aclararse la voz antes de hablar. De nuevo, no es un acto reflejo ante un estímulo físico relacionado con las vías respiratorias, sino provocada por mecanismos neurológicos.

Se trata de una tos persistente, de larga duración, que perturba las actividades diarias y que, por los daños que esta tos seca ocasiona en las vías respiratorias, viene asociada a un aumento de la morbilidad a largo plazo. Es una condición rara que debe tratarse con terapias tanto farmacológicas como no farmacológicas (por sesiones de psicología).

Tos psicógena

2.6. Tos paroxística

La tos paroxística es la tos más agresiva de todas. Se trata de ataques violentos e incontrolables de tos que provocan dolor y acaban por dejar a la persona exhausta y luchando por respirar, pudiendo llegar incluso al punto de vomitar.

La tos ferina (una infección de las vías respiratorias causada por la bacteria *Bordetella pertussis), el asma, la EPOC (Enfermedad pulmonar obstructiva crónica), la tuberculosis y, evidentemente, la asfixia son las principales causas detrás de estos ataques violentos de tos.

2.7. Tos de crup

La tos de crup es aquella que surge después de una infección vírica por parte del virus del crup, que afecta a las vías respiratorias altas de los niños, provocando su inflamación e irritación. Es una tos que surge en la población infantil de menores de 5 años y que, por las características físicas de las vías respiratorias de los niños (que ya de por sí son más estrechas), tiene unas características particulares.

En este sentido, la tos de crup no solo se manifiesta con un sonido similar al que hacen las focas, ronquera y ruidos chirriantes al respirar, sino que, por el estrechamiento de unas vías respiratorias ya de por sí estrechas, pueden haber problemas para respirar, siendo una horrible experiencia tanto para el niño como para los padres. La situación mejora por sí sola después de una semana, pero si hay dificultades respiratorias habría que acudir al médico rápidamente.

2.8. Tos nocturna

La tos nocturna es aquella que aparece o empeora durante la noche. Y es importante mencionarla porque una tos que surge cuando estamos tumbados intentando dormir es un indicador de que quizás suframos reflujo gastroesofágico, pues en esa posición, los ácidos estomacales lo tienen más fácil para llegar al esófago, provocando así el acto reflejo de la tos. Por ello, ante una tos nocturna que se prolonga en el tiempo, lo mejor es buscar atención médica.

Tos nocturna
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