Las 6 diferencias entre Asma y Alergia (explicadas)

El asma y la alergia son dos afecciones muy comunes que comparten muchos de sus síntomas como la dificultad para respirar. Para diferenciarlas, hablamos de asma “alérgica” y asma “no alérgica”.

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El asma es la enfermedad de larga duración más frecuente en niños. Se estima que hay unos 235 millones de personas en el mundo que padecen asma. Y de ellas, aproximadamente la mitad también son alérgicas. ¿Es asma o es alergia? A veces es muy difícil diferenciar entre una u otra, ya que además de presentarse juntas de forma frecuente, estas dos afecciones comparten muchos de sus síntomas.

Esto se debe a que la reacción que causa el asma puede ser la misma que causa las alergias, en este caso hablamos de asma “alérgica”. Las alergias y el asma pueden ser provocadas por la mayoría de alérgenos aéreos como el polen, el polvo y el moho. En el asma “alérgica”, la reacción se produce a nivel de los bronquios.

Como vemos, el asma y las alergias están estrechamente relacionadas, aunque una persona asmática, no es siempre alérgica, entonces hablaremos de asma “no alérgica”. En este artículo hablaremos sobre las principales diferencias entre estas dos afecciones tan comunes, estableciendo una distinción entre asma “alérgica” y asma “no alérgica”.

¿Qué es el asma? ¿Y la alergia?

Las alergias y el asma son afecciones comunes y a menudo se presentan juntas. Es decir, las mismas sustancias pueden desencadenar tanto alergias como asma. El sistema inmunológico nos protege de las agresiones internas y externas, nos proporciona inmunidad frente a las sustancias y microorganismos susceptibles de invadir nuestro cuerpo. Cuando nuestro sistema inmunológico se vuelve demasiado sensible a una de estas sustancias reconocidas como extrañas, puede causar alergias.

Algunas sustancias en principio no dañinas, comúnmente los medicamentos, el polen, el polvo y las picaduras de insectos, pueden activar nuestro sistema inmunológico y hacer que reaccione con demasiada fuerza. Cuando esto sucede, los síntomas pueden aparecer en muchas áreas del cuerpo: en las vías respiratorias/los senos paranasales, en la piel y en la nariz/garganta. Y producen urticaria, eczema y asma en el caso de los pulmones.

El asma es una afección respiratoria en la que la persona presenta ataques frecuentes de dificultad respiratoria debido a la inflamación de las vías respiratorias. Este trastorno respiratorio se puede presentar como respuesta a un alérgeno o debido a otros factores. Alrededor del 60% de las personas que tienen asma se han visto afectadas por el asma alérgica. Esta condición ocurre cuando los alérgenos ambientales provocan una reacción en los pulmones.

En el caso del asma “no alérgica”. Cuando se ríen, tienen tos (sobre todo por la noche) o durante la práctica de ejercicio físico, las personas asmáticas a menudo presentan dificultad para respirar, que se acompaña de otros síntomas como opresión en el pecho y sibilancias. Además, cuando alguien asmático está expuesto a un desencadenante, como un alérgeno, sus síntomas pueden empeorar.

El asma es una condición que afecta a la vida diaria de las personas que la padecen. Si las vías respiratorias se hinchan dramáticamente debido a un ataque de asma severo, es posible que la persona no pueda respirar de forma suficiente. Entonces hay que acudir al hospital inmediatamente.

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Alergia y asma: ¿en qué se diferencian?

Hemos visto que existen dos tipos de asma: el asma “alérgica” y el asma “no alérgica” y la presentación de un ataque de asma causado por asma “no alérgica” es muy similar a la de un ataque alérgico. Entonces, ¿cómo es posible diferenciar a una de otra?.

Para diagnosticar un tipo de asma u otra, los médicos recurren normalmente a los factores desencadenantes. Si una persona ha estado expuesta a un alérgeno y experimenta síntomas relacionados con el asma, este suele ser el signo más concluyente de que una persona padece asma “alérgica”. Si un paciente presenta dificultades respiratorias que no son causadas por alérgenos, y aparecen con la práctica de ejercicio físico o en situaciones de estrés, entonces suele tratarse de asma “no alérgica”. También existen otras diferencias, que incluyen:

1. La localización

Cuando el sistema inmunitario reconoce una sustancia como ofensiva, libera histaminas y adhiere anticuerpos para combatirla, es lo que se conoce como reacción alérgica. Tanto las alergias como el asma pueden implicar reacciones a sustancias externas, como el polvo, el polen o la caspa.

Sin embargo, la ubicación de la reacción es lo que separa las dos condiciones. Si la reacción es en la nariz, tendrá congestión nasal y estornudos. Si los pulmones y las vías respiratorias son el lugar de la reacción alérgica, el paciente puede desarrollar asma y el proceso es muy similar a lo que sucede cuando alguien tiene un ataque de asma, no causado por alérgenos, estos síntomas incluyen dificultad para respirar, sibilancias y tos. En el caso de los pulmones, tratar las alergias cuando ocurren puede ayudar a prevenir el desarrollo del asma.

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2. Predisposición

No existe un factor que permita establecer porque las personas padecen una u otra condición. Algunas personas desarrollan asma, otras alergias, y muchas entre ellas ambas. Aunque todavía no se entiende la relación y los signos que puedan explicar la predisposición de una u otra afección, los médicos y la investigación creen que la genética juega un papel en la determinación de cuál experimentará una persona.

Además, las alergias pueden contribuir al desarrollo del asma. Algunas personas son más propensas a tener asma porque sufren alergias de forma continuada. Las personas que tienen alergias deben tratarlas, porque si no lo hacen, pueden derivar en asma, como en el caso de la fiebre del heno.

3. Tratamiento

Hay que reconocer los desencadenantes de ambas condiciones para poder ofrecer un tratamiento adecuado, tanto del asma “alérgica” como “no alérgica”. Pero, hay que tener en cuenta que los factores desencadenantes de reacciones alérgicas no son siempre los mismos, pueden cambiar con las estaciones y ser diferentes entre las personas.

En el caso de las personas diagnosticadas con asma, los alérgenos aéreos, por ejemplo, estar cerca de moho, caspa de mascotas o polvo pueden agravar la condición y hacer que las vías respiratorias se contraigan. Las alergias también son una reacción común a las cosas que vuelan en el medio ambiente, pero incluyen frecuentemente más desencadenantes como alimentos.

Las alergias se pueden tratar con inyecciones antialérgicas. Las inyecciones antialérgicas son como vacunas que disminuyen lentamente la reacción inmunitaria del cuerpo a ciertos factores desencadenantes. Estas vacunas usan inmunoterapia, que introduce lentamente pequeñas cantidades de alérgenos en el sistema. Luego, el sistema inmunitario desarrolla una tolerancia a los alérgenos, lo que hace que los síntomas disminuyan con el tiempo.

En el caso del asma se utilizan medicamentos administrados a través de inhaladores. El inhalador envía el medicamento directamente a los pulmones y las vías respiratorias, donde se produce la reacción inflamatoria. Estos son especialmente útiles en situaciones de emergencia, como ataques de asma, ya que funcionan de forma muy rápida.

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4. Desencadenantes

Aunque los dos tipos de asmas tienen síntomas similares, tienen diferentes causas. Si el asma es causada por una alergia al polen de hierba, polen de árboles o ácaros del polvo, suele ser alérgica. En el caso del asma no alérgica o intrínseca, puede tener diferentes causas, en su mayoría genéticas y ambientales.

Los desencadenantes de asma alérgica varían entre personas. Cada persona tiene diferentes factores desencadenantes, y algunas personas tienen reacciones más graves a algunos alérgenos que a otros. Los alérgenos más comunes susceptibles de causar alergias incluyen caspa de mascotas, esporas de moho, ácaros del polvo, y la saliva y desechos de las cucarachas.

Además de los alérgenos, existen otros factores que pueden causar asma no alérgica. Esta puede ocurrir por infecciones virales o por la falta de aliento después de la práctica de ejercicio físico. Algunos aditivos alimentarios y medicamentos, las condiciones climáticas y los irritantes en el aire también pueden provocar un episodio asmático.

5. Duración

Las alergias pueden desaparecer a medida que las personas envejecen, y en ocasiones aparecen de forma repentina. Las alergias no se pueden curar de forma definitiva, pero las reacciones se pueden disminuir evitando las cosas que las desencadenan. La clave es saber la causa de la alergia, para poder evitar la exposición y todos los síntomas derivados.

El asma es una enfermedad crónica que hace que la respiración sea difícil e incómoda frente a diferentes situaciones. Como sabemos, las reacciones asmáticas pueden ser alérgicas, pero también no alérgicas. Las infecciones respiratorias, el estrés, la temperatura del aire y el humo pueden provocar el estrechamiento de las vías respiratorias.

6. Evolución

Mientras que algunas personas tienen asma durante largos períodos de tiempo, otras pueden mejorar su respiración e incluso controlar sus síntomas con medicamentos. Algunas personas que han tenido asma durante mucho tiempo tienen vías respiratorias que se estrechan permanentemente, lo que les dificulta respirar cómodamente. Si una persona tiene asma, siempre debe tener un inhalador consigo y acudir a la sala de emergencias si tiene un ataque de asma que no se puede controlar en casa.

Además, las personas que tienen asma y otras alergias pueden necesitar atención adicional. Una persona puede necesitar tratamiento adicional para cualquier afección que tenga junto con el asma alérgica, como por ejemplo eczema, alergias alimentarias, enfermedad por reflujo gastroesofágico etc.

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Conclusión

El asma es una condición patológica que provoca dificultades para respirar debido a la inflamación. Alguien que es alérgico puede tener asma, y ​​alguien que no es alérgico también puede tener asma. Aunque frecuentemente estas dos condiciones se presentan a la vez. Las reacciones a los alérgenos aéreos del sistema inmunitario pueden provocar síntomas de asma e inflamación de las vías respiratorias derivados de la propia respuesta inmune. En el caso del asma “alérgica”, la “reacción alérgica” se produce a nivel de los bronquios.

Pero el asma y la inflamación pueden desencadenarse por muchas cosas distintas a los alérgenos, incluidas las condiciones climáticas, el estrés y el esfuerzo físico. Se puede distinguir entre los dos tipos de asma, determinando qué las causa, por ejemplo, realizando pruebas de alergia (como una prueba de punción cutánea), u observando si los síntomas aparecen después de la práctica de ejercicio físico.

Aunque el asma “no alérgica” también puede agravarse por la exposición a los alérgenos. Las cosas que con mayor frecuencia causan síntomas de asma son el moho, la caspa de las mascotas y los ácaros del polvo. Los medicamentos como los antihistamínicos, los inhaladores, los productos biológicos y los corticosteroides pueden ayudar a reducir la intensidad de los ataques de asma.

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