Los 12 tipos de satélites (y sus características)

Un satélite es un cuerpo que orbita alrededor de otro. Algunos son naturales y otros han sido fabricados para un fin concreto por el ser humano. Veamos cómo se clasifican los satélites tanto naturales como artificiales.
Tipos satélites

Desde un punto de vista astronómico, se puede definir a un satélite como un objeto que orbita (da vueltas) alrededor de un planeta. En general, cuando se nos propone este concepto, pensamos en satélites que orbitan de forma elíptica (casi circular) alrededor de la Tierra, ya sean cuerpos naturales o artificiales.

Para que un satélite pueda orbitar de forma continua en torno a un cuerpo dado, debe estar bajo la influencia de su campo gravitatorio, y por ende, sentirse atraído por la fuerza de gravedad (en este caso, de la Tierra). Sin incurrir en terrenos físicos demasiado complejos, nos basta con saber que un cuerpo debe cumplir con la llamada “condición de orbitación” para poder orbitar sobre otro de forma continuada.

Entonces, si se encuentra atraído por la fuerza gravitatoria, ¿por qué un satélite nunca llega a caer en la corteza del planeta sobre el que describe su movimiento? Según el ejemplo del Cañón de Newton, si se aumenta el ángulo de tiro de una bola lo suficiente a una altitud dada y se lanza (y si alcanza la velocidad orbital), esta dará vueltas alrededor de la Tierra a lo largo de una órbita circular fija, de forma constante. Si la velocidad inicial es más alta que la orbital, entonces el objeto hará una trayectoria parabólica y terminará por alejarse demasiado de la Tierra.

¿Cómo se clasifican los satélites?

Dicho de otro modo, un satélite se mantiene en órbita debido a que tiene una velocidad dada en equilibrio y ha sido “lanzado” o “captado” con un ángulo de tiro exacto. Tras esta pequeña clase de física, te presentamos los 12 tipos de satélites y sus características. No te lo pierdas.

1. Satélites naturales

Como hemos dicho con anterioridad, un satélite puede ser natural o artificial. Los primeros son cuerpos celestes que orbitan alrededor del planeta, es decir, no corresponden a construcciones humanas lanzadas con un objetivo específico. A continuación, te mostramos los tipos de satélites dentro de esta categoría.

Satélites naturales

1.1 Satélites pastores

Los satélites pastores son pequeñas lunas que, a causa de su acción de gravedad, son capaces de mantener el material por el que están formados los anillos de algunos planetas. Dicho de otro modo, gracias a su masa y fuerza gravitatoria, son capaces de “recoger” materia y desviarla de su órbita original mediante resonancia orbital. Los satélites pastores orbitan en el interior o en los bordes de los anillos planetarios y permiten que estos tengan unos límites bien definidos, añadiendo materiales al anillo o eyectándolos al exterior.

En este punto, quizá te venga a la mente el anillo de Júpiter, pero también actúan bajo la misma premisa en el de Saturno, Urano o Neptuno, aunque sean mucho menos espectaculares y prácticamente invisibles con microscopios.

1.2 Satélites troyanos

Dicho de forma general, un satélite troyano es cualquier cuerpo que ocupa uno de los puntos triangulares de Lagrange de cualquier sistema. Los puntos de Lagrange son 5 secciones específicas donde un objeto pequeño puede permanecer “estacionado” entre dos masas más grandes (por ejemplo Sol-Tierra o Sol-Luna). El satélite troyano está en un perfecto equilibrio gravitatorio, con una fuerza de atracción igual entre ambos cuerpos grandes, así que se queda “aparcado” el el punto concreto.

1.3 Satélites coorbitales

Los satélites coorbitales son 2 o más cuerpos que giran en la misma órbita. Al ir “emparejados”, existe uno interior que va más rápido y uno exterior que va un poco por detrás. De todas formas, las fuerzas gravitatorias cuando ambos están muy cerca cambian la cantidad de movimiento del otro, de forma respectiva.

1.4 Satélites asteroidales

Curiosamente, hasta los cuerpos asteroides pueden tener sus propios satélites que orbitan entorno a ellos. La figura de un satélite asteroidal es esencial en el estudio astronómico, pues permite estimar la masa y la densidad del asteroide con el que interactúa, valores que de otra forma sería imposible conocer. Estos cuerpos grandes que presentan satélites orbitando a su alrededor se conocen como “asteroides binarios”.

Por otro lado, cuando el asteroide y el satélite tienen propiedades similares, el sistema se denomina “asteroide doble”. Incluso, se han llegado a detectar sistemas triples, formados por asteroides que tienen dos satélites en su órbita.

Satélites asteroidales

2. Satélites artificiales

Entramos en terreno más conocido, pues a continuación, exploramos los satélites que el ser humano ha lanzado en órbita con finalidades concretas. No te lo pierdas.

2.1 Satélites de observación

Como su propio nombre indica, estos satélites son objetos que se han puesto en órbita de forma voluntaria, con la finalidad de observar la Tierra desde una órbita concreta. No tienen finalidades militares, pues recaban información de uso común a toda la especie humana: cartografía, climatología, meteorología, etc. Pueden ser de órbita baja (LEO) y de órbita geoestacionaria (GEO).

2.2 Satélites de comunicaciones

Enfocados en la comunicación y el entretenimiento global, estos satélites se encargan de emitir señales de radio y televisión desde unas zonas del globo a otras. Estos objetos actúan como repetidores situados en el espacio: reciben las señales enviadas desde la estación terrestre y las “rebotan” hacia otro satélite o estación. Pueden ser pasivos (mandan señales tal y como están) o activos (las amplifican antes de reenviarlas).

2.3 Satélites meteorológicos

Estos objetos en órbita tienen como labor principal supervisar el tiempo atmosférico y el clima de la Tierra. Pueden seguir una órbita polar y cubrir distintas partes (de manera asincrónica al movimiento terrestre) o geoestacionaria (en el mismo sentido de rotación de la Tierra), siempre analizando un mismo punto. Desde la distribución de las nubes hasta incendios y tormentas, estos satélites se encargan de cubrir los fenómenos meteorológicos del planeta.

Satélite meteorológico

2.4 Satélites de navegación

Los satélites de navegación conforman una constelación, que permite transmitir rangos de señales con el fin de geolocalizar un objeto en cualquier punto de la Tierra, sea en suelo, mar o aire. Gracias a ellos, se pueden obtener coordenadas geográficas de cualquier punto y, algo mucho más usado en el día a día, navegar por las ciudades en un vehículo motorizado.

2.5 Satélites espía

La premisa es la misma que la del satélite de observación, pero en este caso, los fines son puramente militares. Estados Unidos y la Unión Soviética, en su día, fueron las fuerzas políticas más famosas por utilizar satélites de esta índole. Aún así, cabe destacar que no son infalibles: para combatir la obtención de información por parte de estos objetos, existen armas antisatélites.

2.6 Satélites de energía solar

Aunque a día de hoy están en periodo de propuesta, los satélites de energía solar se basan en un método de obtención de energía tan sostenible como atractivo. Básicamente, lo que se busca con estos objetos es la recogida de la energía solar en la órbita y su posterior envío a una zona de recepción en la Tierra. Por desgracia, el coste de los lanzamientos en órbita aún es demasiado elevado para justificar estas técnicas.

2.7 SmallSats o satélites de baja masa

Son satélites de tamaño muy reducido, generalmente menor a 500 kilogramos. Debido a que son más baratos y prácticos a la hora de fabricación y lanzamiento, se pueden utilizar, por ejemplo, en la recopilación de datos para investigaciones científicas.

2.8 Estaciones espaciales

Las estaciones espaciales son satélites habituados para que las personas puedan vivir en el espacio exterior. A diferencia de otros tipos de naves, estas estructuras carecen de métodos de propulsión o de aterrizaje. Por ello, deben usarse otros vehículos para volver a la Tierra.

Estación espacial

Resumen

Como habrás podido comprobar, existen muchos tipos de satélites, tanto naturales como artificiales. Los primeros nos ayudan a conocer el espacio exterior y las dinámicas de los cuerpos planetarios, mientras que los segundos han permitido una serie de avances casi inabarcables en la sociedad humana.

¿Imaginas un mundo sin radio, sin GPS o sin la previsión del clima en tu zona? Todas estas labores y más, que damos por hechas sin pararnos a pensar en ellas, ocurren gracias a una serie de cuerpos fabricados por humanos que permanecen orbitando alrededor de la Tierra.

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