Ciencia y cine: ¿hay ciencia real en las películas?

¿Podemos encontrar ciencia real en películas como Star Wars, Jurassic Park o Regreso al futuro? ¿Son acertadas desde el punto de vista científico?
Ciencia y cine

“El cine es el fraude más bonito del mundo”. Esto dijo en su día Jean-Luc Godard, uno de los mejores directores del cine francés del siglo pasado. Y es que las películas se toman muchas libertades creativas en pro de la espectacularidad y el dramatismo. No todo lo que vemos en ellas es real. Pero eso no significa que deje ser un arte.

Esto se hace todavía más llamativo en el caso de las películas que basan aspectos de su trama en la ciencia, algo que es muy común desde los orígenes del cine. La ciencia siempre ha despertado nuestra curiosidad e interés por lo desconocido. Y el cine ha satisfecho esta necesidad.

Son innumerables las películas que utilizan la ciencia o algunos principios científicos para desarrollar la trama, desde películas de ciencia ficción ambientadas en el espacio hasta dramas o películas de acción en las que vemos al mundo presa de una epidemia mortal.

Estamos acostumbrados, pues, a que el cine sea una fuente de ciencia mucho más accesible que los libros. Pero, ¿podemos encontrar ciencia real en algunas de las películas más famosas del cine? Responder a esta pregunta será el objetivo del artículo de hoy.

En busca de ciencia en las películas

Desde que George Méliés nos enviara a la luna a principios del siglo pasado hasta que Christopher Nolan intentara hacernos entender la relatividad del espacio-tiempo hace pocos años, las grandes productoras se han nutrido de la ciencia para atrapar a los espectadores. De hecho, algunas de las tramas más apasionantes son las que utilizan principios científicos en su desarrollo.

Pero lo cierto es que fuera de las pantallas, la vida de los científicos y el día a día en los laboratorios u otros centros de investigación no es para nada excitante. Por ello, en el cine hay que darle la vuelta a todo y transformar algo tan rutinario como la ciencia en algo capaz de atrapar al espectador.

Es decir, una película sobre unos científicos investigando las propiedades lumínicas de los láseres seguramente tendrá poca acogida en taquilla. Pero si aplicamos las propiedades de la luz para construir un sable láser que sea empuñado por Luke Skywalker, la cosa cambia.

Y ahí está el “problema”, pues el cine tiende a transformar la ciencia pura en ciencia-ficción, perdiéndose gran parte de la similitud con la realidad. Es decir, en las películas vemos una imagen alterada de todo lo que se considera como “científico”.

Los laboratorios son mucho más espectaculares, los científicos son aventureros, no se tienen en cuenta aspectos importantes de astronomía, epidemiología o medicina… Se da una visión que no tiende a ser semejante a la realidad.

Hay casos en los que esta tendencia a exagerar la ciencia es más evidente, en otros casos es más sutil y puede parecer que realmente aquello que vemos es un reflejo muy fiel de la realidad. Pero, ¿realmente hay películas en las que se plasma bien la ciencia?

¿Cómo se utiliza la ciencia en el cine?

El peso de la ciencia en el cine es enorme. De hecho, si revisamos las películas más taquilleras de la historia, observamos que la mayoría de ellas tienen una influencia de la ciencia más o menos evidente. La ciencia vende, aunque a veces esta está camuflada.

Películas sobre viajes interestelares, películas en las que la humanidad es víctima de una epidemia por un virus mortal, películas sobre robots con inteligencia artificial, películas ambientadas en planetas lejanos al sistema solar, películas futurísticas con una tecnología muy avanzada, películas sobre dinosaurios, películas sobre la llegada de extraterrestres, películas sobre viajes en el tiempo, películas sobre catástrofes naturales, películas sobre los sueños…

Seguro que podemos recordar decenas de películas de cada uno de estos ámbitos. Y absolutamente todas ellas se nutren de la ciencia para plantear y desarrollar su trama, pues el punto de partida siempre es algún hecho científico: fuerzas de la naturaleza, propiedades de las partículas físicas, leyes de la tecnología y la ingeniería, naturaleza de los patógenos, el ADN…

Así es como se utiliza la ciencia en el cine. Cogiendo principios científicos y adaptándolos para que funcionen en la gran pantalla. En ocasiones respetándolos y en otras (lo más frecuente), dándoles la vuelta, pasando por alto cosas, modificando algunas leyes o incluso “violando” por completo la ciencia en la que se basan.

A continuación veremos hasta qué punto la ciencia que se nos presenta en Star Wars, Jurassic Park y Regreso al Futuro, algunas de las películas de ciencia ficción más taquilleras de la historia, es real.

1. Star Wars

Es una de las sagas más famosas de la historia del cine y todo un icono de la cultura popular. En ella, utilizan principios científicos que parecen ser, al menos, verosímiles. Pero si lo analizamos detenidamente, veremos que hay errores.

El sonido necesita un medio en el que propagarse, como por ejemplo el aire. En el espacio no hay ningún sonido porque este no tiene un medio en el que viajar. Ni la explosión más grande imaginable provocará sonido alguno. Por ello, cuando vemos las batallas con naves espaciales llenas de ruidos de disparos, ahí la película está fallando.

Y los famosos sables láser. Estas espadas están hechas de haces de luz, los cuales se detienen al llegar a una determinada posición, logrando así la forma de la espada. Pues bien, en la vida real sería imposible fabricarlas ya que la luz no se detiene. Los fotones viajan indefinidamente por el espacio y si no se encuentran con ningún obstáculo, seguirán haciéndolo.

Por no hablar de los famosos viajes a la velocidad de la luz. En primer lugar, la ciencia ha demostrado que no hay nada en el universo capaz de viajar a la velocidad de la luz. Hay partículas que se acercan. Pero jamás llegaremos a desplazarnos a los 300.000 kilómetros por segundo que representa la velocidad de la luz.

Pero es que incluso suponiendo que se pudiera, hay que tener en cuenta que, por ejemplo, la luz tarda más de 4 años en llegar a Próxima Centauri, la estrella más cercana a la Tierra. Es decir, que si una nave consiguiera ir a la velocidad de la luz (que es totalmente imposible), tardaría más de 4 años en llegar.

Y eso que es la estrella más cercana. Ir de punta a punta de nuestra galaxia nos tomaría 200.000 años de viaje interrumpido a la velocidad de la luz. Han Solo se recorre media galaxia en un par de minutos. Pero claro, es el Halcón Milenario.

Star Wars

2. Jurassic Park

Otro de los grandes clásicos que, además, ha sido alabado por su aparente verosimilitud científica. Cuando el director del parque jurásico nos explica cómo obtienen los dinosaurios, lo hace tan bien y da tantos datos y explicaciones científicas, que llega a parecer plausible que se puedan conseguir dinosaurios gracias al ADN que quedó de ellos en los mosquitos atrapados en el ámbar de la época jurásica.

Respetan mucho los principios de la biología y nos muestran procedimientos de genética muy válidos, pero fallan en lo esencial. Toda la ciencia de la película se derrumba por un simple hecho. Aparentemente son capaces de reconstruir un Tyrannosaurus Rex gracias a los restos de su material genético preservado en el interior de los mosquitos.

Bueno. Hasta aquí no parece descabellado. Pero tengamos en cuenta una cosa. El Tyrannosaurus Rex habitó el mundo hace unos 67 millones de años. Las moléculas de ADN no aguantan más de 500 años sin degradarse. Dentro de esos mosquitos no sabemos lo que habría, pero ADN funcional seguro que no. Por lo tanto, es imposible obtener embriones de dinosaurios. Por suerte.

Jurassic Park

3. Regreso al Futuro

Montar una máquina del tiempo en un DeLorean suena muy tentador, pero ni siquiera Emmett Brown puede burlar las leyes de la física. Sin entrar en el campo de la física cuántica, hay que tener en cuenta algo: cuanto mayor sea la velocidad a la que te desplazas, menos tiempo pasa para ti respecto a los que están inmóviles.

Evidentemente, esto solo es perceptible cuando se llega a velocidad inimaginables para los humanos y nuestra tecnología. Pero si fuéramos capaces de viajar a velocidades cercanas a las de la luz, más rápido pasa el tiempo. Es decir, más nos acercamos al futuro respecto a los que están quietos. Por ello, al detener el viaje, veríamos que para ellos han pasado muchos años y, para nosotros, muy poco tiempo.

Si bien los viajes hacia el futuro son técnicamente “posibles”, las leyes de la física prohíben los viajes hacia el pasado. De hecho, los científicos creen que es una manera del Universo de evitar que sucedan paradojas temporales del estilo: “si viajo al pasado y evito que mi padre conozca a mi madre, yo no habré nacido y por lo tanto no habré podido viajar al pasado”.

Por lo tanto, ya sin considerar que convertir un coche en una máquina capaz de lograr velocidades cercanas a la luz es imposible, Marty McFly jamás podría haber viajado al pasado. Lo único que físicamente es “posible” es viajar hacia el futuro.

Por lo tanto, Regreso al Futuro también falla en el planteamiento que hace de la ciencia. Al menos en la primera y tercera película. En la segunda viaja hacia al futuro así que le damos un pase.

Regreso al Futuro

Entonces, ¿no hay ciencia real en las películas?

El cine no tiene que ser una clase de biología, física, química o astronomía. Las películas tienen que despertar nuestra curiosidad e interés por aquello que nos rodea. Por lo tanto, si bien es cierto que las películas más famosas de ciencia ficción fallan en el planteamiento de los principios científicos, hacen algo muy difícil: hacer que los espectadores sientan interés por la ciencia.

Las películas son una de las formas más poderosas de divulgación científica. Hay películas más acertadas que otras en cuanto al enfoque científico, pero todas ellas, mientras se aseguren de mantener la verosimilitud, son una excelente manera de conocer principios de astronomía, genética, física y biología que de otra manera serían muy difíciles de comprender.

Por lo tanto, no es que no haya ciencia real en las películas. Es que la ciencia que hay en ellas está adaptada a lo que la industria cinematográfica necesita. Y el cine ha sido - y sigue siendo - una manera de hacer llegar la ciencia a un público enorme.

Referencias bibliográficas

  • Kirby, D.A. (2008) “Cinematic Science: The Public Communication of Science and Technology in Popular Film”. Handbook of Public Communication of Science and Technology.
  • Perkowitz, S. (2007) “Hollywood Science: movies, science, and the End of the World”. Columbia University Press.
  • Pappas, G., Seitaridis, S., Akritidis, N., Tsianos, E. (2003) “Infectious Diseases in Cinema: Virus Hunters and Killer Microbes”. Clinical Infectious Diseases.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.