¿Por qué a veces nos titila o parpadea un ojo?

Las causas de este común fenómeno son multifactoriales, aunque está fuertemente relacionado con el estilo de vida actual. En la inmensa mayoría de casos, no es en absoluto grave.
Por qué titila parpadea ojo

Seguramente alguna vez has experimentado una especie de temblor en el párpado de un ojo que aparece de forma repentina. Aunque a veces puede ser molesto, estos “latidos” en el ojo no suelen durar más de unos segundos o, como mucho, minutos. Tú lo notas bastante, pero para los demás es prácticamente imperceptible.

Puedes estar tranquilo, lo que te sucede tiene nombre y apellido: mioquimia orbicular. Es muy común entre la población y se trata de un espasmo repentino e involuntario, que rara vez reviste gravedad.

Además, no debes preocuparte mucho, porque normalmente es un “aleteo” que desaparece por sí solo. Pero, ¿a qué se deben estos temblores? Si bien no se asocian a una causa concreta, se sabe que pueden ser causados por la mezcla de muchos factores los cuales nos acompañan cada día.

Hoy te explicaremos en qué consiste, cuáles son sus causas y qué puedes hacer para mitigar este molesto parpadeo.

¿Qué es la mioquimia orbicular?

Es una afección que hace que los párpados tiemblen de manera involuntaria. Está causada por contracciones benignas del músculo orbicular, el músculo encargado de cerrar los párpados. Corresponden a movimientos finos y continuos como consecuencia de pequeñas descargas eléctricas de un nervio asociado al músculo orbicular y ocurren sin la necesidad de realizar movimientos de los párpados.

La mioquimia orbicular suele suceder solamente en uno de los párpados y, de manera más frecuente, en el de abajo. Generalmente, este tipo de temblor no llega a cerrar completamente el ojo y no suele persistir durante mucho tiempo, por lo que se considera una condición benigna.

Hay que tener en cuenta que el músculo del párpado funciona prácticamente todo el tiempo que una persona permanece despierta y que parpadeamos unas 9.600 veces al día (siempre que durmamos ocho horas). Si estamos cansados, estresados y no dormimos las horas necesarias, el tiempo de trabajo del músculo del párpado aumenta y, consecuentemente, sufre anomalías.

Sin embargo, si este latido se convierte en algo constante o hace que el ojo se cierre, es conveniente visitar al especialista, ya que podría tratarse de algún desorden muscular o neurológico más grave, como el blefaroespasmo o el espasmo hemifacial.

Músculos ojo
Representación de la musculatura ocular.

¿Cuales son sus causas?

La mioquimia está asociada a factores y condiciones que influyen en la actividad muscular de alguna forma u otra. Veamos cuáles pueden ser sus causas.

1. El estrés

Una de las principales causas de estos temblores es el estrés, este mal de la era moderna que acompaña a tantas personas. Cuando una persona está estresada produce más epinefrina, una molécula que prepara al cuerpo para la acción. Este estado de excitación muscular puede manifestarse en pequeñas contracciones o espasmos. Por este motivo, estos temblores suelen considerarse una señal de que la persona en cuestión está sufriendo estrés.

2. La sequedad ocular

Aunque es menos frecuente, un déficit de lágrimas en el ojo o que estas sean de menor calidad puede provocar irritación de la córnea o la conjuntiva. En consecuencia, esto puede causar un incremento en el parpadeo involuntario (para proporcionar más humedad al ojo) y que el ojo acabe palpitando.

3. Forzar la vista

El exceso de trabajo, sobre todo el que se realiza delante del ordenador, también puede producir que el ojo empiece a temblar. Además, forzar la vista a mirar a una corta distancia tampoco ayuda ya que requiere un esfuerzo de enfoque superior respecto al que se emplea en la visión lejana.

4. La falta de sueño

El cansancio puede ser otro motivo por el que aparecen estos temblores. Dormir es un acto indispensable para hacer descansar la superficie ocular y hacer relajar los músculos del ojo.

5. Abusar de las las pantallas electrónicas

Tal y como hemos comentado en el punto 3, pasar más tiempo del que es debido mirando pantallas luminosas como el ordenador, la tablet, el móvil o el televisor puede propiciar la aparición de estos espasmos en los párpados. Por este motivo, es necesario tomar descansos periódicos de los dispositivos electrónicos.

Abusar pantallas

6. Defectos visuales mal corregidos

Si necesitamos llevar gafas pero no nos las ponemos o estas están mal graduadas, forzamos más la vista y por ello los músculos del ojo también. Esto lleva a que haya más posibilidades de sufrir esta mioquimia. La solución en este caso es tan sencillo como hacer un correcto uso de las gafas o volver acudir al optometrista para que nos revisen la graduación de las lentes.

7. Exceso de consumo de bebidas estimulantes

Tomar demasiado café, té u otras sustancias estimulantes puede ser un desencadenante de estos temblores. Según los expertos, la cafeína impulsa la liberación de neurotransmisores excitatorios como la serotonina y la noradrenalina, por lo que aumenta la reactividad dentro de los músculos y los nervios. El consumo de tabaco y alcohol, al ser también estimulantes, se consideran de igual manera factores predisponentes.

8. Una mala alimentación

Aunque aún no está comprobado, se cree que la falta de vitaminas esenciales, como la B12 o minerales como el magnesio o el potasio, pueden generar espasmos involuntarios en los músculos, incluyendo los de los párpados.

9. Las alergias oculares

Las alergias pueden producir picor, enrojecimiento o lagrimeo en los ojos. Esto invita a frotar los ojos, lo que hace que se libere histamina hacia el interior del ojo y en consecuencia provocar temblor en el párpado.

¿Cómo podemos evitar la mioquimia orbicular?

Afortunadamente, la mioquimia orbicular corresponde a una patología benigna, y en la mayoría de los casos, los síntomas desaparecen de forma espontánea.

Aun así, si bien no existe tratamiento como tal para ponerle remedio, sí que existen una serie de consejos que pueden ayudar a que desaparezcan. Estos están íntimamente relacionados con los factores causantes y son los siguientes:

1. Tomarse un descanso

Como ya hemos comentado, la mioquimia puede aparecer como respuesta al cansancio, por lo que tomarse un buen descanso y disfrutar de un sueño reparador puede ayudar a desaparecer los temblores. Asimismo, también se recomienda dejar descansar a la vista haciendo descansos periódicos cuando utilizamos aparatos electrónicos como el ordenador y el móvil.

2. Intentar reducir el volúmen de estrés

Si no es posible eliminar lo que nos genera estrés, se recomienda practicar actividades que ayuden a reducirlo. Ya sea practicando deporte y otras actividades relajantes o utilizando técnicas de relajación .

3. Evitar la cafeína y el tabaco

Si bien los estimulantes como la cafeína y el tabaco pueden propiciar la aparición de estos temblores, evitar o al menos moderar el consumo de estas sustancias puede ayudar.

4. Reducir la sequedad ocular

En el caso de que las palpitaciones estén causadas por irritación o sequedad ocular, se recomienda hacer uso de colirios o de gotas artificiales. Asimismo, también recomiendan aparcar las lentillas en favor de las gafas (resecan menos el ojo) y usar luz indirecta o natural siempre que se pueda.

Si los síntomas no desaparecen de forma espontánea y se muestran de forma persistente o aumentan progresivamente, se aconseja consultar al oftalmólogo para evaluar un posible tratamiento y descartar otras patologías asociadas.

5. Automasaje ocular

Puedes probar de hacerte un masaje ocular para relajar tus ojos. Este consiste en frotar enérgicamente las palmas de las manos y colocarlas durante unos minutos sobre ambos ojos cerrados, intentando que la mano se apoye suavemente sobre el globo ocular.

Patologías asociadas a parpadeos involuntarios

En la mayoría de los casos, los temblores que genera la mioquimia orbicular son inocuos y no afectan de ninguna manera a la visión. No obstante, existen algunos problemas neurológicos que pueden provocar la contracción de la musculatura del párpado. Se trata de otras afecciones más graves y mucho menos comunes, como el blefaroespasmo o el espasmo hemifacial.

Estas ya no cursan con pequeños temblores, sino con espasmos más enérgicos, de duración más prolongada y que suelen provocar que los párpados se cierren de forma más completa, por lo que pueden impedir o dificultar la visión.

El blefaroespasmo es una de las distonías faciales más comunes y puede estar causada por una alteración neurológica funcional en el sistema nervioso central, por efectos secundarios de medicamentos o por falta de lubricación de la superficie ocular.

En cambio, el espasmo hemifacial afecta a los músculos de un lado de la cara provocando movimientos involuntarios irregulares y progresivos que también pueden afectar al ojo. Su origen radica en la compresión del nervio facial.

En los casos más graves y crónicos se aplican tratamientos basados en inyecciones de toxina botulínica (más conocida como botox), que provoca la relajación de la musculatura de los párpados. También existen otras opciones, como una técnica quirúrgica llamada miectomía del músculo orbicular. Mediante esta cirugía se eliminan, total o parcialmente, las fibras musculares del párpado, disminuyendo así los movimientos involuntarios.

¿Cuándo debo acudir al oftalmólogo?

En el caso que experimentes los siguientes síntomas, debes acudir al especialista para que te haga una revisión oftalmológica:

  • Los movimientos involuntarios se mantienen durante una semana.
  • Los espasmos provocan el cierre completo de los párpados.
  • Existe dificultad para mantener los ojos abiertos durante el día.
  • Experimentas temblores en otras zonas de la cara (a parte de la zona ocular).
  • Los espasmos se dan en ambos ojos al mismo tiempo.
  • Se presenta enrojecimiento, hinchazón o secreción de un ojo.
  • Tienes antecedentes en tu familia con enfermedades relacionadas con estos síntomas.

Referencias bibliográficas

  • Jürgens I. (2017). “Temblores en los párpados: mioquina y blefaroespasmo”. Institut Català de la Retina.
  • Rojas-Rondón I., Llamas-Meriño J., Ramírez-García L., et al. (2016). “Uses of botulinum toxin in eyelid diseases”. Rev Cub Oftal.
  • Bazaldúa H., Aguirre A., Colorado H., et al. (2009). “Espasmo hemifacial y blefaroespasmo”. Revista Mexicana de Neurociencia.
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Ojos
Anna Surroca Gibert

Anna Surroca Gibert

Microbióloga y comunicadora científica

Anna Surroca (Granollers, 1996) es graduada en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente es estudiante del Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionada por la sexualidad humana y el fotoperiodismo, ha encontrado en el mundo de la comunicación su verdadera vocación. Actualmente es redactora en Médicoplus, AZ Salud y Estilo Next.