¿Sería posible una pandemia de ceguera?

Hay patógenos que pueden llegar a provocar pérdida de visión si infectan los ojos. ¿Sería posible que se propagaran por todo el mundo y causaran una pandemia de ceguera?
Pandemia de ceguera

A fecha que se escribe este artículo, 25 de marzo de 2020, el mundo está pasando por una de las mayores crisis sanitarias de nuestra historia: la pandemia por Covid-19. Ya son más de 410.000 casos confirmados y cerca de 18.700 muertos en 185 países. Es una situación sin precedentes.

Por ello, es normal que la palabra “pandemia”, ahora más que nunca, nos dé miedo. Hemos pasado por situaciones así distintas veces, como fue el caso de la Peste Negra o la relativamente más cercana Gripe Española de 1918. Y el nexo en común de la mayoría de estas pandemias es que los patógenos causantes de ellas infectan los pulmones, igual que el Covid-19.

Pero, ¿qué pasaría si una pandemia fuera provocada por un germen que no infecta las células pulmonares, sino que atacara a los ojos? Si la infección fuera grave y el patógeno consiguiera transmitirse por todo el mundo, ¿podríamos sufrir una pandemia de ceguera?

Una situación en la que gran parte de la población mundial pierde la visión se antoja apocalíptica y más propia de una película de ciencia ficción, pero, ¿es verosímil desde el punto de vista científico? Esto es lo que analizaremos en el artículo de hoy.

¿Por qué las pandemias tienden a ser de enfermedades respiratorias?

La Peste Negra, la Gripe Española de 1918, el sarampión, la Peste de Justiniano y, evidentemente, la actual pandemia por el coronavirus. Si analizamos estas crisis epidemiológicas vemos que, pese a que las enfermedades asociadas son distintas ya que los virus (o bacterias) causantes son diferentes, comparten un nexo en común: son patologías respiratorias.

Y es que los patógenos causantes de enfermedades respiratorias suelen tener una propiedad que no tienen los gérmenes responsables de infectar otras partes del cuerpo (órganos sexuales, intestinos, ojos, boca, sangre…) y que es un “ingrediente” imprescindible para poder causar una pandemia: se transmiten por el aire.

Hay muchas vías de transmisión de patógenos. A través de relaciones sexuales, por el contacto con fluidos corporales de una persona infectada, por el consumo de alimentos (o agua) contaminados, por la picadura de insectos… Y hay algunos que han desarrollado una estrategia que garantiza una mucho mayor propagación entre personas. Pueden viajar por el aire.

Los virus y bacterias capaces de transmitirse entre personas por el aire a través de las gotículas respiratorias que una persona infectada genera al hablar, toser o estornudar, son los más difíciles de controlar a nivel de contención de la enfermedad. Además, el contagio es mucho más sencillo.

Y aunque deban reunirse otras condiciones, esta transmisión por el aire es requisito (casi) imprescindible para que se desate una pandemia. Y decimos “casi” porque en los años 80 nos dimos cuenta de que había excepciones.

El VIH es responsable de una pandemia que lleva azotando a la humanidad desde hace unos 40 años y que provoca una enfermedad que ha causado ya 35 millones de muertes: el SIDA. Y este virus no se transmite por el aire. Se transmite por el contacto con la sangre u otros fluidos corporales de una persona infectada. Y pese a ello, ya es la quinta pandemia más devastadora de la historia.

Por lo tanto, si ocurrió con un virus como el del VIH, que no ha necesitado de esta transmisión aérea ni causar una patología respiratoria, ¿podría suceder con algún patógeno que infecte los ojos y provoque una enfermedad que curse con pérdida de visión?

¿Hay patógenos que provoquen ceguera?

Sí. De hecho, la principal causa prevenible de pérdida de visión en el mundo es una enfermedad provocada por la infección de una bacteria y que se conoce como tracoma. Unos 2 millones de personas en el mundo sufren incapacidad visual debido a la infección ocular por parte de este patógeno.

Por lo tanto, sí. Sí que hay patógenos que puedan provocar ceguera. Luego analizaremos si podrían desatar una pandemia, pero de momento ya hemos encontrado algo de verosimilitud.

El tracoma es una enfermedad ocular causada por “Chlamydia trachomatis”, una bacteria que se transmite entre personas por el contacto con los ojos, párpados o secreciones oculares, nasales o de la garganta de una persona infectada, aunque también es posible la transmisión por el contacto con objetos contaminados (tocados por una persona infectada) e incluso por moscas que han estado en contacto con las secreciones de un contagiado.

Todo esto hace que, pese a no transmitirse por el aire, sea una enfermedad altamente contagiosa. Constituye un grave problema de salud pública y es endémica, es decir, siempre está circulando, por unos 37 países de África, Asia, Oceanía y América Central y del Sur. En estos países, como hemos dicho, la bacteria es responsable de cerca de 2 millones de casos de pérdida de visión parcial o total.

Cuando sufrimos una infección por esta bacteria, la enfermedad empieza después de un periodo de incubación de unos 12 días y consiste en una conjuntivitis aguda, un problema que se suele resolver sin mayores complicaciones, es decir, el cuerpo es capaz de combatir la infección. La pérdida de visión no llega hasta que no hay varias infecciones periódicas por la bacteria. Por lo tanto, la ceguera no aparece hasta que hemos sufrido el ataque de la bacteria varias veces a lo largo de nuestra vida y el daño es suficiente como para provocar úlceras en la córnea.

Estas úlceras sí que pueden llegar a provocar una pérdida de visión que en la mayoría de casos es parcial, aunque en ocasiones puede ser total. Esto, juntamente con el modo de transmisión, el patógeno causante de la enfermedad, la necesidad de reinfecciones para provocar pérdida de visión y las características de los países en los que provoca daños, hace que jamás pudiera provocar una pandemia. Y daremos las explicaciones a continuación.

¿Por qué no podría haber una pandemia de ceguera?

Chlamydia trachomatis

Hemos visto que sí que hay una bacteria capaz de provocar pérdida de visión y que tiene la propiedad de transmitirse entre personas, pero esto no significa que pueda haber una pandemia de ceguera. Una pandemia es un suceso extremadamente raro que, para que suceda, deben unirse muchos factores (y casualidades) distintas.

Y como veremos a continuación, “Chlamydia trachomatis” no reúne los ingredientes necesarios para provocar una crisis sanitaria de estas proporciones. Los motivos son los siguientes.

1. Está causado por una bacteria, no un virus

Y este es un punto clave. Si bien es cierto que en el pasado hemos sufrido pandemias provocadas por enfermedades bacterianas (como la Peste Negra), en la actualidad esto es prácticamente imposible. Y es que hoy en día disponemos de antibióticos, por lo que podríamos tratar los primeros casos antes de que empezaran los contagios masivos.

Las pandemias que sufriremos a partir de ahora serán siempre de origen vírico, como es el caso del Covid-19. Y es que todavía no disponemos de tratamientos para matarlos (no hay cura ni para el resfriado común ni la gripe), por lo que hay que esperar que el cuerpo los elimine por sí solo. Es mucho más difícil de contener la propagación de una enfermedad causada por un virus que una bacteriana.

Por lo tanto, el principal motivo por el que no podría haber una pandemia de ceguera es que el tracoma no es de origen vírico, sino bacteriano. Y las bacterias sí que somos capaces de matarlas.

2. No se transmite por el aire

El tracoma no cumple con un requisito imprescindible de las pandemias, que es la transmisión aérea del patógeno. Para el contagio de esta enfermedad, se requiere de un contacto físico con una persona infectada, y aunque puede suceder también por tocar objetos contaminados, la contención sería mucho más sencilla.

Bastaría con aislar a los contagiados para contener la enfermedad. Y las medidas de distanciamiento entre las personas serían suficientes para evitar la propagación descontrolada. Pero, ¿no habíamos dicho que el VIH, aunque se contagiara por el aire, ha causado una pandemia?

Sí, pero el contexto es absolutamente distinto. El contagio del VIH se da por relaciones sexuales (o por compartir jeringuillas) con una persona infectada, pero el problema es que los síntomas del SIDA no aparecen hasta pasados 10 años. Durante todo este tiempo, la persona no sabe que tiene el virus y puede contagiarlo. En el caso del tracoma, el periodo de incubación es de solo 12 días y, además, la persona es contagiosa solo cuando aparecen los síntomas.

Por lo tanto, esta bacteria no reúne las condiciones necesarias para garantizar una rápida propagación entre personas, un requisito indispensable para que se dé una pandemia.

3. Requiere de varias infecciones

El tracoma no es como la enfermedad por Covid-19. Y es que en el caso del coronavirus, basta con una sola infección por parte del virus para provocar la pulmonía. En el caso del tracoma, con el primer contagio no hay pérdida de visión. Cursa con una simple conjuntivitis.

Son necesarias muchas reinfecciones para llegar a provocar pérdida de visión. Y, si bien en los países pobres esto representa un problema, en los países más desarrollados los servicios sanitarios tendrían tiempo de sobras para solucionar los problemas y evitar las infecciones recurrentes, por lo que jamás llegaríamos a una situación en la que hubiera una pandemia de ceguera.

4. Rara vez la pérdida de visión es total

Un punto clave. Y es que en este artículo hablábamos de pandemia de ceguera, no de pandemia de pérdida parcial de visión. El tracoma, incluso en los casos más graves en los que ha habido muchas reinfecciones y la bacteria ha sido especialmente agresiva en los ojos, rara vez provoca una pérdida total de visión.

En la práctica totalidad de los casos provoca una pérdia de visión parcial. Por lo tanto, jamás habría una pandemia de ceguera. En cualquier caso, de pérdida ligera de visión, aunque ya hemos visto que sigue sin reunir las condiciones necesarias para que esto suceda. Sea como sea, en ningún caso habría una pandemia de ceguera ya que la bacteria solo provoca una pérdida total de la visión en casos excepcionales.

5. Las medidas higiénicas lo frenarían

El tracoma es común en países pobres no por casualidad, sino porque es en estos donde no disponen de recursos necesarios para frenar la propagación de esta y otras bacterias. En los países desarrollados prácticamente no hay casos ya que cuidamos la higiene, disponemos de sistemas de saneamiento del agua, vivimos en condiciones adecuadas…

Es decir, la bacteria solo se desarrolla correctamente y causa problemas en las regiones donde se pueden garantizar las medidas higiénicas. Por lo tanto, jamás podría haber una pandemia ya que en la mayoría de países del mundo, el patógeno no podría propagarse con suficiente rapidez.

Referencias bibliográficas

  • World Health Organization. (2018) “Managing epidemics: key facts about major deadly diseases”. WHO.
  • Hu, V., Harding Esch, E., Burton, M.J. et al (2010) “Epidemiology and control of trachoma: Systematic review”. Tropical Medicine & International Health, 15(6), 673-691.
  • Secretaría de Salud. (2010) “Diagnóstico y Tratamiento de Tracoma”. México: Gobierno Federal.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.