Severo Ochoa: biografía y resumen de sus aportes a la ciencia

Severo Ochoa, el médico y bioquímico español galardonado con el Premio Nobel de Medicina en 1959 por sus descubrimientos sobre cómo funciona el ADN. Conozcamos un poco más sobre su vida y aportes a la ciencia.
Severo Ochoa

Durante muchos años, el misterio de nuestro material genético ha sido una de las principales vías de investigación de muchos científicos, entre los cuales se encontró Severo Ochoa, el bioquímico español que consiguió darle explicación a uno de los procesos más importante de nuestra biología, la traducción del la secuencia de genes a ARN para que luego se conviertan en una proteína.

Este brillante médico y científico español destacó por sus numerosos trabajos en el campo de la biología molecular, un área que en aquella época era muy novedosa y de la que aún se conocía muy poco. Formaba parte de esas mentes científicas que son capaces de ver más allá y con una curiosidad insaciable que lo llevó a hacer grandes descubrimientos.

Todas estas investigaciones le llevaron a ser el segundo y último Premio Nobel de Medicina español, pero cabe destacar, que estas investigaciones se realizaron en Nueva York debido a la situación política que en aquel momento estaba traspasando España. Sus aportes marcaron un antes y un después en el estudio de la biología molecular y la genética, iniciando una nueva era de conocimientos y evolución de las técnicas para el estudio del ADN y su implicación.

En definitiva, Severo Ochoa fue un brillante médico y bioquímico español, que a pesar de las dificultades a las que se tuvo que enfrentar a causa de las distintas guerras que se ocasionaron en Europa, hizo grandes descubrimientos que supusieron un gran avance para la comunidad científica de todo el mundo.

Biografía de Severo Ochoa (1905-1993)

Severo Ochoa de Albornoz fue un médico y bioquímico español que se dedicó a la investigación de la biología básica con el objetivo de obtener respuesta sobre los mecanismos básicos de nuestro organismo. Gracias a él, se asentaron las bases de la biología molecular a partir de las cuales se construyeron muchos de los conocimientos que a día de hoy se utilizan en múltiples aplicaciones.

Primeros años

Este brillante investigador nació en Asturias el 24 de septiembre de 1905, octavo de los ocho hijos que tuvieron sus padres, Severo y Carmen. Cuando tenía 7 años, murió su progenitor que era abogado y un hombre de negocios trasladado a Puerto Rico. Gracias a ello, la madre de Severo Ochoa, pudo atender con comodidad a sus hijos. Carmen, por consejo médico, decidió trasladarse a Málaga para mejorar su bronquitis crónica en un ambiente más cálido y húmedo, donde Severo realizó toda su carrera académica desde el colegio hasta la educación universitaria.

La vocación por la biología de Severo Ochoa fue clara desde su adolescencia, gracias a la influencia de sus primeros maestros, y la inspiración que provocaron las lecturas de las distintas publicaciones del gran neurólogo español Santiago Ramón y Cajal, el primer premio Nobel de Medicina español de la historia.

Cuando acabó la formación de secundaria estudió medicina en la universidad de Málaga, donde ya en el segundo curso, Juan Negrín, su profesor de Fisiología lo invitara a iniciarse en la carrera investigadora en su pequeño laboratorio, dónde pudo descubrir de forma definitiva su pasión por la bioquímica y la investigación científica.

En 1927 comenzó su carrera investigadora en el extranjero donde realizó su primer trabajo científico en Glasgow. A partir de esta publicación científica la carrera de Severo Ochoa se desarrolló en el entorno científico, ya que, a pesar de ser médico, nunca ejerció como tal.

Universidad Málaga
La Universidad de Málaga.

Vida profesional

En 1929, viajó hasta Berlín, donde fue invitado por un reconocido investigador del momento, Otto Meyerhof, que trabajaba en el que se consideraba el instituto de investigación de bioquímica más importante del momento, lo que le permitió trabajar codo con codo con grandes científicos con un gran reconocimiento.

Tras un año allí, volvió a Madrid a acabar su tesis doctoral, época en la que convivió con grandes intelectuales y artistas de la época como Federico García Lorca y Salvador Dalí. Además también recibió un puesto de trabajo como profesor ayudante de Fisiología y Bioquímica de la Facultad de Medicina de Madrid, cargo que ocupó durante 5 años.

Durante esos 5 años combinaba la docencia con la investigación sobre la glicólisis en el músculo cardíaco que le permitió acabar su tesis doctoral en 1934. También viajó al London National Institute of Medical Research, donde trabajó en el estudio de la vitamina B1 y la enzima glioxalasa, investigación que despertó un importante interés en el estudio de las enzimas por parte de Severo Ochoa y que supuso una revolución años más tarde.

Cuando estalló la Guerra Civil, Ochoa y su reciente mujer salieron de España camino a Alemania huyendo de aquella situación y encontrando apoyo en el laboratorio de Meyerhof dónde él ya había trabajado. Pero debido al origen judío de su mentor, este tubo que abandonar el país y Ochoa decidió aceptar una beca que le permitió trabajar en Oxford donde desarrolló su trabajo en el metabolismo, dando lugar a uno de los trabajos más importantes de este gran investigador que permitieron completar el conocimiento sobre el ciclo de Krebs.

Este periodo acabó en 1940 con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, evento que provocó que Ochoa viajase junto a su mujer hasta Estados Unidos, donde trabajó en la Universidad de Washington y, posteriormente, en 1945 en la Universidad de Nueva York como investigador asociado en la Facultad de Medicina. Allí se dedicaba a realizar investigaciones sobre farmacología y bioquímica con las que se le otorgó la medalla Bewberg en 1951.

En aquel lugar fue donde realizó la investigación que cambiaría el devenir de la biología molecular y le otorgaría el Premio Nobel de medicina en 1959 junto a su discípulo Arthur Komberg, del cual hablaremos más adelante.

En 1956, el matrimonio se nacionalizó estadounidense renunciando a su nacionalidad española que estaba en aquel momento en situación de dictadura. Desde la Universidad de Nueva York en la que trabajaba, desempeñó un papel importante en la creación de la Sociedad Española de Bioquímica y trabajó en mecanismos de replicación viral y como docente. En 1975 se jubiló tras un año trabajado en el Instituto Roche de Biología Molecular de Nueva Jersey. 10 años después, regresó a España donde publicó su último trabajo científico con 81 años de edad. Murió el 1 de noviembre de 1993 en Madrid.

Severo Ochoa vida

Los 4 principales aportes de Severo Ochoa a la ciencia

Fueron muchas las aportaciones científicas que este brillante bioquímico aportó a las distintas áreas de investigación. Hoy os traemos una selección de las más relevantes para conocer aún mejor el papel de Severo Ochoa en la ciencia.

1. La fosforilación oxidativa

Durante su periodo en Oxford, Ochoa demostró que la oxidación respiratoria del piruvato está acoplada con la fosforilación por parte de las mitocondrias y que se energizan dos moléculas de fosfato por cada átomo de oxígeno consumido durante el proceso. Es decir, con sus investigaciones dio explicación al proceso mediante el cual nuestro organismo obtiene energía consumiendo oxígeno, el que transporta nuestra sangre a cada célula del cuerpo. Fue la persona que acuñó el término “fosforilación oxidativa”.

2. Metabolismo y ciclo de Krebs

Entre 1945 y 1955, Ochoa y su grupo de colaboradores purificaron y describieron varios de los enzimas del famoso ciclo de Krebs: la enzima condensante, la isocitrato deshidrogenasa, la a-cetoglutarato deshidrogenasa, succinato-tioquinasa y la enzima descarboxilación oxidativa del piruvato, junto a la la enzima que cataliza el ácido málico y las enzimas implicadas en el metabolismo del propionato.

Precisamente, el aislamiento de la enzima del ácido málico fue lo que llevó a Severo Ochoa a descubrir uno de los mecanismos mediante el cual las plantas realizan la fotosíntesis y el metabolismo de los ácidos grasos.

Ciclo Krebs Ochoa

3. Síntesis de ARN

Ochoa, tras los descubrimientos relacionados con el ciclo de Krebs, en 1955 decidió abordar de nuevo el problema de la fosforilación oxidativa desarrollado en Oxford, a través del estudio de una bacteria. Gracias a estas investigaciones, descubrió la enzima la enzima que fabrica el ARN a partir del ADN, bautizada como polinucleótido fosforilasa. Además, junto a Marianne Grunberg, realizaron la primera síntesis in vitro de ADN de alto peso molecular.

Gracias a este hallazgo, recibió el Premio Nobel de Medicina en 1959 junto a Arthur Kornberg que descubrió la enzima ADN polimerasa, encargada de hacer las copias de ADN cuando se dividen las células. Con ambos descubrimientos se pudo explicar en gran parte todo el proceso de replicación y traducción del ADN ,del cual hasta el momento sólo se tenían hipótesis.

4. Biología molecular

Además del descubrimiento de la enzima que convierte el ADN en ARN, contribuyó al conocimiento del mecanismo de replicación de virus de ARN, la dirección de la lectura del mensaje genético, y de las claves del mecanismo de traducción por el que las moléculas de ARN se transforman a proteínas, lo que llevó a considerarse como el padre de la biología molecular.

Todos estos mecanismos han sido fundamentales para el desarrollo de fármacos, vacunas y múltiples investigaciones sobre enfermedades tanto metabólicas como genéticas, y sin los cuales sería imposible haber avanzado de forma tan rápida estos últimos años. Sin ninguna duda, tenemos mucho que agradecer a este gran científico español.

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