Prediabetes: qué es, síntomas, causas y cómo combatirla

La prediabetes es una condición clínica en la que los niveles de glucosa en sangre son más altos de lo normal y que, sin abordaje, puede derivar en el desarrollo de diabetes tipo 2. Analicemos sus bases médicas.
Prediabetes

El azúcar (glucosa) es uno de los nutrientes más importantes del cuerpo, al ser fácilmente asimilable y muy eficaz como fuente de energía. Se trata del combustible por excelencia del organismo, pero es muy importante que esté siempre en las cantidades justas. Nunca debe sobrar. Y es que el exceso de azúcar en sangre es extremadamente dañino para el cuerpo.

Y es aquí donde entra en juego la insulina, una hormona producida por el páncreas que se libera cuando se detecta que los niveles sanguíneos de glucosa son demasiado elevados y que, una vez en la sangre, captura las moléculas de azúcar que encuentra y las moviliza a lugares donde provocan menos daños. Hablamos, básicamente, de tejido adiposo, convirtiendo el azúcar en grasa.

Pero hay muchos desencadenantes y factores de riesgo que pueden provocar que este proceso no funcione tan bien como debería, tanto por una síntesis insuficiente de insulina como por la resistencia de las células a la misma, algo que causa que el azúcar se acumule en el torrente sanguíneo.

Y en este contexto, podemos desarrollar lo que se conoce como prediabetes, una condición clínica en la que los niveles de glucosa en sangre son más altos de lo normal. No son tan elevados como para considerarse diabetes tipo 2, pero sin abordaje, sí que puede aparecer esta enfermedad tremendamente grave. Veamos las bases clínicas de la prediabetes y cómo puede tratarse para evitar que aparezca la diabetes como tal.

¿Qué es la prediabetes?

La prediabetes es una condición clínica en la que los niveles de glucosa son más altos de lo normal. No lo suficientemente elevados como para ser considerada diabetes tipo 2, pero sí lo suficiente como para que, sin un abordaje terapéutico adecuado y cambios en el estilo de vida, el paciente desarrolle esta enfermedad tan grave.

Cuando una persona padece prediabetes, los daños a largo plazo sobre los riñones, corazón y vasos sanguíneos causados por el exceso de azúcar en sangre están empezando, pero con un correcto tratamiento, se puede evitar que esta condición derive en diabetes tipo 2. Es una patología reversible.

Una patología que, en Estados Unidos, afecta a 88 millones de personas. Y a pesar de que esto sea 1 de cada 3 adultos estadounidenses, nueve de cada diez personas con prediabetes no saben que padecen esta condición clínica. Pero es esencial un correcto diagnóstico ya que las personas con prediabetes tienen un riesgo alto de desarrollar diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares asociadas a ella.

Pero, ¿qué es la diabetes tipo 2? La diabetes tipo 2 es una enfermedad en la que, tras hacer muchos excesos con el azúcar, las células se van volviendo resistentes a la acción de la insulina. Se ha producido tanta hormona que esta ya no despierta ninguna respuesta en las células, provocando que el azúcar se encuentre libre en sangre.

A diferencia de la diabetes tipo 1, que se debe a una síntesis insuficiente de insulina por razones genéticas (se nace con la enfermedad), la diabetes tipo 2, la forma más común, se adquiere con los años, especialmente a partir de los 40. Y esta patología tiene, en la prediabetes, una importante señal de advertencia. El cuerpo nos avisa de que debemos revertir la situación.

Qué es prediabetes

Causas de la prediabetes

Por desgracia, las causas exactas detrás de la prediabetes siguen sin estar claras. Es decir, sabemos que surge porque las células se hacen resistentes a la actividad de la insulina, algo que, a su vez, provoca que no se puedan regular los niveles de azúcar en sangre y que, por tanto, los valores de glucosa en la circulación sanguínea sean más elevados de lo normal.

Con la prueba de hemoglobina glucosilada (A1C) se puede diagnosticar la patología. Un nivel de A1C por debajo del 5,7% se considera normal, mientras que un nivel de A1C por encima de 6,5% se considera diabetes de tipo 2. Así pues, valores de A1C que se encuentran entre el 5,7% y el 6,4% se considera prediabetes.

Del mismo modo, un nivel de glucosa sanguínea en ayunas de entre 100 y 125 mg/dL también se considera prediabetes, pues valores por debajo de 100 son normales y por encima de 126 son indicadores de diabetes tipo 2.

Sea como sea, el motivo exacto detrás de su aparición no está claro, algo que hace sospechar que el desarrollo de la prediabetes se debe a una compleja interacción entre factores genéticos y de estilo de vida. Con la genética, no podemos hacer nada y los antecedentes familiares parecen ser un factor de riesgo importante. Pero con los de estilo de vida, sí.

En este sentido, los factores de riesgo asociados al estilo de vida que aumentan el riesgo de desarrollar prediabetes son los siguientes: sobrepeso (u obesidad), tamaño de cintura grande (puede indicar resistencia a la insulina), falta de actividad física, mala alimentación (exceso de bollería, carnes procesadas, bebidas endulzadas, etc), tener más de 40 años, sufrir el síndrome del ovario poliquístico, padecer apnea obstructiva del sueño, fumar, tener bajos los niveles de HDL (el colesterol “bueno”), sufrir hipertensión, tener altos los niveles de triglicéridos, padecer síndrome metabólico y haber tenido diabetes gestacional durante el embarazo.

Todos estos son factores de riesgo asociados al desarrollo de la prediabetes, una condición clínica que, como hemos dicho, puede llegar a afectar a 1 de cada 3 adultos pese a que 9 de cada 10 personas con la patología no saben que la sufren. Y teniendo en cuenta que puede derivar en una enfermedad tan grave como es la diabetes tipo 2, es esencial conocer sus síntomas.

Causas prediabetes

Síntomas (y complicaciones) de la prediabetes

Uno de los principales problemas de la prediabetes es que muchas veces no cursa con signos clínicos claros. De hecho, no suele presentar ningún síntoma. Y cuando lo hace, estos suelen consistir en un oscurecimiento de la piel de determinadas zonas del cuerpo, como por ejemplo los codos, las rodillas, el cuello o las axilas. Pero más allá de esto, es muy difícil detectar su aparición a través de su sintomatología.

Y por desgracia, la mayoría de señales aparecen cuando los problemas con el azúcar en sangre han derivado, por su continuo incremento, en una diabetes tipo 2, momento en el que el paciente puede presentar una pérdida inexplicable de peso, aparición de llagas, incremento extraño de la sed, exceso de hambre, visión borrosa, fatiga y micciones frecuentes. Aun así, cabe destacar que la prediabetes en sí (sin un progreso a diabetes tipo 2) se ha relacionado, en algunos casos, con daños en los riñones e incluso ataques cardíacos.

Por regla general, la prediabetes tarda entre 3 y 5 años en convertirse en diabetes tipo 2 siempre y cuando no revirtamos la situación. Y es que como es evidente, la complicación más grave de la prediabetes (y aquella que desarrollaremos inevitablemente si no cuidamos nuestra salud en esta etapa prediabética) es la aparición de diabetes tipo 2.

Una enfermedad potencialmente mortal y que requiere de tratamiento de por vida para reducir el riesgo de enfermedad cardíaca, daño renal, pérdida de visión, daños en los nervios, accidente cerebrovascular, etc. La diabetes es una enfermedad grave que nos alerta a través de la prediabetes, momento en el que, con un abordaje adecuado, la situación es reversible. Por ello, es esencial saber cómo prevenirla y tratarla.

Síntomas prediabetes

Prevención y tratamiento de la prediabetes

La buena noticia es que la prediabetes, al no tratarse de una enfermedad genética, es una condición clínica prevenible. Podemos tanto prevenir su aparición como revertir la situación (prevenir que derive en diabetes tipo 2) con cambios en el estilo de vida. Solo hace falta ver los factores de riesgo que hemos analizado en la sección de las causas para darnos cuenta de ello.

Haciendo como mínimo 150 minutos de deporte a la semana, consumiendo alimentos saludables, aportando las calorías necesarias para el organismo, manteniéndonos en nuestro peso óptimo (puedes encontrar calculadoras del Índice de Masa Corporal en línea), controlando regularmente los niveles de colesterol, vigilando nuestra presión arterial y no fumando, el riesgo de desarrollar prediabetes baja enormemente y, en caso de ya tener esta condición, podemos impedir que progrese en diabetes tipo 2, una patología que ya es de carácter crónico.

Con esta prevención a través de cambios en el estilo de vida, la prediabetes se puede combatir. El problema generalmente es que el diagnóstico (que ya hemos indicado cómo se realiza) llegue antes de haber desarrollado la diabetes tipo 2, momento en el que ya habrá que pensar en un tratamiento clínico como tal.

Llegados a este punto, el tratamiento consiste en hacer un control exhaustivo del azúcar que se consume para así realizar inyecciones con las dosis justas de insulina y así regular de manera “artificial” los niveles de glucosa en sangre. Pero hay que tener en cuenta que este tratamiento es de por vida y que incluso con él y con otros medicamentos para controlar la patología, la persona ve reducida su esperanza de vida en unos 6 años. De ahí que sea tan importante detectar el problema con el azúcar cuando todavía nos encontramos en fase de prediabetes.

Tratamiento prediabetes
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