Los 5 tipos de Hipertiroidismo (causas, síntomas y tratamiento)

El hipertiroidismo es una enfermedad endocrina en la que la glándula tiroides produce una cantidad excesiva de hormonas T4 y T3, situación que se traduce en una patológica aceleración del metabolismo del organismo.

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La glándula tiroides es una pieza fundamental no solo del sistema endocrino, sino de toda nuestra salud a nivel tanto físico como emocional. Y es que este pequeño órgano de naturaleza glandular ubicado en nuestro cuello se encarga de sintetizar y liberar la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3), dos hormonas esenciales para la regulación de la actividad celular a través del control del uso del oxígeno y de las proteínas.

Por tanto, esta glándula tiroides, a través de la regulación de la síntesis de estas hormonas tiroideas, controla la velocidad a la que ocurren los procesos metabólicos, fisiológicos y bioquímicos del organismo. Así pues, la tiroides tiene un profundo impacto en el funcionamiento de todos los órganos y tejidos del cuerpo.

Mantener los niveles de energía altos por el día y bajos por la noche, estimular la absorción de nutrientes, controlar el reloj biológico, regular los niveles de colesterol en sangre, controlar la temperatura corporal, mantener la piel saludable, estimular la salud y desarrollo del sistema nervioso, entre otras muchas funciones. Pero, desafortunadamente, como órgano que es, la glándula tiroides puede enfermar.

Y es en este contexto, cuando su funcionamiento falla, que surge el concepto de enfermedades tiroideas. Y entre estas, la más común es, después del hipotiroidismo, el hipertiroidismo, un trastorno endocrino en el que, por distintas causas, la glándula tiroides produce una cantidad excesiva de hormonas T4 y T3, algo que deriva en una aceleración patológica del metabolismo del cuerpo. Así pues, en el artículo de hoy y de la mano de las más prestigiosas publicaciones científicas, exploraremos las bases clínicas del hipertiroidismo y analizaremos su clasificación. Vamos allá.

¿Qué es el hipertiroidismo?

El hipertiroidismo es una enfermedad endocrina en la que la glándula tiroides produce una cantidad excesiva de hormonas T4 y T3, algo que deriva en una aceleración y sobreestimulación generalizada del metabolismo del organismo y, precisamente por este incremento de la actividad celular de los tejidos y órganos del cuerpo, un consecuente impacto negativo en la salud física y mental de la persona que padece dicha patología.

Causas y factores de riesgo

El hipertiroidismo es una de las enfermedades de la tiroides más comunes, pues tiene una incidencia global de entre el 0,8% y el 1,3%. La causa más frecuente detrás de esta patología endocrina es sufrir la enfermedad de Graves, una enfermedad autoinmune en la que se producen unos anticuerpos que incitan la producción de tiroxina (T4), una de las principales hormonas tiroideas.

Del mismo modo, hay otros desencadenantes de esta afección, como por ejemplo un exceso de yodo en la dieta, estar sometido a un tratamiento en base a hormonas tiroideas, ciertas complicaciones por infecciones víricas, tiroiditis (inflamación de la glándula tiroides) o, en determinadas ocasiones, presencia de tumores benignos en la glándula tiroides o, en menor medida, los ovarios o los testículos.

También es importante mencionar que existen ciertos factores de riesgo asociados que hacen que la persona sea más propensa a desarrollar el hipertiroidismo, entre los cuales destacan ser mujer (la incidencia en el sexo femenino es mayor que en hombres), sufrir insuficiencia suprarrenal, padecer anemia perniciosa (una disminución de los glóbulos rojos por una deficiencia en la absorción de vitamina B12), tener antecedentes familiares (el componente genético hereditario entran en juego) y sufrir diabetes de tipo 1.

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Síntomas y complicaciones

Una de las principales problemáticas del hipertiroidismo es que su sintomatología no solo varía mucho entre pacientes dependiendo de cómo de sobreestimulada se encuentra la liberación de hormonas tiroideas, sino que sus signos clínicos tienden a confundirse con otros problemas de salud e incluso pueden ser casi imperceptibles.

Sea como sea y pese a que dependa mucho del caso, los síntomas más habituales del hipertiroidismo son los siguientes: pérdida inexplicable de peso (todo por la aceleración de la tasa metabólica), dificultades para subir de peso, aceleración del ritmo cardíaco, fragilidad del cabello, sensibilidad al calor, piel delgada, nerviosismo, tendencia a la ansiedad, irritabilidad, insomnio (porque la energía no disminuye por la noche, cosa que hace que haya problemas para conciliar el sueño), agrandamiento de la glándula tiroides (situación conocida como bocio), alteraciones en la menstruación, sudoración excesiva, incremento de la frecuencia de deposiciones, palpitaciones en el pecho, incremento del apetito, fatiga…

Ahora bien, el verdadero problema viene por el riesgo de, en caso de no tratar el hipertiroidismo, que estos síntomas deriven en complicaciones más graves, como por ejemplo enfermedades cardíacas (por el incremento del ritmo cardíaco), problemas de vista, fragilidad de huesos (el exceso de hormonas tiroideas hacen que no puedan incorporar suficiente calcio), hinchazón de la piel y episodios de fiebre e incluso delirios. Por ello y pese a que muchas veces la situación no llega a ser tan grave, es importante diagnosticar a tiempo la enfermedad y recibir el tratamiento necesario.

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Diagnóstico y tratamiento

Al tratarse de una enfermedad endocrina cuyo origen es fundamentalmente genético, no existen técnicas de prevención como tal. Por ello, es importante diagnosticar la patología a tiempo (algo difícil a veces por lo que hemos comentado antes) para así iniciar el tratamiento de forma precoz en pacientes con síntomas severos y riesgo de sufrir complicaciones graves.

El diagnóstico consiste en un examen físico con una exploración de los síntomas y una palpación de la tiroides para detectar posibles indicios, además de un análisis de sangre donde se miden los niveles de tiroxina (T4) y de tirotropina, la hormona estimuladora de la tiroides sintetizada en la hipófisis. Una detección de concentraciones séricas altas de tiroxina y bajas de tirotropina son un indicio muy claro de una tiroides hiperactiva.

En ese momento, cuando el hipertiroidismo ha sido diagnosticado, tiene que encontrarse la causa de fondo para así determinar qué tratamiento seguir. Por ello, van a realizarse pruebas complementarias de captación de yodo radioactivo. El paciente toma dosis oral de yodo radioactivo y, si se acumula una gran cantidad, indica que sufre enfermedad de Graves y que el origen está en la propia síntesis de hormonas, que está sobreestimulada; pero si no se acumula demasiado, puede que el problema no esté en la síntesis de las hormonas, sino en su liberación.

También se realizan gammagrafías de tiroides (un escaneo de la glándula tras la inyección de isótopos radioactivos) y una ecografía de la tiroides (uso de ondas de sonido de alta frecuencia para obtener imágenes de la tiroides y ver posibles nódulos), dependiendo de la situación.

Sea como sea, cuando los resultados de las pruebas se obtienen y sabemos tanto el origen del hipertiroidismo como el grado de sobreestimulación en la producción y/o liberación de hormonas tiroideas, empieza el tratamiento. Este, evidentemente, dependerá del caso concreto, por lo que hay distintas opciones.

La primera alternativa es el tratamiento farmacológico, con la administración de medicamentos antitiroideos que limitan la producción de hormonas tiroideas o que bloquean la función de las mismas una vez han sido liberadas por la glándula. Esto permite, en muchos casos, recuperar la función metabólica normal, pero en casos más severos, es posible que no sea suficiente.

En este escenario, entran en juego otras alternativas más invasivas, que puede ser un tratamiento con yodo radioactivo (se consume por vía oral para ser absorbido por la glándula tiroides y que esta reduzca su actividad casi al mínimo) e incluso una extirpación quirúrgica de la glándula tiroides. Ambas situaciones derivan en un hipotirodismo crónico, por lo que habrá que tomar, posteriormente, medicamentos como el Eutirox para sustituir la función de las hormonas tiroideas que ya no podemos producir.

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¿Cómo se clasifica el hipertiroidismo?

Ahora que ya hemos comprendido las bases clínicas generales del hipertiroidismo, estamos más que preparados para indagar en su clasificación. Vamos a ver qué clases de hipertiroidismo existen y cuáles son sus principales particularidades.

1. Hipertiroidismo por bocio tóxico difuso

El hipertiroidismo por bocio tóxico difuso es la forma más común de la enfermedad, siendo aquella asociada con el padecimiento de la enfermedad de Graves, un trastorno de origen autoinmune en el que las células inmunes, por un error de origen genético, atacan al tejido de la glándula tiroides, situación que desencadena una sobreestimulación de la misma y una síntesis y liberación excesiva de tiroxina (T4). Esta forma es crónica y requiere de tratamiento.

2. Hipertiroidismo postparto

El hipertiroidismo postparto es una forma también temporal de la enfermedad que surge como consecuencia de los desajustes hormonales asociados al parto. Es normal que los niveles de hormonas tiroideas se incrementen temporalmente durante unas semanas, pero no suele ocasionar problemas. Es más, a no ser que a este incremento le siga una disminución en la producción de hormonas tiroideas (hipotiroidismo), no suele detectarse.

3. Hipertiroidismo por bocio nodular tóxico

El hipertiroidismo por bocio nodular tóxico es aquella asociada con la formación de nódulos tiroideos, unos bultos sólidos o llenos de líquido que se forman dentro de la glándula tiroides no cancerosos (en la mayoría de casos) que, eso sí, pueden incrementar la actividad de dicha glándula, derivando así en problemas de hipertiroidismo. Estos nódulos que inducen la sobreestimulación de la tiroides se conocen como nódulos hiperfuncionantes y deben tratarse (aunque en este caso sí que prácticamente jamás son cancerosos) con el tratamiento que hemos analizado antes.

4. Hipertiroidismo por tiroiditis subaguda

El hipertiroidismo por tiroiditis subaguda es aquella forma temporal de la enfermedad que surge como consecuencia de una inflamación de la glándula tiroides, generalmente a causa de una infección vírica. Esta inflamación hace que aumente la liberación de hormonas tiroideas y, consecuentemente, que surjan los síntomas del trastorno. Pero, como decimos, es temporal. En cuanto se reduzca la inflamación, la síntesis de hormonas tiroideas volverá a la normalidad.

5. Hipertiroidismo subclínico

El hipertiroidismo subclínico es aquella forma de la patología en la que en un análisis de sangre se observa una cantidad excesiva de hormonas tiroideas pero la persona no presenta síntomas de hipertiroidismo. Es una fase asintomática o con casi imperceptibles síntomas que en el 50% de los casos nunca llega a derivar en la enfermedad como tal.

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