¿Cómo actuar ante una apendicitis?

Una apendicitis es potencialmente mortal, aunque si actuamos a tiempo puede ser tratada sin mayores consecuencias.
Apendicitis

Por definición, un “apéndice” es la parte no esencial de algo. Por lo tanto, no es casualidad que a esa pequeña bolsa en forma de dedo que en ocasiones se infecta y pone en riesgo nuestra vida se le llame apéndice.

El apéndice es una estructura que no desempeña ninguna función (al menos de forma evidente) en nuestro cuerpo. Está ubicado cerca del punto de unión entre el intestino delgado y el colon, con una forma alargada y de pequeño tamaño.

Y no solo es que no sea útil para el organismo, sino que a veces puede infectarse y provocar una enfermedad que, de no ser tratada, es potencialmente mortal: la apendicitis.

Esta inflamación de la apéndice tiene una incidencia relativamente alta de aproximadamente el 1 %, aunque varía mucho dependiendo de la población. Se trata de una afección aguda que requiere de tratamiento clínico inmediato y de intervención quirúrgica.

En este artículo hablaremos sobre la apendicitis, detallando sus causas, los síntomas, las posibles complicaciones en las que puede derivar y en qué consiste el tratamiento, así como algunas recomendaciones para el postoperatorio.

¿Qué es la apendicitis?

La apendicitis es una inflamación del apéndice a causa de una infección de este. Se trata de una afección que aparece repentinamente y que cursa con mucho dolor, pudiendo resultar incluso mortal si la infección no se detiene.

La apendicitis puede aparecer en cualquier persona y a cualquier edad, aunque es más común en personas entre 10 y 30 años. Provoca un intenso dolor en la parte baja derecha del abdomen, que es donde se localiza el apéndice.

El dolor suele empezar alrededor del ombligo y luego se desplaza hacia la zona derecha, aumentando hasta volverse casi insoportable. El dolor empeora cuando, después de hacer presión, dejamos de palpar la zona, evidenciando así que la persona sufre una apendicitis y que debe ser tratada de urgencia.

La única manera de curar la apendicitis es extirpándola quirúrgicamente antes de que el daño sea irreversible, por lo que se tiene que actuar de inmediato.

Causas

La inflamación de la apéndice siempre es debida a una infección por parte de algún patógeno. Estos microorganismos aprovechan que el apéndice está obstruido, cosa que puede suceder por distintas causas: heces, cuerpos extraños, tumores, etc.

Una vez el apéndice está obstruido, los patógenos empiezan a crecer descontroladamente, dando lugar a una infección. Debido a la respuesta del sistema inmune, el apéndice empieza a inflamarse, hincharse y llenarse pus, que es lo que provoca el intenso dolor.

Generalmente, la apendicitis está causada por bacterias que en condiciones normales no nos causan ningún daño y que habitan el colon de forma natural. De todos modos, al obstruirse el apéndice, es posible que estas bacterias empiecen a comportarse como patógenos, pues se multiplican sin control y nuestro sistema inmunitario decide actuar.

Pero el problema no es este, el problema es que, al ser una cavidad obstruida, llega un momento que la presión es tan alta que el recubrimiento del apéndice no aguanta más y puede explotar, haciendo que la infección se propague por el abdomen y poniendo en serio riesgo la vida de la persona.

Síntomas de la apendicitis

El principal síntoma es el dolor agudo que se siente y que empeora con el tiempo debido al continuo aumento de la presión en el interior del apéndice. Este dolor dependerá de la edad de la persona y de la región exacta en la que esté localizado el apéndice, pues varía entre personas.

Por lo tanto, a grandes rasgos, la principal sintomatología ante un episodio de apendicitis es la siguiente:

  • Dolor repentino que se hace intenso con el tiempo
  • Dolor que se incrementa al caminar y al toser
  • Hinchazón abdominal
  • Pérdida de apetito
  • Fiebre que empieza siendo baja pero va aumentando a medida que avanza la enfermedad
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Estreñimiento
  • Diarrea
  • Flatulencias

De todos modos, sentir un dolor punzante en la parte inferior derecha del abdomen es un signo prácticamente seguro de que se está sufriendo apendicitis, por lo que ante este síntoma ya se debería buscar atención médica. Los otros signos sirven como confirmación, pero con el dolor característico ya casi se puede asegurar que estamos ante un caso de infección del apéndice.

Complicaciones

El dolor es un síntoma muy molesto y que puede llegar a ser insoportable para el afectado, pero por sí solo no hace que la apendicitis sea una enfermedad mortal de no ser tratada. Lo que la convierte en una afección potencialmente letal son las complicaciones en las que puede derivar.

Peritonitis

Como hemos dicho, si dejamos que la infección siga su curso, es muy probable que la hinchazón y la presión dentro del apéndice sea tal que su recubrimiento no pueda soportarlo y acabe “explotando”.

En el momento en el que esto ocurre podemos sufrir una peritonitis, que es una infección del peritoneo, una membrana que recubre las paredes internas del abdomen y los órganos que se encuentran en él. Se trata de una afección mortal ya que los patógenos son esparcidos por la cavidad abdominal y pueden acabar infectando a gran parte del sistema digestivo.

Acumulación de pus en el abdomen

Cuando el apéndice “explota” a causa de la infección, la acumulación de pus que había en su interior se esparce por la cavidad abdominal. Esta circunstancia también compromete la vida de la persona, por lo que es importante drenar el exceso de pus, algo que puede tardar hasta dos semanas en lograrse, tiempo en el que el paciente deberá estar conectado constantemente a un tubo de drenaje.

Diagnóstico

La manera más sencilla y efectiva de diagnosticar una apendicitis es mediante una exploración física. Este diagnóstico lo realizará un médico, aunque si tienes la duda de si estás sufriendo una apendicitis, puedes llevarlo a cabo tú mismo.

El diagnóstico físico para detectar una apendicitis consiste en palpar la zona dolorida. Si aplicando una suave presión el dolor disminuye un poco, pero, al dejar de hacerla, el dolor aumenta, esto es una señal prácticamente inequívoca de que el apéndice está infectado y que habrá que solicitar atención médica.

El médica también irá en búsqueda de rigidez abdominal y de una tendencia a endurecer los músculos abdominales durante la palpación. A menudo, pese a que la exploración física es suficiente, se necesitarán otros diagnósticos para confirmar la enfermedad.

Estos consisten en análisis de sangre para observar un aumento de los glóbulos blancos (indicadores de que hay una infección), análisis de orina para descartar que el dolor es causado por la infección de las vías urinarias y técnicas de diagnóstico por imagen (ecografía, radiografía, resonancia magnética, etc) para observar la posible inflamación del apéndice.

En caso de que se diagnostique la apendicitis, el personal médico procederá a aplicar el tratamiento de la forma más rápida posible, pues se trata de una urgencia clínica.

Como más rápido sea el diagnóstico, menos dolor sentirá el afectado y antes será intervenido, reduciendo las probabilidades de desarrollar complicaciones. Por ello, una rápida detección empezando ya por una autopalpación de la zona es vital para resolver la enfermedad lo antes posible.

Tratamiento

La extracción quirúrgica del apéndice es el único tratamiento para curar la apendicitis, aunque previamente se suelen recetar antibióticos para controlar la infección. Esta intervención recibe el nombre de apendicectomía y consigue que la apendicitis se resuelva sin mayores complicaciones para el afectado.

Después de someterse a una apendicectomía, el paciente normalmente pasa uno o dos días en el hospital en observación, aunque la mayoría de las personas se recuperan rápidamente después de esta intervención.

Esta apendicectomía puede realizarse de dos formas distintas. En caso de que el apéndice no haya estallado, se llevará a cabo una apendicectomía laparoscópica. Si, de lo contrario, el apéndice se ha perforado, habrá que practicar una apendicectomía abierta.

1. Apendicectomía laparoscópica

Es el tratamiento más habitual y el que recibirá la persona si la apendicitis ha sido diagnosticada a tiempo, pues la infección todavía está localizada en el apéndice y este no ha “explotado”. El objetivo de este tratamiento es extirpar el apéndice, pues una vez se haya sacado del cuerpo, el dolor desaparecerá y evitaremos las posibles complicaciones.

En una cirugía laparoscópica, el paciente entra en quirófano y el cirujano hace unas pequeñas incisiones en el abdomen, en la zona del apéndice. Una vez ha perforado el tejido, introduce instrumentos quirúrgicos que le permiten extirpar el apéndice.

2. Apendicectomía abierta

Es el tratamiento que se sigue cuando no queda ninguna otra opción. Se trata de una intervención quirúrgica más invasiva que se realiza cuando el apéndice se ha perforado y la infección se ha propagado, por lo que hay que limpiar la cavidad abdominal para evitar una peritonitis.

¿Qué hacer después de una apendicectomía?

Una vez ya has sido intervenido y tu apéndice infectado ha sido extirpado, el pronóstico y las expectativas son muy favorables. De todos modos, durante las siguientes semanas habrá que seguir unos consejos para evitar dolores y ayudar a tu cuerpo a sanar mejor las heridas.

Lo más importante: descansa. Si fuiste sometido a una apendicectomía laparoscópica, reduce tu actividad unos 5 días. Si te realizaron una apendicectomía abierta, unas dos semanas.

Es posible que al toser o reír te duela la zona en la que te hicieron las incisiones. Por ello, es recomendable sostenerse el abdomen y aplicar un poco de presión cuando se note que vayas a reír o toser.

Otros consejos: toma analgésicos para aliviar el dolor, cuando empieces a andar, hazlo lentamente, no realices actividad física hasta que te sientas preparado, llama al médico si te sientes mal, etc.

Referencias bibliográficas

  • Bhangu, A., Søreide, K., Di Saverio, S., Hansson Assarsson, J. (2015) “ Acute appendicitis: Modern understanding of pathogenesis, diagnosis, and management”. The Lancet.
  • Quevedo Guanche, L. (2007) “Apendicitis aguda: clasificación, diagnóstico y tratamiento”. Revista Cubana de Cirugía.
  • Augusto Gomes, C., Sartelli, M., Di Saverio, S. et al. (2015) “Acute appendicitis: proposal of a new comprehensive grading system based on clinical, imaging and laparoscopic findings”. World Journal of Emergency Surgery.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.