Ascariasis: causas, síntomas y tratamiento

El 20% de la población mundial está infectada por el parásito causante de la ascariasis, una enfermedad intestinal que suele venir causada por el consumo de alimentos contaminados con huevos del organismo.
Ascariasis

Síntomas como un agudo dolor de estómago, dificultad respiratoria, vómitos o cuerpos extraños en las heces pueden ser signos de una ascariasis. Esta patología es la infección helmíntica más común en todo el mundo, y su prevalencia es más alta en regiones tropicales, sobre todo en países de bajo ingreso con condiciones de salubridad inadecuadas.

Debido al amplio rango de distribución que el patógeno causante presenta y su estrecha relación con el ser humano (los primeros registros de esta enfermedad datan de los tiempos de los romanos), es esencial conocer su dinámica infectiva. Aquí te mostramos todo lo que debes saber acerca de la ascariasis y Ascaris lumbricoides, su agente causal.

Ascariasis: una patología fascinante

La ascariasis es el nombre que recibe la enfermedad causada por unos pequeños helmintos del género Ascaris. Este grupo comprende tanto a Ascaris lumbricoides como a Ascaris suum, los cuales están especializados en parasitar a humanos y a cerdos respectivamente. Aunque ambas especies pueden generar un cuadro clínico en el ser humano, nos centraremos en Ascaris lumbricoides, por su mayor prevalencia, relevancia epidemiológica y porque el ser humano es su hospedador natural.

Conociendo al patógeno

Ascaris lumbricoides es un nemátodo endoparásito con forma de lombriz. El individuo adulto mide de 15 a 35 centímetros de forma general, siendo las hembras más grandes. A diferencia de las tenias y otros parásitos del tracto digestivo, nunca se adhieren a la mucosa intestinal del hospedador, por lo que no requieren de ventosas o ganchos específicos bucales. En su lugar, en la región cefálica presentan tres labios gruesos. Además de la diferencia de tamaño, los machos se distinguen de las hembras por poseer unos ganchos copulatorios en su extremo posterior.

Es interesante conocer que Ascaris lumbricoides y Ascaris suum son morfológicamente indistinguibles. Solo se diferencian en un 4 % en su genoma mitocondrial, lo que indica una una relación filogenética muy estrecha. Por ello, aunque ambas especies estén muy especializadas en sus hospedadores, A. lumbricoides y A. suum pueden llegar a causar ascariasis en humanos y cerdos de forma indistinta en ciertas ocasiones.

Un ciclo vital de vértigo

Estos nemátodos parásitos presentan un ciclo vital sofisticado que ha evolucionado con el fin de infectar al máximo número de hospedadores posibles. A continuación, lo mostramos de forma resumida:

  • Los adultos viven en el lumen del intestino delgado del humano, y las hembras pueden llegar a poner hasta 200 000 huevos al día.
  • Estos huevos, de forma ovalada y tamaño microscópico, son expulsados con las heces al medio ambiente.
  • La larva se desarrolla dentro del huevo en el ambiente hasta un estadio L3 en aproximádamente 18 días.
  • Cuando estos huevos son ingeridos por el hospedador, las larvas eclosionan y van al intestino delgado.
  • Por increíble que pueda parecer, estas larvas se introducen en el tejido intestinal y viajan por el sistema circulatorio hasta los pulmones.
  • Posteriormente, ascienden por el árbol bronquial hasta la garganta y son deglutidas nuevamente para llegar al intestino delgado, donde se convierten en adultos.

Todo este proceso de viaje por el cuerpo humano puede parecer complejo de más, pero lo cierto es que es necesario para que la larva alcance el estadio adulto. Desde que estas eclosionan del huevo hasta que vuelven al intestino delgado tras su viaje por el circuito pulmonar, pueden pasar hasta 14 días. A partir del día 24, estos nemátodos alcanzan la madurez sexual en el intestino y empiezan a poner los huevos que se expulsarán con las heces. Estos parásitos en estadio adulto pueden vivir hasta un año en el intestino si no son expulsados.

Ascariasis ciclo

Consideraciones clínicas

Aunque nos resulte sorprendente tras todo lo leído hasta el momento, la ascariasis no suele presentar una sintomatología grave asociada. Además, existen ciertos grupos de riesgo ante la enfermedad y diversas consideraciones clínicas a tener en cuenta cuando hablamos de ella.

Epidemiología de la enfermedad

Como hemos adelantado previamente, la ascariasis es una de las enfermedades causadas por un patógeno intestinal más comunes en todo el mundo. Un parámetro que expresa el número de años perdidos por una enfermedad concreta (DALYs, Disability-Adjusted life year) subraya su importancia, pues su pérdida acumulada suma los 10,5 millones. Se estima que se diagnostican más de 120 millones de casos al año, con más de un billón de personas afectadas por Ascaris a nivel global.

Además de estas cifras astronómicas, la ascariasis presenta otros patrones epidemiológicos de gran interés. Por ejemplo, diversos estudios han destacado que parece existir un sesgo de género y de estatus socioeconómico vinculado con la enfermedad. En países de bajo ingreso, son las personas más pobres las que suelen entran en contacto con materia fecal humana, sobre todo las mujeres, que son las que se encargan mayoritariamente del cuidado y limpieza de los neonatos.

Síntomas

Tal y como hemos citado con anterioridad, la mayoría de los casos de ascariasis son asintomáticos. Alrededor del 8 al 15 % de los infectados presentan morbilidad asociada. Algunos de los síntomas son los siguientes:

  • Tos y dificultad para respirar, por la migración de las larvas por el aparato respiratorio.
  • Dolor de estómago, debido a la presencia de adultos en el tracto gastrointestinal.
  • Hinchazón abdominal y malestar general.
  • Fiebre baja.

Una de las características más llamativas de este parásito es que puede llegar a generar una desnutrición en infantes a largo plazo. Diversos estudios han demostrado que los niños libres de Ascaris presentaban una menor intolerancia a la lactosa, mejor asimilación de vitaminas A y C, cantidad de albúmina y crecimiento general que los parasitados. Además, se observó un aumento significativo en peso y crecimiento de niños infectados tras el tratamiento.

Por desagradable que resulte la idea, hospedadores con alta carga parasitaria pueden mostrar un taponamiento intestinal, debido a la desproporcionada presencia de estos nemátodos en el tracto digestivo. En estos casos se hace esencial recurrir a cirugía.

Ascariasis 2

Prevención y tratamiento

El tratamiento se basa en la aplicación de antihelmínticos tan pronto como se identifique la enfermedad (ya sea por expulsión de adultos en las heces o por observar huevos en un coprocultivo). Se suelen utilizar medicamentos como albendazol y mebendazol, los cuales surten efecto en tres días de forma aproximada. La enfermedad remite de forma rápida, y el pronóstico es positivo en la mayoría de los casos, pues los antihelmínticos nombrados parecen ser muy efectivos y tienen muy pocos efectos secundarios.

Como es el caso de la mayoría de infecciones causadas por parásitos intestinales, la mejor prevención frente a la ascariasis es una correcta higienización. Para ello, la CDC (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades) recoge las siguientes medidas, especialmente aplicables a zonas donde la prevalencia de la enfermedad es alta. Se recomienda:

  • No defecar fuera de los lugares asignados y disponer de un correcto sistema de desechos.
  • Lavarse las manos con jabón tras entrar en contacto con tierra posiblemente contaminada, cerdos u otros posibles focos de infección.
  • Enseñar a los niños (el grupo más proclive a contraer la enfermedad) a tener hábitos higiénicos durante los juegos e interacciones.

Todas estas medidas preventivas pueden resultar obvias cuando lo lee una persona que ha crecido en un país de ingresos altos, pero no podemos olvidar que este tipo de enfermedades se dan, sobre todo, en comunidades aisladas con bajos presupuestos e infraestructuras deficientes.

Conclusiones

Como hemos podido observar, Ascaris lumbricoides es un nemátodo que presenta un ciclo vital fascinante, pero que a su vez genera una enfermedad en el ser humano conocida como ascariasis. Esta no suele presentar síntomas, pero en algunos casos puede agravarse, causando malnutrición generalizada o taponamientos intestinales que cursan con distinta gravedad.

Por ello, es esencial no perder de vista la importancia de una correcta higienización del ambiente para prevenir este tipo de patologías. Al contrario que los virus y bacterias, estos parásitos no viajan en las partículas de aire ni pueden ser inhalados o transmitidos por contacto directo. Solo tienen una forma de entrada. Y esta es la boca del hospedador.

Referencias bibliográficas

  • Khuroo, M. S. (1996). Ascariasis. Gastroenterology Clinics of North America, 25(3), 553-577.
  • CDC - Ascariasis. (s. f.). CDC. Recuperado 8 de julio de 2020, de https://www.cdc.gov/parasites/ascariasis/
  • Crompton, D. W. T. (2001). Ascaris and ascariasis.
  • Dold, C., & Holland, C. V. (2011). Ascaris and ascariasis. Microbes and infection, 13(7), 632-637.
  • M.S. Chan (1997).The global burden of intestinal nematode infections fifty years on, Parasitol. Today 13.
  • C.V. Holland, D.L. Taren, D.W. Crompton, M.C. Nesheim, D. Sanjur, I. Barbeau, K. Tucker, J. Tiffany, G. Rivera (1988). Intestinal helminthiases in relation to the socioeconomic environment of Panamanian children, Soc. Sci. Med. 26.
  • Hlaing, T. (1993). Ascariasis and childhood malnutrition. Parasitology, 107(S1), S125-S136.
Samuel Antonio Sánchez Amador

Samuel Antonio Sánchez Amador

Biólogo y divulgador científico

Graduado en Biología por la Universidad de Alcalá de Henares (2018). Máster en Zoología en la Universidad Complutense de Madrid (2019). A lo largo de su trayectoria profesional, permaneció dos años en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) en el departamento de biología evolutiva, donde realizó estudios genéticos y poblacionales en pequeños mamíferos. Esto le otorgó amplio conocimiento en cuestiones de heredabilidad, genes y patrones filogenéticos diversos. Desde febrero del año 2020 se dedica a tiempo completo a la divulgación científica, redactando temas tanto de índole científica basal como salud humana y bienestar animal.