Las 6 diferencias entre anarquismo y marxismo

El anarquismo y el marxismo son las principales ramas del socialismo del siglo XIX. Y aunque ambos buscan sustituir al sistema capitalista, existen importantes diferencias entre ellos. Veámoslas.
Diferencias anarquismo marxismo

Es innegable que vivimos en un mundo capitalista. Y a pesar de que este capitalismo tenga, evidentemente, sus defectos, es un mal necesario. Históricamente, es el único sistema político y económico que, al menos, no ha terminado en desastre.

Y es que el comunismo, pese a que su punto de partida pueda resultar utópico para ciertas personas, no ha funcionado, no funciona y no funcionará. Todos los sistemas comunistas han terminado con dictaduras y con miseria para el país.

Pero sin entrar en debates, lo que está claro es que el socialismo del siglo XIX presentó dos ramas principales que abogaron (y siguen abogando) por la abolición del sistema capitalista: el anarquismo y el marxismo.

Y en el artículo de hoy, además de analizar individualmente ambos sistemas políticos, económicos y sociales, estudiaremos en profundidad las diferencias entre anarquismo y marxismo. Y es que aunque puedan tener puntos de similitud, difieren en aspectos claves que comentaremos a continuación. Vamos allá.

¿Qué es el anarquismo? ¿Y el marxismo?

Antes de ver exactamente sus diferencias, es interesante (y también importante) entender bien qué es, por un lado, el anarquismo y qué es, por otro lado, el marxismo. De este modo, pondremos en perspectiva las cosas, dispondremos del contexto necesario y empezaremos a ver tanto sus semejanzas como sus diferencias. Empecemos.

Anarquismo: ¿qué es?

El anarquismo es una idea filosófica e hipotético sistema político que aboga por la desaparición del Estado, así como de sus instituciones y organismos, defendiendo la libertad del individuo por encima de cualquier autoridad gubernamental.

En otras palabras, un sistema anarquista es aquella corriente política que defiende la ausencia del gobierno. De hecho, su origen etimológico lo deja bien claro: “anarquismo” viene del vocablo griego “ánarkhos”, que significa literalmente “sin poder”.

Como hemos dicho, el anarquismo (igual que el marxismo que después comentaremos) surge como una alternativa radical al sistema capitalista a finales del siglo XIX y tiene su origen en las ideas de William Godwin, político, filósofo y escritor británico que, como vemos, fue uno de los más importantes precursores del pensamiento anarquista.

El anarquismo se fundamenta en la idea de que el ser humano es bueno por naturaleza, pero la propia sociedad y el Estado lo corrompe, al destruir su buena fe e impedirle alcanzar sus metas y felicidad. ¿Solución? Rechazar el poder estatal y crear una sociedad en la que la convivencia entre personas es determinada por la voluntad de cada uno.

William Godwin, en sus escritos, afirmaba que los seres humanos podemos vivir sin las restricciones que impone el Estado y sin leyes, pues los hombres y mujeres libres son buenos por naturaleza, así que no hacen falta imposiciones para que se alcance la sociedad perfecta.

En este sentido, el anarquismo se opone a la propiedad privada (porque tener propiedades causa desigualdades, así que nadie puede tener nada), defiende la supresión del Estado y, evidentemente, de todos los partidos políticos, cree en la total libertad de los ciudadanos, aboga por la creación de comunas de trabajadores que se gobiernen a sí mismas, defiende la supresión de las clases sociales y da mucha importancia a la educación para que los seres humanos sean libres y para que no vivan subordinados a otras personas.

Sea como sea, pese a que pensadores como Piotr Kropotkin, Mikhail Bakunin o Joseph Proudhon siguieron dando ideas al pensamiento anarquista, ningún país (por suerte) ha abogado por este sistema “político”, “económico” y “social” y, a mediados del siglo XX, sufrió un enorme declive, poniendo fin al llamado “anarquismo histórico”.

El “anarquismo histórico” es un concepto que utilizan los historiadores para diferenciar el verdadero anarquismo de los movimientos que surgieron a partir de la década de los 60 centrados básicamente en revueltas estudiantiles que han llegado al día de hoy, cuando puedes mostrar tus sólidos ideales anarquistas por Twitter escribiendo desde un iPhone.

Anarquismo

Marxismo: ¿qué es?

El marxismo es un sistema filosófico, político, económico y social que se fundamenta en las ideas de Karl Marx y de Friederich Engels, rechazando el capitalismo y abogando por una sociedad que, manteniendo el Estado, no tenga diferenciación de clases.

Karl Marx fue un filósofo, economista, sociólogo y militante comunista del siglo XIX y Friederich Engels, por su parte, fue un filósofo, politólogo, historiador y teórico comunista que fue colaborador de Karl Marx, diciendo, él mismo, que “al lado de Marx siempre toqué el segundo violín”.

Sea como sea, el marxismo es un modelo teórico que ha servido como base ideológica del comunismo, del materialismo histórico y dialéctico y, con evidentes transformaciones, de los diferentes tipos de socialismo que están vigentes actualmente.

El sistema marxista aboga no solo por una destrucción del capitalismo, sino por la construcción de una sociedad sin clases. El marxismo quiere una sociedad “igualitaria”. Comunista, básicamente. Y para ello, plantea un modelo en el que sean los propios trabajadores los que, a través de las herramientas que provee el Estado, puedan manejar los medios de producción, evitando así que una minoría rica controle la vida de una mayoría más pobre.

La Revolución Bolchevique (o revolución rusa), la revolución china, la revolución cubana, la instauración de la URSS… Todos estos movimientos están fundamentados en los ideales marxistas. ¿Es necesario decir cómo terminaron todas ellas? Seguramente, no.

En lo que a economía se refiere, el marxismo se fundamenta en lo que Karl Marx denominó como plusvalía: el precio de algo está determinado por la cantidad de trabajo necesario para su producción. De este modo, se aseguran de que no se pueda explotar a los trabajadores.

En este sentido, el marxismo no aboga por una abolición del Estado y de los partidos políticos, pero sí por la de la división de clases y de la propiedad privada. Asimismo, defiende que la sociedad tiene que ser igualitaria (todo el mundo tiene que tener lo mismo), dejar de explotar a los trabajadores, reducir el consumo, ser autosuficiente y que los medios de comunicación sean públicos, es decir, que estén en manos del Estado.

Sea como sea, fue Vladimir Lenin quien desarrolló la corriente marxista-leninista para llevar a cabo, de forma práctica, el teórico marxismo. Y, aunque pueda parecer que aboga por una sociedad sin desigualdades, todos los intentos por instaurarlo han terminado precisamente en lo contrario.

Marxismo

¿En qué se diferencian el anarquismo del marxismo?

Después de analizar individualmente tanto el anarquismo como el marxismo, seguro que han quedado claras no solo sus semejanzas (como la de romper con la división de clases), sino también sus diferencias. Sea como sea, para que tengas la información más sintetizada, hemos preparado una selección de las diferencias entre el sistema anarquista y el marxista en forma de puntos clave.

1. El anarquismo aboga por la disolución del Estado; el marxismo, no

Seguramente, la diferencia más importante. En un sistema anarquista, no existe Estado. El anarquismo aboga por una disolución de todas las instituciones gubernamentales y de todos los partidos políticos. No tiene que haber ninguna forma de organización y tampoco leyes, pues consideran que las personas libres son buenas por naturaleza y que es la opresión del Estado la que impide que vivamos en una sociedad igualitaria.

El marxismo, en cambio, no aboga por la disolución del Estado. El marxismo defiende que haya instituciones gubernamentales y partidos políticos que se aseguren de que la sociedad sea igualitaria para todos sus integrantes.

2. En un sistema anarquista no hay leyes; en uno marxista, sí

En relación con el anterior punto, mientras que el anarquismo cree que una sociedad humana puede vivir sin leyes, el marxismo defiende que tienen que haber leyes y normas para conseguir que sus modelos se puedan instaurar.

El anarquismo considera que las leyes son represión y que es esta opresión la que impide que los seres humanos seamos libres y, por lo tanto, buenos. El marxismo, dentro de su radicalidad, sabe que el mundo no funciona así y que para vivir en armonía, necesitamos que haya leyes.

3. El marxismo ha sido llevado a la práctica; el anarquismo, no

El marxismo, el marxismo-leninismo o el comunismo derivado del mismo han sido llevados a cabo. La revolución rusa, la revolución cubana, la revolución china… En todas ellas se instauró un sistema que procede de las ideas marxistas. Que luego terminaran en dictaduras (como siempre ha pasado) es otra cosa. Pero el anarquismo no ha sido nunca llevado a la práctica y esperemos que nunca lo haga.

4. El anarquismo es conservador; el marxismo, progresista

Quizás sorprenda, pero es así. Mientras que el marxismo es progresista, el anarquismo es conservador. Y es que los ideales anarquistas abogan por mantener las costumbres del pasado y no cambiarlas. El marxismo, en cambio, cree que el conservadurismo es el peor enemigo del progreso de la sociedad, por lo que aboga por una visión más progresista y renovadora, adaptándose constantemente a los nuevos contextos sociales.

5. El marxismo cree en los partidos; el anarquismo, no

El marxismo defiende la existencia de partidos políticos (que terminan convirtiéndose en dictaduras, pero no entraremos en este tema) que se aseguren de mantener intactos los ideales comunistas en la sociedad. El anarquismo, en cambio, cree que los partidos políticos, al igual que el Estado, son enemigos del pueblo. Por lo tanto, defiende que son las personas las que deben gobernarse a ellas mismas.

6. El anarquismo cree que el Estado ha creado el capitalismo; el marxismo, que el capitalismo ha creado el Estado

Una diferencia clave para terminar. El anarquismo cree que el sistema capitalista que tanto daño hace a la sociedad ha sido creado por el propio Estado. De ahí que el Estado como tal sea un enemigo que debe ser disuelto. El Marxismo, en cambio, cree justo lo contrario: el Estado ha sido creado por el capitalismo. De este modo, el marxismo ve el Estado como una víctima del capitalismo y, por lo tanto, basta con renovarlo para que pueda fomentar la aparición de una sociedad más justa e igualitaria.

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