Las 3 diferencias entre sepsis y bacteriemia

Estas patologías suelen confundirse, pero no son exactamente iguales. Explicamos en qué se diferencian y qué sintomatología provocan.
Diferencias bacteriemia y sepsia

Tanto la sepsis como la bacteriemia son, en general, patologías asociadas a una infección bacteriana descontrolada.

Aunque sean dos términos estrechamente relacionados, no hay que confundirse: la bacteriemia se basa en la aparición de microorganismos patógenos en la sangre, mientras que la sepsis se refiere a una respuesta inmunitaria desmesurada frente a la infección.

A la coexistencia de la sepsis y la bacteriemia se le denomina septicemia, un cuadro clínico muy grave con un alto porcentaje de mortalidad. Debido a la complejidad de los términos manejados en la discusión de estas patologías y su importancia médica, es necesario realizar distinciones y tender puentes de unión entre ambos términos. A continuación, relatamos las diferencias entre sepsis y bacteriemia.

Diferencias entre sepsis y bacteriemia: un origen común

Una infección se define como la invasión de un hospedador (en este caso, el ser humano) por un microorganismo patógeno, con una consiguiente multiplicación del mismo en los tejidos. Las infecciones pueden deberse a hongos, protozoos, bacterias, virus, viroides y priones. Todos estos microorganismos parásitos se catalogan en la cultura popular como “gérmenes”, pues generan diversos perjuicios sobre el ser humano.

Las infecciones bacterianas son unas de las más comunes, pues estos seres unicelulares están presentes en todos los ambientes de la tierra y en continuo contacto con el ser humano. De todas formas, nuestra relación con las bacterias está cambiando. Según la organización mundial de la salud (OMS), al menos 12 familias bacterianas están desarrollando resistencias a antibióticos usados de manera común, lo que dificulta enormemente su tratamiento y las convierte en patógenos muy perjudiciales para la salud humana.

Esta dificultad a la hora de tratar ciertos episodios infectivos sumado a la delicada salud de muchos pacientes en el momento de infección puede promover episodios de sepsis y bacteriemia. A continuación, te mostramos las diferencias más esenciales entre ambos términos.

La primera diferencia y la más evidente es la catalogación de ambos procesos. Comencemos con la bacteriemia.

1. Tipos de bacteriemia

Como hemos adelantado previamente, la bacteriemia se basa en la presencia de bacterias en el torrente sanguíneo del hospedador. Esta patología presenta una clasificación compleja que atiende a diversos patrones.

Según el número de cepas que se encuentran en sangre encontramos:

  • Monomicrobianas: solo un tipo de organismo causante del cuadro clínico
  • Polimicrobianas: más de un tipo de patógeno en sangre.

Según su duración puede ser continua, intermitente o transitoria y en base al foco de infección también se pueden realizar distinciones. De todas formas, la terminología clínica busca una utilidad en los sistemas de clasificación. Por ello, de forma reciente se ha propuesto una que atienda con el lugar de adquisición de la misma:

  • Bacteriemia nosocomial: cuando el paciente infectado presenta bacterias en sangre tras 48 horas de ingreso hospitalario (relacionada con procedimientos médicos).
  • Bacteriemia comunitaria: cuando la infección se da fuera del hospital o antes de las 48 horas de ingreso, no asociada con procedimientos médicos.
  • Bacteriemia asociada a cuidados sanitarios: cuando la persona infectada ha estado en contacto con personal o infraestructuras de origen sanitario.

2 Tipos de sepsis

La sepsis, en cambio, responde a un proceso regulado por el sistema inmune como respuesta a la infección que se está dando en el cuerpo del paciente. Hay que tener claro que aunque la mayoría de las veces esté relacionada con bacterias, no siempre es necesario, pues también puede producirse por infecciones víricas, quemaduras, pancreatitis y traumas múltiples entre otras causas.

Esta patología está estrechamente relacionada con una respuesta inflamatoria desmesurada por parte del sistema inmune, es decir, su sintomatología no está condicionada por los productos generados por los propios microorganismos sino por compuestos químicos que libera el huésped.

La sepsis presenta un sistema de clasificación más sencillo,basado de forma exclusiva en la severidad del cuadro clínico:

  • Sepsis no complicada: causada en general por virus como la gripe u otras infecciones virales. No requiere atención hospitalaria.
  • Sepsis grave: cuando la respuesta inflamatoria afecta a uno o más órganos vitales.
  • Choque séptico: cuando se produce una disminución de la presión arterial y un fallo multisistémico.

Como hemos podido ver en estas líneas, la bacteriemia está exclusivamente ligada a una infección bacteriana, y por ello su clasificación se basa en el foco de infección donde se ha contraído el microorganismo. Por contra, al ser la sepsis un proceso ligado a una respuesta inmune excesiva, esta puede darse por diversos motivos. Es por ello que su clasificación se basa en la severidad de la misma.

Sepsis

Epidemiología

Una de las diferencias entre sepsis y bacteriemia son sus distintos patrones epidemiológicos. Es esencial entender la dinámica de la patología en un contexto geográfico para saber abordarla. Por ello, a continuación mostramos las diferencias de incidencia entre ambos procesos.

1. Epidemiología de la sepsis

Diversos estudios arrojan datos epidemiológicos en lo referente a la sepsis y su incidencia global:

  • Se calcula que es la causa de muerte más común en el mundo entre personas hospitalizadas.
  • Se estima que se dan 18 millones de casos al año.
  • En Estados Unidos, su incidencia es de 3 pacientes por cada 1.000 habitantes por año.
  • Se observa en el 1 al 2 % de todas las hospitalizaciones.
  • En Estados Unidos se registran 750.000 casos al año, de los cuales 210.000 terminan en la muerte del paciente.
  • La sepsis grave ha aumentado en prevalencia, pues en los últimos tiempos ha pasado de 4,2 a 7,7 casos por cada 100.000 habitantes.
  • La tasa de mortalidad de la sepsis grave y el choque séptico oscila entre el 35 y el 80%.

Toda esta marea numérica se puede reducir a un concepto claro: la sepsis es un proceso clínico grave con una tasa de mortalidad muy alta.

2. Epidemiología de la bacteriemia

Los datos recogidos en diversos estudios epidemiológicos en lo referente a la bacteriemia tienen características en común y rasgos distintivos en comparación con la sepsis:

  • La bacteriemia afecta al 5 o 10% de los pacientes que acuden al hospital.
  • La tasa de mortalidad oscila del 22 al 48%, dependiendo de la cepa bacteriana causante de la infección.
  • 6 de cada 1.000 admisiones hospitalarias responden a esta patología.
  • Cerca del 20% de los pacientes admitidos en la UCI presentan una bacteriemia.
  • Está relacionada, en su mayoría, con procedimientos médicos. Se calcula que se producen en 5 de cada 1.000 días de catéteres intravenosos.

Existen muchos más datos que reportar en lo referente a sepsis y bacteriemia, pero creemos que con los brindados es más que suficiente para formular una idea clara en el lector. La bacteriemia está estrechamente relacionada con ámbitos hospitalarios y procedimientos quirúrgicos, por lo que es, de manera general, más prevalente que la sepsis.

Sintomatología

Dos o más de los siguientes criterios deben darse para que un proceso clínico sea considerado como una sepsis:

  • Temperatura corporal mayor a 38 grados o menor a 36.
  • Frecuencia cardíaca mayor de 90 pulsaciones por minuto.
  • Frecuencia respiratoria mayor de 20 por minuto.
  • Recuento de leucocitos mayor de 12.000 por milímetro cúbico o menor de 4.000 por milímetro cúbico.

La bacteriemia es una patología que no se encuentra tan estandarizada, porque se puede dar una serie de síntomas muy variados dependiendo de diversos factores, es decir, no requiere un cuadro clínico manifiesto. Algunos signos incluyen fiebre, escalofríos, palpitaciones, poca energía e irritabilidad.

Es hora de tender puentes entre ambos términos, pues una bacteriemia puede derivar en una sepsis en muchos de los casos. Al fin y al cabo, cuanto más se descontrole la infección en cuestión, más probable será que se dé una respuesta desmesurada por parte del sistema inmune.

Conclusiones

Como hemos podido ver en este espacio, las diferencias entre sepsis y bacteriemia son muchas, pero también sus similitudes. Se trata de dos enfermedades con un cuadro clínico interconectado.

Aún así, se requiere de una distinción clara y principal: una bacteriemia siempre está ligada a la presencia de bacterias (sobre todo vinculada a procesos hospitalarios), mientras que la sepsis no. A la actividad sinérgica entre bacteriemia y sepsis se le denomina septicemia. Por ello, ante cualquier infección bacteriana es necesario acudir de forma inmediata al hospital antes de que esta se descontrole.

Referencias bibliográficas

Samuel Antonio Sánchez Amador

Samuel Antonio Sánchez Amador

Biólogo y divulgador científico

Graduado en Biología por la Universidad de Alcalá de Henares (2018). Máster en Zoología en la Universidad Complutense de Madrid (2019). A lo largo de su trayectoria profesional, permaneció dos años en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) en el departamento de biología evolutiva, donde realizó estudios genéticos y poblacionales en pequeños mamíferos. Esto le otorgó amplio conocimiento en cuestiones de heredabilidad, genes y patrones filogenéticos diversos. Desde febrero del año 2020 se dedica a tiempo completo a la divulgación científica, redactando temas tanto de índole científica basal como salud humana y bienestar animal.