Las 11 evidencias de que el cambio climático es real

El aumento de las temperaturas y la subida general del nivel del mar es suficiente para darnos cuenta del impacto de la actividad humana en nuestra Tierra, pero no son las únicas evidencias (científicas) que confirman su existencia.
Cambio climático

Negar que el cambio climático no existe no tiene ningún sentido.

De no actuar ya, la Tierra entrará en un “punto de no retorno” en 2035. Así lo afirma una investigación realizada por científicos de Reino Unido y de los Países Bajos. Esto significa que, de no empezar a aplicar ya mismo políticas medio ambientales fuertes y limitar la emisión a la atmósfera de gases contaminantes, en 2035 entraríamos en un punto en el que ya no se podría evitar que, de cara al año 2100, la temperatura media de la Tierra aumentara en 2 °C.

Y aunque, a primera vista, esto no parezca alarmante, que la temperatura media de la Tierra varíe en 2 °C puede tener consecuencias devastadoras. Y es que la fecha límite para impedir que de cara a 2040 la temperatura aumente en 1’5 °C ya ha pasado.

Desde que empezara la era industrial, la temperatura media en la Tierra ha aumentado en 1 °C. Y este aumento, pese a los negacionistas del cambio climático, se debe en un 95% a la actividad humana. Un simple grado más de media puede parecer poco, pero miremos las consecuencias que ha tenido: aumento del nivel del mar, reducción del hielo ártico, mayores temperaturas, acidificación de los océanos, más eventos climatológicos extremos…

Imaginemos, pues, qué pasará cuando doblemos esta temperatura. Cada década, la temperatura media de la Tierra aumenta 0’2 °C. Y de seguir así, llegará un momento en el que convertiremos nuestro hogar en un planeta no habitable. El cambio climático es real. Y en el artículo de hoy presentaremos las evidencias científicamente demostradas que prueban este hecho.

¿Qué es exactamente el cambio climático?

Llevamos años oyendo hablar de él, pero, ¿qué es exactamente el cambio climático? ¿Es lo mismo cambio climático que calentamiento global? ¿Por qué ha aparecido este fenómeno? ¿Qué consecuencias traerá para el mundo y los seres vivos que lo habitan? Vayamos paso por paso.

A grandes rasgos, el cambio climático puede definirse como una variación prolongada (durante décadas o incluso siglos) de los valores climatológicos terrestres. En otras palabras, el cambio climático es un fenómeno meteorológico en el que el estado de equilibrio entre la atmósfera (parte de la Tierra en forma de gas), la litosfera (medio terrestre), la hidrosfera (el agua superficial en forma líquida), la criosfera (el agua en forma de hielo) y la biosfera (el conjunto de seres vivos del planeta) se rompe, lo que trae consecuencias medioambientales que pueden ser graves, las cuales duran hasta que el equilibrio regresa.

A pesar de que pueda parecer lo contrario, el cambio climático no es algo nuevo. Los cambios climáticos llevan existiendo durante toda la historia de la Tierra, pues el equilibrio entre los conceptos que hemos visto antes puede romperse por muchos motivos: periodos con mucha actividad volcánica, variaciones en la radiación solar, impacto de meteoritos, cambios en los movimientos orbitales del planeta…

Todo lo que conlleve un aumento progresivo (o abrupto) pero prolongado de la temperatura terrestre termina por provocar un cambio climático más o menos grave. Y aquí entramos a definir el segundo concepto clave: calentamiento global. Porque a pesar de que se consideren sinónimos, calentamiento global y cambio climático no son lo mismo.

Y no son lo mismo en el sentido que el calentamiento global es la causa del cambio climático. Es decir, que todas aquellas situaciones, desde una actividad volcánica intensa hasta la emisión de gases a la atmósfera de efecto invernadero, que provoquen un aumento de la temperatura global llevarán al cambio climático. En otras palabras, el cambio climático es la consecuencia del calentamiento global.

Pero, si la Tierra ha pasado por periodos así en el pasado y se ha recuperado, ¿por qué hay tanto alarmismo? Porque por primera vez en la historia de nuestro planeta, el causante del calentamiento global es un integrante de la biosfera, es decir, un ser vivo: las personas.

La Tierra se ha recuperado de los otros cambios climáticos porque en su propio equilibrio, los detonantes del calentamiento global desaparecían, pero nosotros (al parecer) no estamos dispuestos a detener los que hemos causado.

El cambio climático que sufrimos en la actualidad es de origen antropogénico y el calentamiento global es debido a la intensificación del efecto invernadero. Y decimos intensificación porque el efecto invernadero no es en absoluto algo malo. De hecho, que la Tierra sea un lugar habitable es, en gran medida, gracias a la presencia en la atmósfera de gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, vapor de agua, ozono, metano, óxido nitroso…), que ayudan a retener parte de la calor del Sol. Sin este efecto invernadero natural, la temperatura media de la Tierra sería de -18 °C.

El problema está en que, debido básicamente a la quema de combustibles fósiles y a la ganadería en masa, hemos enviado a la atmósfera muchísimos más gases de efecto invernadero de los que la Tierra es capaz de procesar. Al haber más de estos gases en el aire, se retiene más calor solar. Y al retener más, la temperatura media aumenta. Y cuanto mayor y más prolongada sea la emisión, mayor será el calentamiento global y, por lo tanto, las consecuencias del cambio climático.

Contaminación

Pero, ¿cuáles son las consecuencias del cambio climático? Aquí nos detenemos. Porque son precisamente las consecuencias de este fenómeno climático lo que han utilizado los científicos como evidencias para demostrar que el cambio climático es real. A continuación las vemos.

¿Cómo sabemos que el cambio climático es real?

Dentro de la comunidad científica, el consenso es prácticamente universal: el cambio climático de origen antropogénico es real. Además del sentido común, es decir, que cuantos más gases invernadero emitamos a la atmósfera, más aumentará la temperatura, hay pruebas muy claras de que el equilibrio natural en la Tierra se está rompiendo. O mejor dicho, lo estamos rompiendo.

Estas son las evidencias que demuestran que el cambio climático existe. Y que es grave y preocupante.

1. La temperatura media de la Tierra ha aumentado

Desde que empezó la Revolución Industrial, la temperatura media de la Tierra ha aumentado casi un grado centígrado, en concreto 0’9 °C. Y es que como decíamos al principio, el aumento cada vez es más exponencial. De hecho, ahora mismo estamos experimentando un aumento de 0’2 °C por cada década. Desde 2014, cada año está entre los más calurosos registrados en la historia.

2. Las capas de hielo se han encogido

Debido a este aumento de la temperatura (aunque “solo” sea 1 °C), el hielo de la Tierra se está descongelando. Se estima que el hielo del ártico se está derritiendo a una velocidad que, a día de hoy, es de casi 300.000 millones de toneladas de hielo por año. En el caso del antártico, la velocidad es menor, de unas 120.000 millones de toneladas. Sea como sea, estamos ante una verdadera catástrofe a nivel climático.

3. El nivel del mar ha aumentado

Y es que que el hielo se derrita tiene una consecuencia clara: el nivel del mar aumenta. Cada año llegan miles de millones de litros de agua (que antes estaba en forma de hielo en los polos) y cada vez lo hacen a mayor velocidad. La extensión de los océanos es enorme, pero incluso así no ha sido suficiente para que, en los últimos cien años, el nivel del mar haya aumentado 20 centímetros.

Si esto ya no resulta alarmante, hay que tener en cuenta que la velocidad se ha doblado en lo que llevamos de siglo XXI. Se estima que, de seguir así, de cara al año 2050, unas 200.000 personas vivirán en zonas litorales que sufrirán constantes inundaciones. A la larga, más de 300 millones de personas sufrirán los problemas de esta subida del nivel del mar.

4. El agua de los océanos cada vez está más caliente

Pero ya no solo está aumentando el nivel del mar, sino que la propia agua de los océanos se está calentando, con las devastadores consecuencias que trae esto para los ecosistemas marinos, desde las algas hasta los peces. Y es que los océanos absorben parte de la calor retenida en la atmósfera, lo que ha provocado que los primeros 700 metros de agua hayan sufrido un incremento en la temperatura de 0’2 °C desde los últimos 40 años.

5. Los océanos se están acidificando

Pero los océanos no solo absorben el calor. También absorben el dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero, pues muchos organismos fotosintéticos utilizan este CO2 para realizar la fotosíntesis. Y esto, lejos de ser algo bueno, es catastrófico, pues altera los ecosistemas. Los mares y océanos están absorbiendo unas 2.000 millones de toneladas de dióxido de carbono más de las que deberían, lo que ha provocado que en las aguas superficiales haya aumentado en más de un 30% la acidez, algo que impide el correcto desarrollo de muchas formas de vida.

Océano

6. Hay menos récords de bajas temperaturas

La otra cara de la moneda. Otra evidencia que deriva del calentamiento global es que, en el último siglo, prácticamente nunca se ha registrado un récord de temperatura baja en la Tierra. Sin embargo, casi todos los récords de temperaturas altas se han dado en los últimos cien años.

7. Se observan más eventos climatológicos extremos

Inundaciones, huracanes, lluvias torrenciales, olas de calor, vientos muy fuertes… Todos estos y otros eventos climáticos extremos son mucho más frecuentes ahora, pues son un “síntoma” de que el equilibrio entre atmósfera, litosfera e hidrosfera está roto. Cada vez se observan más fenómenos de este tipo, por lo que constituyen una clara evidencia de que el cambio climático es real.

8. La nieve se derrite antes

No solo el hielo ártico y antártico sufre las consecuencias del calentamiento global. Las observaciones demuestran que la nieve continental, es decir, la que se encuentra en montañas alejadas de los polos, cada vez es más reducida. Especialmente en el hemisferio norte, la cubierta de nieve abarca una superficie menor y se derrite mucho antes de lo que lo hacía normalmente.

9. Los glaciares están sufriendo retrocesos

Los glaciares, es decir, masas gruesas de hielo presentes en la superficie terrestre, de todo el mundo están sufriendo retrocesos. Y es que igual que sucede con los polos, el hielo que los conforma, debido al aumento generalizado de las temperaturas, se está deshaciendo. Este fenómeno se está observando en todos los glaciares del mundo, desde los de Alaska hasta los de Argentina, pasando por los de Noruega o los de Pakistán.

Polo Norte

10. Se están extinguiendo muchas especies

Esto es más difícil de calcular con exactitud, pero se estima que cada año, debido a las alteraciones en los ecosistemas y en las cadenas tróficas, desaparecen entre 18.000 y 55.000 especies. De acuerdo a la ONU, estamos ante la mayor extinción de especies desde la de que puso fin a la era de los dinosaurios hace 65 millones de años. Cada día se extinguen unas 150 especies. O lo que es lo mismo: cada hora que pasa, 3 especies desaparecen para siempre.

11. Desertificación de ecosistemas

El aumento de las temperaturas y la alteración de los ecosistemas también está provocando que la superficie terrestre sea cada vez un lugar más seco. En muchos lugares se observa unas tasas muy bajas de precipitaciones. Y la falta de lluvia provoca sequías, lo que lleva a la desertificación de estos lugares, una de las principales causas de la desaparición de especies.

Referencias bibliográficas

  • Carreón Sierra, S., Celada Murillo, A.T., Salcido, A. (2019) “El cambio climático, una realidad”. Transición Energética.
  • Ponce Cruz, Y.Y., Cantú Martínez, P.C. (2012) “Cambio Climático: Bases Científicas y Escepticismo”. CULCyT.
  • Riedy, C. (2016) “Climate Change”. Blackwell Encyclopedia of Sociology.
  • Akhmadi, H. (2018) “Major Causes of Climate Change and Three Possible Strategies to Address Its Negative Impact”. Research Gate.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.