Las 10 estrategias para frenar el cambio climático

El cambio climático es una realidad a la cual podemos hacerle frente mediante diferentes acciones tanto individuales como políticas y sociales.
Estrategias frenar cambio climático

El cambio climático ya es una realidad y sus consecuencias pueden ser devastadoras si no hacemos nada al respecto. Sus impactos ya se han hecho visibles y hay distintos datos que lo evidencian: la temperatura media mundial ha aumentado en 1ºC, el periodo 2015-2019 será probablemente el lustro más cálido registrado y la tasa de subida del nivel del mar se ha acelerado.

Sus consecuencias pueden ser devastadoras si no reducimos drásticamente la dependencia de los combustibles fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero. Además del amenazante peligro que supone para la flora y fauna de nuestro planeta, los impactos económicos y sociales del cambio climático cada vez serán más graves, como los daños en las cosechas, las sequías y los riesgos para la salud.

Uno de los mayores contribuidores del calentamiento global es el sector energético que usa energías sucias como el petróleo, el carbón y el gas. Si bien el cambio climático es una realidad que ya va a tener implicaciones inevitables, aún podemos minimizar sus consecuencias a través de nuestros actos.

Por este motivo, el artículo de hoy pretende exponer las acciones que podemos emprender como individuos con tal de mitigar el cambio climático.

¿Qué es el cambio climático?

Antes de nada y para entender bien qué es el cambio climático, precisamos clarificar dos conceptos que si bien van de la mano, no significan lo mismo: el cambio climático y calentamiento global. La principal diferencia rige en que el calentamiento global es la causa del cambio climático. Es decir, la actividad antropogénica emite y ha emitido tal cantidad de gases de efecto invernadero a la atmósfera que ha hecho aumentar la temperatura terrestre. En consecuencia, se están generando variaciones en el clima que de forma natural no se producirían.

Los gases de efecto invernadero se producen de manera natural y son esenciales para la supervivencia de los seres humanos y de millones de otros seres vivos. Estos gases impiden que el calor del sol se propague hacia el espacio y hacen de la Tierra un lugar habitable. Sin este efecto invernadero natural la temperatura media terrestre sería de -18ºC.

Después de más de un siglo y medio de industrialización, deforestación y agricultura a gran escala, las cantidades de gases de efecto invernadero en la atmósfera han incrementado a niveles sin precedentes. A medida que la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera aumenta, la cantidad de energía térmica que no se puede escapar hacia el espacio es cada vez mayor y esto genera un incremento gradual de la temperatura terrestre.

Pero el cambio climático no es nada nuevo: a lo largo de la historia, la Tierra ha experimentado cambios en su clima debido a causas naturales como vulcanismo, el impacto de meteoritos o variaciones en la radiación solar. Por ejemplo, en el último periodo glaciar que finalizó hace unos 10.000 años, el clima era tan frío que los glaciares ocupan amplias extensiones de la superficie terrestre.

No obstante, el cambio climático actual está causado por la acción del hombre y está ocurriendo a gran velocidad, lo que resulta alarmante ya que dificulta que la naturaleza y las sociedades humanas se puedan adaptar a estos cambios.

¿Qué estrategias existen para frenar el cambio climático?

Teniendo en cuenta que el principal gas de efecto invernadero es el dióxido de carbono (CO2), las acciones para mitigar el cambio climático están relacionadas con la disminución de las emisiones de este gas.

Si bien las soluciones para el cambio climático dependen en parte de los gobiernos de cada país, también dependen en gran medida de las acciones individuales. Y es que las acciones de la ciudadanía pueden tener una gran fuerza colectiva y en cada persona también existe el cambio.

1. Reduce, reutiliza y recicla

Según Greenpeace, un buen punto donde empezar a luchar contra el cambio climático es mediante la conocida “regla de las tres erres”: reducir, reutilizar y reciclar.

La primera regla se basa en reducir la compra de aquellos productos que tengan un mayor impacto ambiental. La segunda, en reutilizar o emplear varias veces los productos consumibles. Por ejemplo, el uso medio de una bolsa de plástico es de 12 minutos pero esta puede tardar décadas en degradarse (las botellas de plástico que pueden tardar hasta 500 años). Otra forma de reutilizar es comprar en mercados de segunda mano, dando una oportunidad aquellos objetos que alguien no necesite. No solo ahorrarás dinero, sino que también conseguirás reducir el consumo.

Y por último, a través del el reciclaje, le podemos dar una segunda vida a aquellos materiales que ya han cumplido su función. Se pueden ahorrar más de 730 kilos de CO2 al año con tan solo reciclar la mitad de residuos que se generan en un hogar.

Reciclar

2. Usa bombillas de bajo consumo

¿Sabías que sustituir los tradicionales halógenos por luces LED puede suponer un ahorro energético de hasta el 70%? Y es que las luces LED aportan multitud de ventajas, como su vida útil de hasta 50.000 horas frente a las 2.000 de una bombilla tradicional. Esto se traduce en una duración de 17 años si se utilizan cada día 8 horas.

3. Sigue una dieta baja en carne

Aunque pueda sonar raro, podemos reducir las emisiones de CO2 a través de lo que comemos. La ganadería es una industria muy contaminante ya que es responsable de casi el 18% del total de emisiones debido a las enormes cantidades de energía consumida durante la producción. Por ello, se recomienda reducir el consumo de carne.

Asimismo, consumir productos de proximidad y de temporada también es un gran paso. Consumiendo aquellos alimentos que tengan un origen cercano, se evitan aquellas emisiones extra producidas por el transporte de mercancías, además de apoyar a los productores locales. Del mismo modo, es vital evitar tanto como se pueda aquellos alimentos con embalajes excesivos.

4. Reduce emisiones a través del transporte

Usa tan poco como puedas el coche privado y en su lugar utiliza medios de transporte más sostenibles, como la bicicleta o el transporte público. Ante las grandes distancias, el avión es el medio de transporte que se lleva la palma en lo que refiere a emisiones de CO2 a la atmósfera, por lo que se aconseja hacer uso del tren.

Si debes usar el coche, no está de más saber que cada litro de combustible consumido supone 2,5 kilos de CO2, los cuales incrementan proporcionalmente con la velocidad con la que se conduce.

Transporte público

5. Evita el consumo fantasma

Los aparatos eléctricos siguen consumiendo energía incluso cuando están apagados. Desconectando todos los aparatos electrónicos de casa cuando los usas, evitarás el consumo "fantasma" y ahorrarás dinero.

6. Reduce el consumo de energía de tus electrodomésticos

Existen una serie de pequeños gestos que suponen un buen ahorro de energía. Por ejemplo, usar la lavadora y el lavavajillas sólo cuando estén llenos es una buena manera de reducir el consumo de energía y de agua. Además, los lavados a temperatura baja resultan otra medida para economizar energía eléctrica y los detergentes siguen siendo eficaces con agua fría.

Asimismo, tapar la cazuela mientras se cocina supone un ahorro, así como las ollas de presión y las vaporeras, que ahorran un 70% de energía. Recuerda que si el frigorífico y el congelador están cerca de la caldera o puntos calientes, consumen mucha más energía ya que les resulta más difícil mantenerse fríos. Del mismo modo, se recomienda no poner en la nevera alimentos calientes o templados, se ahorra energía si se dejan enfriar primero.

7. Reduce el consumo de agua

Es fundamental para el ahorro disminuir la cantidad de agua que usamos al día. Se aconseja cambiar los baños por una ducha rápida. ¿Sabías que apagar el grifo mientras nos enjabonamos puede reducir el consumo energético hasta un 80%?

Grifo

8. Compra ropa de manera consciente

La industria téxtil es una de las más contaminantes del mundo. Este hecho, sumado a que compramos un 80% más de ropa que hace una década, se traduce en un gran impacto para el medio ambiente. Y para muestra un botón: un solo pantalón puede necesitar más de 3.000 litros de agua para su fabricación. Por lo tanto, apoyar aquellas marcas sostenibles (además hay muchas que usan tejidos reciclados) y comprar ropa de segunda mano puede generar un impacto muy positivo sobre el planeta.

9. Actúa contra la pérdida de bosques

Los bosques gestionados y protegidos de manera sostenible desempeñan un rol clave en la mitigación del cambio climático, ya que un solo árbol puede captar una tonelada de CO2 a lo largo de su vida. Además, son ecosistemas donde residen dos terceras partes de la biodiversidad terrestre, así que es vital protegerlos.

Si compramos madera, es vital apostar por aquella con certificación o sello que asegure su origen sostenible. Reducir el consumo de papel e incentivar el reciclaje de este también es una buena medida para evitar la tala de bosques.

A su vez, hay ciertos productos alimenticios que promueven la deforestación. Como por ejemplo la producción de ganado, soja o aceite que está detrás de la mayor parte de la destrucción de la selva tropical en la Amazonia o Indonesia. Evitar o reducir, así como asegurarnos de la procedencia de estos productos, es el primer paso para emprender acciones positivas.

10. Exige a los gobiernos

Muchas medidas hacia una vida más sostenible están en sus manos, como promover las energías renovables y hacer que el transporte público sea más sostenible y gestionar correctamente los residuos. También depende de ellos hacer que las grandes industrias cumplan las normativas medioambientales y obligar a los productores a hacer un correcto etiquetado de los productos para que el consumidor pueda escoger las opciones más sostenibles.

Referencias bibliográficas

  • Molina, M., Sarukhán, J.,Carabias, J. (2017). “El cambio climático. Causas, efectos y soluciones”. La ciencia para todos. Fondo de Cultura Económica.
  • Escrivà, A. (2018). “Aún no es tarde”. Col. Sin Fronteras. Universidad de valencia.
  • Greenpeace internacional (2020). “Energía y ahorro”. Greenpeace.
Anna Surroca Gibert

Anna Surroca Gibert

Microbióloga y comunicadora científica

Anna Surroca (Granollers, 1996) es graduada en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente es estudiante del Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionada por la sexualidad humana y el fotoperiodismo, ha encontrado en el mundo de la comunicación su verdadera vocación. Actualmente es redactora en Médicoplus, AZ Salud y Estilo Next.