Los 6 tipos de galaxias (y sus características)

En el Universo hay millones de millones de galaxias, cada una de ellas con sus características únicas. Sin embargo, clasificarlas es de gran ayuda para descubrir los secretos del Cosmos.
Tipos galaxia

La Vía Láctea es nuestro hogar en el Universo. Nuestra galaxia, que incluye todas las estrellas que vemos en el cielo nocturno y todos los planetas que, por ahora, hemos descubierto, es un “gigante” con un tamaño de 52.850 años luz.

Esto significa que, de ser capaces de viajar a la velocidad de la luz (300.000 kilómetros por segundo), cosa que es físicamente imposible, tardaríamos 52.850 años en ir de una punta a otra. Es tan increíblemente grande que el Sol tarda más de 200 millones de años en completar una vuelta completa, pues recordemos que las estrellas orbitan alrededor del centro de su galaxia.

Un Sol que, por cierto, es solo una más de las cerca de 100.000 millones (aunque podrían ser 400.000 millones) de estrellas que hay en nuestra galaxia. Y si esto no es suficientemente asombroso, tengamos en cuenta que nuestra Vía Láctea es solo una más de 2 millones de millones de galaxias que se estima que hay en el Universo.

Sencillamente increíble. En el artículo de hoy, además de entender exactamente qué es una galaxia, repasaremos los principales tipos que hay. Y es que a pesar de su sobrecogedor número, todas y cada una de ellas entran en alguno de los seis tipos que veremos.

¿Qué es una galaxia?

Una galaxia es un sistema cósmico en el que inmensas cantidades de materia, cosa que incluye estrellas, planetas, asteroides, polvo, gas, materia oscura, etc, se mantienen unidas por acción de la gravedad. Suelen tener un tamaño de entre 3.000 y 300.000 años luz.

Las galaxias son uno de los niveles más altos de organización de la materia (superadas solo por los cúmulos galácticos y el Universo en sí) y son, en definitiva, agrupaciones de miles de millones de estrellas (y toda la materia que, a su vez, orbita alrededor de ellas) que orbitan alrededor de un centro de gravedad que está en el núcleo de la galaxia.

Se cree que la gravedad que mantiene unidas a todos estos trillones de estrellas es debida a la presencia, en el núcleo de las galaxias, de un agujero negro supermasivo, el cual ejerce una fuerza de atracción tan grande que atrapa a estrellas y cualquier objeto cósmico que esté a varios miles de años luz a la redonda.

Nuestro Sol es una estrella que, como las otras miles de millones de estrellas de la Vía Láctea, orbitan alrededor de Sagitario A, un agujero negro tan increíblemente grande (tiene un diámetro de 22 millones de km) que, pese a que, en el caso de nuestro Sol, esté a más de 25.000 años luz, su masa es tan grande que estamos atrapados, al igual que todos los objetos de nuestra galaxia, por su gravedad.

Solo los agujeros negros supermasivos son capaces de mantener unida a toda una galaxia, haciendo que todas las estrellas que las constituyen giren a su alrededor. En el caso de Sagitario A, estamos hablando de un “monstruo” con una masa equivalente a 4 millones de soles. Y nuestro Sol ya pesa casi 2 x 10^30 kg. Imagina un 2 seguido de 30 ceros. Pues ahora coge eso y multiplícalo por 4.000.000. Imposible de imaginar.

Por lo tanto, una galaxia es una agrupación de estrellas que quedan unidas por la gravedad que ejerce un agujero negro supermasivo, alrededor del cual orbitan todos estos objetos cósmicos. En otras palabras, una galaxia es aquel cuerpo astronómico que se forma cuando las estrellas, que en algún momento estuvieron dispersas, quedaron atrapadas por la gravedad de un agujero negro.

Las galaxias, pues, están separadas por espacios “vacíos” (siempre hay materia en el espacio), pero a su vez forman agregados en el Universo debido a la acción gravitatoria que tienen entre todas ellas. Nuestra galaxia, por ejemplo, es una más de las 40 galaxias que forman el Grupo Local, un cúmulo galáctico con una extensión de 5 millones de años luz.

Dentro de este cúmulo, la Vía Láctea y Andrómeda somos las más grandes. Y tal es la acción gravitatoria que nos estamos acercando constantemente, por lo que algún día ambas galaxias colisionarán, fusionándose en una mayor.

De todos modos, la distancia que nos separa es tan grande que, a pesar de que nos acerquemos a 300 kilómetros por segundo, el impacto no sucederá hasta dentro de 5.000 millones de años. Andrómeda está a 2’5 millones de años luz de nosotros. Y eso que es la galaxia más cercana a nosotros.

¿Cómo clasificamos las galaxias?

Antes del siglo XX, creíamos que la Vía Láctea era la única galaxia del Universo. Y es que hasta que las técnicas no avanzaron, los astrónomos creían que esos cuerpos extraños que se percibían como “nubes borrosas” eran simplemente nebulosas.

Sin embargo, en los años 20, el célebre astrónomo Edwin Hubble descubrió que la “nebulosa” Andrómeda era, en realidad, una galaxia. Se despertó entonces un gran interés por descubrir más. Y lo hicimos.

En 1936, Hubble clasificó las galaxias en seis tipos. Y es que a pesar de que haya millones de millones en el espacio, la gravedad de sus respectivos agujeros negros hace que, dependiendo sobre todo de la edad y tamaño de la galaxia, todas adopten una de las seis morfologías.

1. Galaxias elípticas

Las galaxias elípticas tienen una forma esférica alargada, pero no se observa un núcleo claro, es decir, no se ve una protuberancia en el centro de la misma. A pesar de que no se vea un núcleo, como sucede siempre, la galaxia es más brillante en el núcleo que en los bordes, pues es en el centro, debido a la fuerza gravitacional, que se condensan mayor número de estrellas. Se cree que entre el 10% y el 15% de las galaxias son de este tipo.

Parece ser que las galaxias elípticas no rotan de una forma coordinada, es decir, las estrellas no siguen una órbita determinada, como sí ocurre en las espirales que veremos a continuación. Su brillo es especial ya que la mayoría de estrellas que contienen son gigantes rojas, lo cual demuestra que son galaxias antiguas formadas principalmente por estrellas viejas.

Sea como sea, las galaxias elípticas varían mucho en tamaño, desde las conocidas como galaxias enanas (siguen siendo increíblemente grandes) hasta las galaxias gigantes. De hecho, las galaxias más grandes descubiertas son de este tipo, pues algunas pueden llegar a medir 1 millón de años luz. 19 veces más grandes que la Vía Láctea. Irónicamente, las más pequeñas que conocemos también son de este tipo.

La galaxia M32 es un ejemplo de este tipo y forma parte de nuestro cúmulo galáctico. De hecho, está muy cerca (relativamente hablando) de Andrómeda.

Galaxia elíptica

2. Galaxias espirales

Es el tipo de galaxia más frecuente del Universo. De hecho, el 77% de las galaxias descubiertas son espirales. Estas galaxias tienen un disco plano y giratorio que orbita alrededor de un núcleo claro que se percibe como una protuberancia. De este disco emergen una serie de brazos que terminan adoptando una forma espiral.

Estos brazos giran alrededor del centro de masas de la galaxia a velocidades de cientos de kilómetros por segundo. El brillo característico se debe a que en las zonas más cercanas al centro hay una alta cantidad de estrellas viejas, las cuales adoptan una coloración más rojiza.

Es en los brazos de esta galaxia que, debido a las inmensas cantidades de gases, se forman las estrellas más jóvenes. Andrómeda y la Vía Láctea somos dos galaxias de este tipo, aunque es Andrómeda la que adopta la forma más típica de espiral.

Galaxia espiral

3. Galaxias lenticulares

Las galaxias lenticulares son aquellas que se encuentran a medio camino entre las elípticas y las espirales. Y es que a pesar de que tienen el disco plano giratorio de las espirales, no tienen los famosos brazos. La famosa Galaxia del Sombrero es de este tipo.

Galaxia lenticular

4. Galaxias irregulares

Las galaxias irregulares, como su propio nombre indica, no tienen ninguna forma bien definida. Tiene una estructura más bien caótica, pues no están formando una esfera como las elípticas ni disponen de brazos como las espirales. De todos modos, al igual que cualquier galaxia, toda su materia está constantemente orbitando alrededor del centro de masas.

Normalmente, una galaxia irregular fue en algún momento una galaxia elíptica o espiral que fue deformada por la gravedad de un cuerpo astronómico mayor, por lo general otra galaxia. Esto tiene mucho sentido ya que las irregulares suelen ser también las más pequeñas (tienden a tener masas decenas de veces menores que las de la Vía Láctea), por lo que son más susceptibles de ser afectadas por la fuerza gravitatoria de una galaxia más grande.

Galaxia irregular

5. Galaxias ultra difusas

Las galaxias ultra difusas son un tipo de galaxias con una densidad enormemente baja, por lo que son difícilmente apreciables. Son galaxias raras (o quizás el problema es que no hemos sido capaces de descubrir las suficientes) que pueden tener el mismo tamaño que la Vía Láctea pero solo un 1% de las estrellas que esta tiene.

Galaxia ultra difusa

6. Galaxias anillo

El subtipo más raro de galaxia pertenece a este tipo y consiste en lo que se conoce como galaxia “anillo”, en la cual se observa una galaxia elíptica tradicional rodeada de un anillo donde también hay estrellas. Solo 1 de cada 1.000 galaxias parece tener esta forma. Se cree que estas galaxias se forman cuando una pequeña galaxia, atraída por una galaxia mayor (generalmente espiral), atraviesa a esta galaxia justo por el núcleo, provocando una distorsión gravitatoria que lleva a la formación de estas estructuras.

Galaxia anillo

Referencias bibliográficas

  • National Aeronautics and Space Administration. “Galaxies Through Space and Time”. NASA.
  • Silk, J., Allan Mamon, G. (2012) “The Current Status of Galaxy Formation”. Research in Astronomy and Astrophysics.
  • Sepp, T., Gramann, M. (2013) “Galaxy structures - Groups, clusters and superclusters”. International Journal of Geometric Methods in Modern Physics.
  • Primack, J. (2009) “Dark Matter and Galaxy Formation”. University of California.
  • Balcells, M. (2001) “Las fusiones de galaxias”. Instituto de Astrofísica de Canarias.
TÓPICOS
Astronomía
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.