Las 9 partes de la vesícula humana (y sus funciones)

La vesícula biliar es el órgano en el que se almacena la bilis, una sustancia producida por el hígado muy importante para la digestión de los alimentos.
Vesícula partes

La vesícula biliar es una de las estructuras que conforman el hígado, el cual forma parte del aparato digestivo y es el órgano más grande del cuerpo. Esta vesícula es un saco que almacena la bilis, una sustancia imprescindible en el proceso de digerir los alimentos.

Por lo tanto, la vesícula biliar es importante en el proceso digestivo. Y esta liberación de la bilis al intestino delgado es posible gracias a la acción coordinada y eficaz de todos los componentes que conforman o que colaboran con la vesícula biliar.

Sin embargo, hay veces en los que la vesícula biliar puede sufrir trastornos que impiden que la bilis sea liberada e incluso desarrollar cáncer de vesícula. Por ello, hay que hacer todo lo que esté en nuestras manos para proteger a las delicadas estructuras que conforman este órgano.

En el artículo de hoy haremos un repaso de la naturaleza de la vesícula biliar, detallando tanto sus funciones como las partes que la conforman, así como los problemas de salud vinculados a ella que podemos padecer.

¿Cuál es la función de la vesícula biliar?

La vesícula biliar es un órgano que forma parte del hígado y que, como tal, está dentro del aparato digestivo humano. Se trata de una víscera hueca de unos 10 centímetros de longitud y con una forma de pera que está ubicada por debajo del hígado.

Esta vesícula biliar cumple con la función de acumular la bilis, una sustancia digestiva sintetizada por los hepatocitos (las células funcionales del hígado) y que, cuando comemos y tenemos que digerir los alimentos, suceden una serie de reacciones fisiológicas que culminan con la salida de la bilis de la vesícula en dirección al duodeno, que es la parte inicial del intestino delgado.

Por lo tanto, la función de la vesícula biliar es la de almacenar la bilis hasta que su presencia en el aparato digestivo se necesite, pudiendo así drenar a la luz intestinal una cantidad suficiente de líquido digestivo. Esta bilis es especialmente importante para digerir las grasas, pues la digestión de estas sería difícil sin disponer de esta sustancia.

¿Qué es la bilis?

La bilis es un líquido producido en el hígado y almacenado en la vesícula biliar que, gracias a su contenido rico en colesterol, ácidos biliares (también conocidos como sales biliares) y bilirrubina (producto de la descomposición de los glóbulos rojos que ocurre en el hígado), ayuda al cuerpo a digerir las grasas de los alimentos y a convertirlas en ácidos grasos simples, los cuales ya son asimilables por las células del organismo. Dada esta composición, se trata de un líquido de color amarillo verdoso y con un sabor amargo.

Si bien es cierto que la bilis se almacena en la vesícula biliar para aumentar el rendimiento, cuando debido a algún trastorno en esta víscera hay que extirparla, la bilis tiene otras formas de llegar al intestino y cumplir con sus funciones digestivas.

Por ello, la vesícula biliar no se considera un órgano vital. Podemos vivir sin ella. De todos modos, es importante conocer cuáles son los problemas de salud más comúnmente vinculados a ella para así poder prevenirlos.

¿Qué trastornos puede padecer la vesícula biliar?

Básicamente hay dos tipos de patologías que pueden dañar de forma más o menos grave a la vesícula biliar y/o a sus componentes asociados: una obstrucción de las vías biliares y el cáncer.

Esta obstrucción de las vías biliares, los conductos que conducen la bilis, por un lado, desde el hígado hasta la vesícula y, por otro lado, desde la vesícula hasta el intestino delgado, puede suceder por la presencia de cálculos (piedras) biliares que aparecen cuando los componentes de la bilis se endurecen. Para prevenir su aparición es importante mantenerse hidratado, moderar el consumo de proteínas, sales y azúcar, controlar el peso corporal, vigilar el consumo de medicamentos, etc.

De todos modos, la obstrucción de las vías biliares también puede tener un origen genético, en cuyo caso no hay prevención posible. La colangitis esclerosante primaria es una patología en la que, debido a errores genéticos, los conductos biliares se endurecen y se estrechan, lo que además de problemas para conducir la bilis hasta el intestino, puede derivar en complicaciones serias para la salud del hígado.

El cáncer de vesícula biliar y el cáncer de los conductos biliares también existe, aunque no es uno de los más comunes. En el caso del de vesícula biliar, si se detecta en etapas tempranas, es posible que una extirpación sea suficiente para superarlo. En el caso del de los conductos biliares, el tratamiento es más complicado ya que las vías biliares no pueden extirparse. En este caso, quizás haya que realizar un trasplante de hígado.

¿Cómo es su anatomía?

La vesícula biliar es un pequeño saco muscular situado por debajo del hígado y formado por distintas estructuras que permiten tanto el almacenamiento de la bilis como su posterior liberación al intestino delgado para que este líquido cumpla con su función digestiva.

Vesícula

1. Cuerpo

El cuerpo es la vesícula biliar en sí. Es el saco con forma de pera en cuyo interior se almacena la bilis, la sustancia digestiva que se genera en los hepatocitos y que “espera” en el interior de este cuerpo hasta que deba ser liberada en el intestino delgado. Es una estructura hueca con un tamaño de unos 6 centímetros de longitud, entre 3 y 4 centímetros de ancho y con una pared de unos 2 milímetros. Su capacidad es de entre 40 y 70 mililitros de bilis.

2. Tejido mucoso

El tejido mucoso es la capa que recubre este cuerpo y toda la vesícula biliar. Es lo que da al cuerpo esa coloración verdosa característica de la vesícula biliar, aunque en esto también está involucrado la propia bilis. Esta capa de tejido mucoso es importante para mantener la vesícula en su sitio, prevenir los daños, reducir el riesgo de infección y nutrirla.

3. Cuello

El cuello de la vesícula es simplemente un estrechamiento del cuerpo en forma de embudo para conectar con el conducto cístico, la siguiente estructura de la vesícula biliar. A través de este cuello, la bilis es conducida para ser liberada a las vías biliares y seguir con su drenaje al intestino delgado.

4. Conducto cístico

El conducto cístico ya no forma parte de la vesícula biliar como tal, pero sí que está estrechamente relacionada con ella. Se trata de una vía biliar que nace del cuello de la vesícula que recoge la bilis presente en el interior de la vesícula y la envía hasta el punto de unión con el conducto hepático común para su posterior liberación. Del mismo modo, es también la vía de entrada de la bilis procedente del hígado hasta la vesícula. Por lo tanto, el recorrido de la bilis es bidireccional. El conducto cístico es tanto la puerta de entrada como la de salida.

5. Conducto hepático derecho

Los conductos hepáticos son las vías biliares que recogen la bilis producida por los hepatocitos del hígado. En el caso del conducto hepático derecho, es la vía que recoge el líquido digestivo generado por las células del lóbulo derecho del hígado, el hemisferio más grande este órgano. Esta vía posteriormente se junta con el conducto hepático izquierdo, convergiendo en uno solo.

6. Conducto hepático izquierdo

Del mismo modo, el conducto hepático izquierdo es la vía biliar que recoge la bilis sintetizada en el lóbulo izquierdo del hígado, el hemisferio del órgano que está por encima del estómago y que, dada su localización, es más pequeño que el derecho. Tanto el izquierdo como el derecho convergen en un punto para dar lugar a una vía hepática única: el conducto hepático común.

7. Conducto hepático común

El conducto hepático común nace de la unión entre el derecho y el izquierdo, por lo que toda la bilis recogida por estas dos vías llega a él. Sería similar al conducto cístico, pero en este caso no nace de la vesícula biliar, sino del hígado. Es el tubo que envía la bilis generada por los hepatocitos hasta el punto de unión con el conducto cístico para la posterior liberación de la misma o, dependiendo de las circunstancias, para que sea almacenada en la vesícula.

8. Conducto colédoco

El conducto colédoco es la vía biliar que nace de la convergencia entre el conducto cístico (el que nace de la vesícula biliar) y el hepático común (el que nace del hígado). Cuando la bilis se necesita en el intestino delgado, es liberada en este conducto para que siga con su recorrido hasta llegar al duodeno.

9. Ampolla de Vater

La ampolla de Vater es el punto de unión entre el conducto colédoco y el duodeno. Es decir, la bilis viaja a través de esta vía biliar hasta llegar a esta ampolla de Vater, que es la parte del duodeno (la zona inicial del intestino delgado) que, gracias a un movimiento involuntario de los músculos de su pared, permite o impide la liberación de la bilis hacia la luz intestinal. De este modo, se cierra el ciclo y la bilis llega para digerir los alimentos. A través de esta estructura también se liberan los jugos pancreáticos, los cuales llegan por otro conducto procedente del páncreas.

Referencias bibliográficas

  • Housset, C., Chrétien, Y., Debray, D. et al (2016) “Functions of the Gallbladder”. Comprehensive Physiology, 6(3).
  • Ellis, H. (2011) “Anatomy of the gallbladder and bile ducts”. Surgery, 20(12).
  • Mitidieri, V.C. (2009) “Anatomía de la vía biliar”. Cirugía digestiva.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.