Los 6 tipos de mascarillas (y cómo usarlas eficazmente)

En esta “nueva normalidad”, las mascarillas han pasado a formar parte de nuestras vidas. Y conocer los distintos tipos que hay y para qué casos se recomiendan se ha convertido casi en una necesidad. Hoy te ayudamos en ello.
Tipos de mascarillas

Hace pocos meses, ver a alguien con mascarilla por la calle era algo extraño. Hoy, estas mascarillas ya forman parte de nuestras vidas. La pandemia de COVID-19, que a fecha que se escribe este artículo (22 de junio de 2020), ha provocado ya 8’92 millones de contagios en todo el mundo y la muerte de 467.000 personas, ha cambiado por completo el mundo. Y lo seguirá cambiando.

Y una de las formas en las que más se manifiesta este impacto social es en el uso de las mascarillas. En muchos países, su uso en la vía pública se ha convertido en obligatorio, y en los que no lo es, sigue siendo recomendado por las instituciones sanitarias.

Junto con la indicación de mantener una distancia de seguridad de dos metros, las mascarillas son la mejor manera de impedir el contagio del virus y, por lo tanto, su expansión. Utilizarla nos protege a nosotros mismos (algunas de ellas) pero, sobre todo, impiden que en caso de que estemos enfermos, propaguemos el virus.

Dada la importancia que han adquirido en nuestro día a día, es imprescindible conocer cuáles son los principales tipos de mascarillas que podemos encontrar en el mercado y para qué casos están indicadas. Por ello, en el artículo de hoy haremos un repaso de las distintas clases de mascarillas, además de analizar cómo deben utilizarse para que sean eficaces.

¿Cómo deben usarse las mascarillas?

Las mascarillas son el mejor utensilio para reducir la expansión de cualquier virus de transmisión aérea (no solo el coronavirus), ya sea impidiendo que nos contagiemos o, en mayor medida, que lo propaguemos a otras personas en caso de estar enfermos (incluso si somos asintomáticos).

En gran parte del mundo, su uso se ha convertido en obligatorio o, al menos, en recomendado. Pero hay que saber bien cómo usarlas para que estas mantengan su eficacia. Y a continuación lo detallamos.

Antes de manipular la mascarilla, debemos lavarnos las manos con agua y jabón o, si se prefiere, con una solución hidroalcohólica. Después, ya nos la podemos poner, pero es importante localizar la parte superior. Una vez la tengamos, la posicionamos en la cara, a la altura de la nariz.

Agarramos las cuerdas y las llevamos hasta nuestras orejas, consiguiendo que la mascarilla quede bien ajustada. En este momento, bajamos la parte inferior de la mascarilla hasta la barbilla, consiguiendo que cubra el máximo sin, evidentemente, perder la cobertura de la nariz.

Ahora ya podemos pellizcar la pinza nasal para que la mascarilla quede bien ajustada a la nariz, adaptándola a nuestra forma. En este momento, es importante verificar el sellado tanto en la nariz como en la barbilla. En cuanto esté colocada, podemos salir al exterior, recordando que no podemos volver a tocarla con las manos hasta que no nos las volvamos a lavar.

Al quitarnos la mascarilla (importante recordar que no es bueno llevarlas más de 4 horas seguidas) hay que hacerlo por la parte de detrás, es decir, sin tocar la parte delantera. Lo mejor es quitarla mediante las cuerdas de las orejas. Cada mascarilla tiene un número de usos recomendado. Superados, habría que conseguir una de nueva. Algunas incluso son de un solo uso, por lo que habría que tirarlas después de utilizarlas.

¿Cuáles son los principales tipos de mascarillas?

A grandes rasgos, hay dos tipos de mascarillas: las que se recomiendan para la población general y las que están destinadas a sanitarios. Las de la población general son las higiénicas y las quirúrgicas, mientras que las de los profesionales son las conocidas como EPI, las cuales, a no ser que un médico diga lo contrario, no son para la población general.

Sea como sea, veamos los principales tipos de mascarillas a continuación.

1. Mascarillas higiénicas

Las mascarillas higiénicas son las que deben utilizar las personas sanas y los niños y niñas a partir de los tres años de edad. No son un producto sanitario ni mucho menos un EPI, pero sí que ayudan a reducir la expansión del virus.

Estas mascarillas no protegen a la persona que las lleva del contagio ni filtran el aire exhalado, pero, al cubrir boca, nariz y barbilla ayudan a reducir la probabilidad de contagio. Y es que aunque la persona no tenga síntomas, es posible que tenga el virus en su organismo y pueda contagiarlo. En este contexto, las mascarillas higiénicas reducen la propagación de las gotículas respiratorias que emitimos al hablar, toser o estornudar y que pueden contener partículas víricas.

Pueden encontrarse en cualquier establecimiento y pueden ser reutilizables o de un solo uso, por lo que habría que consultar la etiqueta para saberlo. Algunas cumplen con las especificaciones de calidad de la Unión Europea y otras no, por lo que se tendría que ir en busca de estas primeras.

Mascarillas higiénicas

2. Mascarillas quirúrgicas

Las mascarillas quirúrgicas son las que deben utilizar las personas enfermas, incluidas las asintomáticas. Son las que, antes de la pandemia por Coronavirus, solo veíamos en los ambientes clínicos. Estas mascarillas son más eficaces que las higiénicas ya que sí que filtran el aire exhalado.

Su objetivo inicial era que el personal sanitario no contagiara a los pacientes enfermos, aunque esta pandemia mundial ha hecho que sea casi necesario que los enfermos por COVID-19 las lleven. No protegen a la persona que las lleva, pero sí que protege a las personas que están a su alrededor.

Tienen un mecanismo de cierre más efectivo que las higiénicas y el tejido es distinto, lo que las convierte en una herramienta más eficaz para prevenir la propagación del virus. Dependiendo de su eficacia de filtración, pueden ser de tipo I o II, De nuevo, para saberlo hay que consultar la etiqueta.

Si las higiénicas podían conseguirse en cualquier establecimiento, las quirúrgicas, si bien también pueden conseguirse en distintos lugares, vienen empaquetadas. Solo las farmacias pueden venderlas de forma individual.

Las quirúrgicas no son de un solo uso, pero dependiendo del fabricante, duran más o menos. Lo que sí es importante es que en cuanto las notes sucias o húmedas, las cambies.

Mascarillas quirúrgicas

3. Mascarillas EPI

Las mascarillas EPI no están destinadas a la población general, a excepción de casos concretos en los que un médico las prescriba. Estas mascarillas son las más eficaces pero se reservan para los profesionales que están en contacto con el virus, ya sean sanitarios que tratan a enfermos como los científicos que experimentan con el virus.

Las mascarillas EPI (Equipo de Protección Individual) filtran el aire exhalado pero también el inhalado, algo que no hacían las dos anteriores y que, por lo tanto, no solo impide que la persona propague el virus, sino que se contagie. Son las únicas que nos protegen de contagiarnos.

Estas mascarillas pueden conseguirse en farmacias y establecimientos especializados, pero es importante no “automedicarse” con ellas, pues su uso correcto requiere de conocimientos para que sea eficaz y que su mal uso no provoque problemas de salud. Por ello, a no ser que un médico lo recomiende (puede hacerlo en una persona especialmente de riesgo), habría que recurrir a las higiénicas o las quirúrgicas.

Dependiendo de la eficacia de la filtración, las mascarillas EPI pueden clasificarse en los siguientes tipos. A continuación los vemos individualmente. Es importante tener en cuenta que, para ser considerada una mascarilla EPI, no es necesario que se observe una válvula. Es más, las que tienen válvula, si bien ayudan a respirar mejor, hace que sea posible que contagiemos a los demás. Por ello, las más seguras son las que no tienen esta válvula de exhalación.

Mascarillas EPI

3.1. Mascarillas FFP1

Las mascarillas FFP1 tienen una capacidad de filtración del 78%. Por lo tanto, protegen de muchas partículas en suspensión, pero no son las más eficaces. De todos modos, cabe recordar que la población general tenemos suficiente con las higiénicas y, en caso de que haya dudas de que estemos enfermos, con las quirúrgicas. De todas las mascarillas EPI, las FFP1 son las únicas que solo se comercializan sin válvula. Por lo tanto, todas nos protegen a nosotros mismos y a las personas de nuestro alrededor.

3.2. Mascarillas FFP2

Las mascarillas FFP2 son más eficaces, pues tienen una capacidad de filtración del 92%. Son ya muy eficaces para evitar el contagio, pues las gotículas respiratorias (que pueden contener el virus) ya no son capaces de atravesarlas. Se pueden encontrar con o sin válvula.

3.3. Mascarillas FFP3

Las mascarillas FFP3 son las que más protegen. Tienen una eficacia de filtración de cerca del 98%, por lo que el contagio es poco probable. Son las que más utilizan los sanitarios que están en contacto con el virus, aunque la escasez de estas mascarillas ha hecho que algunos deban trabajar con mascarillas que no les protegen tanto. Esto explica el elevado número de contagios que ha habido entre los sanitarios. Se pueden encontrar con o sin válvula.

3.4. Mascarillas N95

Las mascarillas N95 siguen una nomenclatura estadounidense, aunque son el equivalente a las FFP2 de la Unión Europea. Tienen una constitución ligeramente distinta (pueden encontrarse con o sin válvula) pero siguen teniendo una eficacia de filtración muy alta: del 95%.

Referencias bibliográficas

  • Ministerio de Consumo. (2020) “¿Qué debes tener en cuenta al comprar una mascarilla?”. Gobierno de España.
  • Hospital Universitario Donostia. (2020) “Mascarillas”. Unidad Básica de Prevención. Salud Laboral.
  • Centers for Disease Control and Prevention. (2020) “Understanding the difference”. CDC.
  • Centers for Disease Control and Prevention. (2020) “Use of Cloth Face Coverings to Help Slow the Spread of COVID-19”. CDC.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.