Mononucleosis: causas, síntomas y tratamiento

La mononucleosis es una enfermedad vírica que puede derivar en graves complicaciones hepáticas, cardíacas y neurológicas. Conocida como la enfermedad del beso, se propaga a través de la saliva.
Mononucleosis

Los virus son, sin duda, los patógenos por excelencia. Estas estructuras orgánicas de tamaño nanométrico son tan simples que ni siquiera reúnen todas las características necesarias para ser considerados seres vivos. Pero es precisamente en esta sencillez que radica su éxito evolutivo.

Y es que los virus han determinado y seguirán determinando, en parte, nuestra historia. Y más allá de aquellos responsables de devastadoras pandemias, hay algunas especies víricas que, por sus características, han conseguido instaurarse en el mundo.

Y uno de estos virus más exitosos es, claramente, el responsable de la mononucleosis, una infección conocida como la enfermedad del beso y que, además de ser bastante contagiosa, puede derivar en complicaciones graves para la salud, incluidos problemas hepáticos, cardíacos e incluso neurológicos.

Teniendo en cuenta que no existe cura y que tampoco disponemos de vacunas para inmunizar a la población, es imprescindible conocer cuál es la naturaleza de esta enfermedad. Y esto es precisamente lo que haremos en el artículo de hoy. Analizar las causas, síntomas, complicaciones, prevención y tratamiento de la mononucleosis.

¿Qué es la mononucleosis?

La mononucleosis, también conocida como enfermedad del beso, es una patología infecciosa causada por el virus Epstein-Barr, el cual pertenece a la familia de los Herpesvirus. La enfermedad es especialmente común y agresiva en adolescentes y adultos jóvenes. A diferencia de otras patologías similares, los niños pequeños que la sufren pasan por una forma leve de la enfermedad.

El virus responsable de la mononucleosis se transmite entre personas especialmente a través de la saliva, de ahí que los besos sean el principal vehículo de contagio de la enfermedad. De todos modos, puede propagarse de otras formas que analizaremos más adelante.

Los síntomas más frecuentes de la mononucleosis son similares a los de una gripe, siendo la fiebre, el dolor de cabeza y la inflamación de los ganglios linfáticos las manifestaciones clínicas más frecuentes. El problema es que, aunque sean poco comunes, pueden surgir complicaciones potencialmente graves a nivel hepático, cardíaco y neurológico.

De todos modos, la mayoría de personas superan la enfermedad sin mayores complicaciones entre 2 y 4 semanas después del primer síntoma, aunque el cansancio puede perdurar incluso varios meses. Teniendo en cuenta esto y que hay riesgo de que la enfermedad derive en complicaciones peligrosas, es importante conocer cómo prevenirla y cómo tratarla.

Y aquí viene uno de los principales problemas de la mononucleosis. Y es que ni existe cura para la infección ni disponemos de una vacuna para inmunizar a la población frente al virus. Entremos, eso sí, a analizar en profundidad esta enfermedad.

Qué es mononucleosis

Causas

La causa de padecer mononucleosis es sufrir una infección por parte del virus Epstein-Barr, aunque hay otros virus que pueden causar un cuadro clínico muy similar. Pero esto no es demasiado importante, pues la forma de contagio y sintomatología es común para todos.

Pero, ¿cómo se contagia la mononucleosis? Esta patología vírica es conocida como enfermedad del beso precisamente porque tiene, en la saliva, su principal medio de propagación. Las partículas víricas se encuentran en la saliva de una persona enferma, por lo que los besos son una de las principales formas de transmisión entre personas.

Si la saliva de una persona infectada entra en nuestra boca, estamos permitiendo también la entrada al virus. Pero los besos no son la única forma que tiene el virus de pasar de persona a persona. Y es que al estar en la saliva, también se encontrará en los aerosoles, es decir, gotículas respiratorias que emitimos al estornudar, toser e incluso hablar.

De este modo, si estas gotículas respiratorias de una persona infectada llegan a nuestra boca, también permitimos la entrada del virus a nuestro cuerpo. Por lo tanto, el virus de la mononucleosis también se puede transmitir por el aire.

Y hay incluso otra vía. Y es que si estos aerosoles cargados con las partículas víricas se depositan sobre una superficie y una persona sana, después de tocarla, se lleva las manos a la boca, también está permitiendo la entrada del virus a su organismo.

El hecho de que disponga de formas variadas de transmisión hace que sea una enfermedad bastante contagiosa. Aun así, pese a la fama que tiene de ser extremadamente contagiosa, en realidad no lo es tanto. El resfriado común, por ejemplo, lo es mucho más.

Síntomas

Después de la exposición al virus y posterior infección, la enfermedad pasa por un periodo de incubación muy largo. Estamos hablando de un periodo de entre 4 y 7 semanas en el que la persona, pese a ya tener el virus en su interior, todavía no tiene síntomas. Y lo peor es que en este tiempo ya puede contagiarlo. Aunque hay que tener en cuenta que el mayor riesgo de contagiarlo se da cuando ya tenemos síntomas.

Es más, hay veces en las que una persona puede tener el virus y no expresar en ningún momento síntomas. Y para complicar las cosas todavía más, una vez hemos sido infectados por el virus, este permanece en nuestro cuerpo para siempre. Hay que dejar claro, eso sí, que cada vez se hace menos contagioso hasta que ya ni siquiera hay riesgo de propagarlo. Se queda en nuestro cuerpo sin dar tampoco señales de su presencia.

Ahora bien, cuando una persona sufre síntomas, ¿cuáles son? Básicamente, el cuadro clínico consiste en fiebre (puede llegar a los 40,5 °C), dolor de cabeza, inflamación del bazo, de las amígdalas y de los ganglios linfáticos (de cuello y axilas), dolor de garganta, fatiga, malestar general y debilidad.

Estos síntomas suelen durar entre 2 y 4 semanas, notándose mejorías especialmente en lo que a fiebre y dolor de garganta se refiere antes de llegar a la segunda semana. Aun así, estamos hablando de una patología cuya sintomatología puede alargarse hasta un mes, un periodo muy largo si lo comparamos con otras enfermedades víricas.

Además, el cansancio y la debilidad, así como la inflamación del bazo y de los ganglios linfáticos, pueden prolongarse varios meses. Por lo tanto, la recuperación total puede tomar mucho tiempo. Y el problema ya no es solo este, sino que en determinadas ocasiones, la mononucleosis puede derivar en complicaciones graves.

Mononucleosis síntomas

Complicaciones

De acuerdo a datos publicados en un artículo de Harvard Medical School, el 50% de los afectados pueden regresar a la escuela o al trabajo en un periodo de dos semanas. El 10% sufre un cansancio que se prolonga varios meses. Pero sea como sea, la enfermedad se supera sin mayores complicaciones.

El problema viene con el hecho de que el 1% de los enfermos sufren complicaciones graves, lo que hace que se tasa de letalidad ronde este 1%. Y no es de extrañar, pues en caso de ocurrir, los trastornos derivados de la mononucleosis son muy peligrosos.

Estamos hablando de complicaciones neurológicas (encefalitis, psicosis, meningitis, convulsiones…), hematológicas (disminuciones en los niveles de glóbulos blancos, plaquetas y/o glóbulos rojos), respiratorias (obstrucciones de las vías respiratorias altas), hepáticas (daños al hígado) y cardíacas (daños al corazón), además de una posible rotura del bazo, un pequeño órgano situado en el abdomen que forma parte del sistema linfático.

Las complicaciones son raras, pero, como vemos, pueden ser muy graves. Por eso es tan importante acudir inmediatamente al médico tanto si vemos que los síntomas no mejoran tras dos semanas como si experimentamos alguna de estas complicaciones.

Prevención

No hay vacuna contra la mononucleosis. Por lo tanto, su prevención es bastante complicada. Y el problema crece cuando tenemos en cuenta que el virus puede transmitirse por los besos, por el aire e incluso por contacto indirecto con superficies contaminadas y que, además, las personas infectadas tienen un periodo de incubación que puede llegar a ser de 50 días en el que ya pueden transmitir el virus.

De todos modos, que no cunda el pánico. La mononucleosis no es una enfermedad tan común como otras como la gripe o el resfriado. Su mayor incidencia sea da entre los 10 y 19 años, y en este grupo de población no se superan los 8 casos por cada 1.000 personas anualmente.

Aun así, es importante que, en caso de que sospeches que puedes estar infectado, no des besos a nadie y que las personas de tu entorno mantengan una distancia de seguridad y que no intercambiéis platos, vasos ni otros utensilios, al menos, hasta que los síntomas principales hayan desaparecido.

Ten en cuenta que el virus puede permanecer en la saliva varios meses después del contagio, por lo que en caso de haber padecido mononucleosis, los besos quedan prohibidos durante un buen tiempo.

Tratamiento

El diagnóstico de mononucleosis se confirma con, además de una exploración de los síntomas, con un análisis de sangre en el que detectamos la presencia de anticuerpos contra el virus Epstein-Barr. De todos modos, como hemos dicho, no hay cura para la enfermedad.

Como sucede con el resto de enfermedades víricas, no existe un tratamiento específico para la mononucleosis. Un virus no es un ser vivo. Así que no podemos matar a algo que, técnicamente, no está vivo. Hay que esperar a que el cuerpo lo elimine por sí mismo, aunque como hemos visto, nunca lo hace, pues permanece en nuestro interior para siempre.

Por lo tanto, debemos ayudar al cuerpo a que resuelva la fase aguda de la infección de la forma más rápida y eficaz posible. De conseguirlo, aunque después permanezca en el cuerpo, ni tendremos síntomas ni podremos contagiarlo.

Pero, ¿cómo podemos ayudar al cuerpo? Por un lado, el médico puede recomendar analgésicos (él decidirá cuál y si se debe tomar, pues no siempre son aconsejables) y, solo si hay riesgo de complicaciones, corticoesteroides.

El paracetamol y el ibuprofeno no están contraindicados, pero no se recomiendan (solo si aliviar el dolor o bajar la fiebre es absolutamente necesario). Y es que estos dos medicamentos bajan la fiebre, algo que no debemos hacer, pues provocamos que la respuesta inmune sea más lenta y menos efectiva. Del mismo modo, los antivirales no presentan eficacia contra el virus de la mononucleosis, por lo que estos no formarán parte del tratamiento.

Como vemos, gran parte de la “terapia” se basa en hacer simplemente reposo. Descansar, beber mucho líquido y no retomar la actividad física intensa hasta, como mínimo, un mes después de la infección. De seguir estas recomendaciones, estaremos acelerando la recuperación y reduciendo el riesgo de complicaciones.

Mononucleosis tratamiento
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