Las 7 diferencias entre vigorexia y bulimia (explicadas)

La vigorexia y la bulimia son dos trastornos de la conducta alimentaria donde entran en juego las conductas compulsivas pero cuyas bases clínicas son muy distintas. Veamos las principales diferencias entre estas patologías.
Diferencias vigorexia bulimia

Vivimos en una sociedad plagada de presiones y unos estándares tanto de belleza como de expectativas que, en el contexto de la era digital donde estamos constantemente recibiendo estímulos, hacen que nuestra salud mental se esté enfrentando a innumerables obstáculos. De ahí que los problemas psicológicos sean, sin duda, una de las grandes “pandemias” del siglo XXI.

Y es precisamente en este contexto, especialmente en lo que a ridículos estándares de belleza y presión social se refiere, que entran en juego uno de los, por desgracia, protagonistas de la salud mental: los trastornos de la conducta alimentaria. Patologías graves que consisten en la adquisición de conductas peligrosas con la comida.

Pero, a pesar de su elevada incidencia, afectando a cerca del 5% de la población mundial en mayor o menos medida, por todo el estigma que existe a su alrededor, son muchas las dudas que tenemos acerca de ellos. Y, sin duda, una de estas confusiones más habituales tiene que ver con la vigorexia y la bulimia, dos de los trastornos de la conducta alimentaria más comunes junto a la anorexia.

Pero, ¿qué es exactamente la vigorexia? ¿Y la bulimia? ¿En qué se diferencian? Si quieres encontrar la respuesta a estas y muchas otras preguntas acerca de ambos trastornos, has llegado al lugar adecuado. Y es que en el artículo de hoy y, como siempre, de la mano de las más prestigiosas publicaciones científicas, vamos a analizar las bases clínicas y psicológicas tanto de la vigorexia como de la bulimia nerviosa y a indagar, en forma de puntos clave, en las principales diferencias entre estos trastornos.

¿Qué es la vigorexia? ¿Y la bulimia nerviosa?

Antes de entrar en profundidad y presentar las diferencias principales entre ambos trastornos de la conducta alimentaria, es interesante (y también importante) que nos pongamos en contexto definiendo las bases clínicas y psicológicas de ambos trastornos. De este modo, tanto su relación como diferencias empezarán a quedar claras. Definamos, pues, qué es la vigorexia y qué es la bulimia.

Vigorexia: ¿qué es?

La vigorexia, también conocida como dismorfia muscular, es un trastorno de la conducta alimentaria y deportiva en la que la persona se obsesiona de forma patológica por la perfección física. Es decir, es una enfermedad mental que se basa en una obsesión enfermiza por tener un cuerpo muscularmente “perfecto” de acuerdo a los ridículos cánones de belleza que imperan en la sociedad.

Es una patología más común en hombres, especialmente entre los 25 y los 35 años, grupo en el que puede alcanzar una incidencia de 4 casos por cada 10.000 personas. En esta dismorfia muscular, existe una visión distorsionada del propio cuerpo como ocurre por ejemplo con otro trastorno como la anorexia, pero en este caso viéndose más débiles de lo que en realidad son. Por mucho que incrementen su masa muscular, se verán enclenques cuando se miren al espejo.

De ahí que también se conozca a la vigorexia como anorexia invertida (también como complejo de Adonis), siendo un trastorno no solo de la conducta alimentaria que se basa en una ingesta exagerada de proteínas y carbohidratos y de sustancias anabolizantes para lograr el incremento de la masa muscular, sino también de la deportiva, con una patológica adicción al ejercicio físico, dedicando todo el tiempo a entrenar y convirtiendo el gimnasio en la segunda casa.

Así, la vigorexia es un trastorno psicológico que incide de forma directa tanto en la alimentación como en los hábitos de vida, pues se realizan conductas peligrosas con la comida (y con el abuso de sustancias que incrementan el rendimiento y la síntesis de músculo) y se adquiere una obsesión extrema por practicar actividad física.

Los síntomas más comunes de la dismorfia muscular incluyen el hecho de mirarse constantemente al espejo, convertir el deporte en la prioridad de la vida, descuidar las relaciones personales, preocupación enfermiza por cumplir los objetos de ingesta de calorías y de proteínas, sentir malestar cuando no se puede entrenar, comparar su cuerpo con el de otros, abandonar obligaciones profesionales o académicas, etc.

Evidentemente, adoptar hábitos alimenticios y deportivos para tener un cuerpo con el que estemos a gusto no tiene, en absoluto, nada de malo. Pero sí que hablamos de vigorexia cuando este deseo y voluntad de estar físicamente perfecto se convierte en una obsesión patológica y manía enfermiza que termina comprometiendo la salud física y emocional de la persona.

Vigorexia qué es

Bulimia: ¿qué es?

La bulimia nerviosa, conocida sencillamente como bulimia, es un trastorno de la conducta alimentaria en la que la persona, después de darse atracones de comida, siente una enfermiza necesidad de deshacerse de las calorías ingeridas. Se trata, pues, de una patología con un componente compulsivo muy intenso que se plasma con atracones que vienen seguidos de conductas compensatorias.

Estos comportamientos compensatorios pueden ser purgativos o no. En la bulimia purgativa, la persona bulímica, tras darse un atracón, realiza una fase de purgación que, si bien puede consistir en la administración de laxantes o diuréticos, suele basarse en la inducción del vómito. Así pues, vomitar inmediatamente después de un atracón es la señal más clara de un caso de bulimia.

Aun así, también existe la bulimia no purgativa, aquella en la que los atracones de comida no vienen acompañados del acto de vomitar como actitud de purgación, sino de la práctica de excesivo ejercicio físico o de días de ayuno para compensar esta ingesta calórica compulsiva.

Sea como sea, lo que está claro es que no existe, como en el caso de la anorexia, una restricción de la ingesta calórica, sino todo lo contrario. Y es que con una frecuencia mayor o menos, la persona bulímica tendrá momentos de comer, con una evidente pérdida del autocontrol, cantidades excesivas de comida, tras los cuales adoptará actitudes compensatorias purgativas (vomitar, principalmente) o no purgativas (largas sesiones de ejercicio físico cardiovascular o periodos largos de ayuno).

Existe un profundo y patológico miedo a aumentar de peso, que es lo que explica la necesidad enfermiza de expulsar las calorías ingeridas. La bulimia se diagnostica, eso sí, cuando las purgas posteriores a los atracones ocurren como mínimo una vez por semana. Y a los daños físicos y psicológicos per sé, habría que añadir, en el caso de la purgativa, las complicaciones que tiene la reiterada inducción del vómito.

De todas formas, a diferencia de la anorexia, la persona bulímica suele tener un peso corporal dentro de los rangos considerados como normales. Pero es precisamente la no observación de un infrapeso lo que dificulta que el entorno del paciente detecte que hay un problema. Un problema que, en este caso, afecta principalmente a mujeres jóvenes, con una afectación especialmente alta entre los 18 y los 25 años.

Y teniendo en cuenta su relativamente alta prevalencia y que su tasa de mortalidad, por el impacto físico y psicológico de la enfermedad, se sitúa en el 5%, hace que, ante el menor atisbo de duda, debamos instar a la persona a solicitar atención psicológica.

qué es bulimia

¿En qué se diferencian la bulimia y la vigorexia?

Tras analizar ambas patologías, seguro que ha quedado claro que la bulimia y la vigorexia, más allá de estar englobadas en el grupo de trastornos de la conducta alimentaria, son muy distintas entre ellas. Aun así, por si necesitas (o simplemente quieres) disponer de la información de una manera más concisa y con un carácter más visual, hemos preparado la siguiente selección de las principales diferencias entre vigorexia y bulimia nerviosa en forma de puntos clave.

1. La bulimia es un trastorno de la conducta alimentaria; la vigorexia, también de la deportiva

Una de las diferencias más importantes. Y es que mientras que la bulimia está considerada enteramente como un trastorno de la conducta alimentaria, la vigorexia no entra, técnicamente, en este grupo. Y es que no solo se focaliza en la alimentación, sino que es principalmente un trastorno de la conducta deportiva. De todos modos, esta diferenciación es simplemente un matiz. Ambos trastornos giran alrededor de la relación con la comida.

2. En la bulimia hay temor a subir de peso; en la vigorexia, por no tener un cuerpo perfecto

En la bulimia, el mayor miedo que existe es el de subir de peso, pues la persona bulímica se ve con más sobrepeso del que en realidad tiene. De ahí que, tras los atracones compulsivos de comida, adopte actitudes compensatorias purgativas (principalmente inducción del vómito) o no purgativas (realización de largas sesiones de deporte o periodos largos de ayuno).

En cambio, la vigorexia se centra en el miedo por no tener un cuerpo muscularmente perfecto. De ahí que el deporte se use no como medida compensatoria como en la bulimia, sino como el medio principal que, acompañado de una ingesta desmedida de proteínas, carbohidratos e incluso sustancias anabolizantes, permite aumentar la masa muscular y quemar grasas. Es decir, precisamente lo que se quiere en la vigorexia es subir de peso.

3. La bulimia se expresa con purgas; la vigorexia, con obsesión por el deporte

Como decimos, la bulimia se basa en las actitudes compensatorias después de los atracones, las cuales, en la mayoría de casos, consisten en la inducción del vómito. Vomitar es, en esta enfermiza desesperación, la mejor vía para deshacerse de las calorías. En cambio, en la vigorexia no se observan estas purgas, sino una enfermiza obsesión por el deporte y por comer alimentos calóricos que estimulen la síntesis de masa muscular.

4. La bulimia es más frecuente en mujeres; la vigorexia, en hombres

La bulimia es especialmente común entre mujeres. De hecho, mientras que solo entre el 0’1% y el 0’5% de los hombres desarrollan bulimia a lo largo de su vida, el porcentaje de las mujeres que sufren este trastorno puede llegar a ser del 6%. En cambio, pasa justo lo contrario en el caso de la vigorexia, un trastorno en el que el 80% de quienes lo padecen son hombres.

5. En la bulimia existen factores desencadenantes; en la vigorexia, no están claros

En la bulimia, generalmente se pueden localizar los factores desencadenantes que han llevado al paciente a desarrollar este problema, siendo la baja autoestima, la autoexigencia, la mala comunicación familiar, los traumas infantiles y la baja satisfacción corporal los más comunes. En cambio, en la vigorexia, no se suelen localizar factores desencadenantes ni estresantes previos al desarrollo del problema.

6. La vigorexia suele aparecer más tarde que la bulimia

No solo el sexo marca las diferencias entre trastornos. La edad de aparición, es decir, la franja de edad con mayor incidencia, también es distinta. Y es que mientras que la bulimia aparece generalmente entre los 18 y los 25 años, la vigorexia se desarrolla generalmente entre los 25 y los 35 años.

7. La percepción distorsionada del cuerpo es opuesta

En ambos trastornos, ocurre una percepción distorsionada del cuerpo. Pero el modo como sucede es opuesto. Y es que mientras que en la bulimia la persona se percibe con más sobrepeso del que en realidad tiene, la persona vigoréxica, por mucha masa muscular que tenga, se verá siempre débil y enclenque. Esto explica que las obsesiones en ambas patologías se focalicen en cosas distintas.

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