Los 4 tipos de árboles (y sus características)

Hacemos un repaso de cómo se clasifican los árboles, un grupo de plantas que contiene más de 60.000 especies con una variedad morfológica increíble.
Tipos árboles

No estamos postulando una exageración si decimos que los árboles son el pulmón del planeta. Cada una de estas plantas, a lo largo de su vida adulta, absorbe de media unos 150 kilos de CO2 durante 40 años, una cifra para nada desdeñable.

Por desgracia, cada ser humano europeo produce más de 9 toneladas de CO2 anuales. Para transportar estos datos a un ámbito un poco más tangible, podemos decirte que, por cada 100 kilómetros viajados en coche, se deberían plantar dos árboles para compensar las emisiones generadas.

Estos datos ponen un poco en perspectiva la importancia de los árboles en la sociedad actual, si bien hoy no venimos a hablar de estadísticas y cambio climático. Aun así, una de las mejores formas para aprender a respetar el medio ambiente es reconocer los integrantes que lo componen y, por ello, hoy te presentamos los 4 tipos de árboles y sus características. Tras leer estas líneas, un simple paseo por el campo adquirirá para ti una dimensión totalmente diferente.

Características de un árbol y su importancia

Un árbol se define como una planta de tallo leñoso que se ramifica a cierta altura del suelo. Resulta sorprendente conocer que en la Tierra hay unos 3 billones de árboles y que, desde que comenzó la civilización humana, su abundancia se ha reducido en un 46%. Los datos actuales tampoco son alentadores, pues otros estudios han mostrado que durante el año 2017 se perdió el equivalente a 40 campos de fútbol de árboles cada minuto durante 12 meses.

Para que un árbol sea considerado como tal y no otro tipo de planta, este debe presentar, sin excepción, las siguientes partes: raíz, tronco y copa. Desde un punto de vista histológico, el tronco o tallo debe estar formado por tres capas diferentes. Te las contamos de forma somera:

  • Xilema: Un tejido vegetal formado por células muertas, rígidas y lignificadas que conducen la savia y sostienen al ser vivo.
  • Cambium: un meristemo secundario específico de plantas leñosas. Está formado por una capa de células embrionarias y felógeno, un tipo de tejido específico.
  • Corteza: la parte exterior del árbol. Puede suponer el 10-15% del peso total del mismo.

¿Cómo se clasifican los árboles?

Según un estudio publicado en la revista Journal of sustainable forestry, a día de hoy existen 60.065 especies de árboles, cada una de ellas con sus características y rasgos morfológicos propios.

Así pues, no nos sorprende que se pueda observar una variedad fenotípica y de estilos de vida desbordante en este gran taxón: alturas de los 4 a los 100 metros, una longevidad de decenas de años a los 4.500 o un diámetro del tronco de hasta 30 metros. Desde su aparición hace 380 millones de años, los árboles se han adaptado con excelencia a cada uno de los ambientes colonizados.

Por todas estas razones, categorizar este tipo de plantas según las formas de las hojas o tipos de tejidos se hace una tarea imposible. Vamos a agrupar los árboles en 4 sencillos grupos, según ciertas características generales. Sigue con nosotros, pues te aseguramos que será un camino sencillo.

1. Árboles de hoja caduca

También conocidos como árboles caducifolios, este tipo engloba a todos los árboles que pierden su follaje al final de una etapa de crecimiento. Esta es una estrategia adaptativa clara, pues permite a estos vegetales ahorrar energía en tiempos de necesidad, lo cual se traduce, generalmente, en la pérdida completa de hojas en las épocas de otoño e invierno.

En comparación con el resto de árboles, este grupo suele presentar unas hojas anchas, grandes y amplias. Ya que se dispersan en la copa a medida que crecen, también se caracterizan por presentar un aspecto redondeado. Sin duda, los árboles de hoja caduca responden al concepto de “árbol” presente en el imaginario colectivo: una planta de tallo robusto que crece a lo ancho en la copa.

Los árboles caducifolios se pueden encontrar en todo el mundo, si bien son más comunes en climas moderados y tropicales. Debido a su necesidad de reponer las hojas cada año, este tipo de árboles requieren de un suelo rico en nutrientes y ciertas condiciones climáticas propicias, razón por la cual no suelen ser los tipos de árboles ornamentales más adecuados para principiantes. Como ejemplos dentro de este grupo podemos encontrar a los nogales, robles, castaños o acacias, entre otros muchos.

Árboles hoja caduca

2. Árboles de hoja perenne

A diferencia del grupo anterior, estos árboles presentan sus estructuras foliáceas durante todo el año y solo se desprenden de las más viejas de forma esporádica para no quedarse desnudos en ningún momento. Son claramente distintos a los árboles de hoja caduca, pues el árbol de hoja perenne típico suele crecer más a lo “largo” que a lo “ancho” (hacia arriba), lo que les otorga una estructura típica piramidal o cónica.

Los árboles de hoja perenne presentan menos requerimientos que los de hoja caduca, ya que, al no perder las hojas en ningún momento del año, pueden realizar la fotosíntesis de forma contínua y no requieren de un suelo tan rico en nutrientes o una reserva energética tan abundante. Por ello, son los representantes más comunes en parques y jardines.

Atendiendo a los árboles de hoja perenne, se pueden diferenciar según su tipo de hoja. Te mostramos los dos grupos a continuación.

2.1 Árboles perennes de hoja ancha

Son árboles grandes con hojas enormes que se mantienen durante todo el año en el árbol. Algunos ejemplos de esto son los ficus o ciertos árboles frutales, como pueden ser el naranjo, magnolio, sauce o la encina. Su forma y estructura responden más al de un árbol de hoja caduca, pues presentan copas frondosas y troncos más o menos anchos.

Sauce

2.2 Árboles perennes con hoja en forma de escama, acícula y aguja

Ahora sí, llegamos a los árboles perennes que todo el mundo conoce: abetos, pinos o pinsapos son los ejemplos más claros, pues sus hojas estrechas y alargadas y un crecimiento de la copa de forma de cono los delata a primera vista. En general, estas plantas de gran tamaño se engloban en el grupo de las coníferas. Estamos ante el taxón de gimnospermas más útiles a niveles ecológicos y económicos, pues juegan un rol esencial en la fabricación de papel y productos hechos a base de madera.

Pino

Consideraciones y otro criterio clasificatorio

Te hemos presentado dos grandes grupos: árboles de hoja caduca y árboles de hoja perenne, en base a la permanencia de su estructura foliar, y dos grandes familias dentro de los perennes. Según algunas fuentes bibliográficas, se realiza una escisión más temprana, con un total de cuatro grupos totales separados: árboles frutales, coníferas, de hoja caduca y de hoja perenne. Esto puede dar lugar a confusión, ya que muchos árboles frutales pueden ser perennes o caducifolios, hecho que desestima a esta agrupación de cualquier valor taxonómico claro.

Más allá de esto, también podemos considerar los tipos de árboles según su porte, si bien esta clasificación poco o nada tiene que ver con la naturaleza de sus hojas. Aun así, te presentamos las dos variantes posibles.

  • Árbol poliaxial: Es aquel árbol en el que las ramas se separan de la rama madre a una gran distancia de la superficie del suelo y se van extendiendo de forma separada. Es muy común en la familia Fabaceae y el ejemplo más claro y concreto es el del algarrobo.

  • Árbol monoaxial: En este caso, las ramas se dividen en otras más pequeñas a una gran distancia de la base.

Resumen

Si bien te hemos presentado un total de 6 tipos de árboles, solo los 4 primeros responden a un criterio claro. El porte del árbol o su reproducción, por ejemplo, pueden ser criterios clasificatorios accesorios, pero sin duda la permanencia de las hojas a lo largo del tiempo es el factor condicionante que divide a todos los árboles de la Tierra.

La próxima vez que camines por el bosque recuerda estas líneas, pues te será muy sencillo diferenciar a una conífera (árbol perenne de hoja acicular) de un castaño (árbol de hoja caduca). Sin duda, a pesar de que reciban menos atención que los animales, el mundo de los vegetales puede ser igual o incluso más apasionante que ellos.

Referencias bibliográficas

  • ¿Cuántos árboles debemos plantar para compensar el CO2 que producimos?, ruboeconómico.net. Recogido a 14 de noviembre en https://rumboeconomico.net/cuantos-arboles-debemos-plantar-para-compensar-el-co2-que-producimos/#:~:text=Solamente%20con%20plantar%20seis%20%C3%A1rboles,maneras%20de%20convertirnos%20en%20plantadores.
  • Beech, E., Rivers, M., Oldfield, S., & Smith, P. P. (2017). GlobalTreeSearch: The first complete global database of tree species and country distributions. Journal of Sustainable Forestry, 36(5), 454-489.
  • Bosques, árboles y arbustos, manual de especies ibéricas (WWF). Recogido a 14 de noviembre en http://awsassets.wwf.es/downloads/especies_arboreas2_1.pdf
  • El mundo perdió 15,8 millones de hectáreas de bosque tropical en 2017: el doble del tamaño de Andalucía, EL PAÍS. Recogido a 14 de noviembre en https://elpais.com/elpais/2018/06/26/planeta_futuro/1530040354_449192.html
  • La arboleda monumental, Jardín botánico de la Universitat Valenciana. Recogido a 14 de noviembre en http://www.jardibotanic.org/fotos/pdf/publicacion_2_82_LA-ARBOLEDA-MONUMENTAL-ESP.pdf
  • Tipos de árboles, arbolesfrutales.org. Recogido a 14 de noviembre en https://arbolesfrutales.org/tipos-de-arboles-que-puedes-identificar/
  • Tipos de árboles: características para aprender a diferenciarlos, cerdanyaecoresort. Recogido a 14 de noviembre en https://blog.cerdanyaecoresort.com/tipos-de-arboles/
Samuel Antonio Sánchez Amador

Samuel Antonio Sánchez Amador

Biólogo y divulgador científico

Graduado en Biología por la Universidad de Alcalá de Henares (2018). Máster en Zoología en la Universidad Complutense de Madrid (2019). A lo largo de su trayectoria profesional, permaneció dos años en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) en el departamento de biología evolutiva, donde realizó estudios genéticos y poblacionales en pequeños mamíferos. Esto le otorgó amplio conocimiento en cuestiones de heredabilidad, genes y patrones filogenéticos diversos. Desde febrero del año 2020 se dedica a tiempo completo a la divulgación científica, redactando temas tanto de índole científica basal como salud humana y bienestar animal.