¿Qué es el movimiento body positive?

El movimiento body positive surgió como una iniciativa en busca de la aceptación y visibilización de todo tipo de cuerpos. Veamos de qué forma esta perspectiva ha tratado de plantar cara a la esclavitud de la perfección imperante en redes.
Qué es movimiento body positive

No cabe duda de que, actualmente, las redes sociales han contribuido en gran medida a difundir una realidad perfecta y pulida. La exposición diaria a imágenes de personas felices con cuerpos perfectos ha creado toda una dictadura de las apariencias en la que todo aquel que se salga del molde está condenado al rechazo. Las personas que padecen sobrepeso suelen verse expuestas a múltiples situaciones vejatorias en su día a día por motivo de su aspecto físico.

No lucir una figura esbelta es algo duramente castigado por la sociedad, que se encarga de generar en la persona emociones como la culpa y la vergüenza en relación con su cuerpo. El sobrepeso y la obesidad siempre se asocian con la pereza, la falta de voluntad, la dejadez y la ausencia de esfuerzo. En definitiva, sobrepeso y fracaso son dos conceptos sinónimos para la sociedad actual.

En la era de los “me gusta”, son muchas las personas que experimentan grandes problemas psicológicos. La visión diaria de imágenes en las que otros muestran vidas y cuerpos espectaculares puede constituir una gran fuente de malestar debido a las inevitables comparaciones. Al contrastar la vida propia tan real y llena de problemas frente a otras aparentemente ideales, es esperable que afloren sentimientos de inseguridad, tristeza, ansiedad… En este sentido, una de las mayores fuentes de malestar es el propio cuerpo.

Cualquier mínima imperfección, ya sean michelines, arrugas, estrías, granos o manchas, es percibida como inaceptable. Este machaque continuo a la autoestima y el propio cuerpo puede ser altamente peligroso, pues favorece la aparición de trastornos psicológicos, siendo los más habituales los trastornos de la conducta alimentaria.

Esta realidad ha generado sufrimiento en muchísimos usuarios, especialmente en aquellos con cuerpos lejanos al estereotipo normativo. El movimiento body positive apareció cuestionando el paradigma de belleza y salud tan difundido en redes sociales, con el fin de fomentar la aceptación de todo tipo de cuerpos. En este artículo vamos a profundizar en este movimiento, analizar sus premisas, el efecto que ha surtido y también las críticas que ha recibido.

¿Qué es el movimiento body positive?

El movimiento Body Positive trata de fomentar una reflexión crítica sobre cómo nos relacionamos con nuestro cuerpo en la sociedad. De esta forma, persigue que esta experiencia sea agradable en lugar de una fuente de sufrimiento y malestar. Así, el lema fundamental de este movimiento es que todos los cuerpos son bellos.

En realidad, desde hace siglos el cuerpo ha sido siempre motivo de debate, especialmente el de las mujeres. En cada época se ha discutido la forma correcta o ideal que el cuerpo femenino debería tener. Aunque cada etapa de la historia ha tenido sus propios ideales estéticos, en todas ellas se ha seguido una misma dinámica opresora, con el fin de que las mujeres traten de encajar a toda costa en dicho ideal.

Uno de los ejemplos más ilustrativos lo encontramos en la época victoriana, momento en el que las mujeres debían vestirse con apretados corsés que estilizaban la figura pero también generaban un gran daño en el organismo inflamando los pechos, oprimiendo el hígado, generando indigestión y produciendo atrofia muscular. Tras mucho tiempo utilizando este accesorio, las mujeres de la época comenzaron a rebelarse contra su uso y a reclamar poder utilizar pantalones al igual que los hombres. Por todo ello, se podría decir que en la época victoriana ya comenzaban a darse unos primeros pasos en favor de la aceptación de los distintos cuerpos.

Los inicios del movimiento

No obstante, el movimiento Body Positive tal y como hoy lo conocemos tuvo sus inicios en la década de los sesenta. Un conjunto de activistas comenzó a reclamar los derechos de las personas gordas. Es decir, comenzó a plantar cara a la gordofobia y todas sus implicaciones. Entre los objetivos principales del Body Positive en sus inicios, se encontraban la lucha contra la discriminación de las personas gordas, la reclamación para ellas de una atención médica digna y la ruptura con ciertas ideas erróneas muy arraigadas en la sociedad sobre la gordura y la salud.

Entre estas falsas creencias, se encuentran el pensar que la gordura tiene que ver con la falta de voluntad o asociar delgadez con salud. Se trata de pensamientos sin ningún tipo de fundamento científico, pero que han calado muy hondo en el pensamiento colectivo. En el año 1996 se llegó a crear la organización The Body Positive, centrada en explorar de qué forma los estándares impuestos de belleza llegan a perjudicar la relación que las mujeres mantienen con sus cuerpos.

La llegada de Internet

Con la llegada de internet, el movimiento Body Positive alcanzó un mayor impulso y amplió su mirada. No solo reclamaba respeto para los cuerpos con sobrepeso, sino para todos los cuerpos ajenos a la norma. Desde su llegada a las redes, este movimiento se ha presentado como toda una filosofía, un tipo de pensamiento positivo relacionado con amarse a uno mismo de forma incondicional. Como ya comentamos, el foco del Body Positive son aquellos cuerpos apartados que nunca han recibido visibilidad alguna en medios de comunicación. La publicidad y la moda siempre han desterrado los cuerpos no normativos y este movimiento se opone a ello apostando por aceptar la diversidad.

Debido a que las mujeres siguen siendo las mayores afectadas por la presión social sobre el físico, desde el Body Positive se pretende fomentar la autoaceptación y aumentar la visibilidad de mujeres con cuerpos no normativos en los distintos medios. Instagram es una de las redes sociales donde este movimiento ha sido más conocido, llegando a pronunciarse algunos rostros famosos y conocidos a favor de la iniciativa.

Desde el body positive se plantea que es necesario cambiar los sentimientos negativos hacia el propio cuerpo. Para ello, la idea que se defiende a ultranza y debe ser interiorizada es que todos los cuerpos son hermosos. Por ello, se entiende que nunca debe emplearse lenguaje vejatorio hacia uno mismo o hacia el cuerpo de otros. También se reconoce la importancia de hablar del cuerpo propio en términos positivos, hablando de las partes de él que más nos gustan para evitar un discurso autodestructivo.

Body positive

Críticas al movimiento body positive

Una de las principales críticas a este movimiento hace referencia a su premisa principal: todos los cuerpos son bellos. Esta idea, como comentamos anteriormente, implica que las mujeres deben dejar de experimentar sentimientos desagradables hacia su cuerpo ya que todas las formas son “bonitas”. Lo que se ha criticado al respecto tiene que ver con ese deseo por hacer de todas las imperfecciones algo estéticamente hermoso. Un ejemplo de ello se puede observar en una comparación muy extendida en internet, en la que se señala que las estrías en la piel son como “olas del mar”.

Esto transmite la idea de que, para llegar a aceptar un cuerpo y sus defectos, es esencial que sea bello. Parecería como si la única forma de validar la diversidad fuese meter otros cuerpos en el saco de lo bonito y lo estético, en lugar de aceptarlos sin más. Quizá no es cuestión de adorar tus michelines o tu vello, sino simplemente aceptarlos a pesar de que no sean bonitos porque forman parte del cuerpo en el que vives. Aceptarse es precisamente eso, asumir que hay partes de nuestro físico que no nos encantan pero, aun así, esto no impide que nos sintamos a gusto en nuestra piel.

Todo lo que aquí estamos comentando tiene importantes repercusiones en las emociones de las personas. Si un movimiento nos indica que tenemos que ser positivos y debemos amar todas y cada una de las partes de nuestro cuerpo, probablemente aparezca confusión e incluso culpa si en algún momento nos sentimos mal acerca de nuestro aspecto.

Este mensaje repleto de positividad puede hacernos caer en la falsa dicotomía de las emociones positivas y negativas. La realidad es que esta distinción es inadecuada, ya que no hablamos de estados emocionales buenos o malos, sino agradables o desagradables. Todas las emociones son necesarias e importantes, por lo que no es negativo sentir tristeza, miedo o rabia en algunos momentos. Es decir, no es de ayuda en absoluto prohibirnos sentir emociones de este tipo si la situación así lo pide.

Aplicando este razonamiento al Body Positive, realmente puede ser contraproducente forzar esa positividad hacia el propio físico. No es necesario que cada una de las partes de nuestro cuerpo nos agraden para sentirnos bien. Evidentemente, si un complejo llega a frenar la vida normal o genera un sufrimiento significativo éste debe ser trabajado. Todo lo demás entra dentro de la normalidad, ya que es imposible sentir que adoramos cada poro de nuestra piel.

La clave de todo esto es aceptar que hay partes que nos gustan menos que otras, pero a pesar de ello aceptamos el conjunto que nos ha tocado y vivimos desde la normalidad la relación con nuestro cuerpo. Aceptar no debe requerir condiciones (en este caso, que todo mi cuerpo sea bello) sino todo lo contrario. Aceptar es tomar el pack completo que tenemos, con sus más y sus menos, y abrazarlo teniendo una autoestima saludable. Quizá en lugar de hablar de aceptación desde la positividad debemos hablar de aceptación desde la naturalidad.

Críticas body positive
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