Cómo curar una cicatriz (12 consejos eficaces)

Las cicatrices son parches permanentes de piel que se forman cuando el cuerpo cura una herida. Es muy importante saber cómo cuidarlas tanto para rebajar el riesgo de infecciones como para reducir las marcas que pueden quedar.
Cómo curar cicatriz

Entre las muchas capacidades fisiológicas más increíbles del cuerpo humano destaca, sin lugar a dudas, la capacidad de regeneración que tiene. Absolutamente todos los tejidos de nuestro cuerpo se reparan constantemente, sustituyendo las células “viejas” por otras de nueva a una velocidad que depende del tejido celular, asegurando así un correcto mantenimiento del organismo especialmente tras sufrir daños.

Y teniendo en cuenta que la piel, el órgano más grande del cuerpo humano, está expuesta a todas horas a los peligros del medio, no es de extrañar que esta sea una de las zonas del organismo con mayor poder de regeneración. Cada entre 10 y 30 días, las células de la piel son renovadas para así mantener su estado de salud.

Este proceso de reparación de la piel es especialmente relevante cuando se producen roces, heridas, golpes o quemaduras, pues estas lesiones pueden representar focos de infección y, por tanto, el organismo las cura rápido. Y aunque su capacidad de regeneración es asombrosa, no es perfecta. Y ante lesiones especialmente profundas, es inevitable que aparezcan las tan temidas cicatrices.

Las cicatrices son parches permanentes de piel que se forman cuando el cuerpo cura una herida, dejando una marca imborrable más o menos visible dependiendo de nuestro tipo de piel y de la gravedad de la herida de fondo. Aun así, es muy importante que, durante todo el proceso de cicatrización, tanto para evitar infecciones como para reducir las marcas que puedan quedar, se sigan los siguientes consejos de curación que hemos recopilado (de la mano de las más prestigiosas publicaciones científicas) en este artículo.

¿Qué es una cicatriz?

Una cicatriz es un parche permanente de piel que se forma cuando el organismo cura una herida dermatológica, consistiendo en una marca imborrable que surge como consecuencia del proceso de curación de un corte, quemadura, roce, infección, llaga o tras una cirugía donde se corta la piel. Tienen un aspecto más grueso y, por lo general, más rosado, brillante o rojo que la piel circundante.

En caso de que la lesión ocurra en las capas superiores de la piel, el riesgo de que aparezca una cicatriz es pequeño, pues la capacidad de regeneración del cuerpo puede con ello. Pero cuando esta llega a capas más profundas (como la dermis o la hipodermis), entonces es cuando pueden aparecer. La cicatriz será el cierre natural de la herida, pero el organismo no podrá conseguir que la piel curada luzca igual que antes.

De todas formas, la formación de una cicatriz y su aspecto dependerá de muchos factores: localización, edad de la persona, tipo de piel, gravedad de la lesión de fondo, situación hormonal, color de piel, herencia genética, profundidad de la herida, tamaño de la herida, etc. De ahí que sea difícil, a nivel clínico, establecer unos estándares claros de cómo son las propiedades de las cicatrices en general.

Qué es cicatriz

Aun así, lo que sí sabemos es que el proceso de formación de las cicatrices se divide en tres etapas: fase inflamación (entre 48 y 72 horas tras la lesión, la herida se cierra con un coágulo de sangre y se activan los factores de crecimiento de tejido dermatológico), fase de proliferación celular (durante las entre 3 y 6 semanas posteriores, se va formando tejido conectivo para cerrar la herida superficialmente) y, por último, fase de remodelación de la matriz (se regeneran las capas más profundas de la piel en un proceso que dura algunos meses, aunque en casos más graves puede incluso durar años, para ya tener la herida totalmente sanada pero, por supuesto, con la cicatriz).

Las cicatrices pueden desvanecerse con el tiempo, pero nunca desaparecen por completo. Y teniendo en cuenta esto, es esencial que, durante el proceso en tres etapas que hemos visto sobre la curación de la piel y consecuente cicatrización de una herida, tanto para reducir el riesgo de infecciones como para rebajar las marcas que pueden quedar, sanemos correctamente dicha cicatriz. Y esto es lo que vamos a ver.

¿Qué es bueno para sanar una cicatriz?

Como hemos dicho, las cicatrices son el resultado del proceso natural de curar una herida en la piel que ha afectado a capas profundas de la misma. Pueden desvanecerse con el tiempo, pero nunca desaparecen por completo. Y dependerá, en gran parte (hay factores ya mencionados que no podemos controlar), de cómo curemos la herida mientras cicatriza. Y es precisamente por este motivo que, a continuación, presentamos los mejores consejos para curar las cicatrices. Vamos allá.

1. Lava regularmente la herida

Antes de que se forme una cicatriz, vamos a tener, obviamente, una herida. Y es en este punto, correspondiente a la primera etapa de inflamación (y también la de proliferación celular), que es esencial que la herida esté siempre limpia y que la desinfectemos como nos indique un profesional. De lo contrario, la herida puede infectarse, algo que no solo puede hacer que la cicatriz sea una marca más visible y estéticamente impactante, sino que podamos sufrir infecciones.

Lavar herida

2. No expongas la herida a la luz solar

Tanto en la fase de herida como ya con las primeras etapas de la cicatriz, es imprescindible que evitemos la exposición al sol. La radiación solar empeorará su aspecto y hará que se oscurezca, con unas consecuencias que arrastraremos para siempre. Así pues, al menos durante medio año tras la herida tendremos que usar apósitos de alta protección solar cuando nos expongamos a él y, durante dos años más, usar protectores solares no grasos cuando tomemos el sol.

3. Usa apósitos para cicatrices

A partir de aquí, los consejos ya son para cuando hemos entrado en la fase de cicatriz (es decir, la herida ya ha sanado) y, por tanto, el riesgo de infección es básicamente nulo. Pero lo que queremos ahora es que la marca de la cicatriz sea lo menos visible posible. Para ello, lo primero que debemos contemplar es utilizar apósitos especiales para cicatrices, los cuales contienen sustancias que reducen el tamaño, mejoran la elasticidad de la piel y reducen el picor, algo habitual en las primeras etapas.

4. Usa vendajes compresivos

Además de los apósitos, es recomendable probar también con los vendajes compresivos. Estos vendajes se dejan unas 18 horas al día y se recomienda usarlos los primeros tres meses tras la formación de la cicatriz, pues en hasta 7 de cada 10 personas logran aplanar y ablandar la cicatriz para que esta sea menos visible. Eso sí, el vendaje tiene que aplicarlo un profesional, de ahí que sea difícil de cumplir.

5. Aplica gel de silicona

El gel de silicona, además de que hidrata la piel (algo muy importante para su regeneración), mejora la elasticidad de la piel, acelera la cicatrización y aplana la cicatriz con resultados notorios en aproximadamente 6 de cada 10 casos. Se recomienda su aplicación durante unos tres meses tras la formación de la cicatriz unas dos veces al día. Hay riesgo de que aparezca irritación, pero es un efecto normal que no debe preocuparnos.

6. Utiliza rosa de mosqueta

Un clásico tras intervenciones quirúrgicas donde se corta la piel. El aceite rosa de mosqueta consigue muy buenos resultados cuando se aplica en cicatrices ya que contribuye a la regeneración del tejido. Además, su aplicación continua fomenta que la coloración de la cicatriz mejore.

Aceite mosqueta

7. Aplica pomadas cicatrizantes

Además, disponemos de pomadas y cremas que contienen sustancias que fomentan la correcta cicatrización. Se recomienda su aplicación durante un mínimo de dos meses entre dos y tres veces al día. Hay que tener en cuenta que, como el aceite de mosqueta, no puede aplicarse sobre mucosas. En tal caso, habría que recurrir al gel.

8. Mantén la piel hidratada (pero sin exceso de humedad)

Es muy importante que, para favorecer la cicatrización y la óptima regeneración de la piel, esta se mantenga hidratada siempre. Pero esto no significa que debamos mantener la cicatriz siempre húmeda. De hecho, esto puede ser perjudicial. Tenemos que dejar que la piel respire y no “ahogarla” con cremas hidratantes.

9. Masajea la cicatriz

Aunque no lo parezca, aplicar masajes sobre la cicatriz puede mejorar su aspecto. Y es que, especialmente en las cicatrices vinculadas a operaciones quirúrgicas, masajear la zona con los dos pulgares imitando la forma de un corazón favorece la recuperación de la circulación sanguínea normal, mejora la flexibilidad de la piel y evitamos la acumulación de fibras desordenadas que, en muchos casos, es la responsable de los efectos antiestéticos. En el postoperatorio, un profesional dará los masajes. Pero tú puedes aprender cómo se hace e imitarlo ya en casa.

10. Evita actividades que estiren la piel

Fomentar la flexibilidad de la piel es importante como hemos visto, pero mientras se está formando la cicatriz, es esencial que evitemos (en la medida de lo posible) todas aquellas actividades que estiren la piel donde se encuentra dicha cicatriz. Esto puede ensancharla y hacer que tenga un aspecto menos estético.

11. Prueba con el aloe vera

Se ha dicho que el aloe vera elimina las cicatrices. Esto no es, evidentemente, cierto. Pero sí que, gracias a la hidratación que ofrece y a las sustancias que contiene, puede mejorar su aspecto, favorecer la elasticidad y reducir su tamaño. Tiene, además, la ventaja de que podemos tenerla en casa. De todos modos, nunca puede sustituir a los otros consejos y hábitos que hemos visto.

12. Consulta tratamientos con tu dermatólogo

Además de todos los consejos que hemos visto, siempre tenemos la opción de ponernos en manos de un dermatólogo y consultar, con él, la posibilidad de pasar por tratamientos más específicos para el abordaje de las cicatrices. La aplicación de láser, la terapia fotodinámica, las inyecciones de plasma (o de toxina botulínica), la dermoabrasión, el peeling e incluso una cirugía de reconstrucción pueden ser alternativas terapéuticas si la cicatriz, por sus características, interfiere en nuestra salud emocional.

Láser cicatriz
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