Las 7 diferencias entre rubéola y sarampión

La rubéola y el sarampión son dos enfermedades víricas que se dan en la infancia y que, aunque son similares, guardan diferencias importantes. Veámoslas.
Diferencias rubéola sarampión

Las infecciones víricas son frecuentes en personas de todas las edades, pero a menudo parecen concentrarse en los lactantes o los niños. Esto se debe, fundamentalmente, a que su sistema inmunitario aún se está formando. Y es precisamente la exposición reiterada a virus lo que les ayuda a desarrollar anticuerpos que en un futuro los mantendrán sanos.

La mayoría de las infecciones víricas no son graves, e incluyen diversas enfermedades como resfriados, faringitis o gastroenteritis. Muchas de las infecciones víricas producen fiebre, dolor o malestar corporal. Entre ellas son muy comunes las enfermedades exantemáticas, las cuales son infecciones que suelen manifestarse a través de una erupción de color rozijo en la piel.

Un ejemplo de estas infecciones infantiles que cursan con exantema son el sarampión y la rubéola. Sin embargo, aunque estén causadas por virus diferentes, a veces se confunden con frecuencia. Por ello, en el artículo de hoy aprenderemos a diferenciar estas dos enfermedades víricas.

Características de la rubéola y el sarampión

Antes de exponer sus diferencias, empezaremos explicando brevemente en qué consiste cada una de estas enfermedades.

¿Qué es la rubéola?

La rubéola es una infección contagiosa causada por un virus de la família de los Togavirus. Afecta principalmente a niños y a jóvenes y cursa con síntomas leves. Se caracteriza por la aparición de erupciones de color rosado en la piel.

En el pasado, la rubéola era muy frecuente en la primavera y era la causante de grandes pandemias que afectaron a millones de de personas. Actualmente, gracias a la vacunación sistemática, es una enfermedad poco frecuente en los países desarrollados.

El número de países que incluye la vacuna contra la rubéola en sus programas de vacunación ha ido aumentando de forma continua. Hasta diciembre de 2018, 168 países habían introducido la vacuna y los casos notificados disminuyeron en un 97%.

El virus que la causa se transmite a través de aerosoles, es decir, tiene una vía de transmisión aérea. Las personas se contagian principalmente al respirar gotitas de contienen el virus y que son propulsadas con la tos de una persona infectada. Otra manera de contagiarse es a través del contacto estrecho con una persona infectada.

No existe un tratamiento específico para la infección por rubéola y la mayoría de personas se recuperan totalmente. Se suele administrar un tratamiento de soporte para la fiebre y el dolor articular.

¿Qué es el sarampión?

El sarampión es una enfermedad viral muy contagiosa y grave causada por un virus de la familia de los Paramixovirus. Se caracteriza por la aparición de unas manchas en la piel de color rojo, así como fiebre y un estado general debilitado. Los niños menores de un año no vacunados son quienes corren un mayor riesgo de sufrir enfermedad y sus complicaciones.

Antes de que se introdujera su vacuna en 1963, se registraban importantes epidemias de sarampión aproximadamente cada dos años que llegaban a causar cerca de dos millones de muertes al año. Los brotes se daban especialmente entre niños de edad prescolar o escolar. A día de hoy, la enfermedad sigue causando estragos en países con pocos recursos económicos ya que la vacunación es menos consistente.

Sin embargo, durante los últimos años, el número de casos en Estados Unidos en Europa ha aumentado. Los especialistas indican que esto se puede deber a la negativa de algunos padres a vacunar a sus hijos, comportamiento que se ha visto potenciado por el auge de los grupos antivacunas.

De la misma manera que la rubéola, las personas adquieren el sarampión al respirar pequeñas gotas de humedad con el virus cuando una persona infectada tose. Es un agente muy contagioso: los datos indican que las personas no están inmunizadas y se exponen al virus tienen un 90% de posibilidades de contraer la enfermedad. El sarampión tampoco dispone de tratamiento específico, por lo que solo se pueden administrar fármacos para reducir la fiebre.

Sarampión virus
Representación del virus responsable del sarampión.

Diferencias entre rubéola y sarampión

Si bien la rubéola y el sarampión cursan con estados febriles y erupciones en la piel, existen 7 rasgos distintos entre ellas.

1. El tiempo de incubación de la rubéola es más largo

Los síntomas de la rubéola se muestran entre los 14 y 21 días después de la infección. Los niños y los adultos infectados se sienten levemente enfermos durante unos días, con fiebre leve y los ojos irritados. Sin embargo, en los niños el primer signo de la infección es la erupción característica.

En cambio, los síntomas del sarampión aparecen 7 y 14 días después de la infección. La persona infectada muestra mucha fiebre, goteo nasal, tos seca y los ojos enrojecidos. A veces, algunos niños pueden desarrollar una alta sensibilidad a la luz. Además, al contrario que lo que sucede con la rubéola, la erupción no aparece hasta los 3 o 5 días después del inicio de los síntomas.

2. El sarampión es mucho más grave

Los signos y síntomas de la rubéola suelen ser tan leves que a veces son difíciles de percibir, especialmente entre niños, además se pueden confundir con los de una gripe. Suelen durar de uno a cinco días y pueden incluir lo siguiente:

  • Fiebre leve, de 38 ºC o menos
  • Dolor de cabeza
  • Congestión nasal
  • Inflamación y enrojecimiento de los ojos
  • Ganglios linfáticos de la cabeza inflamados
  • Sarpullido fino y rosado
  • Dolor en las articulaciones

Por otra parte, el sarampión puede ser grave e incluso mortal para los niños pequeños, especialmente si se encuentran en una situación de desnutrición. Los síntomas los mostramos a continuación:

  • Fiebre que supera a los 40ºC
  • Tos seca
  • Dolor de cabeza
  • Conjuntivitis
  • Sarpullido constituido por manchas grandes que se funden entre sí

En el punto máximo de la infección por sarampión, el niño se siente muy enfermo y cansado. Al cabo de 3 o 5 días, la temperatura corporal baja y el infante se empieza a sentir mejor.

Antivacunas
La incidencia de ambas enfermedades está aumentando por culpa del movimiento antivacunas.

3. La erupción del sarampión es mucho más extensa

El sarampión causa una erupción, que si en un inicio es leve, empieza por delante y debajo de las orejas y ambos lados del cuello. La erupción adopta un aspecto de manchas irregulares, planas y rojas que pronto empiezan a adquirir relieve. Más tarde, en cuestión de tres días, esta se extiende hacia el tronco, brazos y piernas, incluyendo las palmas de las manos y las plantas de los pies. Una vez se extiende por el cuerpo, empieza a desaparecer en la cara. La erupción dura de 4 a 6 días.

Por el contraste, la erupción que causa la rubéola no es tan generalizada ni se fusionan para formar grandes áreas rojas, sino que consiste en unos pequeños granitos de color rosado. También aparece en la cara y el cuello, pero se extiende rápidamente al tronco, brazos y piernas sin afectar la palma de las manos ni las plantas de los pies. A medida que aparece la erupción, aparece un rubor muy característico en la cara. Además, la erupción puede causar picores.

4. La rubéola causa una inflamación en los ganglios linfáticos

La rubéola causa la inflamación de los ganglios linfáticos de la parte posterior de las orejas y el cuello. Esta es una de las características clínicas más salientes de la infección que ayudan a diferenciarla del sarampión.

5. Las lesiones bucales son diferentes

En cambio, un rasgo distintivo del sarampión son la aparición de manchas de Koplik en la boca. Estas son pequeñas e irregulares lesiones de tipo granular de color blanquecino sobre un fondo rozijo. Estas aparecen en la superficie interna de la mejilla en las etapas iniciales de la infección, justo antes de que empiece la erupción.

Si bien la rubéola también puede causar lesiones bucales, estas se llaman manchas de Forchheimer y aparecen en el paladar. Asimismo, estas aparecen conjuntamente con la erupción y no antes, como sucede con el Sarampión.

6. La rubéola puede ser grave en las mujeres embarazadas

Aunque la rubéola no es grave, si una mujer embarazada se infecta durante las primeras 16 de gestación, corre el riesgo de que se genere el síndrome de la rubéola congénita. Este hecho genera que exista la posibilidad de un aborto espontáneo o que este nazca con defectos congénitos, como sordera u otros.

Precisamente, la rubéola es la principal causa de defectos congénitos prevenibles con la vacunación y el mayor riesgo se observa en países en los que las mujeres en edad fértil no están inmunizadas (ya sea a través de la vacunación o por haber contraído antes la enfermedad).

Aunque el sarampión en embarazadas puede provocar abortos, partos prematuros o que el bebé nazca con un bajo peso, no se ha descrito que genere anomalías en el desarollo fetal.

Vacuna sarampión
Las vacunas no solo son seguras. Son absolutamente necesarias.

7. El sarampión puede acarrear graves complicaciones

El sarampión es una enfermedad infantil potencialmente mortal. De hecho, a pesar de que su incidencia se haya reducido considerablemente gracias al desarrollo de una vacuna, la enfermedad sigue causando la muerte de más de 100.000 infantes cada año.

La problemática radica en que puede derivar en complicaciones como diarrea grave (que puede causar deshidratación), encefalitis (inflamación del cerebro) e infecciones respiratorias graves como la neumonía, entre otras. Estas situaciones pueden resultar de alto riesgo para niños, especialmente para aquellos menores de 5 años.

Referencias bibliográficas

  • Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (2020). “Casos y brotes de sarampión”. CDC
  • Cecchini, E. (2001). “Infectología y enfermedades infecciosas”. Ediciones Journal.
  • Stein SJ., Greenspoon JS. (1991). “Rubeola during pregnancy”. Obstetrics and Gynecology.
Anna Surroca Gibert

Anna Surroca Gibert

Microbióloga y comunicadora científica

Anna Surroca (Granollers, 1996) es graduada en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente es estudiante del Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionada por la sexualidad humana y el fotoperiodismo, ha encontrado en el mundo de la comunicación su verdadera vocación. Actualmente es redactora en Médicoplus, AZ Salud y Estilo Next.