Cómo curar un tatuaje (15 consejos eficaces)

Cuando nos tatuamos, surgen las dudas sobre cómo tenemos que cuidar nuestra piel sabiendo que tenemos una herida en ella. Una selección de los mejores consejos y remedios para curar un tatuaje recién hecho.
Cómo curar tatuaje

De acuerdo a un estudio estadístico realizado en el año 2018 a través de encuestas realizadas en casi una veintena de países, el 38% de la población mundial tiene, al menos, un tatuaje. Estas manifestaciones artísticas, de las cuales hay decenas de estilos diferentes, están ganando cada vez más popularidad en la sociedad.

No solo es que, dada la diversidad de estilos, estos tatuajes se adapten a cualquier persona, sino que la visión general sobre ellos está mejorando, dejando de ser, en la inmensa mayoría de casos, un impedimento para encontrar trabajo. Pero a pesar de esto y del indiscutible talento de los tatuadores, los tatuajes no salen gratis para el cuerpo.

Cuando nos tatuamos, estamos perforando, mediante una aguja, la piel unas 50.000 veces por minuto, introduciendo la tinta en la segunda capa de la piel. Así pues, terminamos con una pieza artística increíble pero también con una herida abierta en la piel que tiene riesgo de inflamarse, infectarse, irritarse, sangrar…

Por ello, la curación de un tatuaje es parte esencial del proceso de tatuarse. No solo porque cuidar un tatuaje recién hecho vaya a prevenir problemas graves en la piel, sino porque de ello también depende que el resultado, a la larga, sea óptimo. Un tatuaje mal curado puede darnos problemas y puede perder nitidez. Así pues, en el artículo de hoy y de la mano tanto de nuestro equipo de dermatólogos como de las más prestigiosas publicaciones científicas, veremos los mejores consejos y remedios caseros para curar y cuidar un tatuaje recién hecho.

¿Qué le pasa a nuestra piel cuando nos tatuamos?

Un tatuaje es un diseño permanente que se realiza en la piel mediante herramientas que insertan pigmentos en la dermis, que es la segunda capa de la piel. Estas herramientas consisten en una o dos agujas que perforan la capa más externa de la piel para llegar a la dermis, donde liberan la tinta, la cual quedará encapsulada en ella.

Para atravesar la epidermis (con un espesor de 0,1 milímetros) y llegar a la dermis, las agujas perforan a una velocidad de hasta 50 mil punciones por minuto, introduciendo, con cada una, una pequeña cantidad de tinta. La aguja llega, pues, a la dermis, que es la capa intermedia (y la más gruesa) de la piel.

Es en esta dermis que se liberan las gotas de tinta, pero es también la capa de la piel con mayor irrigación tanto sanguínea como nervosa, por lo que con cada perforación se produce sangrado y un dolor que depende de la zona exacta del cuerpo donde nos estamos tatuando.

Sea como sea, lo importante es que una vez ha sucedido esto, se forma una especie de canal en la dermis que es llenado por las pequeñas gotas de tinta. Tenemos, pues, distintos túneles en la dermis que se han llenado de los pigmentos del tatuaje. Ahora ya disponemos del dibujo, pero el viaje no termina, ni mucho menos, aquí.

Y es que como cualquier sustancia química externa, la tinta es considerada como una amenaza para el cuerpo. Y la piel, por tanto, quiere protegerse de ella. ¿Cómo? Simple: aislándola. Dada las enormes cantidades de tinta que recibe, la mejor forma de protegerse de su toxicidad y de evitar que llegue a la circulación sanguínea es aislarla, algo que consigue formando una especie de muros alrededor de los canales que ya hemos mencionado.

Esta cobertura alrededor del canal permite que la tinta se encapsule de forma permanente, algo que explica tanto que el dibujo mantenga su forma ya que cada canal está bien aislado como que los tatuajes sean imborrables, ya que la piel los está encerrando en estas “cápsulas”.

Pero, ¿cuál es el problema de todo esto? Que, si bien los canales donde se ha encapsulado la tinta no representan un problema, tenemos unas heridas abiertas en la epidermis. Las agujas han perforado la capa externa de la piel y, por tanto, tenemos unas heridas que deben cicatrizar adecuadamente para evitar infecciones y asegurarnos de que el tatuaje se asiente bien, pues una mala cura puede provocar que, con el tiempo, pierda nitidez, las líneas se difuminen, pierda color, etc. Y esto ya no está en manos del tatuador. Está en las nuestras.

Tatuador

¿Cómo debo cuidar y curar un tatuaje recién hecho?

Cuando salimos del estudio de tatuajes, lo hacemos con una pieza artística espectacular pero también con una herida abierta. No olvidemos que, cada minuto de sesión, nuestra piel ha sido perforada 50.000 veces. Nos marchamos a casa con heridas en la epidermis que deben ser cuidadas y curadas con esmero tanto para evitar tanto infecciones y otras molestias en la piel como para asegurarnos de que, a la larga, el tatuaje permanecerá en buenas condiciones. Veamos, pues, los mejores consejos y remedios para curar y cuidar un tatuaje recién hecho.

1. Mantén el film transparente durante 2 horas

Cuando la sesión haya terminado, tu tatuador te cubrirá el tatuaje con un film transparente. Es importante que mantengas esta cobertura el tiempo que él te indique. Generalmente son solo 2 horas, pero es posible que, en algunos casos, te diga que lo mantengas más tiempo. También hay gente que prefiere dejarlo todo el día y dormir con él. Eso, como tú prefieras. Pero mínimo debes dejarlo este par de horas.

2. Lava el tatuaje 2-3 veces al día

Durante los primeros 7-10 días (dependerá de lo que te recomiende tu tatuador) es imprescindible mantener el tatuaje limpio. No olvidemos que es una herida abierta y, por tanto, puede infectarse. Por ello, es importantísimo lavarlo entre 2 y 3 veces al día con agua templada y jabón neutro. Tienes que lavarlo con movimientos circulares muy suaves con la mano. No necesitas esponjas especiales. Simplemente poner jabón en tu mano, pasar agua y lavar con delicadeza.

Lavar tatuaje

3. Pregunta a tu tatuador por los apósitos curativos

Algunos estudios de tatuaje sustituyen el típico film transparente por los conocidos como apósitos curativos. Estos contienen sustancias que ayudan a cicatrizar el tatuaje sin necesidad de tantos cuidados. El primero se mantiene durante un día. El segundo, durante dos días. Y el tercero, durante tres días. Después de esto, el tatuaje ya estaría curado y listo para lucirlo. Pero esto deberías hablarlo con el tatuador.

4. Aplica una crema cicatrizante

En el mismo estudio te darán una crema o pomada cicatrizante que deberás aplicar sobre el tatuaje después de cada vez que lo laves. Además de ayudar a hidratar la piel, estas cremas contienen sustancias que favorecen su cicatrización. Es importante, sin embargo, que apliques una capa fina, pues de lo contrario, la piel no podrá respirar.

5. Aunque pique, no te rasques

Rascar una herida abierta es uno de los mayores errores que podemos cometer, especialmente en el caso de un tatuaje. Es habitual (especialmente a los 7 días de habernos tatuado) que aparezca algo de picor. Es importantísimo que no nos rasquemos, pues no solo dañamos la piel, sino que nuestras uñas son un foco importante de infección.

No rascar tatuaje

6. Si observas inflamación, ve al médico

Ahora bien, si el picor es incontrolable y observamos inflamación extraña, es importante que vayamos al dermatólogo. Es posible que la herida se haya infectado o que estemos sufriendo una reacción en la piel. Cada piel es un mundo y reaccione de forma muy especial a un tatuaje.

7. Evita el deporte los primeros 5 días

El sudor es uno de los peores enemigos para los tatuajes, pues dificulta el proceso de cicatrización. De ahí que se recomiendo que, al menos, los primeros 5 días, evitemos el deporte. Y si practicamos un deporte que justo implica golpes o impactos en la zona tatuada, lo mejor es esperar dos semanas. Un tatuaje tarda en curar del todo (esto depende mucho de la piel de cada uno y de las dimensiones del tatuaje) unos 20 días. Así que durante este tiempo, precaución.

8. Seca el tatuaje con cuidado (y nada de toallas)

Uno de los errores más comunes al cuidar un tatuaje es secarlo de forma incorrecta. Ya nos podemos lavar muy bien y las veces que toca que si no lo secamos como es debido, no habrá servido de nada. Debemos secarlo con suavidad y nunca haciendo uso de las toallas que tengamos en el baño, pues son foco de bacterias. Tampoco con papel higiénico, pues cuando se moja, puede dejar fibras que quedan enganchadas en la piel. Lo mejor, si no tenemos gasas estériles, es el papel de cocina. También podemos optar por secarlo al aire.

9. Evita el sol las primeras dos semanas

Después de tatuarnos, debemos evitar que el tatuaje entre en contacto con la radiación solar, pues esta puede dañar todavía más nuestra piel y afectar a la curación del mismo. Así pues, el sol tiene que evitarse los primeros 15 días tanto como se pueda. Y no vale ponerse crema. Tenemos que evitar tomar el sol a toda costa.

10. No uses ropa ajustada

Si nos tatuamos una zona del cuerpo que normalmente va cubierta de ropa, es muy importante que esta no esté ajustada. Si usamos ropa así, la curación será mucho más lenta porque la piel no podrá respirar y las cremas que apliquemos no se absorberán de forma natural. Así pues, en la medida de lo posible, es importante usar ropa algo más suelta.

Tatuaje ropa

11. Evita dormir sobre tu tatuaje

Al menos durante los primeros cinco días y para evitar que los roces con las sábanas provoquen problemas en la curación, es importante evitar dormir sobre el tatuaje. Si la zona es demasiado grande como para impedirlo o te mueves mucho por la noche, no te preocupes. Pero si se puede evitar, mejor que mejor.

12. No vayas a la piscina ni a la playa durante varias semanas

Después de hacernos un tatuaje, es importantísimo evitar piscinas, playas, balnearios, saunas, jacuzzis, etc. Son un hervidero de gérmenes y de sustancias irritantes para la piel (como el cloro de las piscinas) que pueden provocar reacciones e infecciones graves en la piel. Si puedes evitar bañarte en ellas durante los 20 días de curación (e incluso alargarlo hasta el primer mes), mejor que mejor.

13. No te depiles la zona

Cuando nos tatuamos, es importante proteger la piel lo máximo posible. Así pues, es evidente que el uso de cuchillas y cremas depilatorias debe restringirse, al menos, durante el primer mes después de tatuarnos. Y en el caso de la maquinilla eléctrica, la cera o la depilación láser, deberíamos esperar 2-3 meses para realizarlas.

14. No hagas tratamientos exfoliantes

Las esponjas exfoliativas son útiles para eliminar células muertas de la piel. Pero aunque pueda parecer algo positivo para la curación de un tatuaje, nada más lejos de la realidad. Las micropartículas abrasivas pueden dañar la zona tatuada y contribuir a abrir las heridas que estaban cerrándose. Así pues, durante todo el proceso de curación, deberíamos evitar la exfoliación.

15. Y elige un buen tatuador

Para terminar, el consejo clave. Y es que de nada sirven los 14 consejos de antes si hemos acudido a un tatuador que trabaja con malas condiciones higiénicas, poco profesional o que se encuentra en un estudio que no cumple con los estándares de calidad. Siempre es mejor pagar más por un trato higiénico y profesional. Al fin y al cabo, un tatuaje es algo para toda la vida. Y nuestra piel, también.

Estudio tatuaje
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