Las 25 enfermedades de transmisión sexual más comunes

Cada día, más de un millón de personas son infectadas por algún patógeno de transmisión sexual. Veamos algunos de los más comunes.
Enfermedades de transmisión sexual más comunes

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) son todas aquellas afecciones provocadas por la infección de un patógeno que se disemina entre personas mediante el contacto entre los órganos reproductores durante las relaciones sexuales.

Se ha intentado que las campañas de prevención, control y concienciación lleguen a todo el mundo, pues son enfermedades que en muchos casos son asintomáticas, es decir, no presentan síntomas clínicos. Esto hace que se expandan con alarmante facilidad.

En este artículo veremos cuáles son las ETS más comunes en el mundo, analizando sus síntomas y la naturaleza del patógeno que las provoca.

Las ETS: ¿cuál es la magnitud del problema?

Se estima que cada día, más de un millón de personas contraen alguna enfermedad de transmisión sexual. Esto implica que, al año, aparecen más de 370 millones de nuevos casos en el mundo.

La gravedad de estas enfermedades puede ser leve, grave e incluso mortal. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, pese a que una de las más famosas sea el SIDA, la mayoría de estas enfermedades son curables si se realiza un diagnóstico correcto.

A pesar de que se observa que en los países del primer mundo la incidencia de estas enfermedades está aumentando porque la sociedad se ha relajado en la aplicación de medidas preventivas, el mayor problema lo encontramos, como siempre, en los países subdesarrollados.

En ellos, las ETS son una auténtica pandemia y hay millones de personas infectadas por alguno de los patógenos que veremos a continuación. La falta de recursos y de concienciación han hecho que estas enfermedades sigan expandiéndose por la población de estos países de manera descontrolada.

Las 25 ETS más comunes en el mundo

Existen más de 30 patógenos (incluyendo virus, bacterias y parásitos) que se transmiten entre humanos a través del contacto sexual vaginal, anal u oral.

De todos modos, muchos de ellos también pueden transmitirse de la madre al hijo durante el parto o el embarazo. Esto es debido a que la verdadera transmisión de estos patógenos es el contacto directo de sangre y fluidos, por lo que cualquier vía que permita esta interacción, podrá propagar los gérmenes.

A continuación presentamos las 25 enfermedades de transmisión sexual más comunes en el mundo.

1. Clamidiasis

La clamidiasis es una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes en el mundo y está provocada por la bacteria “Chlamydia trachomatis”.

Suele ser más frecuente en mujeres jóvenes y una de los principales problemas es que suele ser asintomática, por lo que el afectado no sabe que está infectado y puede propagar la bacteria más fácilmente.

Cuando hay síntomas, estos suelen aparecer entre 1 y 3 semanas después del contagio y son los siguientes: dolor al orinar, dolor durante las relaciones sexuales, dolor abdominal, secreciones vaginales o del pene, dolor testicular y sangrado fuera de la menstruación.

Algunos de estos síntomas son moderados y pueden desaparecer al cabo de un tiempo, lo que hace difícil su detección. Sin embargo, los tratamientos con antibióticos son eficaces y evitan que se desarrollen complicaciones que sí pueden resultar graves: esterilidad, enfermedad inflamatoria pélvica, infecciones de los testículos, etc.

2. Gonorrea

La gonorrea es una enfermedad de transmisión sexual muy común y está provocada por la bacteria “Neisseria gonorrhoeae”, que suele infectar la uretra, el recto, la garganta y, en el caso de las mujeres, el cuello uterino.

Normalmente la gonorrea no provoca síntomas, aunque cuando lo hace, estos son los siguientes: dolor al orinar, secreción purulenta por el pene, hinchazón de los testículos, secreciones vaginales, sangrado fuera de la menstruación, dolor abdominal, dolor durante las relaciones sexuales, etc.

El tratamiento con antibióticos es efectivo para evitar que la gonorrea derive en complicaciones más graves como infertilidad, problemas en articulaciones, mayor riesgo de padecer otras ETS, transmisión de la bacteria al hijo durante el parto, etc.

3. Sífilis

La sífilis es una enfermedad de transmisión sexual muy común provocada por la bacteria “Treponema pallidum”, que origina una infección que cursa con inflamación de los genitales, el recto o la boca.

Esta primera fase de la sífilis puede curarse con antibióticos. Después de esta fase inicial, la bacteria puede mantenerse en estado de reposo durante décadas antes de volver a activarse. De no tratarse, la sífilis puede desarrollarse hasta una etapa final con afectaciones graves en el corazón, cerebro y otros órganos, siendo potencialmente mortal.

4. Tricomoniasis

La tricomoniasis es una enfermedad de transmisión sexual común provocada por el parásito “Trichomonas vaginalis”.

Los hombres infectados no suelen presentar síntomas, pero las mujeres afectadas por el parásito pueden sentir picor vaginal, dolor al orinar y sufrir secreciones vaginales con mal olor.

El tratamiento consiste en una terapia de administración de metronidazol, un medicamento que mata a los parásitos.

5. Virus de la Hepatitis B

La hepatitis B es una enfermedad provocada por un virus que se transmite por distintas vías. Una de ellas es el contacto sexual.

Es una enfermedad hepática grave, es decir, el virus se desplaza al hígado y empieza a afectarlo de forma generalmente crónica, por lo que puede acabar derivando en una insuficiencia hepática, cáncer de hígado o cirrosis (tejido cicatrizado en el hígado).

No existe tratamiento, es decir, no hay cura. Sin embargo, sí que disponemos de una vacuna que evita que nos infectemos.

6. Virus del Herpes Simple (VHS)

El virus del herpes simple provoca una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes: el herpes genital.

Un herpes genital provoca dolor, picazón, llagas y costras en la zona de la vagina o del pene. Después de la infección, el virus va reapareciendo varias veces al año, es decir, estos síntomas van apareciendo y desapareciendo periódicamente.

No tiene cura y las vacunas siguen en fase de estudio. Sin embargo, existen medicamentos antivirales que pueden reducir la gravedad de los síntomas.

7. Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH)

El del VIH es un virus que se transmite por contacto sexual y que puede provocar que se desarrolle la enfermedad del SIDA, la cual, de no aplicarse tratamientos, resulta mortal.

Pueden pasar años hasta que el virus provoque la enfermedad, pero cuando lo hace, esta genera una debilitación grave del sistema inmune. El virus ataca a las células del sistema inmunológico, haciendo que los afectados no puedan combatir otras infecciones, dando lugar a una serie de síntomas: fiebre recurrente, adelgazamiento, diarrea crónica, fatiga persistente, etc.

Pese a no existir cura, disponemos de tratamientos basados en la administración de medicamentos que ralentizan el desarrollo de la enfermedad. Estas terapias han reducido notablemente el número de muertes por SIDA, al menos en los países desarrollados.

8. Virus del Papiloma Humano (VPH)

El virus del papiloma humano (VPH) es un patógeno de transmisión sexual muy común. Existen más de 100 tipos diferentes, siendo la mayoría responsables de provocar verrugas o cáncer.

Cuando aparecen las verrugas, las características de estas dependen del tipo de virus VPH que nos haya contagiado, pues pueden ser verrugas comunes (en manos), genitales, planas (en cara o piernas) o plantares (en los talones).

El virus del papiloma humano también puede inducir al desarrollo de cáncer, generalmente el cáncer de cuello uterino, que es la parte del útero que conecta con la vagina. Los de ano, vagina, pene y garganta son otros tipos de cáncer provocados por este virus.

Disponemos de vacunas para evitar infecciones por parte de los tipos más comunes de virus del papiloma humano, protegiéndonos así de las verrugas y del riesgo de cáncer.

9. Mycoplasma genitalium

“Mycoplasma genitalium” es una bacteria considerada por la OMS desde 2015 como un patógeno de transmisión sexual emergente en todo el mundo.

Esta bacteria parasita las células epiteliales del tracto genital y del respiratorio. En mujeres, los síntomas más comunes son dolor abdominal, secreciones vaginales y, en determinados casos, infertilidad y abortos. En hombres, en cambio, provoca una infección de la uretra.

Pese a que el tratamiento con antibióticos suele ser efectivo, las autoridades sanitarias advierten que esta bacteria empieza a hacerse cada vez más resistente a los fármacos, cosa que puede acarrear problemas en un futuro cercano.

10. Ladillas

Las ladillas, también conocidas como “piojos púbicos”, son insectos de pequeño tamaño (generalmente de 1’5 milímetros) que se transmiten sexualmente y que infectan la región genital.

Estos piojos se alimentan de la sangre, cosa que explica su sintomatología, que suele ser básicamente picazón intensa. El tratamiento se realiza mediante cremas y champús que se pueden comprar sin necesidad de receta y que eliminan eficientemente el parásito y sus huevos.

11. Sarna

La sarna es una enfermedad de la piel provocada por “Sarcoptes scabiei”, un pequeño ácaro que se transmite por contacto piel con piel. Pese a que no cumpla estrictamente con su definición, la sarna también puede contagiarse durante las relaciones sexuales, por lo que puede considerarse como una enfermedad de transmisión sexual.

La principal sintomatología de la sarna es picazón intensa en las zonas de la piel que el ácaro ha mordido, la cual se acrecienta durante la noche. Los tratamientos se aplican encima de la propia piel y consiguen eliminar los parásitos y sus huevos.

12. Chancroide

El chancroide es una enfermedad de transmisión sexual provocada por la bacteria “Haemophilus ducreyi” y que afecta principalmente a la población de países subdesarrollados.

La sintomatología más común es la aparición de úlceras genitales de aspecto desagradable y que cursan con intenso dolor. Los hombres no circuncidados tienen mayor riesgo de padecer esta infección.

13. Vaginosis bacteriana

La vaginosis bacteriana es una enfermedad que se desarrolla cuando las bacterias que forman parte de la microbiota vaginal natural alteran su actividad y empiezan a crecer descontroladamente. Esto provoca una inflamación de la vagina con secreciones, dolor al orinar y escozor.

Por lo tanto, los patógenos no se transmiten sexualmente. Sin embargo, pese a no conocer con exactitud el porqué de ello, las relaciones sexuales hacen aumentar el riesgo de padecerla. Es por ello que la catalogamos dentro de las ETS.

14. Virus del Molusco Contagioso

El molusco contagioso es una infección de la piel de origen vírico caracterizada por la aparición de protuberancias redondas en ella. La que afecta a los genitales es una enfermedad de transmisión sexual.

Suele afectar solo a personas con el sistema inmune debilitado, en las que aparecerán erupciones en los genitales que no suelen provocar dolor, pero que pueden causar picazón y problemas de carácter estético.

15. Linfogranuloma venéreo

El linfogranuloma venéreo es una enfermedad de transmisión sexual provocada, de nuevo, por “Chlamydia trachomatis”. En este caso, la bacteria infecta distintos componentes del sistema linfático, una parte primordial del sistema inmunológico.

La infección suele convertirse en crónica y los síntomas más comunes son los siguientes: aparición de úlceras genitales, supuraciones por la piel, dolor al defecar, inflamación de los ganglios linfáticos, sangre en las heces, etc.

Con un tratamiento en base a antibióticos, el pronóstico de la enfermedad suele ser bueno, evitando complicaciones más graves.

16. Uretritis no gonocócica

La uretritis no gonocócica incluye todas aquellas infecciones de la uretra que se transmiten por vía sexual pero que no están provocadas por “Neisseria gonorrhoeae”.

Esta diferenciación se hace de acuerdo a procedimientos médicos, pues la uretritis que sí está causada por la gonorrea tiene asociados unos tratamientos concretos y distintos al del resto de patógenos que pueden infectar la uretra.

Los síntomas más comunes son: secreciones blanquecinas del pene, dolor al orinar, irritación genital, secreciones vaginales, fiebre, dolor de estómago, etc.

17. Staphylococcus aureus resistente a la meticilina

“Staphylococcus aureus” resistente a la meticilina (SARM) es una cepa bacteriana que se ha vuelto resistente a la mayoría de tratamientos con antibióticos de los que disponemos para hacer frente a esta especie.

Al transmitirse por el contacto piel con piel, las relaciones sexuales son una forma de contagiar este patógeno, el cual infecta diversas regiones de la piel.

La sintomatología típica incluye la aparición de protuberancias dolorosas e inflamadas de color rojo que suelen venir acompañadas de fiebre.

Es posible que estas erupciones deban ser drenadas quirúrgicamente, pues de diseminarse a otros sitios del cuerpo, la bacteria puede causar complicaciones graves en el sistema cardiovascular y respiratorio y en los huesos y las articulaciones.

18. Granuloma inguinal

El granuloma inguinal, también conocido como donovanosis, es una enfermedad de transmisión sexual provocada por la bacteria “Klebsiella granulomatis” y que es común en países tropicales y subtropicales. Cuando llega a países occidentales es por personas que han viajado a estos lugares.

La mayoría de afectados son hombres, que como sintomatología presentan erupciones genitales. Estas empiezan a afectar a la piel hasta que el tejido genital termina estando gravemente dañado.

La principal complicación es que haya una hinchazón genital permanente, aunque con un tratamiento con antibióticos la enfermedad remite correctamente.

19. Mycoplasma hominis

“Mycoplasma hominis” es una especie que pertenece al género de bacterias más pequeñas conocido y que se transmite por vía sexual.

Esta bacteria puede causar vaginosis, enfermedad pélvica inflamatoria y, en el caso de los hombres, infertilidad. Tiene la habilidad de penetrar las células del aparato genitourinario, lo que le permite desarrollar su sintomatología. El tratamiento con antibióticos es efectivo.

20. Virus de Marburgo

El virus de Marburgo es un patógeno que puede transmitirse por la vía sexual y que tiene una sintomatología igual a la del ébola. Al contagiarse mediante el contacto de fluidos corporales, las relaciones sexuales son una vía de transmisión del patógeno.

Este virus provoca fiebres hemorrágicas, las cuales tienen un cuadro clínico que empieza con sangrados intensos por diversos orificios del cuerpo, fiebre alta, diarrea, vómitos, dolor en muchas zonas, debilidad, escalofríos, etc. Puede terminar provocando insuficiencia multiorgánica, que suele resultar mortal.

No existe cura para este virus, por lo que el tratamiento que se da está enfocado a paliar los síntomas y a evitar el desarrollo de las complicaciones más graves.

21. Cervicitis mucopurulenta

La cervicitis mucopurulenta es una enfermedad de transmisión sexual que suele ser una complicación derivada de una infección por gonorrea o por clamidia. Se trata de una inflamación del cuello uterino, es decir, la parte del útero que comunica con la vagina.

Pese a que en algunas ocasiones no hay síntomas, la cervicitis suele provocar sangrados fuera del período de menstruación, secreciones vaginales anormales, dolor durante el acto sexual, mayor tendencia a orinar, dolor durante la micción, etc.

El tratamiento para combatirla depende del patógeno que la haya provocado, aunque normalmente recetar antibióticos es suficiente para que remita.

22. Enfermedad inflamatoria pélvica

La enfermedad inflamatoria pélvica es un trastorno que afecta a mujeres cuando las bacterias transmitidas sexualmente se desplazan al útero, ovarios o a las trompas de Falopio. Esto acaba causando una inflamación de los órganos sexuales femeninos.

No siempre hay síntomas, aunque cuando aparecen, estos suelen ser los siguientes: dolor abdominal, secreciones vaginales con mal olor, fiebre, escalofríos, dolor al orinar, etc.

Las complicaciones relacionadas son potencialmente graves, ya que puede provocar esterilidad y dolor pélvico crónico. Sin embargo, el tratamiento con antibióticos suele ser efectivo.

23. Virus linfotrópico humano de células T

El virus linfotrópico humano de células T es un patógeno que puede transmitirse por la vía sexual y fue el primer virus oncógeno descubierto, es decir, que puede provocar cáncer.

Este virus infecta los linfocitos T, unas células del sistema inmune que se encargan de destruir las células cancerosas. Al afectar a su funcionamiento, el virus hace que aumente de forma muy significativa la posibilidad de padecer distintos tipos de cáncer, especialmente leucemia y linfoma, que son cáncer de sangre y del tejido linfático, respectivamente.

No hay vacuna contra este virus y los tratamientos siguen en desarrollo, por lo que esta enfermedad puede acabar siendo mortal.

24. Amebiasis

La amebiasis es una enfermedad provocada por el parásito “Entamoeba histolytica”, el cual se transmite por vía fecal oral, por lo que relaciones sexuales anales pueden incitar su transmisión entre personas.

Cuando el individuo entra en contacto con materia fecal durante las relaciones sexuales y después esta acaba en su boca, el parásito es capaz de llegar a los intestinos, donde empieza a dar la siguiente sintomatología: diarrea, cólicos abdominales (contracciones de los intestinos que provocan un dolor agudo), dolor al defecar, fiebre, vómitos, fatiga, sangre en las heces, etc. Hay medicamentos para combatirla de forma efectiva.

25. Giardiasis

La giardiasis es una enfermedad provocada por el parásito “Giardia intestinalis”, el cual también se puede transmitir por contacto sexual anal ya que sigue una ruta de contagio fecal oral.

La transmisión más común de este parásito es a través de agua contaminada, aunque la vía sexual de propagación también es relativamente común. Cuando llega a los intestinos, el parásito provoca la siguiente sintomatología: diarrea líquida, heces de color blanco, cólicos abdominales, fatiga, adelgazamiento, náuseas, etc.

La mayoría de las infecciones por giardia suelen solucionarse por sí solas, aunque disponemos de medicamentos para acelerar el proceso de curación.

¿Cómo prevenir estas enfermedades?

Todas estas enfermedades se transmiten por contacto sexual sin protección. Usar preservativos es la manera más sencilla y a la vez efectiva de evitar estos contagios.

Con una correcta prevención, no es necesario llegar al punto de aplicar tratamientos, pues hemos visto que algunas de ellas no tienen cura.

Referencias bibliográficas

  • Díez, M., Díaz, A. (2011) “Sexually transmitted infections: Epidemiology and Control” Rev Esp Sanid Penit.
  • Centers for Disease Control and Prevention (2018) “Sexually Transmitted Disease Surveillance 2017” CDC.
  • Health Department of Republic of South Africa (2015) “Sexually Transmitted Infections: Management Guidelines 2015”.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.