Las 10 enfermedades más letales en la actualidad

Existen patógenos que, de conseguir infectarnos, nos causan la muerte casi con total seguridad. Veamos cuáles son.
Enfermedades más letales en la actualidad

El resfriado, la gripe, la gastroenteritis… Existen muchas enfermedades provocadas por patógenos que son muy comunes. Afortunadamente, todas estas patologías, pese a que los síntomas pueden resultar molestos, no llegan a resultar mortales si la persona está sana.

Luego tenemos otras enfermedades en las que la vida de la persona corre peligro y que, pese a no ser tan comunes como las anteriores, son un problema de salud pública. La neumonía, por ejemplo, sabemos que es una enfermedad grave que, de no ser tratada, puede resultar mortal.

De todos modos, el índice de letalidad de enfermedades como la neumonía no es nada comparado con otras. Hay patógenos capaces de provocarnos enfermedades tan graves que acaban causándonos la muerte de forma casi segura.

Son enfermedades muy raras, por lo que aparecen muy pocos casos cada año, estando localizados principalmente en países subdesarrollados. Eso sí, ser infectado por alguno de estos patógenos es una sentencia de muerte casi segura.

En este artículo veremos cuáles son las enfermedades presentes en el mundo a día de hoy con una mayor letalidad.

¿Por qué nos matan los patógenos?

Es importante dejar claro que un patógeno nunca nos quiere matar. Cuando lo hace, es por error. Los patógenos son microorganismos que necesitan infectar a otro ser vivo para crecer y reproducirse en su interior. En el caso de los humanos, hay alrededor de 500 especies de bacterias, virus y hongos cuyo objetivo es llegar a nuestro interior para desarrollarse.

Una vez han conseguido infectarnos, lo ideal para ellos es que no nos demos cuenta de que están ahí. Básicamente porque si su presencia no se nota y no tenemos síntomas, seguiremos haciendo nuestra vida con total normalidad y relacionándonos con gente, aumentando las probabilidades de que este patógeno se expande más en la población.

Por ello, un patógeno perfectamente adaptado al cuerpo humano nos provocará pocos síntomas. Pongamos el caso del resfriado, que está causado por un virus que continuamente está infectando humanos. A lo largo de los siglos, la relación entre nosotros y el patógeno ha ido evolucionando, y si bien es cierto que nos provoca síntomas molestos, en ningún caso llega a ser grave.

Matarnos sería tirar piedras contra su propio tejado. Un patógeno nunca quiere matar al organismo en el que vive, porque si el humano muere, ellos también lo harán ya que se quedarán sin su “hogar”. Por ello, es raro que una enfermedad infecciosa nos mate siempre y cuando no estemos inmunodeprimidos o formemos parte de la población de riesgo.

El problema viene cuando somos infectados por un patógeno que, o bien nunca había entrado en contacto con nosotros, o bien aún no está bien adaptado al cuerpo humano. Estos patógenos “inadaptados” infectan el cuerpo humano y, una vez en su interior, no saben bien cómo actuar. Esto hace que la patología que nos genera sea más grave de lo normal, pudiendo resultar incluso mortal.

¿Por qué el Sida provocó en su día - y sigue provocando - tantas muertes? Porque era un virus “nuevo” que nunca había entrado en contacto con los humanos. Al no estar esta relación bien marcada, la enfermedad derivó en una pandemia mortal.

En resumen, que las enfermedades más comunes sean las más leves no es ninguna casualidad. Son leves precisamente porque son frecuentes, pues el patógeno está adaptado a los humanos. Y viceversa.

Son las enfermedades raras o las emergentes (un patógeno aparece por primera vez) las que resultan un problema, ya que el germen no encuentra en el ser humano un “hogar”, lo que hace que provoque una sintomatología mucho más grave.

¿Cuáles son las enfermedades con mayor tasa de letalidad?

La tasa de letalidad es la proporción de personas que mueren a causa de una enfermedad entre los afectados por la misma. Así, cuando hablamos de que una enfermedad tiene una letalidad del 10%, quiere decir que de cada 100 personas que contraen la enfermedad, 10 mueren.

Para hacernos una día, la mayoría de pandemias de gripe tienen una letalidad del 0’1%. Es decir, que de cada 1.000 personas con gripe, solo 1 muere, la cual suele ser porque forma parte de la población de riesgo (ancianos e inmunodeprimidos).

Incluso pandemias tan devastadoras como la Gripe Española, que se saldó entre 50 y 100 millones de vidas, tenían tasas de letalidad de “solo” el 15%. Que resultaran tan mortales fue porque el patógeno se expandió con enorme facilidad por el mundo.

En este artículo presentamos las enfermedades más letales de la actualidad. No las que más muertes provocan, sino las que, de contraerlas, resultan mortales casi con total seguridad. Algunas de ellas tienen tratamiento, pero presentamos su tasa de letalidad en caso de que no sean tratadas.

A continuación tenemos una lista con las enfermedades más letales del mundo.

1. Encefalopatía espongiforme bovina: 100% letalidad

También conocida como enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, es la enfermedad más letal del mundo y, además, no existe tratamiento. De contraerla, la muerte es totalmente inevitable. Es muy poco común. De hecho, se diagnostica solo 1 caso por cada millón de personas en el mundo cada año.

No está provocada por un virus, una bacteria ni un hongo, está causada por un prión. Un prión es el tipo de patógeno más sencillo que existe, pues es simplemente una proteína con capacidad infectiva.

La causa de su llegada al cuerpo humano sigue desconocida, aunque se cree que podría darse por contacto con tejidos infectados. El brote en Reino Unido de 1990 (las famosas “vacas locas”) fue por comer carne de ganado contaminada.

El prión causa un rápido deterioro mental, pues va degenerando el cerebro dando lugar a síntomas parecidos a otros trastornos mentales: cambios en la personalidad, insomnio, dificultad para hablar y tragar, pérdida de memoria, movimientos bruscos… La muerte ocurre inevitablemente.

2. Enfermedad de Chagas: cercana al 100% letalidad

La enfermedad de Chagas es una de las enfermedades más letales del mundo, aunque afortunadamente existe tratamiento. Está provocada por el parásito “Trypanosoma cruzi”, el cual nos infecta a través de la picadura de un insecto.

Empieza con los siguientes síntomas: fiebre, fatiga y debilidad, hinchazón en el sitio de la picadura, náuseas, vómitos, erupciones cutáneas, etc. De no tratarse, la enfermedad evoluciona a una fase crónica (10-20 años después de la infección) en la que hay insuficiencia cardiaca, agrandamiento del esófago, arritmias…

Si el parásito no se elimina con medicamentos, la enfermedad es mortal de forma casi segura.

3. Kala azar: cercana al 100% letalidad

El kala azar, también conocida como leishmaniasis visceral, es una enfermedad provocada por el protozoo “Leishmania”, el cual suele afectar a perros. También puede llegar al hombre, y como no es su hospedador habitual, nos causa muchos daños. Es la forma más grave de leishmaniasis.

El parásito llega a los humanos por la picadura de un insecto. Una vez dentro, infecta a las células del sistema inmune, haciendo que desarrollemos una inmunodeficiencia grave.

De no ser tratada con medicamentos, la evolución de la enfermedad acaba resultando mortal en casi todos los casos.

4. Meningoencefalitis amebiana: 99% letalidad

La meningoencefalitis amebiana primaria es una enfermedad extremadamente mortal. Incluso con tratamiento, el pronóstico suele ser fatal.

Está causada por una ameba que habita lagos y ríos. Cuando una persona nada por estos lugares, es posible que la ameba entre por la nariz y viaje al cerebro, donde empieza a provocar daños graves. Los primeros síntomas son: rigidez del cuello, fiebre, desorientación, alucinaciones, convulsiones, pérdida de equilibrio…

La ameba “come-cerebros” acaba provocando la muerte de forma casi segura a la semana. Aplicar tratamientos puede no ser útil, por lo que hay que evitar la exposición a la ameba (no nadar en lagos naturales o ponerse pinzas en la nariz).

5. Rabia: 99% letalidad

La rabia es una enfermedad mortal provocada por un virus que se transmite a los humanos a través de una mordida de distintos animales (perros, murciélagos, mapaches, zorros…).

Los primeros síntomas son: fiebre, hidrofobia (miedo al agua), insomnio, parálisis parcial, ansiedad, vómitos, confusión, hiperactividad, salivación excesiva, etc.

No existe cura y la enfermedad resulta mortal en la práctica totalidad de los casos. Afortunadamente, existe una vacuna que debería ser administrada a toda la gente con riesgo de ser infectada.

6. Encefalitis granulomatosa amebiana: 99% letalidad

La encefalitis granulomatosa amebiana es una enfermedad extremadamente mortal provocada, de nuevo, por una ameba. En este caso, “Balamuthia mandrillaris”, que se encuentra en el agua o en el suelo, puede infectarnos a través de heridas abiertas o por la nariz. Es una enfermedad muy rara y se han diagnosticado pocos casos.

Posteriormente, la ameba migra al cerebro y acaba provocando la muerte de forma casi segura. Solo se ha tratado con éxito dos veces, y ambas personas acabaron con un daño cerebral irreversible.

7. Muermo: 95% letalidad

El muermo es una enfermedad provocada por la bacteria “Burkholderia mallei” que suele afectar a caballos. El problema viene cuando estos caballos transmiten la enfermedad a los humanos, desarrollando en su interior una patología que resulta extremadamente mortal.

En los humanos, la bacteria provoca septicemia (viaja por la sangre), abscesos pulmonares, neumonía y, en última instancia, un fallo multiorgánico que resulta inevitablemente mortal. Incluso con tratamiento, el 50% de los afectados mueren.

8. Fiebre hemorrágica de Marburgo: 90% letalidad

La fiebre hemorrágica de Marburgo está provocada por un virus que llega a los humanos por contacto con sangre, heces u orina de animales infectados (monos y murciélagos), aunque una vez dentro del humano, puede transmitirse entre personas.

Es una enfermedad que provoca sangrados intensos por los orificios corporales, fiebre muy alta, escalofríos, diarrea, hemorragias internas, etc. Esto acaba conduciendo a una insuficiencia orgánica muy grave que resulta mortal en la mayoría de los casos.

No existe tratamiento ni vacuna, por lo que la atención médica está enfocada a dar apoyo para aumentar las probabilidades de supervivencia.

9. Ébola: 87% letalidad

El ébola es una enfermedad muy similar a la de Marburgo, pues presenta la misma sintomatología (ambas provocan fiebres hemorrágicas) aunque esté causada por otro virus.

La letalidad es un poco menor ya que depende de los brotes. En algunos se ha observado una letalidad relativamente baja del 25%, aunque en otros se ha llegado a una mortalidad de más del 90%.

10. Ántrax: 85% letalidad

El ántrax, también conocido como carbunco, es una enfermedad muy rara pero extremadamente grave. Está causada por “Bacillus anthracis”, una bacteria que forma esporas y que suele afectar al ganado. Los humanos nos infectamos por contacto con animales enfermos, pero los afectados no la transmiten a otras personas.

La bacteria suele entrar en nuestro cuerpo a través de una herida abierta o por comer carne contaminada, aunque la forma más grave de la enfermedad sucede cuando inhalamos las esporas de la bacteria. En este caso, se desarrolla una carbuncosis pulmonar.

Los síntomas de la forma pulmonar empiezan siendo parecidos a los de la gripe (fiebre, dolor muscular, dolor de garganta, fatiga…), aunque con el tiempo se observa malestar en el pecho, dificultad para respirar y tos con sangre.

Incluso tratándola con antibióticos, esta forma de la enfermedad suele resultar mortal. Si no se aplican, provoca la muerte en la mayoría de casos.

Referencias bibliográficas

  • Lowth, M. (2012) “Plagues, pestilence and pandemics: Deadly diseases and humanity”. Research Gate.
  • World Health Organization. (2018) “Managing epidemics: Key facts about major deadly diseases”. WHO.
  • Zimmerman, D.J., Zimmerman, B.E. (2002) “Killer Germs: Microbes and Diseases That Threaten Humanity”. McGraw-Hill Education.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.