Las 4 diferencias entre celiaquía y sensibilidad al gluten (explicadas)

La celiaquía y sensibilidad al gluten no celíaca son dos problemáticas relacionadas con el gluten. Aunque clínicamente pueden compartir similitudes, es importante identificar sus diferencias para realizar un diagnóstico certero en cada paciente.
Diferencias celiaquía sensibilidad gluten

La enfermedad celíaca (EC) es un desorden sistémico con base inmunológica, causado por la ingesta de gluten en aquellas personas que cuentan con una predisposición genética. El hecho de que sea una enfermedad sistémica quiere decir que no sólo afecta al aparato digestivo, sino a cualquier función del organismo. De esta forma, los síntomas característicos pueden ser de tipo digestivo (diarrea y/o estreñimiento, gases, náuseas, vómitos, borborigmos, acidez, etc.), pero también extradigestivo (cansancio, migrañas, mareos, problemas cutáneos, infertilidad…).

Gluten, enfermedad celíaca y sensibilidad: ¿quién es quién?

La EC ha sido una gran desconocida hasta hace muy poco tiempo, pues se consideraba que esta sólo se podía manifestar de una única forma. Tradicionalmente, sólo se diagnosticaba en aquellos casos de niños en los que existía diarrea crónica, hinchazón abdominal y problemas de crecimiento. Gracias a las investigaciones, se ha descubierto otra cara de la enfermedad.

Además de los niños, esta también puede aparecer en adultos, y además no siempre lo hace en forma de síntomas digestivos. Muchas personas con síntomas y dolencias aparentemente inexplicables sufren, en realidad, esta enfermedad. Aunque cada vez se sabe más sobre la EC, aún es una enfermedad infradiagnosticada. Muchas personas celíacas desconocen que lo son a pesar de sus síntomas, lo que les impide realizar el tratamiento adecuado para ponerles fin, que es una dieta sin gluten estricta y de por vida.

La prueba decisiva para diagnosticar la enfermedad celíaca es la realización de una biopsia duodenal. Esta permite determinar si existe lesión en las vellosidades del intestino delgado y, si la hay, cuál es su grado de severidad. No obstante, la medicina digestiva se está encontrando con numerosos pacientes que, sin mostrar lesiones visibles al realizar dicha biopsia, ven reducidos sus síntomas al retirar el gluten de la dieta.

enfermedad celíaca

Así, ya desde finales de la década de 1970 se ha propuesto un concepto conocido como sensibilidad al gluten no celíaca. Aunque en aquel momento despertó gran controversia, en la actualidad está comenzando a ser reconocido y estudiado en profundidad. Aunque queda mucho por conocer respecto a la sensibilidad al gluten no celíaca y no existe una prueba decisiva que permita diagnosticarla, esta se puede determinar en base a ciertas premisas:

  • El paciente muestra síntomas digestivos y/o extradigestivos compatibles con la enfermedad celíaca.
  • El paciente NO es celíaco.
  • El paciente NO es alérgico al gluten ni al trigo.
  • El paciente muestra mejoría cuando hace una dieta sin gluten.
  • El paciente muestra empeoramiento cuando consume alimentos con gluten.

Debido a las lagunas que aún existen en referencia a este cuadro, no se conoce con certeza cuántas personas pueden estar afectadas por la sensibilidad al gluten no celíaca, oscilando las estimaciones entre un 0,6% y un 10% de la población. Algunos autores consideran que las personas consideradas sensibles son, en realidad, celíacos a los que no se ha diagnosticado correctamente.

Ambos cuadros son muy difíciles de discriminar, aunque algunos puntos pueden servir como guía para diferenciarlos. En este artículo vamos a conocer las diferencias entre celiaquía y sensibilidad al gluten.

¿En qué se diferencian la enfermedad celíaca y la sensibilidad al gluten?

Como venimos comentando, existen algunas diferencias que pueden ayudarnos a diferenciar la enfermedad celíaca de la sensibilidad al gluten no celíaca. Vamos a conocerlas.

1. Marcadores diagnósticos

Las personas con enfermedad celíaca suelen mostrar indicadores específicos que sugieren la presencia de esta condición. Algunos, no todos, muestran anticuerpos positivos en sangre, así como marcadores genéticos compatibles y cambios histológicos característicos de la enfermedad. Como ya hemos comentado, la prueba decisiva para diagnosticar EC es la biopsia duodenal, ya que esta permite determinar si existe daño en las vellosidades intestinales y de qué intensidad.

Cabe señalar que en niños mayores de 2 años, adolescentes y adultos celíacos la serología de anticuerpos suele ser negativa o estar sólo ligeramente elevada. Además, en la biopsia no siempre se observan lesiones profundas, pues se puede detectar únicamente enteritis linfocítica. En el caso de la sensibilidad al gluten no celíaca, los pacientes se parecen a aquellos celíacos con enteritis linfocítica (sin daño en sus vellosidades), aunque en su caso el incremento de los linfocitos intraepiteliales es generalmente inferior al 25%. Además, al contrario que los celíacos genuinos, los sensibles al gluten no poseen marcadores genéticos de EC y muestran una serología normal.

Como vemos, existen infinidad de matices que hacen que diferenciar ambas condiciones sea especialmente complejo. Además de los marcadores que hemos mencionado, el profesional sanitario deberá siempre realizar una cuidadosa evaluación de la historia clínica, teniendo muy presentes los antecedentes personales del paciente en su infancia.

Especialmente importante es la búsqueda de posibles enfermedades y procesos autoinmunitarios existentes, así como enfermedades asociadas típicamente con la celiaquía, como por ejemplo el asma bronquial o la rinitis crónica recurrente. También es fundamental revisar la historia familiar de enfermedad celíaca. No obstante, al tratarse de una enfermedad con base genética, es común que en un mismo núcleo familiar existan varios celíacos, aunque muchas veces la falta de diagnóstico puede hacer que el paciente crea que es el único celíaco en casa cuando en absoluto es así.

Diagnóstico celiaquía

2. Protocolo de diagnóstico

Al hilo del punto anterior, es preciso tener en cuenta que el proceso de diagnóstico de ambas entidades es bastante diferente. En el caso de la EC, existe un protocolo de diagnóstico muy claro y estandarizado, avalado en el caso de España por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Siempre se valora la historia clínica en conjunto con los marcadores ya mencionados, siendo el balance conjunto de toda la información el que determina si el paciente es o no celíaco. Por el contrario, llegar a un diagnóstico de sensibilidad al gluten no celíaca es un proceso mucho más caótico y desorganizado, fruto del desconocimiento que todavía existe respecto a esta cuestión.

El problema de esta condición es que, a diferencia de la EC, no posee marcadores específicos. Por lo tanto, no queda otra que guiarse por puros criterios de exclusión. Se debe ir descartando que la persona es celíaca o alérgica al trigo, que no existen otras patologías digestivas, etc. Es decir, el diagnóstico de sensibilidad nunca es la primera opción a valorar, sino la última cuando no hay otras explicaciones posibles.

3. La celiaquía es una enfermedad autoinmune; la sensibilidad, una intolerancia

Es fundamental comprender que la EC y sensibilidad al gluten son dos entidades de naturaleza diferente. Por un lado, la enfermedad celíaca es una enfermedad autoinmune, en la que la ingesta de gluten desencadena una reacción del sistema inmunológico. No es una alergia ni una intolerancia.

Por otro lado, la sensibilidad al gluten no celíaca es una intolerancia sintomática. Cuando un sensible al gluten ingiere esta proteína, se desencadenan en su organismo algunos síntomas, digestivos y extradigestivos. Los estudios más recientes están tratando de comprender si lo que da pie a la sintomatología en las personas sensibles es realmente el gluten (como sucede en los celíacos) u otros componentes del trigo, como los fructooligosacáridos.

Gluten sensibilidad

4. Sintomatología

La enfermedad celíaca puede manifestarse con síntomas digestivos (diarrea, gases, estreñimiento, heces grasas…) y extradigestivos (anemia, osteoporosis, cansancio, infertilidad, dermatitis herpetiforme, etc.). Sin embargo, lo que no siempre se sabe es que la enfermedad celíaca también puede ser asintomática y no tener manifestaciones clínicas visibles. Por esta razón, cuando alguien es diagnosticado como celíaco, se suelen realizar analíticas de cribado a los familiares de primer grado, con el fin de valorar si hay más celíacos en la familia.

En el caso de la sensibilidad al gluten no celíaca, esta siempre se manifiesta con síntomas evidentes, sean estos digestivos o no. Los más habituales son el dolor abdominal, las erupciones cutáneas, la fatiga, las migrañas, anemia, estreñimiento, etc.

Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca de dos problemas de salud relacionados con el gluten: la enfermedad celíaca y la sensibilidad al gluten no celíaca. Aunque en ambos casos los pacientes deben seguir una dieta estricta sin gluten para aliviar sus síntomas, se trata de dos problemáticas con varias diferencias esenciales.

La enfermedad celíaca es una enfermedad de naturaleza autoinmune, donde el gluten actúa como agente que desencadena una respuesta dañina en el organismo. En cambio, la sensibilidad al gluten no celíaca es una intolerancia en la que no hay participación del sistema inmune.

Por otro lado, la enfermedad celíaca es un cuadro bien conocido para el cual se conocen marcadores específicos. Esto ha permitido el establecimiento de un protocolo bien definido y estandarizado para llegar a su diagnóstico. Por el contrario, la sensibilidad al gluten aún no se conoce bien y es un diagnóstico al que se llega a través de criterios de exclusión, por descarte de otras condiciones como la alergia al trigo y la enfermedad celíaca.

En lo que refiere a la sintomatología, celíacos y sensibles suelen mostrar síntomas similares, tanto digestivos como extradigestivos. Sin embargo, en el caso de los primeros también es viable la posibilidad de que existan celíacos asintomáticos. Por esta razón y debido a que la EC es una enfermedad con marcadores genéticos conocidos, se suelen realizar cribados familiares para identificar a los posibles celíacos que haya en la unidad familiar del paciente.

Aunque todo lo que refiere a las patologías vinculadas con el gluten ha avanzado de forma intensa en los últimos años, aún quedan muchas incógnitas por despejar. Por el momento la sensibilidad al gluten es un diagnóstico en el que hay ciertas lagunas y donde no se han descubierto las causas exactas que desencadenan su aparición, aunque está demostrado que una dieta sin gluten alivia los síntomas tanto de celíacos como de sensibles al gluten.

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