Escorbuto: causas, síntomas y tratamiento

El escorbuto es una enfermedad causada por una deficiencia grave de vitamina C que puede provocar anemia, mala cicatrización, hematomas y sangrado de las encías. Analicemos sus bases clínicas.

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La vitamina C, también conocida como ácido ascórbico, es una de las 13 vitaminas esenciales, actuando favoreciendo el mantenimiento de los dientes y encías, ayudando a absorber el hierro de la dieta, manteniendo los tejidos sanos, sirviendo como antioxidante y estimulando una correcta cicatrización de las heridas.

Esta vitamina se encuentra en vegetales, especialmente el tomate, el brócoli, las coles de bruselas,la coliflor, las patatas, las espinacas, el repollo, los cítricos y las fresas. Y como el resto de vitaminas esenciales, no podemos sintetizarla nosotros mismos. Tienen que venir a través de la dieta. De ahí la importancia de seguir una alimentación variada y equilibrada.

Porque cuando no ingerimos las cantidades suficientes de vitaminas esenciales podemos desarrollar lo que se conoce como déficit vitamínico o avitaminosis. Dependiendo de cuál sea la vitamina que no estamos introduciendo en cantidades suficientes en la dieta, la sintomatología del déficit será distinta. Pero una de las avitaminosis más famosas, sin duda, es el escorbuto.

Caracterizado por una deficiencia grave de vitamina C, el escorbuto es una enfermedad que ocasiona anemia, mala cicatrización de heridas, hematomas y sangrados de las encías, además de debilidad general. Y en el artículo de hoy, de la mano de las más prestigiosas publicaciones científicas, vamos a analizar las causas, síntomas y tratamiento de este escorbuto.

¿Qué es el escorbuto?

El escorbuto es una enfermedad causada por una deficiencia grave de vitamina C o ácido ascórbico, una de las 13 vitaminas esenciales para los humanos que es necesaria para la síntesis del colágeno y, de ahí, todas las funciones que hemos analizado en la introducción. Por la fuente de esta vitamina C, el escorbuto es un trastorno que se desarrolla por el déficit de vegetales en la dieta.

James Lind, médico escocés del siglo XVIII, fue quien describió la etiología de esta enfermedad, relacionándola a aquellos males que experimentaban los marineros que, por pasar largas temporadas en el mar, seguían una dieta donde no había nada de fruta fresca ni de hortalizas, las fuentes de vitamina C.

De hecho, los estudios que realizó acerca del escorbuto a bordo del buque Salisbury en mayo de 1747 son considerados los primeros experimentos clínicos controlados y reportados de la historia, siendo ensayos donde se usaron grupos control. Lind convenció al capitán Cook de que debía alimentar a la tripulación con frutas y hortalizas ricas en vitamina C.

No fue, sin embargo, hasta el año 1789 que la armada británica dio crédito a las investigaciones de Lind y empezó a tomar medidas contra esta enfermedad. Y para el año 1795, los buques contaban siempre con frutas frescas, especialmente cítricos, y hortalizas.

Pero a pesar de que creamos que el escorbuto es una cosa de piratas, lo cierto es que esta avitaminosis sigue presente en el mundo. La deficiencia de vitamina C, variando evidentemente en intensidad, fluctúa por los distintos países, pudiendo llegar a ser de cerca del 74% en zonas norteñas de India o de aproximadamente el 7% en Estados Unidos.

El escorbuto no es una enfermedad del pasado. Es una patología que sigue muy presente en el mundo, incluidos los países desarrollados (de hecho, las incidencias más elevadas se encuentran en zonas de bajo poder socioeconómico pero en países desarrollados), y que si bien muchas veces no es identificada, es de tratamiento muy sencillo. Por ello, a continuación vamos a analizar sus causas, síntomas y tratamiento.

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Causas del escorbuto

El escorbuto, como hemos dicho, es una avitaminosis, surgiendo en concreto por una deficiencia severa de vitamina C, una de las 13 vitaminas esenciales que es necesaria para la síntesis del colágeno y que se obtiene a partir de los vegetales, tanto frutas (especialmente cítricos) como hortalizas. Por tanto, la causa de desarrollar escorbuto es no ingerir suficientes alimentos ricos en esta vitamina.

El escorbuto se desarrolla en personas que siguen una dieta muy pobre en vitamina C, pues no podemos sintetizarla en nuestro propio cuerpo. A pesar de que, como hemos dicho, las deficiencias de vitamina C pueden tener una incidencia alta, lo cierto es que en las sociedades occidentales es infrecuente que haya casos de avitaminosis suficientemente grave como para desarrollar el escorbuto.

Rara vez, a día de hoy, podemos encontrar casos de escorbuto en adultos, aunque sí que puede afectar más a niños y ancianos. En los niños, especialmente menores de dos años, es más frecuente que aparezca porque en la dieta no se suelen incluir suficientes cítricos; aunque si la madre ingiere suficiente vitamina C, estará presente en la leche materna de la lactancia.

Sea como sea, prácticamente todas las fórmulas para bebés disponibles en el mercado continenen vitamina C añadida, algo que fácilmente previene el desarrollo del escorbuto. Debemos destacar que, cuando esta deficiencia grave de vitamina C ocurre entre los 2 y los 12 años, clínicamente no se habla de escorbuto, sino de enfermedad de Barlow.

En líneas generales pues, el escorbuto se desarrolla por un déficit grave de vitamina C, situación a la que solo se puede llegar con una restricción severa en la dieta, ingiriendo muy pocas cantidades de frutas frescas (especialmente cítricos) y hortalizas, sobre todo el tomate, el kiwi, el brócoli, las coles de bruselas,la coliflor, las patatas, las espinacas, el repollo, la guayaba, el pimiento rojo, las fresas, el limón, la naranja, el perejil y la grosella negra.

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Síntomas

El escorbuto es una enfermedad que aparece por una deficiencia grave de vitamina C, vitamina esencial con propiedades antioxidantes y necesaria para, a través de la estimulación de la síntesis del colágeno, estimular la formación y la salud del material intercelular que une células y tejidos, al tiempo que ayuda a absorber el hierro y potenciar la cicatrización de heridas.

Por tanto, no es de extrañar que el escorbuto curse con la siguiente sintomatología: anemia (cantidad insuficiente de glóbulos rojos sanos en sangre), sangrado nasal, hematomas, hemorragias en la piel, inflamación de unas encías que sangran con facilidad, debilidad general, cansancio, aparición de úlceras o heridas que tardan en cicatrizar, presencia de sangre en orina o heces, dolor en las extremidades (común solo en niños), aparición de petequias (pequeños puntos rojos en la piel), daños en los huesos y fragmentación y caída del cabello.

El escorbuto es una enfermedad grave. Y es que sin tratamiento y con la continua deficiencia de vitamina C en la dieta, esta avitaminosis es fatal. Y en estados terminales, cuando aparecen otros síntomas como edemas, ictericia y fiebre por toda la afectación a la síntesis del colágeno, pueden producirse convulsiones, shock y, finalmente, la muerte generalmente por insuficiencia cardíaca. De ahí que sea absolutamente necesario conocer su prevención, diagnóstico y tratamiento.

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Prevención, diagnóstico y tratamiento

Prevenir el escorbuto es muy sencillo. Basta con evitar llegar a sufrir una deficiencia grave de vitamina C, por lo que la prevención pasa por seguir una dieta donde se incluyan suficientes vegetales en forma de frutas y verduras frescas, especialmente de aquellas de hoja verde y, en el caso de las frutas, de cítricos.

Las dosis diarias recomendadas de ingesta de vitamina C son (consultar a un pediatra para el caso de los niños, pues dependen mucho de la edad) de 75 mg/día en adolescentes varones, 65 mg/día en adolescentes chicas, 90 mg/ día en adultos (hombres) y 75 mg/día en adultos (mujeres). Como puntualización, los fumadores deben sumar 35 mg/día a estas cifras y las mujeres embarazadas deben tener una dosis de 85 mg/día, al tiempo que aquellas en periodo de lactancia debe ser de 120 mg/día.

Con una ingesta normal de frutas y verduras, no hay absolutamente ninguna dificultad en llegar a estas dosis, pues, por ejemplo, los vegetales que más vitamina C aportan como el kiwi, la guayaba, el pimiento rojo o la grosella negra aportan 500 mg/100 g, 480 mg/100 g, 204 mg/100 g y 200 mg/100 g, respectivamente.

Sea como sea, en caso de que se desarrolle un caso de escorbuto, el diagnóstico pasa por una exploración de los signos clínicos, radiografías (para inspeccionar el estado de los huesos), análisis de sangre y un estudio de la fragilidad capilar. En caso de que las pruebas (una de las más definitorias será saber si consume suficientes vegetales) indiquen que la persona sufre escorbuto, el tratamiento empezará inmediatamente.

Un tratamiento que será tan sencillo como volver a incluir alimentos ricos en vitamina C en la dieta. La mejoría, pues se resuelve la grave deficiencia de la vitamina, puede sentirse ya con apenas 10 mg/día de vitamina C, aunque debe llegarse a los niveles que hemos comentado para evitar problemas. Cabe destacar que la mayoría de personas se recuperan totalmente y sin mayores complicaciones a las 2 semanas de restablecer una dieta adecuada y que en casos clínicamente más complejos puede optarse por una terapia con suplementación de vitamina C por vía oral o, en caso de que haya riesgo de vómito, inyectada.

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