Las 5 diferencias entre mortalidad y letalidad

Las tasas de mortalidad y letalidad son esenciales en materia de salud pública. Y aunque se consideren como sinónimos, no lo son. Cada una usa la estadística de una forma distinta.
Diferencias mortalidad letalidad

¿Qué crees que es más mortal? ¿La gripe o el ébola? Seguramente, si no estás familiarizado con la estadística dentro de la epidemiología y la salud pública, dirás que el ébola. Y, desgraciadamente, estarás equivocado. La gripe es más mortal que el ébola.

Ahora bien, ¿qué crees que es más letal? ¿La gripe o el ébola? Ahora sí que puedes decir el ébola y habrás acertado. En efecto, el ébola es una enfermedad que tiene una tasa de letalidad muy alta pero una tasa de mortalidad muy baja. La gripe, en cambio, tiene una tasa de letalidad muy baja y una tasa de mortalidad más elevada.

La mortalidad y la letalidad no son sinónimos. Ambas están relacionadas con las defunciones asociadas a las enfermedades infecciosas o no infecciosas, pero se calculan de formas bastante distintas. Mientras que la tasa de mortalidad se calcula respecto a la población total, la de letalidad se calcula respecto a la población enferma.

Y en el artículo de hoy, con el objetivo de que veas respondidas todas las preguntas que puedas tener acerca de este tema, veremos las principales diferencias entre mortalidad y letalidad, además de, evidentemente, definir exactamente qué es la tasa de mortalidad y qué es la tasa de letalidad. Empecemos.

¿Qué es la tasa de mortalidad? ¿Y la tasa de letalidad?

Antes de detallar exactamente las diferencias entre ambos conceptos, es esencial que los definamos individualmente. Y es que es así, comprendiendo en qué consiste la tasa de mortalidad y la de letalidad, que podemos ver sus puntos en común pero también aquellos de discordancia.

Tasa de mortalidad: ¿qué es?

La tasa de mortalidad de una enfermedad es una medida estadística que indica la proporción de personas que fallecen por una patología concreta respecto a la población total de un conjunto de habitantes estudiado.

En este sentido, la mortalidad es una proporción matemática entre el número de fallecidos a causa de una enfermedad específica durante un determinado periodo de tiempo y la población total en ese mismo periodo. Por lo tanto, la tasa de mortalidad específica de una enfermedad infecciosa o no es la proporción de fallecimientos vinculados a esta patología dentro de una población concreta, teniendo en cuenta tanto habitantes sanos como enfermos.

¿Cuánto mata una enfermedad dentro de una población sana y enferma? Esta es la pregunta que busca responder el cálculo de la tasa de mortalidad. Por ello, aquellas enfermedades que más muertes provoquen (a pesar de que su tasa de letalidad que luego analizaremos sea baja) serán las que tendrán una tasa de mortalidad más alta.

Dependiendo de las necesidades del estudio epidemiológico y de lo pequeña (o grande) que sea dicha tasa, esta se expresará en muertes por cada 1.000, 10.000, 100.000 o 1.000.000 de habitantes de un área geográfica o población determinada.

A fecha que se escribe este artículo (6 de abril de 2021), en España han muerto 75.783 personas por COVID-19. Si tenemos en cuenta la población total de dicho país (no el total de casos de coronavirus que ha habido), que es de unos 47 millones de personas, podemos encontrar la tasa de mortalidad por, por ejemplo, 10.000 habitantes.

Multiplicamos el número de fallecimientos (75.783) por 10.000 (que es como queremos que nos muestre la proporción) y dividimos el resultado de esta multiplicación por la población total (47.000.000). ¿Conclusión? La tasa de mortalidad del COVID-19 en España es de 16 muertes por cada 10.000 habitantes. O, si se quiere mostrar en tanto por ciento, una mortalidad del 0,16%. Esto es la tasa de mortalidad: fallecimientos respecto a la población total.

Tasa mortalidad

Tasa de letalidad: ¿qué es?

La tasa de letalidad de una enfermedad es una medida estadística que indica la proporción de personas que fallecen a causa de dicha enfermedad respecto a la población que se ha contagiado (o que ha desarrollado, si no es infecciosa) con esta patología.

En este sentido, la letalidad resulta del cociente de fallecimientos en relación con las personas que, dentro de una población, han sufrido esta enfermedad. Por lo tanto, la tasa de letalidad hace referencia a la proporción de personas enfermas (dejamos de tener en cuenta a la población sana) que han muerte como consecuencia de una patología infecciosa o no.

¿Cuánto mata una enfermedad a las personas que enferman por ella? Esta es la pregunta que busca responder el cálculo matemático de la tasa de letalidad. Es la proporción de personas que mueren a causa de una enfermedad entre los afectados por la misma. Así, si hablamos de una enfermedad que tiene una tasa de letalidad del 10%, quiere decir que de cada 100 personas que contraen la enfermedad, 10 mueren.

La tasa de letalidad se calcula normalmente en tanto por ciento, pues ya no es de tanto interés ver los fallecimientos respecto a una población, sino que queremos ver la proporción de muertes entre los afectados. Siguiendo con nuestro ejemplo de antes, seguimos con los 75.783 fallecimientos por COVID-19 en España, pero ahora nuestra referencia no es la población total del país, sino cuántos casos de coronavirus ha habido desde el inicio de la pandemia.

Revisando los datos, vemos que se han diagnosticado 3.300.000 casos. Por ello, ahora repetimos el proceso de multiplicar los fallecimientos (75.783) por 100 (porque queremos obtener un tanto por ciento), pero ahora no lo dividimos entre 47.000.000 (habitantes de España), sino por 3.300.000 (personas que han enfermado de COVID-19 en España). ¿Conclusión? En España, el coronavirus tiene una tasa de letalidad del 2,29%. Como vemos, mientras que su tasa de mortalidad es del 0,16%, la de letalidad es del 2,29%. Esto es la letalidad: fallecimientos entre la población enferma.

Tasa letalidad

¿En qué se diferencian mortalidad y letalidad?

Tras haber definido los conceptos de tasa de mortalidad y tasa de letalidad, seguro que las diferencias han quedado más que claras. Aun así, por si quieres tener la información más sintetizada, hemos preparado una selección de las más importantes diferencias en forma de puntos clave.

1. La mortalidad se calcula respecto a la población total; la letalidad, respecto a la enferma

Sin duda, la diferencia más importante y el pilar de todo. Como hemos visto, la tasa de mortalidad es una medida estadística que se obtiene al calcular la proporción de fallecimientos a causa de una enfermedad respecto a la población total, tanto enferma como sana.

La tasa de letalidad, en cambio, se obtiene al calcular la proporción de fallecimiento a causa de una enfermedad pero no respecto a la población total, sino a la que ha enfermado a causa de una patología. En la letalidad, vemos a cuánta gente enferma mata una patología concreta.

2. La mortalidad es más sencilla de calcular que la letalidad

Ambas son medidas estadísticas cuyo cálculo es complicado. Pero dentro de esta inevitable complejidad, la tasa de mortalidad es más sencilla de calcular que la tasa de letalidad. Y es que sabiendo el número de fallecimientos de una enfermedad y la población total del área geográfica que se está estudiando, ya lo tienes.

En la tasa de letalidad, en cambio, necesitas un factor que puede ser muy difícil de obtener de forma precisa: la población enferma. Un problema logístico que se hace todavía más grande para aquellas enfermedades que presentan casos asintomáticos, es decir, personas que, pese a sufrir la enfermedad, no presentan síntomas. Por ello, la letalidad es una medida estadística que, en determinados casos, puede no ser del todo representativa.

3. En la tasa de letalidad no se tiene en cuenta la población sana

Como hemos visto, mientras que la tasa de mortalidad busca responder a la pregunta de cuánta gente muere dentro de una población sana y enferma a causa de una enfermedad, la tasa de letalidad solo busca conocer cuántas de las personas enfermas terminan falleciendo. En nuestro ejemplo, para la tasa de mortalidad teníamos en cuenta la población total en España (47 millones de personas), pero para la tasa de letalidad solo usábamos los casos de COVID-19 que ha habido (3,3 millones).

4. Las enfermedades que más matan son las de mortalidad elevada

Una tasa de mortalidad elevada no implica necesariamente una tasa de letalidad alta. Y las enfermedades que más matan en el mundo son las que tienen una mortalidad alta, no una letalidad alta. Y es que una tasa de mortalidad elevada se traduce en más muertes dentro de una población.

La cardiopatía isquémica, las infecciones de las vías respiratorias, la enfermedad pulmonar obstructiva, el cáncer de pulmón, la diabetes, la demencia, las enfermedades diarreicas, la tuberculosis, el SIDA, etc, son las principales causas de muerte en el mundo no porque tengan una gran letalidad (que algunas sí la tienen), sino porque su mortalidad es muy alta. Afectan a muchas personas, cosa que se traduce en más muertes.

Una enfermedad muy frecuente con una tasa de letalidad baja puede provocar más muertes que una enfermedad menos común con una tasa de letalidad mayor.

5. Las enfermedades más letales suelen ser raras

La mayoría de gripes estacionales tienen una tasa de letalidad del 0,1%. “Solo” 1 de cada 1.000 personas con gripe muere. Ahora bien, debido a que cerca del 25% de la población mundial enferma de gripe cada año, no debe sorprendernos que esta baja letalidad se traduzca en entre 300.000 y 600.000 muertes anualmente en todo el mundo.

Ahora bien, las verdaderas enfermedades letales son, por suerte, muy raras. En la naturaleza, una tasa de letalidad alta se traduce, generalmente y por suerte, en una incidencia baja. Así, el ántrax tiene una letalidad del 85%, el ébola del 87%, la rabia del 99% y la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, la enfermedad más letal del mundo, del 100%.

Pero claro, cojamos una enfermedad muy letal, como la meningoencefalitis amebiana primaria, causada por una infección del cerebro por parte de una ameba que habita lagos y ríos llamada Naegleria fowleri (más conocida como ameba comecerebros). Esta patología tiene una letalidad del 97%. De cada 100 personas que desarrollan la enfermedad, 97 mueren.

Aun así, cada año se registran entre 0 y 8 casos en todo el mundo. Pongámonos en el peor de los escenarios: 8 casos y 8 muertes. Si tenemos en cuenta que la población mundial es de unos 7.700 millones de personas y que entre todos ellos solo hay 8 muertes a causa de la infección. La tasa de mortalidad de la meningoencefalitis amebiana es de 0,0000001%.

Estas enfermedad tan letales son también tan extrañas que mientras su tasa de letalidad puede llegar 97%, afecta a tan poca gente que la de mortalidad puede ser de tan solo el 0,000001%. Por eso es tan importante no confundir, especialmente en los informativos, telenoticias y prensa, entre estos dos conceptos.

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