Las 10 enfermedades más frecuentes que todavía no tienen cura

Estamos expuestos a enfermedades para las que, pese a ser frecuentes, todavía no disponemos de ningún tratamiento que las cure. Veamos algunas de ellas.
Enfermedades más frecuentes que todavía no tienen cura

En los últimos años la medicina ha sufrido un progreso increíble. A medida que conocemos más acerca de las enfermedades a las que estamos expuestos y vamos desarrollando nuevas técnicas y procedimientos clínicos, más probable es que encontremos curas para estos trastornos.

Gracias a los avances en medicina, la mayoría de las enfermedades que nos amenazan día a día pueden ser tratadas con éxito, consiguiendo que la persona se recupere eficazmente. Con la aparición y el descubrimiento de nuevos antibióticos, muchas de las enfermedades provocadas por bacterias son curadas sin mayores complicaciones.

De igual manera, muchos trastornos de nuestro cuerpo pueden ser revertidos para que estas afecciones no tengan consecuencias para la integridad de la persona. Es decir, disponemos de medicamentos, técnicas quirúrgicas, terapias de recuperación, etc.

Sin embargo, hay enfermedades que, pese a su frecuencia y el grave impacto sanitario que tienen, todavía no tienen cura. En este artículo haremos un repaso de las 10 enfermedades más frecuentes que siguen sin cura.

¿Qué entendemos por “enfermedad incurable”?

Una enfermedad incurable es todo aquel trastorno en nuestro cuerpo para el que no disponemos de tratamientos ni terapias que consigan resolverlo. Es decir, estamos a merced de que nuestro cuerpo corrija la situación por sí solo.

No significa que la enfermedad sea intratable, pues sí que se pueden ofrecer tratamientos que ayuden a superar mejor la enfermedad, potenciando nuestro sistema inmune o reduciendo los síntomas. Lo que significa es que no somos capaces de eliminar el agente causal de la enfermedad, por lo que si sufrimos alguna de estas enfermedades, habrá que esperar a que nuestro cuerpo la combata y revierta la situación.

Muchas veces el sistema inmune es capaz de combatir la enfermedad, por lo que, pese a que los tratamientos médicos no nos hayan curado, dejamos de tener la afección. Otras veces, en cambio, el sistema inmune no puede hacer frente a la situación, por lo que la enfermedad se transforma en un trastorno crónico que nos afectará el resto de nuestras vidas.

En algunos casos menos comunes, el hecho que sea incurable puede suponer la muerte de la persona. Aunque esto sí que podemos evitarlo más gracias a los tratamientos de ayuda, que, pese a no curar la enfermedad, aumentan las probabilidades de que la superemos por nosotros mismos.

¿Cuáles son las enfermedades incurables más frecuentes?

Habiendo dejado claro qué significa que una enfermedad no tenga cura, a continuación presentamos algunos de los ejemplos más comunes. Cabe recordar que “incurable” no es sinónimo de “mortal”. De hecho, muchas de las enfermedades que veremos a continuación no son graves, y solo unas pocas resultan fatales para la persona.

Como veremos, la mayoría de estas enfermedades están provocadas por virus. Esto es así porque los virus son patógenos que se “esconden” muy bien del sistema inmune y son altamente resistentes a los medicamentos, por lo que es muy difícil eliminarlos mediante nuestras técnicas clínicas.

También hay otras enfermedades no infecciosas que se deben a distintos factores pero para las que tampoco disponemos actualmente de cura.

1. Resfriado común

Es, quizás, la enfermedad más frecuente en todo el mundo. Resulta paradójico, pues, que todavía no hayamos encontrado una cura para el resfriado común. De hecho, personas perfectamente sanas sufren esta afección unas dos veces al año.

El resfriado común está provocado por muchos tipos diferentes de virus, los cuales infectan las células de la nariz y de la garganta. Estos virus se transmiten por el aire o por contacto directo con objetos inanimados que tienen partículas víricas en su superficie o por interacción con fluidos corporales de personas infectadas.

Los síntomas no suelen ser graves e incluyen: fiebre baja, congestión o goteo nasal, dolor de garganta, dolor de cabeza, estornudos, malestar general, etc.

Pese a no disponer de cura, la enfermedad suele superarse por sí sola a los 10 días, pudiendo tomar analgésicos o jarabes como tratamiento de ayuda para aliviar los síntomas.

2. Gripe

La gripe es otra enfermedad vírica muy común que afecta a millones de personas cada año en todo el mundo. Pese a ello, seguimos sin tener cura.

La gripe está provocada por el virus “Influenza”, que ataca a las células de la nariz, la garganta y los pulmones. Sus síntomas son más graves que los del resfriado común e incluyen: fiebre alta, dolor muscular, tos seca, fatiga y debilidad, escalofríos, sudoración excesiva, dolor de cabeza, etc.

No existe ninguna cura, aunque sí que se pueden tomar analgésicos para aliviar los síntomas. De todos modos, no hay manera de curar la enfermedad, por lo que hay que esperar a que el cuerpo la supere por sí solo, cosa que suele hacer. Solo en ocasiones resulta mortal y siempre en la población de riesgo, es decir, inmunodeprimidos y ancianos.

3. Cáncer

El cáncer es la segunda causa de muerte a nivel mundial. Cada año se diagnostican unos 18 millones de cánceres en todo el mundo, lo que significa que 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada 2 hombres desarrollarán algún tipo de cáncer a lo largo de su vida.

Se trata de una enfermedad incurable, potencialmente mortal y con una incidencia muy elevada, por lo que la investigación en el campo de la oncología es la máxima prioridad en el mundo de la clínica.

Pese a no haber encontrado aún la cura, sí que disponemos de tratamientos que ayudan a la persona a superar el cáncer. De todos modos, estas terapias resultan también dañinas para el paciente y siguen sin tener un 100% de efectividad, por lo que la búsqueda de una cura es el gran reto de la ciencia en este siglo.

4. Alzheimer

El alzheimer es la causa más común de demencia en todo el mundo y suele afectar a mayores de 65 años. Se estima que hay más de 46 millones de personas que viven con alzheimer en el mundo. Pese a ello, seguimos sin tener cura.

El alzheimer es una enfermedad neurológica caracterizada por un deterioro progresivo de las células del cerebro, que lentamente se van degenerando hasta morir. Esto hace que la capacidad mental se vaya perdiendo hasta el punto de no poder vivir de forma independiente. Con el tiempo se observa pérdida de memoria y, ya en etapas avanzadas en las que la degeneración cerebral es muy elevada, la enfermedad acaba provocando la muerte de la persona.

No existe cura, pero los medicamentos actuales ayudan a que la persona mantenga la independencia durante el mayor tiempo posible. Es decir, podemos ralentizar el desarrollo de la enfermedad, pero no curarla.

5. Diabetes

La diabetes es una enfermedad endocrina muy común caracterizada por un exceso de azúcar en sangre, algo que tiene consecuencias muy negativas para la salud, siendo potencialmente mortal. Más de 420 millones de personas en el mundo la sufren y, pese a ello, seguimos sin tener cura.

La diabetes provoca cada año cerca de 2 millones de muertes a causa de lo que supone el exceso de azúcar en sangre: enfermedades cardiovasculares, depresión, daños en los riñones, oídos, nervios, etc. Puede tener un origen genético, en cuyo caso no hay forma de prevenir. Pero la causa más común es la debida al sobrepeso, por lo que en este caso sí que es prevenible.

No existe cura para la diabetes. Controlar los niveles de azúcar, las inyecciones de insulina y los medicamentos orales son la única forma de tratar los síntomas de esta enfermedad una vez se ha desarrollado.

6. Asma

El asma es un trastorno respiratorio muy común en todo el mundo. De hecho, más de 330 millones de personas la sufren. Pese a ello, seguimos sin disponer de una cura.

El asma es una enfermedad caracterizada por un estrechamiento de las vías respiratorias, lo que hace que se hinchen, produzcan mayor mucosidad y sea difícil respirar. Los ataques de asma pueden ser más o menos frecuentes dependiendo de la persona, pues las causas que llevan a su aparición son variadas: alérgenos, emociones fuertes, estrés, actividad física, etc.

El asma no tiene cura, pero afortunadamente la frecuencia de los ataques puede reducirse si se conocen los desencadenantes y se evitan en la medida de lo posible. Además, ante un episodio de asma, el inhalador alivia los síntomas de forma inmediata.

7. SIDA

El SIDA ha provocado ya 35 millones de muertes. Y el contador va subiendo. Se trata de una enfermedad mortal provocada por el virus del VIH, el cual se transmite por contacto sexual.

Pueden pasar años hasta que el virus provoque el SIDA, pero cuando lo hace, empieza a provocar una lenta destrucción de las células del sistema inmune. Esto hace que los afectados no puedan combatir otras infecciones y que tengan los siguientes síntomas: fiebre recurrente, pérdida de peso, diarrea crónica, fatiga constante, etc.

Pese a no existir cura, disponemos de medicamentos antivirales que ralentizan el desarrollo del SIDA, cosa que ha reducido notablemente el número de fallecidos, al menos en los países desarrollados. De todos modos, seguimos sin encontrar la manera de curar la enfermedad. Si eres infectado por el virus, actualmente no hay manera de eliminarlo.

8. Migraña

La migraña es una afección más común de lo que creemos. De hecho, cerca del 10% de la población mundial sufre con mayor o menor frecuencia ataques de migraña. Esto significa que 700 millones de personas en el mundo padecen este trastorno.

Los ataques de migraña son episodios de un muy intenso dolor de cabeza que incapacita a la persona para llevar a cabo sus acciones diarias. Su causa es desconocida, pero se sabe que los ataques aparecen cuando los nervios cerebrales se sobreexcitan, cosa que hace que los vasos sanguíneos se dilaten. Esto hace que se sientan unas punciones de dolor muy agudas.

No existe cura para la migraña y, como es debida a problemas en el sistema circulatorio, los analgésicos no alivian el dolor de cabeza. La única manera de solucionar este trastorno es cambiar los hábitos de vida (dormir bien, perder peso, reducir el estrés, comer bien…). De todos modos, no hay forma de curar la migraña.

9. Varicela

La varicela es una enfermedad vírica muy común y es extremadamente contagiosa, afectando especialmente a los niños. Afortunadamente, tras sufrirla, el cuerpo desarrolla inmunidad. De lo contrario, teniendo en cuenta que no hay cura y que en la edad adulta es más grave, causaría muchos problemas.

La varicela está provocada por un virus que infecta las células de la piel. La sintomatología más característica es la aparición de erupciones en la piel y ampollas llenas de líquido que causan picazón. También pueden observarse estos síntomas: fiebre, dolor de cabeza, fatiga, debilidad, malestar general y pérdida de apetito.

Pese a su elevada incidencia, seguimos sin tener cura para la varicela. Se pueden recetar antihistamínicos para reducir la picazón, pero en ningún caso puede curarse. Hay que esperar a que el cuerpo combata el virus.

10. Herpes labial

El herpes labial es una enfermedad vírica muy común caracterizada por la aparición de ampollas llenas de líquido en los labios. No existe cura y es muy contagiosa.

Se transmite de persona a persona por contacto directo, generalmente al besarse. Se trata de una enfermedad que va apareciendo y desapareciendo a lo largo del tiempo. Una vez se haya sufrido el primer brote, el virus permanecerá ahí y residirá de forma crónica, haciendo surgir las ampollas periódicamente.

Pese a no existir cura, los medicamentos antivirales pueden hacer que el virus reaparezca con menos frecuencia.

Referencias bibliográficas

  • Danny, M. (2008) “Chronic diseases: the silent global epidemic”. British journal of nursing.
  • Ahmed, J.U., Rahim, M.A., Uddin, K.N. (2017) “Emerging Viral Diseases”. Research Gate.
  • Suk-Yu Yau, S., Man Lau, B.W., Po, T.K., So, K.F. (2017) “Neurological Disorder”. Elsevier.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.