Las 6 diferencias entre vértigo y mareo

Cualquiera que haya sufrido episodios de vértigo sabe que estos no tienen nada que ver con un simple mareo. Veamos las diferencias entre ambos.
Diferencias entre vértigo y mareo

Los trastornos del equilibrio son uno de los motivos de consulta médica más frecuentes en el mundo. Y solemos utilizar los términos de mareo y vértigo como sinónimos cuando en realidad son dos procesos totalmente distintos con unas causas y unos síntomas diferentes.

Mientras el mareo se caracteriza por la sensación de que vas a desmayarte, el vértigo es la ilusión de que todo a tu alrededor da vueltas o que tú das vueltas alrededor de todo. El origen de estas dos afecciones, pese a tener el nexo en común de ser trastornos del equilibrio, no es el mismo.

Por ello, en el artículo de hoy presentaremos las principales diferencias entre el vértigo y el mareo, detallando tanto sus causas como la sintomatología, así como la duración de los episodios, la gravedad y los tratamientos para cada uno, entre otros. De este modo, será más sencillo reconocer las dolencias y poder solicitar atención médica cuanto antes.

¿Qué es un trastorno del equilibrio?

Un trastorno del equilibrio es una condición médica que aparece repentinamente o de forma periódica en el que el paciente, durante unos episodios de mayor o menor duración, pierde la capacidad de percibir correctamente el espacio que le rodea.

Cuando estos trastornos aparecen, el afectado tiene problemas para mantenerse de pie, pues es posible que todo dé vueltas en su cabeza, que la visión se nuble o que sienta que está a punto de caerse pese a estar perfectamente estático. Incluso estando sentado o tumbado, se experimenta una sensación de estar flotando o encontrarse en movimiento.

Absolutamente todas las personas sufren algún episodio de pérdida del equilibrio en algún momento, pues hay infinidad de causas que pueden llevar a sentirse de este modo. Sin embargo, una cosa es estar mareado alguna vez y otra muy distinta es padecer vértigo.

¿Qué diferencias hay entre vértigo y mareo?

A grandes rasgos, podemos decir que el mareo es un trastorno del equilibrio leve que surge esporádicamente normalmente por razones externas a la biología de la persona. En cambio, el vértigo es un fenómeno más grave y menos común que se debe a algún trastorno interno del organismo.

Dicho esto, vamos a analizar una por una las diferencias entre estos dos trastornos del equilibrio, mostrando tanto sus orígenes como la gravedad de ambos.

1. Causas

La diferencia básica entre el mareo y el vértigo y de la cual derivan todas las demás es el origen, pues la causa de ambos es diferente.

1.1. Mareo

Por un lado, el mareo es un trastorno ocasional que suele aparecer en personas perfectamente sanas que no sufren ninguna afección que pueda ser un “detonante” de la pérdida de equilibrio. Los episodios de mareo tienden a aparecer cuando al cerebro no está llegando la suficiente sangre.

Esta condición puntual suele suceder cuando hay una disminución repentina de la presión arterial, la persona está deshidratada o si nos levantamos demasiado rápido después de estar sentados o tumbados. Tener ansiedad, dar vueltas muy rápido, ver algo desagradable, pasar mucho calor, estar nerviosos, etc, también puede afectar a la llegada de sangre al cerebro.

Todas estas situaciones hacen que el cerebro deje de recibir la cantidad correcta de sangre, por lo que durante unos instantes podemos experimentar los síntomas del mareo, aunque el sistema circulatorio lo resuelve enseguida y restablece la circulación.

1.2. Vértigo

Por otro lado, el vértigo no suele ser una situación puntual. Tiende a ser debida a alguna alteración en los órganos encargados de mantener el equilibrio corporal: básicamente el oído.

El vértigo suele estar causado por problemas en las regiones de los oídos que controlan el equilibrio, que son los canales semicirculares y el laberinto vestibular. Por ello, los vértigos suelen aparecer sin una causa aparente. Si bien en el mareo podía identificarse el detonante (levantarse rápido, ver algo desagradable, dar vueltas muy rápido…), en el caso del vértigo los episodios aparecen sin previo aviso.

Otras causas frecuentes son defectos en los nervios que conectan el oído con el sistema nervioso central, haber sufrido traumatismos craneales, ingestión de determinados medicamentos, sufrir migrañas, padecer enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple, la presencia de tumores (aunque sean benignos), sufrir enfermedades vasculares…

Por ello, mientras que el mareo es originado por sucesos externos al individuo, el vértigo tiene su origen en afecciones internas de la persona que se traducen con la alteración del sentido del equilibrio.

2. Incidencia y población afectada

Estos dos trastornos no aparecen con la misma frecuencia entre la población ni afectan a las mismas personas. Veamos qué diferencias hay en cuanto a incidencia y grupos afectados.

2.1. Mareo

El mareo puede sufrirlo cualquier persona en cualquier momento. De hecho, absolutamente todas las personas se marean con mayor o menor frecuencia. Por ello, la incidencia podría considerarse del 100%.

Y la población afectada es, básicamente, toda. Si bien suelen ser más comunes a una edad avanzada ya que es cuando los problemas circulatorios tienden a aparecer, lo cierto es que todos los adultos se marean alguna vez. En los niños es menos frecuente, aunque evidentemente también lo hacen.

Por lo tanto, la incidencia es máxima y toda la población es susceptible, aunque algunas de las causas como levantarse rápido del sofá o de la cama suelen ser más frecuentes en las personas mayores.

2.2. Vértigo

El vértigo es mucho menos frecuente, pues, como hemos dicho, solo aparece en personas que sufren unos trastornos concretos en el oído o en el cerebro. Por ello, el vértigo afecta “solo” al 3% de la población. Además, es más frecuente en mujeres y suele aparecer a partir de los 40 años, aunque puede tardar a hacerlo hasta los 60.

Por lo tanto, mientras que el mareo afecta a toda la población por igual con mucha frecuencia, el vértigo es un trastorno más “raro” que afecta normalmente a una población de riesgo concreta.

3. Síntomas

Como hemos dicho, el mareo es la ilusión de que vamos a perder la conciencia de un momento a otro, es decir, que vamos a desmayarnos. El vértigo, en cambio, es la sensación de que absolutamente todo a nuestro alrededor da vueltas y/o que nosotros damos vueltas alrededor de todo.

Por ello, los síntomas de estos dos trastornos son diferentes y los vamos a ver a continuación.

3.1. Mareo

El mareo es una situación leve en la que la persona cree que va a perder el conocimiento y que va a desmayarse. De todos modos, lo más frecuente con diferencia es que el episodio de mareo termine sin ninguna complicación, pues la circulación se restablece sin mayores problemas.

También es común que se nuble la vista y que se experimente algo de debilidad. En las embarazadas es más común que termine con un desmayo, aunque en la población general es poco frecuente.

3.2. Vértigo

El vértigo es una condición más grave en la que se experimenta una falsa sensación de que la persona y/o lo que le rodea está girando o moviéndose. En este caso, el mareo es solo un síntoma más de todos los que aparecen.

Con el vértigo, además de que se nubla la vista, hay sensación de que se va a perder la conciencia y que se experimenta debilidad, surge otra sintomatología: náuseas, vómitos, problemas para enfocar los ojos, pérdida de audición, zumbidos en los oídos, imposibilidad de mantenerse de pie, dificultades para hablar, debilidad en las extremidades, problemas para tragar…

Por lo tanto, vemos que los episodios de vértigo son mucho más severos que los de un mareo. El vértigo imposibilita que la persona siga con su vida con normalidad mientras dura el episodio. Es mucho más discapacitante que un simple mareo.

4. Duración de los episodios

Otra gran diferencia entre ambos es la duración de los episodios, la cual, juntamente con el hecho de que es más severo, convierten al vértigo en un gran enemigo.

4.1. Mareo

A excepción de casos puntuales casi anecdóticos, los mareos se resuelven en pocos segundos. No suelen extenderse más de un minuto. Por lo tanto, visto lo leves que son los síntomas y la corta duración de los episodios, los mareos son una condición que no debe preocupar a las personas que lo experimentan.

4.2. Vértigo

Con los vértigos es justamente lo contrario. Los episodios duran más tiempo y suelen extenderse varios minutos e incluso horas. Pero teniendo en cuenta la gravedad de los síntomas, este tiempo puede hacerse una eternidad para la persona que está sufriendo el episodio.

Y no solo eso, pues la “resaca” del episodio de vértigo puede alargarse incluso varios días en los que, pese a que los síntomas no son tan fuertes, el cuerpo se recupera de lo experimentado y la persona sigue sintiéndose mal.

Por ello, vista la seriedad de los síntomas y que los episodios duran mucho más, podemos considerar el vértigo como una condición que afecta enormemente a la calidad de vida de los afectados.

5. Prevención

El mareo tiene unos orígenes marcados que vienen dados por la exposición a determinadas situaciones externas, por lo que es posible prevenir su aparición. En el caso del vértigo es más difícil.

5.1. Mareo

Por regla general, la prevención del mareo es más sencilla. Si la persona sabe que tiene tendencia a sufrir mareos después de exponerse a determinadas situaciones, lo más fácil es huir de ellas. Evitar cambios repentinos de postura, levantarse lentamente después de estar sentado o tumbado, tener siempre algo cerca a lo que sostenerse, evitar aquello que genera aprensión (la sangre es lo más típico), intentar no pasar calor, etc.

5.2. Vértigo

La prevención de los episodios de vértigo es mucho más difícil, pues como hemos visto, estos surgen sin una causa clara. La única manera de prevenirlo es, en caso de que se recuerde alguna situación que llevara a sufrir el episodio, evitarla. De todos modos, prevenir el vértigo es mucho más difícil ya que surge muchas veces sin una razón obvia.

6. Tratamiento

Pese a que son trastornos que no se pueden curar ya que responden a complejos procesos neurológicos, hay formas de aliviar los síntomas y reducir la frecuencia de aparición de los episodios de ambas condiciones.

6.1. Mareo

Excepto para casos puntuales, el mareo no requiere tratamiento pues los episodios duran muy poco y no son graves. Serían peores los efectos de la medicación que el trastorno en sí. Por ello, lo único que se recomienda es quedarse quieto, apoyarse en algún sitio y descansar hasta que el cerebro recupere la circulación sanguínea correcta.

6.2. Vértigo

Si una persona sufre vértigo debe solicitar atención médica, pues habrá que inspeccionar la causa de fondo ya que algunos casos tienen su origen en trastornos neurológicos serios. No hay forma de curar el vértigo en sí, por lo que la terapia debe centrarse en aliviar los síntomas.

El tratamiento suele consistir en la administración de medicamentos para evitar las náuseas y los vómitos, fisioterapia para recobrar el equilibrio cuanto antes, descanso… Con ello se suelen paliar los síntomas y reducir el riesgo de que aparezcan nuevos episodios, aunque no hay forma de evitar que la persona deje de sufrir vértigo.

Referencias bibliográficas

  • Salvinelli, F., Firrisi, L., Casale, M. et al (2003) “What is Vertigo?”. Clinica Terapeutica.
  • Strupp, M., Brandt, T. (2008) “Diagnosis and Treatment of Vertigo and Dizziness”. Deutsches Ärzteblatt International.
  • Muncie, H.L., Sirmans, S.M., James, E. (2017) “Dizziness: Approach to Evaluation and Management”. American Family Physician.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.