¿Es sano bañarse en las playas de grandes ciudades?

Llenas de bañistas y susceptibles de recibir toda la contaminación de la ciudad, ¿son las playas un lugar seguro para bañarse?
Es sano bañarse en las playas de grandes ciudades

Cuando uno se baña en una playa masificada sabe que es muy probable acabar nadando entre plásticos y basura, pero eso no impide que las ciudades que disponen de playa se conviertan en un imán tanto de turistas como de gente autóctona.

Miles de personas acuden a estas playas, trayendo tras de sí todo tipo de residuos. Además, el agua recibe gran parte de la polución generada en la ciudad, pues llegan a ella muchos vertidos tóxicos que pueden comprometer su calidad.

El hecho de ver el agua llena de plásticos y que sea imposible vislumbrar más de 10 cm por debajo de la superficie resta atractivo a estas playas. Pero, ¿realmente es peligroso para la salud bañarse en las playas de estas grandes ciudades? ¿O la contaminación solo afecta a la apariencia? En este artículo investigaremos esta cuestión.

Las playas de afluencia masiva

Las playas de grandes ciudades son espacios marítimos en los que se prevé que un número importante de gente pueda bañarse, especialmente durante la temporada de baño, que es el periodo del año en el que se da la mayor afluencia de bañistas. Esta época depende tanto de las condiciones climatológicas como de las costumbres locales.

Disponer de estas zonas es un importante reclamo turístico, lo que hace que no solo se bañe la población de esa ciudad, sino también gente de muchos otros lugares que quiere pasar el verano en la playa.

Esta afluencia masiva de gente, sumada al hecho de que las grandes ciudades generan muchos residuos que, de no ser tratados correctamente, pueden acabar en el mar y que hay mucho movimiento de barcos que usan sus puertos, puede comprometer la calidad del agua marítima y, consecuentemente, hacer peligrar la salud de las personas.

¿Se controla la calidad del agua de estas playas?

El agua es uno de los vehículos de transmisión de patógenos más importantes, tanto de bacterias como de virus. Por ello existen plantas de potabilización y de tratamiento de aguas residuales, pues estos microorganismos encuentran en el agua un medio perfecto para crecer, desarrollarse y reproducirse.

Hay muchas enfermedades que se transmiten por el consumo de agua contaminada por microorganismos, por lo que bañarse en aguas con cantidades elevadas de patógenos puede permitir este contagio, pues podemos beber accidentalmente agua y hacer que los gérmenes lleguen a nuestro interior.

Teniendo en cuenta el número de gente que podría estar expuesta a estos patógenos que se transmiten por el agua, las autoridades sanitarias deben estar muy atentas de la calidad de las playas. Por lo tanto, la respuesta es que sí. El agua está totalmente controlada. Y si en algún momento puede llegar a suponer un riesgo para la salud, la playa será cerrada inmediatamente.

Pero, ¿cómo se mide la calidad del agua de las playas?

Para determinar si un agua es apta para el baño o no, las autoridades sanitarias deben tomar muestras del agua y analizar distintos parámetros. En función de los resultados obtenidos, se le otorgará a esa playa una calificación de: excelente, buena, suficiente o insuficiente.

Estas muestras se toman unas 8 veces a lo largo de la temporada de baño en aquellos lugares con mayor afluencia de bañistas. Una vez recogida la muestra, esta debe ser analizada en un laboratorio para determinar qué grado de calidad tiene el agua.

Hay que tener en cuenta que la presencia de plásticos y basura, a pesar de que “ensucian” la estética del agua, por sí solos no suponen un verdadero problema para la salud humana. El problema viene con la presencia de contaminación fecal, que es lo que miden estos análisis.

Los 2 parámetros para medir el nivel de contaminación fecal

Las playas, en especial las que se encuentran en grandes ciudades, están expuestas a fuentes de contaminación tanto de origen industrial como animal. La fecal es la contaminación potencialmente más peligrosa para la salud humana y se define como la presencia indeseada en agua de patógenos procedentes de las heces tanto humanas como animales.

La contaminación fecal tiene distintos orígenes:

  • Urbano: por los residuos fecales producidos por las personas.
  • Agrícola: por el uso de estiércol animal.
  • Ganadero: por los residuos fecales producidos por los animales.

Las grandes ciudades generan muchos residuos de origen fecal, por lo que disponen de sistemas de contención y tratado de estos elementos que evitan que las heces lleguen a las aguas de baño.

Sin embargo, fallos en estos sistemas de gestión de aguas residuales o condiciones climatológicas como lluvias torrenciales pueden hacer que los patógenos fecales lleguen a las playas. Ahí es donde viene realmente el problema, pues la multiplicación incontrolada de estos microorganismos en las aguas sí que puede suponer un riesgo para la salud de las personas.

Los parámetros que se analizan y que ayudan a determinar si el agua es apta para el baño son la presencia de dos microorganismos: “Escherichia coli” y enterococos intestinales.

1. Presencia de “Escherichia coli”

“Escherichia coli” es una bacteria que vive en los intestinos de todos los animales, incluidos los humanos, por lo que la mayoría de sus cepas son totalmente inofensivas. Sin embargo, algunas de ellas pueden causar infecciones más o menos graves cuando se encuentran en el agua.

La bacteria llega a las playas por un tratamiento inadecuado del material fecal de las ciudades. Una vez ahí, el patógeno empieza a desarrollarse y es en ese momento cuando un bañista puede ingerir accidentalmente agua con el germen y permitir que este llegue a su interior.

Los síntomas de una infección intestinal por “Escherichia coli” generalmente surgen 3 días después de la exposición a agua contaminada por heces y son los siguientes:

  • Diarrea (a veces con sangre)
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Cólicos abdominales

Muchas veces no causa ningún síntoma, aunque los niños son más propensos a padecerlos que los adultos. En caso de que aparezcan, la enfermedad suele mejorar por sí sola al cabo de una semana sin mayores complicaciones para la salud. Solo en casos puntuales hay problemas como fiebre, debilidad, fatiga, palidez, aparición de moratones…

Dada su facilidad para crecer y desarrollarse una vez la materia fecal ha llegado a las playas, es uno de los parámetros de análisis obligado cuando hay que dictaminar el grado de calidad del agua.

Siempre que se analiza la presencia de bacterias en el agua, se usan las unidades de UFC/100 ml. Esto significa que cogemos 100 ml de agua de la playa y la ponemos sobre placas de cultivo microbiológico para ver cuántas colonias de bacterias crecen (UFC: Unidades Formadoras de Colonias). Como más patógenos haya en el agua muestreada, más colonias crecerán en la placa sembrada.

Los valores de “Escherichia coli” máximos para cada grado de calidad del agua son los siguientes:

  • Calidad excelente: menos de 250 UFC/100 ml
  • Calidad buena / suficiente: entre 250 y 500 UFC/100 ml
  • Calidad insuficiente: más de 500 UFC/100 ml

Por lo tanto, cuando la cantidad de bacterias de “Escherichia coli” en el agua es de más de 500 UFC/100 ml, el grado de contaminación fecal sí que puede suponer un riesgo para la salud de los bañistas, por lo que la playa deberá ser cerrada hasta que se resuelva el problema.

2. Presencia de enterococos intestinales

Los enterococos son parte de la microbiota intestinal de animales y humanos. Existen cerca de 20 especies distintas, siendo “Enterococcus faecalis” y “Enterococcus faecium” dos de los que pueden causar infecciones a través del agua.

Cuando la contaminación fecal llega a las playas, estas bacterias crecen y se multiplican, por lo que los bañistas pueden ingerir accidentalmente los patógenos al tragar agua. La infección puede provocar distintos trastornos:

  • Infecciones urinarias
  • Endocarditis (infección del corazón)
  • Bacteriemia (patógenos en sangre)
  • Infecciones pélvicas e intraabdominales
  • Infecciones de heridas abiertas

Algunas de estas afecciones son bastante serias y difíciles de tratar, requiriendo el uso combinado de varios medicamentos distintos. Dada su mayor gravedad, los límites son más estrictos que los de “Escherichia coli”. Estos son los valores de enterococos intestinales permitidos:

  • Calidad excelente: menos de 100 UFC/100 ml
  • Calidad buena/suficiente: entre 100 y 185 UFC/100 ml
  • Calidad insuficiente: más de 185 UFC/100 ml

Entonces, ¿es sano bañarse en las playas de las grandes ciudades?

Únicamente es peligroso para la salud bañarse cuando la calidad del agua está catalogada como “insuficiente”. Pese a que suelen tener mala fama, la práctica totalidad de playas de grandes ciudades no llegan nunca a presentar una mala calidad del agua.

De hecho, solo un 2% de las playas que se analizan llegan a dar valores elevados de contaminación fecal. Y estas, a pesar de la creencia popular, suelen ser playas más alejadas de los núcleos urbanos ya que no cuentan con sistemas de tratamiento de agua.

En definitiva, es sano bañarse en las playas de las grandes ciudades. Las instalaciones y tratamientos que reciben las aguas se encargan de mantener libres de contaminación fecal todas estas zonas costeras o, al menos, a unos niveles que no supongan un peligro para las personas.

Es cierto que no es agradable ver el agua poco transparente o llena de plásticos, pero eso es “solo” un problema estético. La salud de los bañistas no corre peligro en ningún momento. Y en caso de que pudiera haber algún problema, las autoridades cerrarían la playa inmediatamente.

Referencias bibliográficas

  • Palau Miguel, M. (2018) “Calidad de las aguas de baño en España, 2017”. Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.
  • Buelta Serrano, A., Martínez, R. (2015) “Guía Básica de Control de Calidad de Agua”. ONGAWA.
  • Romualdo Márquez González, A., Rubí Tovar Hernández, S., Alejandra Mondragón Jalmes, V. (2017) “Calidad del agua de mar y su conocimiento por turistas nacionales: el caso de tres municipios costeros del estado de Nayarit, México”. El Periplo Sustentable.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.