Las 7 funciones de la flora intestinal

Nuestros intestinos son el hogar de miles de millones de bacterias que no solo no nos causan ningún daño, sino que nos ayudan realizando funciones básicas.
Flora intestinal

Nuestros intestinos son habitados por cerca de un millón de millones de bacterias pertenecientes a más de 40.000 especies distintas. Son un auténtico zoológico de bacterias y, de hecho, es la región de nuestro cuerpo con mayor densidad de microorganismos.

Y estos seres microscópicos, pese a que tendemos a relacionar “bacteria” con “enfermedad”, lejos de ser una amenaza, son imprescindibles para que gocemos de un buen estado de salud. Por ello, prácticamente todo nuestro cuerpo está colonizado por bacterias beneficiosas.

Con estas bacterias establecemos una relación simbiótica: nosotros les damos un lugar para crecer y nutrientes para hacerlo y ellas, a cambio, realizan funciones vitales para el correcto funcionamiento de los órganos y tejidos que habitan.

Este conjunto de bacterias conforman lo que se conoce como microbioma, cuya importancia es incluso mayor en los intestinos, motivo por el cual es donde hay la mayor densidad de microorganismos. En el artículo de hoy veremos cuáles son las funciones que desempeña la microbiota intestinal.

¿Qué es la flora intestinal?

La flora, microbioma o microbiota intestinal es el conjunto de poblaciones bacterianas que habitan de forma natural los intestinos de las personas sanas, formando colonias que varían en función de muchos factores tanto internos como externos a la persona.

Al estar en contacto con el medio exterior a través de la alimentación, muchas bacterias llegan a los intestinos, pero solo algunas pueden desarrollarse en él. Por ello, el sistema inmune “hace la vista gorda” con aquellas que representan un beneficio para el organismo, pues técnicamente debería atacar a todos aquellos microorganismos que intentaran colonizar los intestinos.

Gracias a esta adaptación y especificidad, nuestros intestinos son un ecosistema muy complejo en el que las poblaciones bacterianas de miles de especies diferentes se reparten tanto el territorio como los nutrientes, viviendo en “armonía” y desarrollando funciones que, si bien van enfocadas a su propia supervivencia, acaban otorgando beneficios para nuestra salud.

De hecho, tal es la importancia de que la flora intestinal esté en perfectas condiciones, que desequilibrios en sus poblaciones bacterianas tienen consecuencias para la salud de todo el organismo.

¿De dónde vienen las bacterias de los intestinos?

Cuando nacemos, no hay bacterias en nuestros intestinos. Evidentemente, el cuerpo no puede generarlas por sí mismo. Estas siempre vienen del exterior y se van obteniendo a lo largo de la vida a través de la lactancia, de la alimentación y de la simple exposición al exterior.

Los intestinos son el lugar ideal para el crecimiento de las bacterias, pues es un lugar cálido, protegido y rico en nutrientes. Por lo tanto, colonizarlos es el objetivo de muchos microorganismos, tanto beneficiosos como perjudiciales.

Las bacterias llegan a nuestros intestinos ya desde el momento del parto, pues los microorganismos que forman parte de la flora vaginal de la madre pueden llegar a través del aparato digestivo hasta los intestinos del bebé. En caso de que sea por cesárea, los recibe de la propia flora intestinal de la madre.

Posteriormente y a través de la lactancia, la alimentación y la simple exposición al medio exterior, la persona va recibiendo todas las comunidades bacterianas que acabarán conformando su microbioma intestinal, las cuales llegan a través del aparato digestivo.

Por ello, no hay dos personas que tengan una misma flora intestinal. Cada uno de nosotros tiene unas poblaciones bacterianas determinadas en una cantidad y distribución únicas. La microbiota intestinal es igual de individual que los propios genes.

La alimentación, la fisiología de nuestros intestinos, la temperatura corporal, el pH, la presencia de trastornos digestivos, la higiene, el entorno, el clima, la ingestión de determinados medicamentos (en especial de antibióticos), la humedad… Todos estos y muchos otros factores, además de la propia genética de la persona, moldean las comunidades microscópicas de los intestinos.

Sea como sea, la flora intestinal de todas las personas del mundo tiene un mismo objetivo: garantizar la salud digestiva, y por lo tanto de todo el resto del cuerpo, de la persona dentro de la que se encuentran. Y esto no es porque las bacterias sean “altruistas”. Ellas son las primeras interesadas en que su hogar esté en las mejores condiciones posibles. Por ello desempeñan distintas funciones.

¿Qué funciones tiene la flora intestinal?

El microbioma intestinal es un ecosistema muy sensible a las perturbaciones, por lo que debemos propiciar su buen estado de salud limitando la ingesta de fármacos como los antibióticos, evitando las comidas con mucho azúcar y grasa, especialmente los procesados, e introduciendo la fibra en la dieta, pues es muy importante para que las poblaciones bacterianas crezcan como es debido.

A continuación presentamos las funciones más importantes que las bacterias presentes en los intestinos desempeñan y de las que todo nuestro organismo se beneficia.

1. Ayudar a la digestión

Las bacterias que conforman la flora intestinal son esenciales para que la digestión de la comida se realice correctamente. En primer lugar, favorecen el movimiento intestinal, haciendo que los alimentos circulen más eficientemente y, por lo tanto, potenciando la absorción de nutrientes y evitando problemas gastrointestinales.

En segundo lugar, son vitales también para la absorción de determinados nutrientes. Por ejemplo, sin la presencia de estas bacterias, tendríamos problemas para absorber el hierro y el calcio, dos minerales esenciales para el funcionamiento del organismo.

Por último, las bacterias también ayudan a degradar alimentos complejos en nutrientes más simples, pues de lo contrario no podríamos absorberlos. Es decir, la flora intestinal transforma los alimentos en moléculas sencillas más fácilmente asimilables por nuestro cuerpo.

2. Proteger frente al ataque de patógenos intestinales

La flora intestinal nos protege de muchos patógenos gastrointestinales que llegan a nuestros intestinos con la intención de colonizarlos. Por lo tanto, las bacterias son una barrera de defensa vital para evitar sufrir más enfermedades del aparato digestivo.

Imaginemos que comemos algo en mal estado, contaminado por alguna bacteria patógena. Al llegar a los intestinos, querrá colonizarlos, pero, ¿qué va a suceder? Se va a encontrar con que ahí donde quiere asentarse para crecer, ya vive alguien. Y ese “alguien” no va a renunciar a su hogar tan a la ligera. Las bacterias de la flora intestinal se protegen de las amenazas externas.

Se desencadena, pues, una lucha por el territorio. Nuestras bacterias, que se encuentran en superioridad numérica, empiezan a producir sustancias químicas que suelen eliminar el patógeno antes de que llegue a causarnos problemas.

3. Estimular el sistema inmune

El sistema inmune está diseñado para atacar y neutralizar cualquier célula que se encuentre dentro del organismo y que no comparta exactamente los mismos genes de la persona en cuestión. Por ello, las bacterias de la flora intestinal técnicamente deberían ser atacadas.

Pero si el sistema inmune las atacara, estaría atentando contra la salud de la persona, por lo que la adaptación evolutiva ha hecho que “haga la vista gorda” con algunas bacterias, dejando que crezcan en nuestro interior. Pero eso sí, debe estar siempre alerta, pendientes de que no crezcan en exceso o que no se desplacen a partes del cuerpo ajenas a su hábitat normal.

Por lo tanto, el sistema inmune nunca puede estar relajado y debe estar constantemente controlando a estas poblaciones bacterianas. Esto es beneficioso en el sentido que, en caso de que llegue un patógeno real, el sistema inmune ya estará “en caliente” para luchar, aumentando las probabilidades de salir victorioso.

4. Contribuir a la salud de la piel

Pese a que parezca no guardar relación, la flora intestinal juega un papel muy importante en la salud de la piel. De hecho, los estudios demuestran que las bacterias que habitan nuestros intestinos activan la expresión de determinados genes implicados en la proliferación de las células epiteliales. El rol de la microbiota intestinal, pues, va más allá de la digestión.

5. Control del peso corporal

En una fracción pequeña, claro está, las bacterias intestinales pueden facilitar o poner problemas a la hora de perder peso. Es decir, la flora intestinal tiene una relativa importancia en el control del peso corporal.

Y es que los últimos estudios demuestran que, en función de las poblaciones de bacterias que tengamos en nuestros intestinos, estas hacen que nos lleguen más o menos calorías de los alimentos. Por lo tanto, dependiendo de las especies de microorganismos que habiten nuestros intestinos, podemos tener mayor o menor facilidad para perder peso.

6. Síntesis de vitaminas

Además de ayudar a la digestión, las bacterias también son capaces de sintetizar aminoácidos esenciales, los cuales no podemos fabricar por nosotros mismos. Entre ellos tenemos la vitamina B12, vitamina K, biotina, ácido fólico, ácido pantoténico, etc, imprescindibles para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.

Las bacterias intestinales también son capaces de sintetizar ácidos grasos de cadena corta, los cuales son de gran importancia como fuente de energía para el organismo.

7. Relación con la salud mental

Las bacterias intestinales influyen en la producción de serotonina, una de las hormonas más importantes en la regulación del estado de ánimo y de las emociones. Por ello, se están realizando estudios para estudiar el papel que la flora intestinal podría tener en la modulación de las sensaciones que experimentamos e incluso su posible influencia en el desarrollo de trastornos del estado de ánimo como por ejemplo la depresión.

Pese a que son necesarios más estudios, los primeros resultados apuntan a que su papel sería más importante de lo que creemos.

Referencias bibliográficas

  • Guarner, F. (2007) “Papel de la flora intestinal en la salud y en la enfermedad”. Nutrición Hospitalaria.
  • Sebastián Domingo, J.J., Sánchez Sánchez, C. (2017) “From the intestinal flora to the microbiome”. Revista española de enfermedades digestivas.
  • Michel Aceves, R.J., Izeta Gutiérrez, A.C., Torres Alarcón, G., Michel Izeta, A.C.M. (2017) “La microbiota y el microbioma intestinal humano”. Medigraphic.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.