Leucopenia: causas, síntomas y tratamientos

La leucopenia es una condición que engloba cuatro entidades clínicas: linfopenia, eosinopenia, monocitopenia y neutropenia. Te contamos las particularidades de cada una de ellas, caracterizadas por niveles bajos de glóbulos blancos.
Leucopenia

Los leucocitos, también conocidos como glóbulos blancos, son las células básicas del sistema inmune. Estos cuerpos ejecutores de las funciones inmunológicas en los organismos patrullan el sistema circulatorio (sangre y linfa) en búsqueda de sustancias anómalas, que delatan su presencia por los antígenos que expresan en la superficie de sus membranas.

Por ejemplo, los macrófagos son algunos de los primeros cuerpos celulares que entran en contacto con una bacteria, ya que fagocitan lo foráneo y presentan los antígenos del germen en su membrana. Gracias a este mecanismo de presentación, se activan los linfocitos T y luego los B, que proliferan para sintetizar anticuerpos específicos al patógeno. Una vez los anticuerpos se unen al virus o bacteria, son señalizados de forma clara para que nuevos macrófagos y otros cuerpos celulares los destruyan.

En resumen, el sistema inmune se basa en el reconocimiento del antígeno, multiplicación de células efectoras, señalización del germen y destrucción ordenada de la infección. Esto es lo que sucede cuando el organismo presenta suficientes leucocitos circulantes, pero, ¿qué pasa si hay un déficit de glóbulos blancos circulantes? Si quieres saber más sobre esta temática sigue leyendo, pues te lo contamos todo sobre la leucopenia.

¿Qué es la leucopenia y qué la provoca?

El término “leucopenia” hace referencia a la disminución de leucocitos en el torrente sanguíneo de un paciente por debajo de los límites normales. En general, se sospecha de leucopenia cuando el número de glóbulos blancos circulantes en sangre (hemograma) se encuentra entre las 3.000-3.500 unidades por milímetro cúbico de sangre (o menos).

En este punto, cabe destacar que no todos los leucocitos son lo mismo. Dentro de este grupo encontramos a los neutrófilos, basófilos, eosinófilos, linfocitos (T y B) y monocitos, así que no se puede considerar en ningún caso la misma condición un recuento eosinofílico bajo que uno linfocítico. A continuación, te mostramos los subtipos de leucopenia concebidos en la práctica clínica.

1. Linfopenia

En este caso, el número de linfocitos circulantes es menor a 1.000 unidades por milímetro cúbico de sangre. Uno de los trastornos más conocidos que provoca la disminución de linfocitos en sangre es el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Este patógeno ingresa dentro de los linfocitos CD4 del sistema inmune y los destruye, primero de manera marcada y luego más paulatina.

A medida que los linfocitos CD4 van desapareciendo del torrente sanguíneo, el paciente se siente más débil y presenta una clara proclividad a contagiarse con patógenos que usualmente no son problemáticos. En el punto en el que el VIH-positivo presenta menos de 200 linfocitos CD4 por mm3 de sangre se considera que tiene SIDA, el espectro más grave de la enfermedad que reporta una supervivencia de unos 3 años. Este es un tipo de linfopenia crónica que, sin tratamiento, desemboca en muerte en todos los casos.

De todas formas, la linfopenia aguda (transitoria) también puede verse propiciada por eventos menos nocivos, como una infección por el virus de la gripe, ayuno, momentos de estrés físico grave (el cortisol es inmunosupresor), uso de corticosteroides o un tratamiento de quimioterapia. Cuando la disminución de linfocitos en sangre es esporádica, con el tratamiento de la entidad clínica subyacente suele ser suficiente.

Qué es leucopenia

2. Eosinopenia

Un descenso puntual de los eosinófilos en el plasma sanguíneo, a razón de menos de 50 unidades por milímetro cúbico de sangre. Uno de los cuadros típicos que desembocan en eosinopenia es el síndrome de Cushing, una entidad clínica crónica provocada por la exposición continuada a glucocorticoides. El aumento de glucocorticoides circulantes puede deberse a adenomas en la hipófisis o glándulas adrenales (ACTH dependiente o independiente) o por una causa exógena, por la ingesta directa de glucocorticoides como fármacos.

3. Monocitopenia

Menos de 100 monocitos por milímetro cúbico de sangre. Esta condición es típica de la anemia aplásica, que aparece cuando el sistema inmune destruye a las células madre hematopoyéticas de la médula ósea. Como desaparecen los precursores de los leucocitos por un reconocimiento deficitario de los autoantígenos, uno de los signos más claros es que los monocitos circulantes también disminuyen.

4. Neutropenia

Entre 1.000 y 1.500 neutrófilos por mm3 de sangre o menos. Los neutrófilos representan del 45 al 75% de los leucocitos circulantes en el torrente sanguíneo, así que la neutropenia es el tipo de leucopenia que más interés ha causado a nivel tanto de diagnóstico como de tratamiento a lo largo de la historia. Existen 3 variantes de esta condición:

  • Neutropenia leve: de 1.000 a 1.500 neutrófilos por milímetro cúbico de sangre.
  • Neutropenia moderada: de 500 a 1.000 neutrófilos por mm3 de sangre.
  • Neutropenia grave: menos de 500 neutrófilos por mm3 de sangre.

La neutropenia puede deberse a dos mecanismos fisiológicos distintos: que los neutrófilos se destruyan a tasas más altas de las que son capaces de sintetizarse en la médula ósea o que la producción de neutrófilos en la médula ósea se vea reducida, sea cual sea la causa.

En los casos en los que la neutropenia es crónica, encontramos algunos de los agentes causales que ya se han representado a lo largo de este espacio: anemia aplásica, SIDA, lupus eritematoso sistémico, desórdenes inmunológicos a nivel genético y un largo etcétera. Por otro lado, la influenza, tuberculosis, el citomegalovirus y el tifus pueden provocar una neutropenia transitoria.

Síntomas de la leucopenia

Como habrás podido comprobar, la leucopenia simplemente es un término que hace referencia a una serie de entidades clínicas con rasgos comunes, pero que no tienen por qué presentarse de la misma forma. Aun así, se pueden aunar una serie de síntomas similares en todas estas condiciones. Entre ellos, destacamos los siguientes:

  • Placas blanquecinas en la boca: también conocido como “muguet”, esta condición es común en pacientes inmunodeprimidos, sobre todo aquellos con VIH. La levadura Candida albicans, que normalmente es comensal, puede multiplicarse en las mucosas ante una inmunosupresión.
  • Fiebre: cuando el sistema inmune detecta que una infección se está produciendo, aumenta la temperatura corporal para combatir al patógeno. Por ello, las personas con infecciones continuas tienen más episodios de fiebre de lo normal.
  • Debilidad, cansancio, pérdida de peso, sudores fríos y otros síntomas inespecíficos.

Todos estos son indicios de que el sistema inmune de la persona está debilitado, lo que se traduce en una mayor facilidad para infectarse y desajustes tanto físicos como emocionales a corto o largo plazo. Como los síntomas de una leucopenia son inespecíficos, suele diagnosticarse durante la realización de un hemograma por otros signos más concretos.

Leucopenia síntomas

Tratamiento

No existe un tratamiento único para la leucopenia, pues nada tienen que ver una enfermedad autoinmune o un defecto genético con una gripe o infección transitoria. En una leucopenia aguda, el objetivo siempre es tratar el desencadenante etiológico, como puede ser una hepatitis,tuberculosis, tifus y otras condiciones. Esto puede pasar por el recetado de antibióticos, antifúngicos o retrovirales, dependiendo de cada caso.

Por otro lado, si la causa del trastorno es una destrucción mal dirigida por parte del sistema inmune, puede recurrirse a la administración de glucocorticoides alternados con otros fármacos a corto o largo plazo. La medicina de elección en estos casos es la prednisona, pues al actuar como inmunosupresora, evita que los linfocitos destruyan a los cuerpos sanguíneos que han señalizado de forma errónea como patógenos.

Resumen

Como habrás podido observar, las leucopenias no son realmente enfermedades, sino signos clínicos del hemograma que evidencian una patología subyacente. Existen muchas formas por las cuales se puede producir un desajuste de leucocitos circulantes en sangre, pero todas se pueden resumir en dos condiciones concretas: que el cuerpo no sintetice los suficientes o que patógenos/células inmunes los destruyan.

Un desajuste en los leucocitos circulantes, de forma eminente, hará que el paciente presente una menor resistencia a virus, bacterias, protozoos y otros microorganismos parásitos. Por eso, los signos clínicos más comunes en casi todos los casos son fiebres, llagas o lesiones en la boca o superficie de la piel, malestar generalizado, debilidad y fatiga crónica.

Por último, cabe destacar que las leucopenias no son siempre condiciones letales. A veces, una gripe puede provocar un descenso esporádico en el conteo leucocitario, pero la situación se regula con el tiempo por sí sola. Dependiendo de cada caso y etiología subyacente el pronóstico puede ser muy diverso.

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