Medicina General

¿Puede realmente el Wi-Fi causar problemas de salud? ¿Qué dice la ciencia?

Es común escuchar que el Wifi y otras redes inalámbricas pueden poner en peligro nuestra salud física. Pero, ¿esto es un mito o una realidad? Veamos qué nos dice la ciencia acerca de ello.
Puede Wi-Fi causar problemas salud

Según una encuesta realizada por una universidad de Australia en 2017, el 40% de la población europea está preocupada de los efectos que el Wifi puede tener en su salud. Este es un enorme porcentaje, pues nos demuestra que millones de personas consideran que estas redes inalámbricas son una amenaza para la salud.

No es de extrañar, pues, que sea común que haya gente que apague el router por la noche, que no se ponga el móvil en los bolsillos por supuestos efectos sobre la fertilidad, que pidan que en los colegios no se utilicen redes inalámbricas, que no duerman con el móvil cerca de la cama, etc.

Pero, ¿está justificado este miedo? ¿Qué hay de realidad y qué hay de mito? ¿Es el Wifi realmente peligroso para la salud humana? Existe mucha controversia acerca de este tema. Pero lo cierto es que, de acuerdo a lo que publican las más relevantes revistas científicas, no hay ninguna evidencia sólida de que el Wifi sea peligroso.

Y en el artículo de hoy analizaremos en profundidad esta cuestión, viendo la explicación científica y aportando datos verídicos de por qué el Wifi no daña nuestra salud. Hay muchísimas otras cosas de nuestro día a día más peligrosas. Y veremos por qué.

¿Qué es exactamente el Wifi?

El primer paso antes de analizar si es peligroso o no es entender qué es el Wifi. Y, además, normalmente cuando conocemos algo, le perdemos el miedo. Seguramente, lo peor de esto es no entender qué es, pues el desconocimiento abre las puertas al rechazo.

Pero el Wifi no es ningún arma tecnológica. De hecho, es seguramente y como veremos, de lo más inocuo que ha creado la tecnología humana. El Wifi, una abreviación que procede de la marca comercial Wireless Fidelity, es una tecnología que permite la conexión inalámbrica entre dispositivos electrónicos, permitiendo la transferencia de datos informáticos sin necesidad de cables.

Hasta aquí, todo muy obvio. Pero entremos más en profundidad. Los dispositivos habilitados con esta tecnología, que son los que forman parte de nuestra vida diaria (móviles, televisores, videoconsolas, tablets, ordenadores, portátiles, reproductores de música…), están dotados de una tecnología que les permite conectarse a Internet a través de un punto de acceso de red inalámbrica. Es decir, se conectan a un router que les da acceso a la red sin necesidad de cables.

Pero, ¿cómo se conectan? Evidentemente, debe existir algo entre el dispositivo y el router. No puede darse una transferencia de datos sin algo que los comunique. Y aquí entra en juego la naturaleza física del Wifi. Y es que como hemos dicho, “Wifi” es solo un nombre comercial. Hay mucha ciencia detrás de esto.

De hecho, la tecnología del Wifi y la conexión inalámbrica es posible gracias al uso de radiación electromagnética. Y aquí llega el desastre. Y es que como no hemos sabido divulgar bien qué es la radiación electromagnética, la gente la asocia (de forma totalmente comprensible) con los rayos X y todas las radiaciones peligrosas.

Pero desde un punto de vista técnico (ahora entraremos a analizar su efecto en la salud humana), el Wifi basa su funcionamiento en la interconexión de dispositivos gracias a la emisión de radiaciones electromagnéticas de tipo radio e infrarrojo, lo que les permite la transferencia de señales con una cobertura que varía entre los 5 y los 150 metros.

La magia de la conexión a Internet sin cables ha cambiado por completo el mundo. Pero, ¿es preocupante esta radiación electromagnética? Como veremos ahora mismo, no.

Wifi qué es

¿Qué es la radiación electromagnética? ¿Es dañina?

Todo el miedo sobre el Wifi se basa en lo que hemos comentado de las radiaciones electromagnéticas. “El Wifi emite radiación, así que es malo”. Este argumento es comprensible, ya que como ya hemos mencionado, los científicos hemos fallado a la hora de divulgar qué es exactamente la radiación electromagnética. Así que hoy vamos a intentar resarcirnos de este error.

Una de las propiedades intrínsecas de la materia es que tiene masa y temperatura. Y esto lleva a que, por simple física, cualquier objeto tenga una energía interna asociada, que será mayor o menor dependiendo de su naturaleza.

Sea como sea, lo importante es que esta energía se traduce en una emisión de radiación electromagnética, la cual no es más (resumiéndolo mucho) que ondas que viajan por el espacio. Para entenderlo, pensemos en una piedra cayendo en un la superficie de un lago y generando olas a su alrededor.

¿Verdad que, dependiendo de lo fuerte que tires esta piedra, las olas serán más o menos intensas? Pues lo mismo pasa con la radiación electromagnética. Dependiendo de la energía intrínseca del cuerpo (recordemos que todos los objetos materiales del Universo emiten alguna forma de radiación), esta radiación será más o menos energética.

Pero, si todos los cuerpos del Universo emiten radiación, ¿esto significa que los seres humanos generamos radiación? Exactamente. No te creas superhéroe, pero tú emites radiación. ¿Por qué crees, sino, que funcionan las cámaras de infrarrojos? Porque captan las ondas que emitimos. E igual que nosotros, desde una estrella hasta una planta, todo en el Universo emite radiación.

Pero que esto no nos asuste. “Radiación electromagnética” no es sinónimo de rayos X ni rayos gamma. Lo que determina que una radiación sea o no peligrosa es, a grandes rasgos, lo estrechas que sean las ondas emitidas por el cuerpo.

Nos explicamos. Un cuerpo muy energético, emite ondas con una frecuencia alta (constantemente está generando ondas), lo que lleva a que las “crestas” de estas olas estén muy poco separadas entre ellas, algo que, en física, se traduce en que la longitud de onda es pequeña. Y que sean pequeñas hace que puedan tener la capacidad de dañar nuestro ADN, pues tienen un tamaño similar a él y, por lo tanto, pueden inducir roturas en él. Es por esta razón que las radiaciones de más alta energía (como los rayos X y los rayos gamma) sí que son cancerígenos.

Mutaciones

Pero desde estas radiaciones tan energéticas hasta las menos energéticas, se abre todo un abanico de posibilidades. Tenemos, pues, lo que se conoce como espectro electromagnético. En él, están ordenadas todas las ondas en función de su frecuencia y longitud de onda (a más frecuencia, menos longitud de onda, y viceversa). A la derecha tenemos las más energéticas. Y a la izquierda, las menos energéticas.

Estas radiaciones menos energéticas tienen una frecuencia más baja y, por lo tanto, una longitud de onda más alta. En otras palabras, la distancia entre las crestas es mayor. Y es que si en los rayos X hablamos de una longitud de onda de menos de 1 nanómetro (la mil millonésima parte de un metro), estas pueden llegar a tener una longitud de onda de hasta 1 km.

En este sentido, de menos a más energética, tenemos las ondas de radio, las microondas, el infrarrojo, la luz visible (todo aquello que vemos es gracias a la luz, que no es más que una radiación electromagnética con una longitud de onda entre 700 y 400 nanómetros), el ultravioleta, los rayos X, los rayos gamma y los rayos cósmicos.

Con todo esto en mente, ahora es extremadamente sencillo entender por qué es un mito que el Wifi sea peligroso. Vamos allá.

Espectro electromagnético

El Wifi no es peligroso y lo demostramos

Como ya hemos mencionado, las radiaciones electromagnéticas peligrosas son las de alta frecuencia, que son también las de longitud de onda corta y, por lo tanto, de alta energía. Al tener una longitud de onda de menos de 1 nanómetro, estas radiaciones son capaces de “penetrar” en nuestras células y estimular mutaciones en el material genético, pues provocan lesiones en el ADN. Son las que tienen potencial cancerígeno.

Ahora bien, ¿qué tipo de radiación hemos dicho que es el Wifi? Ondas de radio e infrarrojo, ¿verdad? Y aunque quizás al principio sonaba a algo peligroso, ahora ya sabemos que estas dos formas de radiación se encuentran a la izquierda del espectro. Y, por lo tanto, son radiaciones de baja frecuencia, de alta longitud de onda y, por lo tanto, de baja energía.

El Wifi basa su funcionamiento en la emisión de radiaciones como las que emite la radio, la televisión, los microondas e incluso nuestros propios cuerpos. Recordemos que los seres humanos emitimos radiación infrarroja y por eso somos visibles con los detectores infrarrojos.

Energías

En 2017, el Comité Científico Asesor en Radiofrecuencia y Salud estableció que el WIFI, por la naturaleza física de las radiaciones que emiten los dispositivos de conexión inalámbrica, no puede provocar cáncer ni afectar a la salud.

Las radiaciones que emite el Wifi tienen longitudes de onda suelen tener una longitud de onda de unos 12 centímetros. Esto significa no solo que la luz visible es 1 millón de veces más energética que el Wifi, sino que incluso nosotros mismos emitimos una radiación más energética. De hecho, la radiación infrarroja que emite el cuerpo humano tiene una longitud de onda de unos 10 micrómetros. Es una radiación tan poco energética que no puede inducir mutaciones en nuestro material genético.

Habría que ver, pues, si los artículos donde se ha asociado el uso del Wifi con problemas de salud, estos no son debidos en realidad a que esa persona abusa de los alimentos procesados, no duerme bien, no hace ejercicio, etc.

En resumen, el Wifi no es peligroso porque las radiaciones electromagnéticas que utiliza, las de radio, microondas e infrarrojas, son muy poco energéticas. Con unas longitudes de onda tan altas, es imposible que la radiación altere el ADN de nuestras células.

Por lo tanto, que el Wifi sea peligroso para la salud y que provoque cáncer y otras enfermedades es solo un mito. Lo único que tiene de peligroso es la adicción que puede generar en lo que a uso de dispositivos electrónicos. Pero más allá de esto, puedes dormir con el router encendido. No te hará ningún daño.

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