Medicina General

Los 5 tipos de faringitis (causas, tipos y características)

Las faringitis son muy comunes en la sociedad, sobre todo en ciertas épocas del año. Un repaso por los subtipos de faringitis y el cuadro clínico que provocan.
Tipos faringitis

La faringe es un órgano tubular de tipo músculo-membranoso situado en el cuello que sirve a los aparatos respiratorio y digestivo como vía de paso del aire, líquidos y alimentos. Así pues, está implicada directamente en la deglución, respiración y fonación (emisión de voz).

Como podrás imaginar, esta estructura juega un papel esencial en el desarrollo y fisiología humanos pues, además de formar parte de los sistemas digestivo y respiratorio, se comunica con el oído medio para que este pueda equilibrar las presiones con el exterior, facilitando así el correcto funcionamiento de la membrana timpánica. Por otro lado, el tejido linfoide asociado a la mucosa faríngea (las amígdalas y vegetaciones) están implicados en la respuesta inmune.

La patología faríngea incluye desde infecciones y eventos casi anecdóticos a enfermedades graves, como son los cánceres de nasofaringe, orofaringe e hipofaringe, con un pronóstico bastante reservado. Hoy te mostramos los 5 tipos de faringitis, una dolencia que, por un motivo u otro, todos hemos sufrido en algún momento de nuestras vidas.

¿Qué es la faringitis?

La faringitis se define como una inflamación de la mucosa que reviste a la faringe. Así de simple. Generalmente, este evento viene acompañado con otros signos clínicos, como son la dificultad para tragar, amigdalitis (inflamación de las amígdalas como respuesta inmune) y fiebre en distintos grados. Existen dos grandes bloques en lo que a la faringitis se refiere:

  • Faringitis aguda: generalmente causada por virus, bacterias, hongos y en ciertos casos motivos no infecciosos. No es permanente.
  • Faringitis crónica: se trata de una molestia relativamente leve pero sostenida. Suele estar causada por motivos como el tabaco o el alcoholismo, entre otros.

La inflamación de la faringe incluye la aparición de edemas (acumulación de líquido bajo la piel), eritemas (enrojecimiento de la zona afectada), enantemas (erupciones de la superficie mucosa), úlceras y vesículas en la zona de la garganta. Normalmente sus causas son infecciosas, pero también puede deberse a factores ambientales tales como el humo, las alergias y alimentos o líquidos demasiado calientes.

Faringitis

¿Cómo se clasifica la faringitis?

En primer lugar, queremos destacar que vamos a realizar una clasificación de los tipos de faringitis agudas según el agente etiológico que las causa, pues creemos que es el criterio divisorio que más información reporta a nivel tanto epidemiológico como clínico. También dedicaremos unas cuantas líneas a las faringitis crónicas, si bien es necesario tener en cuenta que estas son mucho menos comunes en la población general. Vamos a ello.

1. Faringitis vírica

Según múltiples fuentes consultadas, la mayoría de las faringitis son de origen vírico (desde el 65% hasta el 90% de los casos, dependiendo de los grupos muestrales analizados). Este tipo de faringitis tienen una incidencia estacional y se asientan en la población de forma gradual, siempre al mismo ritmo que los virus que las producen.

Los virus que con más frecuencia provocan este cuadro clínico son los causantes del resfriado común y la gripe, es decir, agentes infecciosos de los grupos de los adenovirus, rinovirus, coronavirus e influenzavirus, entre otros. El virus del herpes simple, el causante de la mononucleosis infecciosa (virus de epstein-barr) e incluso el VIH también pueden llegar a producir cuadros de faringitis vírica.

En general, el periodo de incubación es de 1 a 3 días antes de que el paciente comience a percibir los síntomas de la faringitis. Lo primero que aparece es una sensación de fatiga y escalofríos, seguido de una sequedad de garganta acompañada de un dolor faríngeo que, aunque es leve, puede llegar a dificultar el tragado de líquido y alimentos. Puede aparecer también una fiebre leve (no más de 38 grados) y otros síntomas del catarro o la gripe, como estornudos, toses y taponamiento de la nariz.

La mayoría de estos cuadros clínicos son autorresolutivos, es decir, el sistema inmune del paciente lucha contra el virus y acaba con él sin ninguna ayuda. Por ello, los tratamientos (en el caso de ser recetados) suelen ir enfocados a paliar los síntomas y no la infección en sí misma.

Virus faringitis

2. Faringitis bacteriana

Las faringitis bacterianas son mucho menos comunes, pues no suelen corresponder casi nunca a más del 15% de los cuadros clínicos, excepto algunos brotes epidemiológicos localizados que aumentan su incidencia hasta un 30%.

El agente etiológico causante más común de todos es el estreptococo beta-hemolítico del grupo A (Streptococcus pyogenes), aunque también hay otras especies bacterianas que pueden llegar a aislarse en las muestras de pacientes afectados, como Mycoplasma pneumoniae, Chlamydea pneumoniae y Neisseria gonorrheae. Esta última es más común en personas sexualmente activas, pues la bacteria causante de la gonorrea se puede asentar en la mucosa del paciente cuando este entra en contacto con semen o flujo vaginal de una persona infectada.

A diferencia de la variante vírica, la faringitis bacteriana no sigue un patrón estacional claro y aparece de forma brusca. En este caso, además, los síntomas suelen ser más pronunciados: la fiebre puede llegar hasta los 40 grados y el dolor a la hora de deglutir es bastante más intenso. El dolor puede irradiar a la oreja y el paciente puede experimentar cefaleas, nauseas, vómitos, malestar general y dolor abdominal. Aquí se hace necesaria la visita al médico y administración de antibióticos.

Streptococcus faringitis

3. Faringitis causada por hongos

Los hongos rara vez se asientan con éxito en la mucosa faríngea, a menos que la persona infectada esté inmunocomprometida. Este es el caso de la candidiasis orofaríngea, producida por la levadura Candida albicans, que resulta una manifestación oral de la infección por VIH (virus de la inmunodeficiencia humana). También puede aparecer como resultado de un manejo y consumo de antibióticos indiscriminado.

4. Faringitis no infecciosas

Como su propio nombre indica, la faringitis no infecciosa es aquella que no responde a un agente etiológico patógeno como un hongo, bacteria o virus. Esta puede ser causada por enfermedades del paciente (como el reflujo gastroesofágico, que puede llegar a irritar la mucosa faríngea), el contacto con agentes químicos irritantes, el aire frío o ciertos procesos alérgicos. De nuevo, esta variante es muchísimo menos común que la vírica y bacteriana.

5. Faringitis crónica

Como hemos adelantado en un principio, dedicamos estas últimas líneas a comentarte de forma somera qué es la faringitis crónica. Esta se define como un proceso inflamatorio crónico debido a factores predisponentes o factores constitucionales e inmunológicos. Dentro de esta propia categoría, encontramos 3 variantes específicas:

  • Faringitis crónica simple: aparece una mucosa faríngea claramente irritada. Se caracteriza por una tos irritativa y sensación de “tener algo atascado” en la garganta.
  • Faringitis crónica granulomatosa: además de la inflamación, aparece una mucosa granulosa. Se produce una inflamación severa del tejido linfático.
  • Faringitis crónica seca: además de lo ya nombrado, aparece una evidente sequedad mucosa. Debido a esta sequedad, se produce una atrofia progresiva del tejido faríngeo.

Al igual que las faringitis agudas no infecciosas, muchas de las crónicas se deben a factores extrínsecos al individuo, como la inhalación del humo del tabaco o el trabajo en lugares donde se levanta mucho polvo. Por otro lado, enfermedades como el reflujo gastroesofágico y ciertos trastornos metabólicos también pueden llegar a producirla.

Aunque hemos dicho que la faringitis crónica no está causada por agentes patógenos, existen dos excepciones a esta regla: Mycobacterium tuberculosis (causante de la tuberculosis) y Treponema pallidum (causante de la sífilis) pueden causar estos cuadros clínicos durante largos períodos de tiempo.

Faringitis crónica

Resumen

La mayoría de faringitis son de naturaleza aguda y responden a una infección vírica o bacteriana. De todas formas, ante cualquiera de los síntomas aquí descritos, lo mejor es que acudas al médico. Una infección vírica remite por sí sola, pero en casi todos los casos una bacteriana requiere tratamiento antibiótico. Si retrasas la visita a un profesional, una infección bacteriana puede diseminarse al oído o incluso a la sangre, causando así un cuadro clínico mucho más grave que la faringitis en sí misma.

Por otro lado, la faringitis crónica es alargada en el tiempo y se observa, sobre todo, en personas que fuman mucho y en otras enfermedades de naturaleza más severa. Al fin y al cabo, cualquier agente irritante que pueda pasar por la garganta (siendo el humo de tabaco el más común) puede llegar a irritar la faringe.

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