Clamidiasis: causas, síntomas y tratamiento

La clamidiasis es una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes y está causada por una bacteria que da lugar a una patología que tiende a ser asintomática, lo que complica su diagnóstico.
Clamidiasis

Las infecciones de transmisión sexual, también conocidas como ITS, tienen profundos efectos en la salud sexual y reproductivas de las personas en todo el mundo.

Se estima que en el 2016 hubo unos 376 millones de nuevas infecciones adquiridas por la vía sexual. Además, en la mayoría de los casos, las ITS suelen ser asintomáticas o se acompañan de síntomas leves que no siempre permiten diagnosticar la enfermedad.

La infección por Clamidia es una infección muy habitual entre la población sexualmente activa. Sin embargo, aún es desconocida por muchos. Este artículo busca esclarecer los puntos clave para entender esta infección.

Por ello, en el artículo de hoy, analizaremos la naturaleza de esta enfermedad, estudiando tanto sus causas como sus síntomas, así como sus factores de riesgo, diagnóstico, tratamiento y formas de prevención.

¿Qué es la clamidiasis?

Causada por la bacteria Chlamydia trachomatis, la clamidiasis es una infección de transmisión sexual muy común. Al inicio, la infección puede localizarse en diferentes mucosas del cuerpo; usualmente en la uretra en el hombre y en el cuello uterino y uretra de las mujeres, y también en el recto. También se puede presentar, si bien con menos frecuencia, en la faringe o la garganta.

Aun así, se caracteriza por ser una infección muy asintomática, es decir, que normalmente no presenta signos clínicos alarmantes. El 70% de las mujeres y el 50% de los hombres pueden no presentar síntomas. Sin embargo, si no se trata a tiempo, en las mujeres puede ocasionar complicaciones graves que pueden incluso llevar a la esterilidad.

Es la ITS bacteriana más reportada a nivel mundial y se presenta con más frecuencia entre adolescentes y jóvenes, aunque cualquier persona es susceptible de padecerla. Y para muestra un botón: cada año se notifican unos 3 millones de casos solo en Estados Unidos.

Estas cifras se deben a que la población joven es más proclive a tener más de una pareja sexual y se ha demostrado que hay una fuerte asociación entre el número de parejas sexuales y el riesgo de adquirir una ITS.

En efecto, se han hecho estudios que reflejan que haber tenido 5 o más parejas incrementa 8 veces el riesgo de infectarse respecto aquellos individuos que tienen una relación monógama. Este hecho, ligado con el alto porcentaje de personas asintomáticas, actúa como un motor excelente en la propagación de esta infección entre la población.

Chlamydia
Representación visual de "Chlamydia trachomatis", la bacteria responsable de la enfermedad.

Causas

Dado que la bacteria se encuentra en el semen, el líquido preeyaculatorio y las secreciones vaginales, la clamidiasis se transmite principalmente a través de las relaciones sexuales vaginales y anales desprotegidas, siendo la eyaculación no siempre necesaria para que ocurra la infección.

Sin embargo, es importante destacar que también se puede transmitir mediante el uso compartido de juguetes sexuales sin estar protegidos por un preservativo, así como cuando entran en contacto los genitales. También se puede transmitir, aunque en menor medida, a través del sexo oral.

Es fundamental saber que padecer la infección no genera inmunidad, por lo que se puede contraer más de una vez. En la mujer, los episodios infectivos repetidos pueden aumentar el riesgo de una enfermedad inflamatoria pelviana.

Por lo tanto, los principales factores de riesgo son: practicar sexo sin el uso de preservativo, tener muchas parejas sexuales, tener un historial con otras enfermedades de transmisión sexual, tener entre 15 y 25 años y ser mujer, pues, como ya hemos visto, es una infección de transmisión sexual más frecuente en el sexo femenino.

Cumplir con alguno de estos factores no es, evidentemente, una condena de sufrir la enfermedad, pero sí se ha visto que, estadísticamente hablando, estas personas tienen mayor riesgo de contraerla.

La prevención, pues, se basa básicamente en practicar el sexo seguro. Simplemente usando el preservativo en las relaciones sexuales se reduce tanto el riesgo que se hace prácticamente nulo.

Síntomas

La clamidiasis se conoce como una infección silenciosa ya que la mayoría de las personas que la padecen no presentan síntomas. A veces, estos son tan leves que son fáciles de confundir con otras infecciones del tracto genital. Es por este motivo que es vital que las personas sexualmente activas que no tienen una pareja sexual estable se hagan periódicamente las pruebas de detección. Este es un hito aplicable a las otras ITS.

Las manifestaciones de la infección, si aparecen, suelen surgir entre una y tres semanas después del contacto sexual infectante y difieren entre hombres y mujeres.

Si bien sólo un 50% de los hombres presentan síntomas, estos suelen aparecer mayoritariamente en forma de uretritis. Esta cursa con una leve secreción blanquecina en el extremo del pene y provoca una sensación de escozor al orinar. También puede ocasionar dolor o inflamación en los testículos.

En el caso de las mujeres, y recordando que no presentan síntomas en el 70-80% de los casos, la infección se inicia en el cuello uterino. El fluido vaginal suele ser más abundante, amarillento o de un olor más fuerte. De igual modo, pueden sentir hinchazón en la parte interna de la vagina y dolor al mantener relaciones sexuales. Por otra parte, también pueden experimentar un incremento de las ganas de orinar y ardor.

Tanto hombres como mujeres pueden padecer clamidiasis en el recto, ya sea mediante el sexo anal o la propagación desde otra parte infectada (como la vagina). Aunque la infección en esta zona tampoco suele dar síntomas, esta puede causar molestias en el recto y el ano, secreción blanquecina y sangrado.

Si bien la clamidia también puede residir en la garganta, esta suele ser asintomática y no se considera una causa importante de faringitis, aunque se han diagnosticado algunos casos. Esta forma sueleadquirirse por el contacto sexual oral.

Complicaciones

Si la clamidiasis no se detecta y no se trata a tiempo, puede convertirse en un problema de salud mayor. Por ejemplo, en los hombres la infección puede propagarse hacia los testículos y el epidídimo (conducto que lleva el esperma desde los testículos), produciendo dolor e hinchazón testicular.

Además, y aunque afecte solo a un 1% de los hombres infectados, se conoce que puede generar el Síndrome de Reiter, una inflamación que afecta a las articulaciones que puede ir acompañada por una inflamación de los ojos, la uretra y lesiones en la piel. Aunque este síndrome también pueda aparecer como respuesta a otras infecciones, se sabe que la clamidiasis es la causa más frecuente.

Por lo que respecta a las mujeres, la infección puede extenderse hacia el útero o a las trompas de Falopio y acabar generando una enfermedad pélvica inflamatoria, que puede cursar con dolor en el bajo vientre, sangrado vaginal entre ciclos menstruales y fiebre. Si bien esta enfermedad también puede cursar de forma silenciosa, puede acarrear secuelas como embarazos ectópicos (fuera del útero) e infertilidad.

Chlamydia complications

Asimismo, las madres gestantes sin tratar pueden transmitir la infección al recién nacido durante el parto. En este caso, la infección puede generar una conjuntivitis o una neumonía en el recién Neonato. Por otro lado, la clamidiasis también puede aumentar la probabilidad de tener un parto prematuro.

Diagnóstico

Hace falta hacerse unas pruebas específicas, las cuales se recomiendan siempre que sospeches que puedes estar infectado o infectada. Normalmente, el personal sanitario toma una muestra de la zona afectada (uretra en el hombre, cuello uterino o vagina en la mujer, recto y garganta) mediante un frotis de la mucosa pertinente. Incluso hay pruebas que pueden detectar la clamidia en una muestra de orina.

Además, se recomienda que se hagan la prueba los siguientes colectivos:

  • Hombres y mujeres de menos de 25 años sexualmente activos
  • Mujeres con más de una pareja sexual en el último año
  • Personas que hayan tratado recientemente de la infección por tal asegurarse que no han sufrido otra reinfección.
  • Mujeres embarazadas. El tratamiento adecuado en la mujer gestante puede evitar la infección en el neonato.

Tratamiento

Por suerte, es una infección que se puede curar fácilmente con el uso de antibióticos por vía oral. De hecho, más de un 95% de las personas afectadas llegan a eliminar la infección si toman de manera correcta el fármaco. Actualmente, se trata con una única dosis de azitromicina o con un tratamiento semanal de doxiciclina.

Es importante que la persona, una vez sabe que está infectada, informe a sus parejas sexuales de sus últimos meses. De esta manera, se podrán hacer la prueba y recibir tratamiento en el caso que sean positivos. De esta forma, se puede frenar o mitigar la cadena de infección.

No hay que olvidar, por tanto, que cualquier persona sexualmente activa puede padecerla. El uso del preservativo es fundamental para la prevención de la clamidiasis, así como todas las otras infecciones de transmisión sexual.

Como vemos, el principal problema es que en muchos casos es asintomática y, por lo tanto, hay muchos casos que no se diagnostican y que siguen contagiando la enfermedad. Y es que en el momento que se detecta, las probabilidades de éxito del tratamiento farmacológico son muy altas, reduciendo así enormemente el riesgo de desarrollar las complicaciones que hemos visto antes.

Referencias bibliográficas

  • Centers for Disease Control and Prevention. “Chlamydia – CDC Detalied Fact Sheet”. CDC
  • United Kingdom National Health Service. “Chlamydia”. NHS
  • Sami L. G. et al (2010). “Introduction: The Natural History and Immunobiology of Chlamydia trachomatis Genital Infection and Implications for Chlamydia Control”. The Journal od Infectious Diseases.
  • Occhiero M. et al (2015). “Prevalence of Chlamydia trachomatis infection and factors with the risk of acquiring sexually transmitted infections in college students”. Revista Argentina de Microbiología.
  • Organización Mundial de la Salud. (2019) “Infecciones de transmisión sexual – Datos y cifras”. OMS
Anna Surroca Gibert

Anna Surroca Gibert

Microbióloga y comunicadora científica

Anna Surroca (Granollers, 1996) es graduada en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente es estudiante del Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionada por la sexualidad humana y el fotoperiodismo, ha encontrado en el mundo de la comunicación su verdadera vocación. Actualmente es redactora en Médicoplus, AZ Salud y Estilo Next.