Los 15 tipos de heces (y qué indican sobre nuestra salud)

Las heces se pueden clasificar según su forma, consistencia, color y otras características especiales. Una anormalidad fecal puede indicar diversas patologías.
Tipos heces

La mayoría de términos escatológicos son un tabú social en nuestra cultura, pues hablar sobre el tamaño, color o forma de nuestras heces no es algo que acostumbremos a hacer los seres humanos de forma usual.

Por desgracia, estas connotaciones “soeces” o “desagradables” a veces deben ser discutidas y, por miedo al juicio ajeno o vergüenza, algunos pacientes no se atreven a comunicar que, efectivamente, algo extraño está ocurriendo en su tracto gastrointestinal.

Acompañando a este estigma se encuentran los datos estadísticos pues, por ejemplo, se estima que se diagnostican más de 147.000 casos de cáncer colorrectal cada año. Muchos de estos pacientes podrían recibir un diagnóstico temprano si comunicaran sus desajustes intestinales con su médico de confianza, ya que las heces sanguinolentas y diarreas son unos de los primeros signos de esta compleja patología.

Así pues, hoy nos deshacemos de tabúes y preconcepciones: hablamos de heces, cacas y deposiciones. Esto es necesario, ya que las características de las mismas pueden indicar mucho más sobre nuestra salud de lo que en un principio podríamos creer.

La composición de las heces

La coprología o escatología es una parte de la fisiología dedicada al estudio de los excrementos y desechos corporales, tales como la materia fecal, la orina o la menstruación. El bolo fecal, en situaciones normales, tiene un peso entre 150 y 200 gramos. Está compuesto por un 80 % de agua y un 20 % de materiales sólidos y contiene almidón, ácidos grasos, fibra y flora intestinal.

La materia fecal normal es consistente, marrón, de reacción alcalina y el moco es inexistente. Cualquier hez que se escape a esta descripción morfológica puede denotar un cambio en la dieta o una patología existente en el paciente. A continuación, te mostramos los 15 tipos de heces y qué indican sobre nuestra salud.

La escala de Bristol: los 7 primeros tipos de heces

La escala de Bristol fue desarrollada en 1997 como una herramienta de apoyo diagnóstico. En esta, podemos observar 7 tipos de heces, las cuales varían en su forma y consistencia dependiendo del tiempo que permanezcan en el colon. Los estadios fecales posibles son los siguientes:

  • Tipo 1: Trozos duros separados, como nueces o bolitas, que son de difícil evacuación.
  • Tipo 2: Parecido a una salchicha, pero compuesto de fragmentos, de forma “aterronada”.
  • Tipo 3: Con forma de morcilla y con grietas en la superficie.
  • Tipo 4: Como una serpiente: lisa y blanda.
  • Tipo 5: Trozos de masa pastosa con bordes definidos que son defecados fácilmente.
  • Tipo 6: Pedazos blandos con formas desiguales.
  • Tipo 7: Heces acuosas, ningún sólido une los segmentos. Completamente líquido.

Así pues, en esta lista te hemos mostrado los 7 tipos de heces contemplados en la escala de Bristol. Las deposiciones ideales son las comprendidas entre los números 3 y 4, que deben producirse de 3 veces al día hasta 3 veces a la semana para que se pueda considerar que el paciente tiene un ritmo gastrointestinal adecuado.

Los estadios 1 y 2 denotan la presencia de estreñimiento, un trastorno muy frecuente en la población general, pues lo padecen hasta el 26 % de las mujeres mayores de 65 años. Esta defecación infrecuente se puede deber a celiaquía, hipotiroidismo, cáncer de colon o situaciones relacionadas con la rutina del paciente: falta de ejercicio, ingesta de poca fibra o deshidratación, por ejemplo.

Por otro lado, los tipos 5, 6 y 7 son considerados como heces diarréicas. En general, las diarreas son debidas a infecciones (bacterianas, víricas o parasíticas), lesiones, alergias, intolerancias alimentarias o ciertas enfermedades. Existen una infinidad de agentes etiológicos que desembocan en la aparición de diarreas, razón por la cual nos los dejamos para otra oportunidad especializada en el tema.

Escala bristol
Imagen obtenida de verywellhealth.com.

Ocho tipos más de heces

Aunque en este caso no te vayamos a exponer una escala estandarizada, diversos portales médicos también recogen que el color y otras cracterísticas de las heces es sumamente importante. Más allá de las 7 ya mostradas, podemos detenernos en el mundo de las deposiciones según su tonalidad y otras propiedades.

1. Heces negras y rojas

Mucha gente se preocupa al notar heces negras en el váter tras ir al baño, pero ciertos alimentos (como los arroces con tinta de calamar, arándanos, regaliz negro o ciertos medicamentos) pueden teñir el color de las deposiciones tras su consumo, quedándose todo en un susto.

Por desgracia, cuando el motivo de las heces negras no responde a un alimento y se repite independientemente de lo que se coma, es hora de hacer sonar las alarmas. Las heces negras pueden indicar que la parte superior del tracto gastrointestinal está sangrando, pues la sangre de las heces se expone a los jugos gástricos antes de ser expulsada, adquiriendo ese color alquitranado típico.

Por otro lado, las heces rojas en las deposiciones suelen indicar una hemorroide o el sangrado del intestino grueso y recto. Desde úlceras hasta cánceres, la etiología que produce el sangrado fecal es diversa.

2. Heces verdes

Las heces verdes suelen indicar un cambio drástico en la alimentación o la ingesta de clorofila en cantidades abundantes (comer muchos vegetales). Este color también puede deberse a la bilis, que no tiene tiempo para descomponerse completamente antes de la expulsión. Esto es común en procesos diarréicos.

3. Heces de color claro

En este caso estamos ante una falta de bilis en la materia fecal, lo que puede indicar una obstrucción de las vías biliares. Este color también puede deberse a ciertos medicamentos.

4. Heces amarillentas, grasientas y malolientes

Las heces amarillentas indican la presencia anormal de grasa en la materia fecal. Esto puede deberse a una malabsorción por enfermedades (como la celiaquía), infecciones intestinales, problemas del hígado, deficiencia pancreática y otros muchos motivos.

5. Heces con moco

Las heces que presentan moco visible son señal de infecciones bacterianas, fisuras anales, obstrucción intestinal o enfermedad de Crohn. La visita al médico se hace obligatoria cuando el moco aparece en las deposiciones de forma repetida o si este viene acompañado de sangre.

6. Heces flotantes

Las heces flotantes casi siempre se deben a una malabsorción de nutrientes o a demasiados gases en el tracto gastrointestinal (flatulencia o meteorismo). También pueden ser señal de una infección gastrointestinal.

7. Heces fétidas

El mal olor de las deposiciones es natural, pero cuando estas desprenden un aroma fétido puede ser señal de un desajuste gastrointestinal. La celiaquía, la enfermedad de crohn, la pancreatitis crónica, la malabsorción grave o el síndrome de intestino corto pueden ser patologías causantes de un olor fétido en las heces.

8. Heces con cuerpos extraños

Por desagradable que pueda parecer, las heces de pacientes enfermos pueden albergar huevos de parásitos, parásitos enteros o segmentos de los mismos. Al ser hospedadores de diversas especies de nemátodos, céstodos y otros platelmintos, algunos parásitos se han especializado en invadir nuestro tracto digestivo, reproducirse en él y diseminar los huevos a partir de nuestras heces.

Es por esta razón que el coprocultivo y un análisis bajo microscopio suelen ser métodos diagnósticos muy eficaces para detectar infecciones intestinales de parásitos como el nemátodo Ascaris lumbricoides o la presencia de una tenia en el aparatos gastrointestinal. A veces, incluso los “gusanos” adultos se pueden encontrar en las heces.

Resumen

Como has podido ver, te hemos mostrado 7 tipos de heces según su forma y consistencia, 4 según su color y otros 4 según otras características específicas. En total, hemos reunido un total de 15 tipos de heces, que se dice pronto.

Cada una de estas variaciones dice algo de nuestra salud, y ante una alteración en el ritmo y características de las deposiciones toca hacerse las siguientes preguntas: ¿hago suficiente ejercicio? ¿He cambiado mi dieta? ¿Me duele algo? ¿He comido algo en mal estado en los últimos días? ¿Tengo fiebre? ¿Cuántos días llevo así? En resumen, no hay que tener miedo en compartir estas dudas y tribulaciones con familiares y el médico de confianza. Un buen diagnóstico a tiempo, en enfermedades severas como el cáncer de colon, puede salvarte la vida.

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