12 consejos para abrir las vías respiratorias y respirar mejor

Desde el estrés hasta la obesidad, diversas patologías pueden dificultar la capacidad respiratoria del individuo. Sigue estas técnicas y consejos para abordar la condición.
Consejos abrir vías respiratorias

Por desgracia, las patologías respiratorias están a la orden del día. Un claro ejemplo de esto es la prevalencia del asma, que según estudios, afecta a alrededor de 334 millones de personas en el mundo. No se trata de una cuestión anecdótica, pues diversos expertos teorizan que este incremento patológico podría estar claramente correlacionado con la urbanización del entorno (y todos los gases emitidos que esto conlleva).

Como veremos en líneas posteriores, desde la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) hasta la tuberculosis, muchas enfermedades y condiciones pueden generar dificultad respiratoria en el paciente. Además, esta característica es una reacción psicosomática muy común asociada al trastorno de ansiedad generalizado, pues es usual que las personas con altos niveles de estrés manifiesten que “no pueden respirar”.

En un mundo globalizado donde nos rodea la polución y el agobio, aprender a respirar bien es clave para el bienestar tanto fisiológico como emocional del individuo. Por ello, hoy te mostramos 12 consejos para abrir las vías respiratorias y respirar mejor.

La importancia de las patologías respiratorias

Como suelen decir los refranes populares, “el ser humano no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Damos por sentado el respirar correctamente ya que es la actividad más básica que realizamos de forma inconsciente, pero por desgracia, no todo el mundo tiene este lujo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) nos arroja unos datos reveladores:

  • El asma afecta al 14 % de todos los niños del mundo.
  • La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) afecta a 65 millones de pacientes, de los cuales 3 millones mueren anualmente.
  • La tuberculosis está considerada como la infección letal más común, pues 10 millones de personas la contraen anualmente. De ellas, 1,4 millones mueren.
  • Se estima que 1.000 millones de personas inhalamos contaminantes al aire libre de forma diaria.

Estos datos nos quitan el aire, ¿verdad? Al observar agrupaciones estadísticas como esta, nos queda más claro que nunca que el respirar correctamente se está convirtiendo, cada vez más, en un lujo de clase. Por desgracia, muchas de las muertes por estas enfermedades son prevenibles y tratables, pero la infraestructura sanitaria de los países con tasas de mortalidad altas no puede ofrecer un tratamiento adecuado al paciente.

Consejos para respirar mejor

Una vez hemos cimentado la importancia de la respiración en un contexto global, es hora de presentar los 12 consejos para abrir las vías respiratorias y respirar mejor. Vamos allá.

12. Controlar la ansiedad

La hiperventilación, es decir, la acción de respirar más de lo necesario, provoca un desequilibrio en las concentraciones de O2 y CO2 sanguíneo, lo que modifica su pH. Esto se puede traducir en hormigueos, mareos, tensión muscular o piernas débiles.

Las personas con Trastornos de Ansiedad Generalizados (TGA) o tendencia a ataques de pánico suelen hiperventilar en momentos de estrés crónico, o incluso, sin darse cuenta. Acudir a un especialista para gestionar este estrés insano puede ayudar mucho al paciente a respirar mejor a corto y largo plazo.

Relajación

11. Hacer respiración diafragmática

El método es sencillo: realizar respiraciones profundas mediante el uso del diafragma (“hinchando la tripa”, a falta de un término más técnico) durante mínimo 10 minutos. Esta técnica está muy relacionada con el punto anterior, pues permite al paciente tomar conciencia de su ritmo respiratorio y desacelerarlo paulatinamente.

10. Técnica de espiración forzada

No vamos a centrarnos en la metodología específica y su fundamento, pues daría para un artículo por sí solo, pero existen múltiples videos y tutoriales en la web que explican cómo dominar esta técnica. Como resumen, podemos decir que se basa en una forma de toser que mantiene la garganta abierta más tiempo, lo que permite que el aire avance más allá de las mucosas respiratorias. Esta técnica es muy positiva en pacientes con enfermedades como gripes y constipados, pues ayuda mucho a la expectoración de mocos.

9. Drenaje postural

Otra técnica que, mediante posiciones y ciclos inhalatorios específicos, facilita la respiración. Es tan sencillo como adoptar durante pequeños intervalos posturas que favorezcan la expulsión de mucosas de las vías respiratorias (por ejemplo, tumbarse ligeramente inclinados hacia abajo). De nuevo, este tipo de metodologías ayudan a la expectoración de mucosas.

8. El aire limpio de la casa

El uso de calefacción muy alta en invierno o el aire acondicionado, al generar corrientes de temperatura, pueden resecar el ambiente. Lo ideal es que la humedad relativa no baje del 45 % en el hogar, pues el aire seco dificulta más el proceso respiratorio. Si este es el caso, colocar humidificadores es siempre una buena opción para abrir las vías respiratorias.

Casa limpia

7. Utilizar material homologado en el entorno de trabajo

La OMS calcula que alrededor de 2.000 millones de personas están expuestas a humo tóxico y contaminantes en interiores. Trabajos como mano de obra en la industria química, la construcción y otros muchos sectores pueden favorecer muchísimo la aparición de patologías pulmonares. Por mucho que no se noten los efectos de esta exposición de forma inmediata, exigir material protector de las vías respiratorias homologado en el lugar de trabajo es una necesidad en estos sectores ocupacionales.

6. Hacer ejercicio

Más allá de todos los posibles beneficios del ejercicio a largo plazo, realizar una rutina de actividades suaves y sostenidas puede ayudar mucho a abrir las vías respiratorias. El yoga, el taichi y otras actividades poco demandantes también pueden ser una buena opción para una mejor respiración. Pequeño inciso: desde luego, este consejo no se aplica a personas asmáticas.

5. Bajar de peso

Este consejo resulta obvio, pero sigue siendo necesario subrayarlo. La acumulación de grasa en el abdomen eleva el diafragma, que aprieta a la caja torácica y, por tanto, disminuye la función pulmonar del individuo. Entre otras muchas otras cosas, bajar de peso promueve una mejor respiración en personas con obesidad.

Correr

4. Caminar a primera hora

Estudios sugieren que una deficiencia de vitamina D se encuentra correlacionada con la patología asmática. Por ello, exponerse al sol durante las primeras horas del día (cuando los niveles de contaminación están más bajos) puede ser una buena idea. A pesar de que no se trate de una correlación del todo fehaciente, hacer ejercicio y respirar aire fresco por la mañana siempre viene bien.

3. Estar bien hidratado

Las vías respiratorias se defienden de posibles patógenos generando un revestimiento mucoso en sus tejidos, pero en cuerpos faltos de agua, la producción de esta barrera puede verse mermada. Por ello, la deshidratación se ha correlacionado con episodios de bronquitis infecciosa tanto aguda como crónica. Beber unos ocho vasos de agua al día permite respirar mejor indirectamente, pues nos protege ante posibles virus y bacterias respiratorios.

2. Ir al médico

Por desgracia, no todas las patologías respiratorias se pueden solucionar cambiando de posición. A veces, las dificultades para respirar se pueden asociar a alergias, infecciones e incluso cánceres pulmonares. Desde luego, en estos casos es necesaria la intervención de un especialista de forma inmediata. Si las sibilancias son constantes, si la tos no cesa o si sientes que tu vida está en peligro por un déficit respiratorio, no hay tratamiento casero que valga: toca ir al médico.

1. Dejar de fumar

¿Sabías que el tabaco mata hasta a casi la mitad de personas que lo consumen? La OMS calcula que, aproximadamente, mueren 8 millones de personas al año directamente por culpa de este insano hábito. La realidad es que el tabaco contiene muchos agentes químicos nocivos que irritan las vías respiratorias, hecho que desemboca en la producción de moco y la conocida “tos del fumador”.

Cuando esta exposición a químicos nocivos es constante, se tiene predisposición a desarrollar patologías graves como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) o el cáncer de pulmón, entre otras muchas. Dejar de fumar no solo permite abrir las vías respiratorias y respirar mejor: puede salvarte la vida.

Resumen

Como hemos podido observar, una respiración deficiente suele estar relacionada a estrés, ansiedad y otros hábitos negativos, como el ser fumador, la falta de hidratación o la obesidad. Cuidar el cuerpo y la mente siempre son, sin duda, los primeros pasos para adquirir una respiración regulada y correcta.

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