¿Fumar o vapear? ¿Qué es mejor para la salud?

Los cigarrillos electrónicos nacieron como una alternativa “saludable” a fumar, pero, ¿realmente son inocuos para la salud?
Fumar o vapear

Es una pandemia que se cobra alrededor de 8 millones de muertes al año y cerca de mil millones de personas están afectadas por él.

El tabaquismo es una de las principales causas de muerte en el mundo y, pese a saber todos los efectos negativos que tiene para la salud, la gente continúa fumando.

Aunque no lo parezca, dentro de un cigarrillo hay más de 7.000 sustancias químicas distintas. De estas, al menos 250 son tóxicas para el cuerpo y unas 70 han demostrado ser cancerígenas.

Cáncer de pulmón, de boca, de garganta, de esófago, de colon, de páncreas, de riñón, de cuello uterino… Problemas cardiovasculares como la formación de coágulos sanguíneos, hipertensión, disfunción eréctil… Pérdida del sentido del olfato y del gusto, daños a los espermatozoides, formación de arrugas, problemas durante el embarazo, degeneración del sentido de la vista… Estos son solo algunos de los efectos que tiene la exposición prolongada al tabaco.

Dada la gravedad de los síntomas, las muertes que provoca y el hecho de que la gente no deja de fumar a causa de la adicción que genera, hace unos años aparecieron los cigarrillos electrónicos, ideados para “engañar” al cerebro y pensar que se está fumando pero evitando las sustancias nocivas de los cigarrillos tradicionales.

Pero, ¿realmente son estos cigarrillos electrónicos seguros para la salud del organismo?

El vapeo: ¿qué es?

Vapear es “fumar”. Pero lo decimos entre comillas porque no se refiere a aspirar el humo del tabaco, pues en el vapeo no interviene la combustión de ninguna planta como sí sucede en los cigarrillos tradicionales, en los que inhalamos el humo generado cuando el tabaco se quema.

Vapear es el hecho de utilizar cigarrillos electrónicos. Estos dispositivos, que se venden con distintas formas (generalmente simulan a cigarrillos tradicionales o tienen un aspecto parecido al de un bolígrafo), consisten en un cartucho lleno de un líquido con nicotina y saborizantes, además de otros químicos.

Cuando la persona realiza una aspiración con el cigarrillo electrónico en su boca, este activa automáticamente un elemento térmico que calienta el líquido y lo convierte en vapor, el cual es inhalado por la persona. Igual que con el tabaco tradicional, pero con vapor en lugar de humo y evitando las consecuencias negativas para la salud. Al menos, presuntamente.

¿Los cigarrillos electrónicos son inocuos para la salud?

Los cigarrillos electrónicos son comercializados como una alternativa “saludable” al tabaco convencional. Esto disparó sus ventas hace unos años y siguen usándose a día de hoy, especialmente entre la gente joven y aquellas personas con suficiente fuerza de voluntad para abandonar el tabaco pero no la suficiente como para dejar de inhalar químicos.

Si bien es cierto que no hay tantas sustancias cancerígenas como en el tabaco, seguimos introduciendo en nuestro cuerpo un vapor plagado de químicos y sustancias que, lejos de ser inocuas, son potencialmente tóxicas para nuestro cuerpo.

Los riesgos de fumar los conocemos de sobra, pero a continuación presentaremos los peligros vinculados a los cigarrillos electrónicos. Fumes o vapees, estás llenando tus pulmones de sustancias químicas. Y, a la larga, es evidente que hay riesgos para la salud.

¿Qué mitos sobre el vapeo debemos desmentir?

Las estrategias de marketing de todas las empresas dedicadas a la venta de cigarrillos electrónicos se han encargado de propagar ideas erróneas acerca de los cigarrillos electrónicos para que la gente se crea que no son peligrosos para la salud.

En este artículo desmentiremos algunas de las concepciones más comunes que tenemos sobre el vapeo y los cigarrillos electrónicos, viendo que no son la solución universal al problema del tabaquismo.

1. “Los cigarrillos electrónicos no causan adicción”

Falso. Muchos cigarrillos electrónicos tienen nicotina. Este compuesto orgánico presente en las plantas del tabaco también puede producirse sintéticamente y cumple perfectamente con la definición de droga.

Se trata de una droga legal en todo el mundo y que basa su funcionamiento en aumentar nuestros niveles de dopamina, una hormona que controla la sensación de placer. Por lo tanto, el consumo de nicotina nos hace sentir eufóricos y con bienestar. Por ello, nuestro cerebro rápidamente se vuelve adicto a sus efectos y cada vez nos pide más y más.

Es esta nicotina la que hace que sea tan difícil dejar de fumar. Podría parecer que, si se presentan como una alternativa más saludable al tabaco, los cigarrillos electrónicos no deberían tener nicotina en su interior. Pero la realidad es que muchos fabricantes ponen esta droga. De lo contrario, ¿cómo se asegurarían de que la gente no deje de vapear?

Si bien es cierto que algunos cigarrillos electrónicos no tienen nicotina, muchos otros tienen dosis suficientes de esta droga como para causar una adicción igual a la del tabaco.

2. “Vapear es útil en el proceso de dejar de fumar”

Falso. Las empresas que hacen cigarrillos electrónicos muchas veces basan sus estrategias de marketing presentando el vapeo como el paso previo a dejar de fumar. Sin embargo, muchos estudios han demostrado que no ayudan en absoluto.

De hecho, lejos de ser útil para abandonar el tabaquismo, suelen tener el efecto contrario. Que tengan nicotina hace que los cigarrillos electrónicos no curen la adicción, sino que la disparen todavía más. Vapear no te va a ayudar a dejar de fumar.

3. “No es malo vapear en espacios cerrados”

No. Que sea legal es una cosa. Que no sea malo, otra. Las empresas fabricantes de cigarrillos electrónicos aprovechan el hecho de que todavía haya un vacío legal en cuanto a su legislación para decir que en espacios cerrados no es malo vapear.

Si bien el tabaco está prohibido en lugares cerrados desde hace años, las leyes todavía permiten el uso de cigarrillos electrónicos en lugares de trabajo (siempre y cuando no sean centros hospitalarios), bares y restaurantes. Y no solo eso, pues además pueden publicitarse.

Sin embargo, muchos países están empezando a crear leyes para que el vapeo esté prohibido en los mismos lugares en los que no se permite fumar tabaco convencional.

Vapear en un ambiente cerrado no solo puede ser peligroso para la salud de las otras personas, sino que sigue llenando el espacio de un vapor que puede resultar molesto para todos. Quizás no tanto como el tabaco, pero usar cigarrillos electrónicos en espacios cerrados sigue siendo malo.

4. “Los cigarrillos electrónicos no son nocivos para la salud”

Falso. Esta es la gran mentira. Veamos el porqué. En primer lugar, la nicotina en altas dosis resulta tóxica para el cuerpo: aumenta la presión arterial y la frecuencia cardiaca (arritmias), hace que se formen úlceras estomacales y puede acabar causando enfermedades cardiovasculares.

En segundo lugar, el vapor de los cigarrillos electrónicos sigue estando lleno de químicos que, pese a no ser tan tóxicos como los del tabaco, continúan siendo nocivos para las células endoteliales. Esto significa que pueden causar de igual manera daños a los pulmones e inflamarlos, haciendo que seamos más susceptibles de padecer infecciones bacterianas o víricas. Además, se ha demostrado que algunos de los compuestos de los cigarrillos electrónicos son cancerígenos.

Por último, hay que tener en cuenta que vamos totalmente a ciegas en cuanto a los efectos a largo plazo de los cigarrillos electrónicos. Su uso se disparó en 2010, por lo que no ha dado tiempo de hacer estudios sobre qué efectos tiene el vapeo en la salud. Por lo tanto, no es que no sean nocivos para la salud, simplemente no ha dado tiempo a que nos muestre sus efectos negativos.

5. “Los ingredientes del líquido son seguros”

No. No lo son. Ya el hecho de que no estén correctamente etiquetados debería encender todas las alarmas. Además, como hemos visto anteriormente, se sabe que este líquido contiene químicos potencialmente peligrosos para la salud.

Y no solo eso, pues el líquido del cartucho es venenoso si se toca, huele o bebe. De hecho, los casos de niños intoxicados por entrar en contacto con este líquido no dejan de aumentar en todo el mundo.

6. “Con el vapeo, evitas los problemas del tabaquismo pasivo”

No. El vapor de los cigarrillos electrónicos sigue estando lleno de sustancias químicas que resultan tóxicas para el cuerpo y muchas otras que directamente no sabemos qué efecto tienen en nuestro organismo.

Al vapear, liberamos al ambiente todos estos compuestos, por lo que pueden llegar a los pulmones de personas cercanas y causarles daños. Se cree que el efecto nocivo es menor que en los fumadores pasivos convencionales, pero de todos modos sigue siendo un peligro para la salud.

7. “Los cigarrillos electrónicos evitan que la gente entre en el mundo del tabaco”

Falso. De hecho, lejos de evitarlo, acaba siendo una introducción al mundo del tabaquismo. Especialmente entre los jóvenes, que empiezan con los cigarrillos electrónicos y terminan pasándose al tabaco convencional.

Entonces, ¿fumar o vapear?

La respuesta es evidente: nada. Sabemos que el tabaco es extremadamente perjudicial para la salud porque la humanidad lleva siglos fumando y nos ha dado tiempo de conocer todos y cado uno de los efectos negativos que tiene.

Los cigarrillos electrónicos llevan apenas diez años en nuestra sociedad, por lo que todavía no hemos podido ver qué efectos tiene en nuestra salud a largo plazo. Pero eso no significa que sea inocuo para la salud. Simplemente habrá que esperar a ver qué provoca en nuestro cuerpo; pero, dadas las sustancias químicas que contiene, los pronósticos no son demasiado buenos.

Ni fumar ni vapear. Todo lo que sea introducir químicos en nuestros pulmones y hacer que nuestro cerebro se vuelva adicto a una droga será inevitablemente malo para nuestra salud.

Referencias bibliográficas

  • Pisinger, C. (2015) “A systematic review of health effects of electronic cigarettes”. World Health Organization.
  • National Institute on Drug Abuse. (2019) “Electronic Cigarettes”. DrugFacts.
  • Callahan Lyon, P. (2014) “Electronic cigarettes: Human health effects”. Tobacco control.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.