Los 15 tipos de Alergias (y sus características)

Las alergias son trastornos inmunológicos donde la exposición a una sustancia no dañina desencadena una desmedida reacción inmunitaria que sí que resulta patológica. Veamos cómo se clasifican según diversos parámetros.

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Las estadísticas señalan que 4 de cada 10 personas del mundo sufren alguna alergia. Y esta cifra, que ya es del 40% a nivel mundial, no deja de crecer, por lo que se estima que, de cara a la próxima década, la mitad de la población padecerá este trastorno cuya incidencia se está incrementando por factores como los malos hábitos alimenticios o la contaminación.

De ahí que, con perdón del virus que ha cambiado nuestras vidas, las alergias sean consideradas, junto a la obesidad, como la gran pandemia del siglo XXI. Estamos hablando de unos trastornos inmunológicos que provocan que la persona que lo sufre, al exponerse a una sustancia no dañina para el cuerpo conocida como alérgeno, se desencadene en ella una reacción inmunitaria desmedida que, si bien muchas veces es leve y no resulta grave, en ocasiones puede resultar letal.

Como bien sabemos, podemos desarrollar alergias a prácticamente cualquier sustancia del medio externo, siendo la alergia al polen, a los ácaros, a ciertos alimentos (destacan las alergias a los frutos secos, al marisco, al pescado, a las frutas, a los huevos, a la leche, a la soja, etc), a la caspa de los animales, a las picaduras de insectos, al moho, al látex, a ciertos medicamentos, a cosméticos o al níquel las más comunes.

Pero desde el punto de vista clínico, es muy interesante conocer no solo cuáles son las alergias más frecuentes, sino también cómo se clasifican estos trastornos inmunológicos. Y es precisamente esto lo que en el artículo de hoy y, como siempre de la mano de las más prestigiosas publicaciones científicas, vamos a hacer. Empecemos.

¿Qué son las alergias?

Una alergia es un trastorno inmunológico en el que, por un defecto genético, la persona presenta una hipersensibilidad a una sustancia no dañina conocida como alérgeno. En este sentido, las alergias son las patologías de origen inmunitario en las que la exposición a este alérgeno desencadena una desmedida reacción inmunológica que sí que resulta dañina para el cuerpo.

Cuando la persona alérgica se expone a ese agente, una sustancia que en otras personas no desencadena ningún tipo de reacción, su sistema inmunitario cree que dicha sustancia es dañina para el organismo, por lo que enciende los mecanismos de neutralización como si de una infección se tratara. Así pues, las alergias se basan en una hipersensibilidad a una sustancia no peligrosa que el sistema inmune, por una mala “programación” genética, cree es una amenaza.

La reacción inmune se basa en la inflamación en la región del organismo donde el sistema inmunológico, por contacto con el alérgeno, esté actuando, siendo generalmente el aparato digestivo, las vías respiratorias o la piel. Pero hay veces donde el desajuste inmunológico es tan severo que la respuesta de hipersensibilidad pasa a tener síntomas graves, pudiendo incluso conducir a un choque anafiláctico potencialmente mortal.

Sea como sea, las alergias aparecen porque el sistema inmune se desajusta (por una combinación de factores no solo genéticos, sino también ambientales) y desarrolla inmunidad, es decir, fabrica anticuerpos contra una partícula inocua para nuestra salud. Así, cada vez que nos expongamos a ella, los anticuerpos se desplazarán hacia ella y avisarán a las células inmunes para que desencadenen la respuesta de inflamación.

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Este origen tan profundo en el sistema inmunológico hace que, por regla general, una alergia no tenga cura. Pero sí que existen tratamientos que ayudan a controlar la sintomatología durante una reacción alérgica, consistiendo en la administración de medicamentos que reducen la síntesis y liberación de histamina, la molécula que es responsable de la inflamación y, por tanto, de los signos clínicos del ataque alérgico. En caso de que haya riesgo de que la persona entre en choque anafiláctico, la opción más usada es la inyección de adrenalina (también conocida como epinefrina), que, como emergencia ante una posible anafilaxis, dilata las vías aéreas e incrementa la frecuencia cardiaca para evitarla.

Al mismo tiempo, para los casos más graves de alergias existe la alternativa de la inmunoterapia, un tratamiento basado en regular y periódicamente inyectar al paciente alérgenos purificados para que el cuerpo se vaya “acostumbrando” a ellos y la reacción se cada vez menos fuerte. Así, ante una exposición real, los ataques serán más leves.

¿Cómo se clasifican las alergias?

Después de haber analizado extensamente las causas, síntomas y tratamiento de las alergias, ha llegado el momento de centrarnos en responder la pregunta que nos ha reunido hoy aquí: ¿Qué tipos de alergias existen? Pues bien, estas pueden clasificarse de acuerdo a distintos parámetros que nosotros hemos recogido para que puedas descubrir las principales clases de alergias. Veámoslas.

1. Alergias dermatológicas

Las alergias dermatológicas son aquellas en las que la sintomatología inflamatoria por exposición al alérgeno se localiza en la superficie de la piel, ocasionando sarpullidos, llagas, erupciones cutáneas, urticaria o eccemas. Es, junto a las siguientes, el tipo más común según la sintomatología.

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2. Alergias respiratorias

Las alergias respiratorias son aquellas en las que la sintomatología inflamatoria por exposición al alérgeno se localiza en las vías respiratorias bajas, principalmente a nivel de bronquios, dificultando la respiración y causando tos, silbidos o problemas de asma.

3. Alergias oculares

Las alergias oculares son aquellas en las que la sintomatología inflamatoria por exposición al alérgeno se localiza en los ojos, provocando una sintomatología propia de la conjuntivitis, es decir, con irritación ocular, enrojecimiento de los ojos y lagrimeo.

4. Alergias digestivas

Las alergias digestivas son aquellas en las que la sintomatología inflamatoria por exposición al alérgeno se localiza en el aparato gastrointestinal, estando ligadas evidentemente a las alergias alimentarias y ocasionando problemas de dolor estomacal, vómitos y diarrea.

5. Alergias nasales

Las alergias nasales son aquellas en las que la sintomatología inflamatoria por exposición al alérgeno se localiza en las vías respiratorias altas. Esto da pie a señales clínicas tales como el picor nasal, la producción de mucosidad y los estornudos, teniendo así una sintomatología muy parecida a la de un resfriado pero con aparición súbita.

6. Alergias alimentarias

Ahora ya hemos visto qué alergias existen según la sintomatología. Ahora es el momento de verlas en función de la naturaleza del alérgeno. Y en este contexto, nos encontramos primero con las alergias alimentarias, aquellas en las que la persona desarrolla hipersensibilidad hacia las proteínas de ciertos alimentos. Afectan al 3% de la población y las más frecuentes son a los frutos secos, marisco, frutas, pescado, leche, soja, trigo, huevos y cacahuetes.

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7. Alergias medicamentosas

Las alergias medicamentosas son aquellas en las que la persona desarrolla hipersensibilidad hacia algún componente de un fármaco. La alergia a la penicilina y a la aspirina son algunas de las más comunes, pero se pueden desarrollar hacia cualquier componente, tanto principio activo como sustancia complementaria, de un medicamento. Siendo las potencialmente más graves, es importante conocer si padecemos alguna.

8. Alergias biológicas

Las alergias biológicas son aquellas en las que la persona desarrolla hipersensibilidad hacia alguna sustancia procedente de un ser vivo, es decir, ocurren por contacto con una estructura biológica. Las alergias al polen, a la caspa de los animales, a los ácaros, al moho o a las picaduras de insectos son las más habituales.

9. Alergias químicas

Las alergias químicas son aquellas en las que la persona desarrolla hipersensibilidad hacia cualquier sustancia de origen no biológico pero tampoco asociado a un medicamento. Es decir, todos aquellos alérgenos de naturaleza química entran dentro de este grupo. Las alergias a ciertos cosméticos, al níquel o al látex son las más habituales.

10. Alergias estacionales

Ahora que ya hemos visto qué tipos de alergias existen según el origen del alérgeno, es el momento de analizar el parámetro que las clasifica en función del momento, modo o lugar de exposición al mismo. En este contexto, hablaremos primero de las alergias estacionales, que son aquellas tan comunes en las que la persona alérgica tiende a tener reacciones de hipersensibilidad en unos periodos concretos del año, siendo la primavera, por la problemática del polen, la más habitual.

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11. Alergias ocupacionales

Las alergias ocupacionales son aquellas en las que la persona sufre reacciones de hipersensibilidad por exposición a alérgenos presentes en su lugar de trabajo, siendo una forma de alergia habitual en la industria química o en ambientes de investigación o manipulación de agentes biológicos. Así, es una alergia que se desencadena en el entorno laboral.

12. Alergias por inhalación

Las alergias por inhalación son aquellas en las que la exposición al alérgeno se produce a través de una introducción del mismo por vía aérea, ya sea por las fosas nasales o por la boca. Da lugar a alergias nasales o respiratorias asociadas generalmente al polen.

13. Alergias por ingestión

Las alergias por ingestión son aquellas en las que la exposición al alérgeno se produce a través de la introducción del mismo por vía digestiva, es decir, con una ingesta a través de la boca y consecuente entrada al aparato gastrointestinal. Las más comunes son, como es obvio, las alergias alimentarias y medicamentosas.

14. Alergias por contacto

Las alergias por contacto son aquellas en las que la exposición al alérgeno se produce a través del contacto directo sobre la superficie de la piel. Por tanto, siendo generalmente vinculada a alergias biológicas, provoca reacciones dermatológicas.

15. Alergia por inoculación

Y terminamos con la que seguramente es la más peligrosa de todas y, por suerte, la menos común. Las alergias por inoculación son aquellas en las que la exposición al alérgeno se produce a través de vía endovenosa, es decir, por inyección directa sobre el torrente sanguíneo. Esto hace que la reacción, que como es obvio es de origen medicamentoso, se pueda dar de forma sistémica, pues se está inoculando directamente en el sistema circulatorio.

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