Las 7 diferencias entre la lactancia materna y la artificial

La lactancia materna es una forma de amamantamiento mediante leche producida por las glándulas mamarias de la mujer, mientras que la artificial se realiza a través de preparados. Veamos ventajas e inconvenientes de ambas.
Diferencias lactancia materna artificial

La lactancia es una etapa de la vida tanto del recién nacido como de su madre que va mucho más allá de la simple obtención de alimento, pues se trata de una época esencial para establecer vínculos estrechos e incluso para estimular el sistema inmunitario del bebé y prevenir la aparición de alergias alimentarias. Una correcta lactancia es imprescindible.

No es de extrañar, pues, que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) tenga, entre sus planes de nutrición para el año 2025, el objetivo de incrementar la tasa de lactancia exclusiva en un 50%, pues solo el 16% de los recién nacidos son alimentados exclusivamente con leche los primeros seis meses.

Y es que la recomendación es que la lactancia debe ser exclusiva los primeros 6 meses de vida y luego debe ser complementada con otros alimentos pero persistir hasta los 2 años. Pero entre tantas opciones de lactancia, es lógico que nos perdamos. Especialmente en lo que se refiere a las dos grandes alternativas: la materna y la artificial.

¿En qué consiste cada una? ¿Qué es la lactancia materna? ¿Y la artificial? ¿En qué se diferencian? ¿Cuál es mejor? ¿Qué ventajas e inconvenientes tiene cada una de ellas? Si quieres encontrar la respuesta a estas y otras muchas preguntas, estás en el lugar adecuado. En el artículo de hoy y de la mano de las más prestigiosas publicaciones científicas, veremos las diferencias entre la lactancia materna y la artificial. Vamos allá.

¿Qué es la lactancia materna? ¿Y la artificial?

Antes de entrar en materia y presentar las diferencias entre ambas formas de lactancia, es interesante e importante que nos pongamos en contexto y que comprendamos, de forma individual, qué es la lactancia materna y qué es la artificial. De este modo, las diferencias empezarán a quedar mucho más claras.

Lactancia materna: ¿qué es?

La lactancia materna es el proceso nutricional a través del cual la madre alimenta al recién nacido con la leche segregada por sus senos, ya sea de forma directa (por amamantamiento) o indirecta (por extracción de la leche y alimentación mediante biberón). Se trata, pues, de la alimentación del recién nacido con leche natural de su madre.

La leche materna es un alimento líquido producido por las glándulas mamarias de una mujer que ha dado a luz y que contiene, además de los nutrientes necesarios, factores de crecimiento, inmunoglobulinas y otras sustancias que estimulan el sistema inmunitario, hormonas y enzimas que resultan esenciales para el bebé.

La OMS y otras organismos, como por ejemplo la Asociación Española de Pediatría (AEPED) recomiendan que la leche materna y, por tanto, la lactancia materna, sea el único alimento del bebé durante los primeros 6 meses de vida, pues en ella están todos (a no ser que, por circunstancias puntuales, requiera de suplementos vitamínicos) todos los nutrientes que necesita para desarrollarse. Las pautas generales indican que, durante este tiempo, debe darse el pecho (o alimentar mediante biberón) entre 10 y 12 veces al dia con tomas que duran entre 10 y 20 minutos.

Tras los primeros 6 meses y hasta los 2 años de vida, la leche materna debe complementarse ya con otros alimentos, pero esta sigue siendo igual de importante. Se pasan a realizar entre 4 y 5 tomas al día y se van reduciendo de forma progresiva, pero la lactancia materna es esencial estos dos primeros años.

Lactancia materna qué es

Lactancia artificial: ¿qué es?

La lactancia artificial es el proceso nutricional a través del cual un recién nacido es alimentado con un preparado que emula las propiedades de la leche materna, pero teniendo un origen artificial. Se trata de una alternativa a la leche materna que es fabricada para reproducir sus características y así permitir la alimentación del bebé en mujeres que no quieren o no pueden dar el pecho.

Conocida como leche de fórmula, este sustituto artificial de la leche materna suele obtenerse a partir de la leche de vaca a la cual se le han añadido principios inmediatos que deben imitar la composición de la leche natural de las mujeres humanas, aunque debemos recalcar ya que no hay nada que pueda sustituir por completo a la leche materna.

De hecho, hay más de 100 sustancias presentes en la leche materna que todavía no han podido ser emulados en las preparaciones artificiales. De ahí que, pese a que sea una decisión muy personal, la OMS recomiende que los bebés sean alimentados con leche materna antes que con artificial. Pero hay madres que no ven, en la leche materna, la mejor opción.

Y aunque la leche artificial es costosa (un año de alimentación con ella puede rondar los 1.500 $), no aporta anticuerpos y puede provocar estreñimiento, tiene también ventajas importantes, entre ellas la comodidad, la flexibilidad y la posibilidad de que la madre no se preocupe tanto por la dieta. Por todo ello, la lactancia artificial es una alternativa potente.

Lactancia artificial

¿En qué se diferencian la lactancia materna y la artificial?

Después de haber analizado ambos conceptos individualmente, seguro que las diferencias entre la lactancia materna y la artificial han quedado más que claras. Aun así, por si quieres o necesitas tener la información de forma más visual, hemos preparado la siguiente selección de sus diferencias, ventajas e inconvenientes en forma de puntos clave.

1. La lactancia materna se realiza con leche natural; la artificial, con preparados

La diferencia más importante y de la que derivan todas las demás. La lactancia materna se realiza mediante la leche natural producida por las glándulas mamarias de la madre, ya sea de forma directa (por amamantamiento) o indirecta (por extracción y alimentación por biberón). La lactancia artificial, en cambio, no se realiza con leche natural de la mujer, sino con preparados químicos que emulan las propiedades de la leche materna.

2. La lactancia materna es más recomendada que la artificial

La OMS recomienda que, durante los primeros seis meses de vida, los bebés sean alimentados exclusivamente con leche materna. Y es que además de que el amamantamiento favorece el contacto piel con piel y la creación de vínculos más estrechos, la leche materna contiene más sustancias activas que la artificial, por lo que es una mejor opción nutricional. Ahora bien, como hay mujeres que no pueden o no quieren dar el pecho, la leche artificial se plantea como una buena alternativa.

3. La lactancia materna transmite anticuerpos; la artificial, no

Una de las diferencias más importantes es que la leche materna transmite anticuerpos al recién nacido, por lo que fortalece su sistema inmunitario y, por lo tanto, se reduce el riesgo de que sufra infecciones. En cambio, la artificial no es fuente de anticuerpos, por lo que no protege tanto como la materna. Esta es una de las principales razones por las que habría que apostar por la lactancia natural.

Anticuerpos leche

4. Con la lactancia materna, la digestión para el bebé es más sencilla

Está demostrado que la leche materna, al ser una sustancia natural, es de más fácil digestión para el recién nacido e incluso que puede ayudar a prevenir la obesidad a largo plazo. La leche artificial, en cambio, es de digestión más complicada para el sistema digestivo del bebé y es habitual que surjan, con su consumo, problemas de gases y de estreñimiento.

5. La lactancia materna reduce el riesgo de alergias alimentarias; la artificial, no

Otro de los argumentos a favor de la leche materna más importantes es que, gracias al contenido de sustancias inmunitarias que transfiere, reduce el riesgo de que el bebé desarrolle alergias y sensibilidades alimentarias que puede acarrear el resto de su vida.

De nuevo, este factor de protección contra las alergias no se consigue con la leche artificial, pues, como hemos dicho, hay más de un centenar de sustancias presentes en la leche natural materna que todavía no han conseguido ser emuladas en los preparados de las leches de fórmula.

6. La lactancia artificial permite a la madre no controlar su dieta

Una de las principales ventajas y puntos a favor de la lactancia artificial es que permite que la madre no deba seguir un control tan exhaustivo de la dieta. Al alimentar a su bebé con preparados de leche de fórmula, no debe preocuparse por lo que come o lo que bebe. Con la lactancia materna, en cambio, sí que debe seguirse un control más estricto de la dieta para así asegurarse de que la leche que da al recién nacido es de calidad nutricional alta.

7. La lactancia artificial es más cómoda que la materna

Por el punto anterior y por el hecho de que no requiere tanta organización, cualquiera de los padres puede dar el biberón, no hay necesidad de extraer leche, se evitan las molestias del amamantamiento y se invierte menos tiempo, es evidente que la lactancia artificial es más cómoda que la materna. Aun así, volvemos a recalcar que, si bien tal vez es más incómoda, nada puede igualarse con la lactancia materna.

Lactancia comodidad
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