Mareos por ansiedad: ¿por qué surgen y cómo ponerles remedio?

En ocasiones, este problema psicológico puede derivar en sensaciones desagradables a nivel físico.
Mareos por ansiedad

La ansiedad es uno de los problemas psicológicos más comunes en la sociedad. Todo el mundo, en algún momento de su vida, ha vivido un episodio en el que se manifiestan altos niveles de angustia, los cuales pueden repercutir profundamente sobre los quehaceres cotidianos.

La ansiedad afecta tanto psicológica como físicamente, causando molestias estomacales, taquicardias, hiperventilación y, a veces, confusión y desvanecimiento.

Así pues, se pueden dar mareos causados por altos niveles de ansiedad, los cuales se pueden diferenciar de los mareos causados por una enfermedad orgánica en base a varios signos. Veamos con más detalle este tipo de mareos.

Definiciones básicas de mareo y ansiedad

Antes de entrar con mayor profundidad sobre cómo se dan los mareos por ansiedad y qué signos muestran, se hace necesario introducir brevemente los conceptos de mareo, en términos generales, y la ansiedad.

Un mareo es una situación repentina de vértigo y ligera pérdida de conciencia la cual puede ser originada por múltiples causas y aparecer en diversas situaciones. Estos fenómenos cursan con visión borrosa, debilidad muscular y malestar generalizado.

La ansiedad es usualmente definida como un estado de malestar generalizado producto de la reacción a la anticipación de una posible amenaza futura. La persona vive emociones que contribuyen a que se encuentre en un estado fisiológico y mental negativos, además de sobreactivados. Síntomas asociados a este estado son las taquicardias, la verborrea, temblores y problemas digestivos.

La ansiedad es un problema psicológico real, y puede tener repercusiones muy negativas en el correcto desenvolvimiento de la persona en su vida diaria. Puede contribuir a que se vea el mundo de forma muy pesimista y catastrofista, además de llegar a paralizar a la persona y serle muy difícil realizar actividades cotidianas.

Síntomas de los mareos por ansiedad

Los mareos por ansiedad implican lo siguiente:

  • aparición súbita del mareo
  • sensación de que todo da vueltas o se mueve
  • aturdimiento
  • debilidad generalizada
  • inestabilidad
  • alteración de las funciones psicomotoras, con posibles desmayos.

Los mareos pueden ser causados por tensión psicológica o emocional, saliendo a la luz altos niveles de ansiedad y estrés. Esto puede ser debido a que se esté viviendo una situación en la que emociones negativas tales como miedo, tristeza, incertidumbre, angustia o tensión prolongada se dan durante un largo período de tiempo y de forma muy intensa.

La intensidad de estas emociones negativas puede llegar a ser tal que el organismo reacciona ante un posible peligro mediante la sensación de mareo. Entre otros síntomas asociados a esto se encuentran sudoración excesiva, taquicardia, rigidez muscular, problemas a la hora de respirar…

Existen ciertos factores que permiten comprender si el mareo que se está sufriendo es o no a causa de alta ansiedad. Entre lo que se debe tener en cuenta está:

  • No padecer ningún problema médico que pueda explicar el mareo.
  • Los mareos se dan continuamente y se prolongan durante el tiempo.
  • Los mareos aparecen después de haber vivido emociones negativas.
  • Se manifiesta una de aturdimiento tanto a nivel físico como psicológico.
  • Problemas de equilibrio y en el sistema motor, interfiriendo en la correcta realización de actividades mundanas.

Causas

Como ya hemos comentado, en situaciones en las que el estrés y la ansiedad son muy altas, el cuerpo es capaz de indicar que algo no está yendo bien psicosomatizando, es decir, mostrando problemas psicológicos mediante signos fisiológicos.

Entre los factores que pueden contribuir en la aparición de los mareos por ansiedad se encuentran los cuatro siguientes:

1. Respiración inadecuada

Unos niveles de ansiedad elevados afectan el ritmo con el que se respira, haciendo que la respiración se vuelva más acelerada, arrítmica y superficial.

Al aumentarse la frecuencia respiratoria se puede dar hiperventilación, es decir, que se introduzca una alta cantidad de oxígeno en el organismo y que se expulse una baja cantidad de dióxido de carbono.

Esto puede afectar al pH de la sangre, volviéndose más alcalina y dándose la sensación de mareo.

2. Miedo y tensión alta

Todos hemos sentido miedo alguna vez, y por eso sabemos que ante un susto nuestra frecuencia cardíaca aumenta. A su vez, también aumenta la tensión arterial.

Una vez ha pasado el acontecimiento pavoroso, el organismo trata de disminuir la tensión arterial, lo cual puede hacer que se dé un mareo o incluso un desmayo.

3. Tensión muscular

Ante situaciones que generan mucha angustia el cuerpo puede tensarse intensamente. Los músculos se encuentran muy rígidos como mecanismo de defensa y de huida.

Esta tensión muscular puede tener repercusiones a nivel cerebral, haciendo que se den mareos y sentirse confundido.

4. Desgaste mental

Las personas que se encuentran en constante estado de alerta y vigilancia sufren progresivamente un desgaste energético que puede acabar en sensación de pérdida del conocimiento.

Además, la mente se puede cansar y se da una sensación de debilidad generalizada, acompañada de apatía y dificultad para reaccionar.

¿Se pueden evitar sufrir estos mareos?

Aunque desagradables e indeseados, los mareos por ansiedad no constituyen por sí mismos un síntoma grave de peligro. Si que es cierto que pueden empeorar si no se toman las medidas adecuadas ante su aparición, pero difícilmente pueden implicar secuelas serias sobre el organismo.

Algunos consejos que se pueden seguir para evitar que vayan a peor son los siguientes:

1. Ser conscientes de que no se está en una situación de peligro

La sensación de aturdimiento que va acompañada junto a ellos es algo temporal; acabará yéndose con el paso de los minutos. Cuando antes nos calmemos, antes se irá el mareo.

Lo que no debemos hacer es angustiarnos por el mareo, pensando que nos estamos muriendo o que la situación va a ir a peor, porque este tipo de pensamientos es como echarle gasolina al fuego.

2. Ejercitar la respiración

Aprender a respirar correctamente no es la cura de ninguna enfermedad ni trastorno, pero sí ayuda a tener una mejor oxigenación, evitando la hiperventilación.

Existen una infinidad de métodos con los que se puede enseñar a cómo respirar adecuadamente, además de trabajar higiene postural para asegurarse de que el oxígeno es introducido en el organismo de la forma más eficiente.

3. Relajación

Aunque pueda parecer una obviedad, lo cierto es que trabajar la relajación contribuye a disminuir los síntomas de los mareos por ansiedad y, sobre todo, a prevenirlos.

Una de las técnicas más conocidas es la relajación muscular progresiva de Jacobson. Con ella, no solo se reduce la ansiedad y el estrés, sino que además se aprende a tener control sobre todos los músculos del cuerpo, evitando la tensión muscular excesiva.

4. Ignorar la sensación de mareo

Esto puede parecer complicado, y realmente no es del todo posible ignorar la ansiedad que se está padeciendo porque, básicamente, se está viviendo esa situación.

Sin embargo sí que es posible, mediante autoentrenamiento, el plantearse ciertas preguntas mientras se está dando el mareo, como, por ejemplo: ¿puedo seguir haciendo lo que estaba haciendo? o ¿he vivido esto otras veces y lo he superado?

Si se logra restarle importancia, es posible que se reduzca la atención sobre los síntomas, haciendo que la carga mental hacia ellos se reduzca y se pueda continuar con lo que se hacía.

5. Ejercicio físico

Es un conocimiento casi popular el de que el ejercicio hace que se liberen endorfinas en el cerebro, sustancia la cual está detrás de sensación de bienestar general.

Así pues, la actividad física contribuye en la reducción de los niveles de ansiedad y, consecuentemente, en la menor manifestación de mareos asociados a ellos. Además, contribuye en la mejora del estado de ánimo.

Tratamiento profesional

Realmente, para poder tratar los mareos por ansiedad, la mejor opción es la de trabajar sobre el problema subyacente, es decir, la propia ansiedad. En el momento en que esta se vea significativamente reducida o, en el mejor de los casos, desaparezca, los mareos asociados a ella también dejarán de aparecer.

La ansiedad es una reacción normal, la cual aparece cuando se somete al organismo a situaciones en las que abundan los factores estresantes, como la incertidumbre y la angustia. Sin embargo, si la ansiedad llega a niveles los cuales suponen un desgaste tanto físico como psicológico para la persona, es necesaria una buena intervención enfocada en la búsqueda de una solución para ella.

Ante estos casos es posible que se esté padeciendo un trastorno de ansiedad, ya sea generalizada, de pánico, por estrés postraumático… y es por ello que la búsqueda de ayuda profesional nunca está de más, siendo lo más aconsejable en cualquier caso.

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Graduado en Psicología con mención en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona. Postgrado de Actualización de Psicopatología Clínica en la UB. Desarrolla desde hace años una importante labor de divulgación científica en revistas como Psicología y Mente, MedSalud y MédicoPlus.