Los 20 mitos de la psiquiatría, desmentidos

La salud mental sigue siendo un tema tabú en la sociedad, por lo que el mundo de la psiquiatría está rodeado de muchos mitos.
Mitos de la psiquiatría

Unos 600 millones de personas padecen la gripe cada año. Tiene una gran incidencia, por lo que se habla mucho de ella y la gente explica que la ha sufrido sin ningún tipo de apuro. Parece que todas aquellas enfermedades que sufre mucha gente están integradas en nuestra sociedad y hablamos de ellas sin problema. Pero eso no es así.

Cerca de 300 millones de personas sufren depresión en todo el mundo. Solo es la mitad que la gripe, pero cuesta hablar acerca de ella. Si bien aceptamos que hemos pasado la gripe, a la gente con depresión le cuesta tanto aceptar que la tienen como buscar ayuda.

La salud mental sigue siendo un tema tabú en la sociedad, pues todavía nos cuesta entender y aceptar que el cerebro no deja de ser un órgano del cuerpo, y que como cualquier otro es susceptible de padecer algunos trastornos.

No pasa nada por decir que tenemos un problema gastrointestinal o una infección vírica, pero la cosa cambia cuando se trata de una enfermedad mental y, por lo tanto, del mundo de la psiquiatría en general.

¿Qué estudia la psiquiatría?

La psiquiatría es la especialidad médica encargada de estudiar los trastornos mentales, es decir, de analizar las causas que llevan a que la salud mental de una persona se vea comprometida y a administrar tratamientos enfocados a permitir que la persona sea autónoma y funcional en la sociedad.

El miedo a hablar acerca de la salud mental ha provocado que la psiquiatría sea una especialidad médica también tabú. Esta falta de información (o exceso de desinformación) ha hecho que los profesionales de la salud mental sean víctimas de muchos mitos y bulos.

¿Qué mitos y bulos debemos desmentir sobre la psiquiatría?

En este artículo haremos un repaso de los mitos más comunes del mundo de la psiquiatría e intentaremos desmentirlos desde un punto de vista científico.

1. “Las personas con esquizofrenia son violentas”

Falso. Las personas con problemas de salud mental tienen prácticamente las mismas probabilidades de ser violentas que las que no tienen trastornos de este tipo. De hecho, solo entre el 3% y el 5% de los actos violentos declarados por la justicia son perpetrados por gente con enfermedades mentales.

Es más, si bien algunas enfermedades mentales pueden producir una ligera tendencia a la violencia, lo cierto es que muchas de ellas son exactamente el caso contrario, pues reducen el potencial de agresividad.

2. “Tener depresión es estar triste”

Falso. Estar triste no es sinónimo de depresión. Este mito está muy aceptado porque la tristeza es un sentimiento que experimentan típicamente las personas que sufren depresión, pero hay que tener en cuenta que este trastorno, igual que los otros, es debido a desequilibrios químicos en el cerebro.

De hecho, en muchos casos la depresión se caracteriza por un aplanamiento emocional en el que la persona es incapaz de experimentar emociones. Por lo tanto, no experimentarán alegría pero tampoco tristeza.

3. “Las enfermedades mentales no afectan a los niños”

Falso. Además, es un mito muy peligroso ya que hay que concienciar a la población de que los primeros signos de advertencia de una enfermedad mental aparecen durante la niñez.

Los padres deben estar atentos a cambios en el comportamiento del niño o a conductas impropias de él, pues un diagnóstico rápido y un consecuente tratamiento precoz elevan significamente las probabilidades de que la persona se recupere del trastorno y su vida adulta no se vea comprometida.

4. “La bipolaridad es solo ir cambiando de estado de ánimo”

Falso. Es muy peligroso infravalorar esta enfermedad mental, pues se trata de un trastorno serio en el que los cambios de humor que se experimentan son bruscos y pueden interferir en la vida cotidiana del afectado.

Decimos que es peligroso infravalorarla diciendo que solo son cambios del estado de ánimo porque está demostrado que aumenta el riesgo de tener conductas suicidas. Que la gente sea consciente de la necesidad de tratarla es básico para evitar la pérdida de muchas vidas.

5. “El TDAH es una excusa para decir que un niño se comporta mal”

Falso. Hay quien dice que el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es solo una excusa que explica que un niño tenga un mal comportamiento. Hay que quitar esta idea de la mentalidad de la gente ya que este trastorno es muy común, está perfectamente reconocido desde el punto de vista clínico y los tratamientos son básicos para garantizar una buena calidad de vida.

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6. “Las terapias psicológicas no sirven”

Falso. Hay quien cree que, como cualquier otra enfermedad, un trastorno mental solo puede ser tratado mediante medicamentos, pero lo cierto es que las terapias y la ayuda psicológica han demostrado ser de gran ayuda. Especialmente en los casos de depresión y los de ansiedad, en los que la terapia cognitiva es muy efectiva.

7. “Las enfermedades mentales son poco comunes”

Falso. De hecho, pocas enfermedades son tan comunes como estas, pues 1 de cada 4 personas experimentará algún trastorno mental a lo largo de su vida. Las más típicas son la depresión, la ansiedad, el TDAH, el trastorno bipolar, los trastornos de la alimentación, etc.

8. “Alguien con una enfermedad mental no puede trabajar”

Falso. La inmensa mayoría de los afectados por un trastorno mental son igual de productivos en el trabajo que el resto de las personas. Este mito está relacionado con el prejuicio de que una enfermedad mental es una discapacidad, cuando en realidad suelen ser trastornos que afectan a un aspecto muy concreto de la personalidad pero que no comprometen la profesionalidad ni la integración en la sociedad de la persona.

9. “Las enfermedades mentales son incurables”

Falso. Los estudios demuestran que un elevado porcentaje de las enfermedades mentales pueden ser tratadas correctamente, haciendo que las personas se recuperen por completo. El tratamiento depende siempre del tipo de trastorno y de la propia persona, y puede consistir en administrar medicamentos, someterse a terapias o ambos.

Estos tratamientos cada vez más son más eficaces y permiten que los afectados puedan vivir, trabajar y relacionarse dentro de la sociedad sin ningún tipo de problema.

10. “Es imposible prevenir una enfermedad mental”

Falso. El entorno y las experiencias juegan un papel muy importante en el desarrollo de las enfermedades mentales, por lo que hay que promover nuestro bienestar socioemocional. Si bien es cierto que evitar situaciones traumáticas es difícil, hacer todo lo posible para que estas no sucedan es muy importante, pues hace que el riesgo de desarrollar un trastorno mental disminuya.

Del mismo modo, llevar una vida saludable con una dieta correcta y realizando ejercicio reduce mucho las probabilidades de desarrollar problemas como la depresión.

11. “La psiquiatría no progresa”

Falso. La psiquiatría progresa. Y mucho. El problema es que el estudio del cerebro es quizás la rama más complicada de la medicina, pues todavía no somos conscientes de su propia naturaleza. Por ello, el descubrimiento de nuevos tratamientos es complicado, pero la investigación continúa y en un futuro el pronóstico de los enfermos mentales será cada vez mejor.

12. “Cada vez hay menos enfermos mentales”

Falso. El número de enfermos mentales cada vez es más alto. No se sabe si es porque la sociedad de hoy en día contribuye a aumentar el riesgo de sufrir enfermedades mentales o porque cada vez se diagnostican más casos que antes se pasaban por alto. Pero la cuestión es que a pesar de que la investigación en psiquiatría continúa, el número de afectados por trastornos mentales no disminuye.

13. “Los trastornos mentales se heredan”

Falso. Que un padre o una madre tengan un problema de salud mental no implica que su hijo vaya a tenerlo también. No son caracteres heredables, pues la única relación que se ha encontrado es que en los gemelos idénticos hay cerca de un 20% de probabilidades de que si uno de ellos padece esquizofrenia, el otro también la vaya a sufrir. Pero no son resultados que justifiquen la propagación de este mito.

14. “Muchas enfermedades de salud mental son consecuencia de pensamientos negativos”

Falso. Al menos, parcialmente. La enfermedades mentales y su desarrollo son combinación de factores biológicos (nuestros genes), sociales y ambientales. Por lo tanto, los pensamientos y los actos no son causantes, son detonantes.

Sucesos traumáticos, como accidentes o la muerte de un ser querido, pueden derivar en pensamientos negativos que sí que acaban desencadenando una enfermedad mental (generalmente depresión o ansiedad), pero estos pensamientos no son la causa. La causa es el suceso traumático.

15. “Las enfermedades de salud mental son debidas solo a la genética”

Falso. Como hemos dicho, el desarrollo de una enfermedad mental no depende solo de nuestros genes, pues va ligado también en gran medida al medio que nos rodea. Es decir, tener el gen que predispone a tener una enfermedad mental no suele ser suficiente, debe haber un desencadenante en forma de suceso traumático o estar en un entorno que propicie el desarrollo del trastorno.

Es lo mismo que pasa con el cáncer de pulmón. Tú puedes tener una predisposición genética, pero si no fumas, difícilmente lo desarrollarás.

16. “Los enfermos mentales acaban ingresados”

Falso. Y es importante eliminar la concepción de que los enfermos están en “manicomios”. En primer lugar, estos centros ya no existen. Y en segundo lugar, solo aquellos enfermos mentales con episodios agudos de síntomas que pueden suponer un riesgo para la sociedad son ingresados en hospitales psiquiátricos.

Estos centros son espacios de contención temporal en el que los enfermos mentales pueden estar seguros sin suponer ningún riesgo ni para ellos mismos ni para la sociedad. En cuanto hayan superado estos síntomas, se procede a la reintegración en la sociedad.

Pero hay que remarcar que esto solo sucede en casos muy extremos. La inmensa mayoría de los trastornos mentales no requieren ningún tipo de hospitalización.

17. “Con el apoyo de la familia es suficiente”

Lamentablemente esto es falso. Obrando siempre con buena fe, hay quien cree que protegiendo a un familiar con una enfermedad mental en casa es suficiente, pues consideran que ahí está bien tratado y cuidado. Pero esto es un error.

No le hacen ningún favor ni a ellos mismos ni al paciente, pues cualquier persona con una enfermedad mental debe recibir el apoyo de sus seres queridos para someterse a un tratamiento a manos de un profesional de la salud mental.

18. “Una enfermedad mental causa discapacidad intelectual”

Falso. Son dos aspectos totalmente independientes el uno del otro. Una enfermedad de salud mental no afecta a las propiedades intelectuales de la persona, simplemente altera algunos de sus rasgos de conducta. Dependiendo de cuáles sean estos aspectos afectados, puede parecer que no tenga las capacidades intelectuales en buen estado. Pero lo cierto es que sí.

Es misión de todos evitar que “enfermedad mental” se convierta en sinónimo de “discapacidad”. Los afectados por trastornos mentales son igual de funcionales que el resto de la población. Solo un porcentaje muy pequeño no puede desempeñarse correctamente en la sociedad.

19. “Los problemas de salud mental son un signo de debilidad”

Falso. Del mismo modo que desarrollar un cáncer o enfermar de gripe no tiene nada que ver con que la persona sea “débil” o “fuerte”, las enfermedades de salud mental no son un signo de debilidad.

Este mito es muy dañino para la sociedad, pues es el que hace que por miedo, vergüenza y los prejuicios, a la gente afectada por algún trastorno mental le cueste pedir ayuda. Igual que acudimos al médico por una lesión o porque tenemos fiebre, debemos aceptar que la gente pida ayuda profesional cuando lo que está comprometido es la salud mental.

20. “Las personas con trastornos mentales no pueden disfrutar de una vida plena”

Falso. Como hemos visto, los trastornos de salud mental son mucho más comunes de lo que parece. Con una buena ayuda del entorno familiar y social, procurando llevar una vida saludable aceptando siempre la condición mental y aplicando los tratamientos que el psiquiatra considere oportunos, las personas con alguna enfermedad de este tipo pueden llevar una vida completamente normal y gozar de bienestar, tanto en el ámbito personal como en el profesional.

Referencias bibliográficas

  • Kay, J., Tasman, A. (2006) “Essentials of Psychiatry”. Wiley.
  • Gomory, T., Cohen, D., Kirk, S.A. (2013) “Madness or Mental Illness? Revisiting Historians of Psychiatry.
  • Council for Evidence-Based Psychiatry (2014) “Unrecognised Facts about Modern Psychiatric Practice”. CEP.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.