Las 7 diferencias entre Bacterias y Protozoos (explicadas)

Las bacterias y los protozoos son organismos unicelulares que, pese a que suelen confundirse, conforman reinos distintos dentro de los seres vivos y tienen unas características fisiológicas muy diferentes.

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Cualquiera de las más de 8,7 millones de especies de seres vivos que podría haber en la Tierra pertenece a uno de los siete reinos, cada una de las grandes subdivisiones taxonómicas que permiten clasificar a cualquier organismo en función de su historia evolutiva. Esta clasificación ha ido evolucionando, pero la más reciente, de 2015, diferencia los siguientes reinos: animales, plantas, hongos, cromistas, protozoos, bacterias y arqueas.

Los seres vivos que conforman cada uno de los reinos están agrupados porque, a pesar de las evidentes diferencias entre especies, reúnen una serie de propiedades y características fisiológicas y morfológicas que hacen que constituyan un sólido grupo. Y aunque hay reinos que conocemos a la perfección, como pueden ser los animales y las plantas, hay otros cuyas diferencias son más difíciles de percibir y comprender.

En este contexto, una de las confusiones más habituales es la de considerar que las bacterias y los protozoos son organismos del mismo grupo, pues sabemos que ambos son organismos unicelulares. Pero nada más lejos de la realidad. Más allá de este rasgo, se trata de reinos muy distintos que se separaron evolutivamente hace mucho tiempo, evolucionando de formas muy diferentes.

Por ello, en el artículo de hoy y de la mano de las más prestigiosas publicaciones científicas, además de describir extensamente las características de ambos reinos, vamos a detallar, en forma de puntos clave, las principales diferencias entre las bacterias, organismos unicelulares procariotas, y los protozoos, organismos unicelulares eucariotas.

¿Qué son las bacterias? ¿Y los protozoos?

Antes de entrar en profundidad en sus diferencias, es interesante (y también importante) que nos pongamos en contexto y comprendamos, individualmente, las bases biológicas de ambos reinos. Para ello, a continuación vamos a describir las características tanto de las bacterias como de los protozoos, por lo que sus diferencias empezarán a quedar claras.

Bacterias: ¿qué son?

Las bacterias son organismos unicelulares procariotas, cosa que significa que, en contraposición a los eucariotas (animales, plantas, hongos, cromistas y, como veremos, protozoos), no disponen de un núcleo delimitado, por lo que el material genético se encuentra libre en el citoplasma. Este rasgo limita enormemente el grado de complejidad morfológica que pueden adquirir.

De ahí que no puedan desarrollar formas de vida pluricelulares (en las bacterias, una célula, un individuo) y que su reproducción solo pueda ser asexual, haciendo copias de sí misma con una simple división celular. Del mismo modo, se trata de microorganismos con tamaños que oscilan entre los 0,5 micrómetros en las más pequeñas y los 5 micrómetros en las más grandes.

De todas formas, pese a que su complejidad morfológica esté muy limitada, su diversidad fisiológica, ecológica y metabólica es enorme. De hecho, no existe en la Tierra un reino de seres vivos con especies tan variadas. Y es que a pesar de que “solo” hayamos identificado 10.000 especies (de las cuales únicamente 500 son patógenas para el ser humano pese a su mala fama), se estima que podrían haber 1.000 millones de especies distintas.

Por ello, aunque es cierto que existen bacterias patógenas, ni de lejos todas las especies infectan al ser humano o a otros organismos. Existen muchas otras formas de crecer y desarrollarse, como por ejemplo realizando la fotosíntesis (como las cianobacterias), alimentándose de sustancias como el sulfuro de hidrógeno en las fuentes hidrotermales, haciendo simbiosis con otros seres vivos o creciendo en materia orgánica en descomposición.

Las bacterias se han adaptado a todos los ecosistemas y cambios ecológicos de la Tierra como ningún otro organismo, habiéndose diferenciado para desarrollar cualquier tipo de metabolismo, desde la fotosíntesis hasta la quimioautotrofia, pasando por los comportamientos patogénicos pero también simbióticos. De hecho, nuestro cuerpo es el hábitat de millones de millones de bacterias que, lejos de causarnos daños, nos ayudan a estar saludables.

Gracias a esta increíble diversidad ecológica, las bacterias constituyen no solo uno de los siete reinos, sino uno de los tres dominios esenciales en la vida; a saber, eucariotas, arqueas y bacterias. Se trata de un grupo de microorganismos que lleva 3.800 millones de años dominando la Tierra pese a que no podamos verlas.

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Protozoos: ¿qué son?

Los protozoos son organismos unicelulares eucariotas que generalmente son heterótrofos y se alimentan de otros seres vivos a través de un proceso de fagocitosis, es decir, que absorben otros organismos para alimentarse de ellos. Siendo eucariotas, tienen un núcleo delimitado donde se almacena el ADN y unos orgánulos celulares en el citoplasma.

Nunca hay protozoos pluricelulares, todas las 50.000 especies son unicelulares, es decir, una célula, un individuo. Paralelamente, que sean heterótrofos que se alimentan por fagocitosis implica que la obtención de materia orgánica para su desarrollo y mantenimiento de las funciones vitales se da a través de una absorción de seres vivos a través de su membrana para una posterior digestión interna.

En este contexto, se separan de las plantas porque no realizan la fotosíntesis (a excepción de las Euglenas, un grupo de protozoos que realiza la fotosíntesis en hábitats de agua dulce), de los hongos porque aunque sean heterótrofos digieren la materia orgánica de forma intracelular (mientras que en los hongos está es extracelular) y de los animales porque son unicelulares y todos los animales son pluricelulares.

Su catalogación como reino independiente llegó en 1998, cuando el grupo de los protistas se dividió en dos: los cromistas y los protozoos. Estos protozoos, a diferencia de los cromistas (donde tenemos las algas), no tienen una cobertura rígida (esto impediría su alimentación por fagocitosis), nunca forman colonias, tienen tendencia a la heterotrofia y algunas especies son patógenas.

De hecho, hay importantes parásitos para el ser humano que son protozoos, como por ejemplo Naegleria fowleri (conocida como la ameba comecerebros), Plasmodium (el parásito que provoca la malaria), Leishmania, Giardia, Trypanosoma cruzi (responsable de la enfermedad de Chagas)...

Los protozoos fueron los primeros organismos ecuariotas de la Tierra, apareciendo hace unos 2.500 millones de años. Este origen tan primitivo explica que su reproducción sea casi siempre asexual, generando clones a partir de la división celular o de la gemación. Aun así, disponen de estructuras de movilidad (flagelos, cilios o movimientos ameboides) que permiten que depreden a los seres vivos de los que se alimentan.

Como hemos dicho, a día de hoy hemos identificado 50.000 especies. Y aunque sus propiedades morfológicas y fisiológicas varíen mucho, con tamaños que oscilan entre los 10 y los 50 micrómetros (aunque hay amebas que pueden llegar a medir 0’5 milímetros), todos los protozoos se encuentran en aguas o suelos con mucha humedad, puedes proceden de una época de la Tierra en la que la vida seguía estrechamente ligada a los océanos.

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Bacterias y protozoos: ¿en qué se diferencian?

Tras haber analizado extensamente las características individuales de cada reino, estamos más que preparados para profundizar en su diferenciación. Seguro que las diferencias han quedado claras, pero por si necesitas (o simplemente quieres) disponer de la información con un carácter más visual y esquemático, hemos preparado la siguiente selección de las principales diferencias entre bacterias y protozoos en forma de puntos clave.

1. Las bacterias son procariotas; los protozoos, eucariotas

La diferencia más importante. Las bacterias son organismos unicelulares procariotas, cosa que significa que no disponen de un núcleo delimitado (su ADN se encuentra libre en el citoplasma) y no contiene orgánulos complejos. En cambio, los protozoos son organismos unicelulares eucariotas, cosa que significa que disponen de un núcleo celular bien delimitado que contiene el material genético y en el citoplasma se encuentran los orgánulos celulares.

2. Los protozoos son heterótrofos; las bacterias pueden desarrollar cualquier metabolismo

A excepción de las Euglenas, que realizan la fotosíntesis, todos los protozoos son heterótrofos (se alimentan a partir de materia orgánica), con la particularidad de que realizan una alimentación por fagocitosis, absorbiendo a otros seres vivos que digieren intracelularmente. En cambio, las bacterias son mucho más diversas metabólicamente, con especies heterótrofas, fotoautótrofas y quimioautótrofas (obtienen la energía de la degradación de compuestos inorgánicos).

3. Evolutivamente, las bacterias surgieron antes

Las bacterias fueron las primeras formas de vida en la Tierra, apareciendo hace unos 3.800 millones de años, cuando el planeta apenas tenía 700 millones de años de vida. Los protozoos, pese a ser los primeros organismos eucariotas, surgieron mucho tiempo después, hace unos 2.500 millones de años.

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4. De bacterias hemos identificado 10.000; de protozoos, 50.000

Pese a que se estima que la diversidad de bacterias podría ser de 1.000 millones de especies, “solo” hemos identificado unas 10.000, pues hay muchos problemas a la hora de cultivar y diferenciar especies. En cambio, de protozoos hemos identificado 50.000 especies, pero a pesar de que se estima que su diversidad real sería mucho mayor, no llegaría a ser tan grande como la de bacterias.

5. Los protozoos viven siempre en humedad; las bacterias, no

Los protozoos no han evolucionado tanto como las bacterias en adaptación a ecosistemas, pues todavía siguen muy ligados al agua, viviendo únicamente en hábitats acuáticos o en suelos con mucha humedad. Las bacterias, en cambio, se encuentran en cualquier hábitat de la Tierra, de ahí que dominen el planeta.

6. Los protozoos son más grandes que las bacterias

Las bacterias tienen unos tamaños que oscilan entre los 0,5 micrómetros en las más pequeñas y los 5 micrómetros en las más grandes. En cambio, los protozoos tienen unos tamaños que oscilan entre los 10 y los 50 micrómetros, con algunas amebas que pueden llegar incluso a los 500 micrómetros, o lo que es lo mismo, 0,5 milímetros.

7. Las bacterias tienen pared celular; los protozoos, no

Todas las bacterias disponen de una pared celular, una estructura por encima de la membrana plasmática que les da rigidez y protección. Los protozoos, en cambio, están “desnudos”. No disponen de pared ya que su membrana tiene que estar libre para poder alimentarse a través de este proceso de fagocitosis que hemos detallado.

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