Estudiar Biología: 3 motivos para formarte en esta ciencia

La Biología es una ciencia apasionante, por lo que hay muchos motivos para elegirla como carrera. Pero también hay puntos a tener en cuenta.
Por qué estudiar Biología

La Biología es la rama de la ciencia que estudia los procesos naturales de los organismos vivos teniendo en cuenta su anatomía, fisiología, evolución, desarrollo, distribución y relaciones entre ellos.

Esta apasionante disciplina no solo se encarga de registrar la variedad de especies en la Tierra, pues abarca campos tan dispares como la ecología, estadística, bioquímica o anatomía humana, entre otras muchas disciplinas. Por suerte o por desgracia para muchas personas, al menos durante los primeros años de carrera universitaria, de lo que menos se habla es de animales en sí.

A pesar de lo apasionante de esta carrera científica y del incalculable valor de muchas de las herramientas que se brindan durante este periodo formativo, es necesario tener en cuenta diversas consideraciones antes de decidir dedicarse enteramente a las ciencias biológicas. Aquí te mostramos los pros y contras de estudiar biología.

Los contras de estudiar Biología

En primer lugar, es necesario que contextualicemos la situación de esta disciplina científica en un marco utilitario. Sí, la pasión siempre ha de ser el motor del aprendizaje, pero desde luego no está de más ser realista. Te presentamos una serie de datos recientes en lo referente a la investigación en España:

  • Tras la crisis se ha reportado un recorte acumulado del 30 % en I + D. Es decir, más de 20 millones de euros han dejado de dedicarse a la ciencia.
  • España está en la cola de países en lo que a investigación se refiere, pues ante un mínimo del 3 % de inversión fijado por la UE, en este país no llegamos al 1,24 %.
  • En 2018 se había presupuestado un total de 7.000 millones de euros para la ciencia, de los cuales solo se ejecutaron planes correspondientes a 3.000 millones.
  • La tasa de paro para la carrera de biología en este país para el año 2014 era del 31,3 %.

Así pues, los datos brindados no son del todo esperanzadores. Si tenemos en cuenta que carreras como la ingeniería electrónica tienen un 98 % de tasa de empleabilidad (o por el lado contrario, filología francesa, con un 50,6 % de empleos), vemos que la biología cae en un terreno intermedio peligrosamente inclinado hacia la precariedad. Solo el 62,7 % de los licenciados en esta ciencia terminan dedicándose enteramente a ella, algo a tener en cuenta a la hora de decidir tirar por este camino.

También es necesario acotar qué rama de la biología es de interés para la persona en sí misma. Por ejemplo, si la predilección se encuentra en mecanismos humanos y enfermedades, el grado en enfermería o farmacia puede ser una buena opción (con tasas de empleabilidad que rondan el 86 % o más). Si, en cambio, la persona está más inclinada por la conservación y puesta en marcha de planes desde un punto de vista más “ingeniero”, la licenciatura en ciencias ambientales o la formación como técnico forestal pueden ser los caminos a seguir.

También existen grados medios y superiores de FP con enfoque a la veterinaria, ayudante clínico o de laboratorio y apoyo experimental. Como vemos, las posibilidades son tan extensas como métodos de aprendizaje existentes, por lo que animamos a cada lector a investigar cuál es el camino que más pueda estimularle durante su proceso formativo.

Los pros de estudiar Biología

Después de esta visión crítica (pero necesaria) de la situación de la biología actual, vamos a sumergirnos en los beneficios que reporta esta rama científica. No todo van a ser malas noticias, y por ello aquí te mostramos tres motivos para estudiar biología.

1. Interdisciplinariedad

En primer lugar, es esencial insistir que comprometerse a una carrera de las ciencias biológicas es, en cierto modo, abandonar la intención de estudiar únicamente a los bosques y sus seres vivos. La mayoría de las asignaturas especializadas en taxonomía, adaptaciones fisiológicas al medio y conservación se acumulan en los últimos años de formación, por lo que una persona nunca debe hacer es inclinarse por estudiar biología únicamente por “los animales”. Ejemplificamos esta idea con las asignaturas obligatorias del grado de biología en la Universidad de Alcalá de Henares (UAH):

  • Primer año: botánica, zoología, métodos en biodiversidad y conservación, métodos en biología celular, matemáticas, química, física, geología.
  • Segundo año: biología celular e histología, bioquímica, ecología, genética, estadística, métodos en biología molecular.
  • Tercer año: fisiología, fisiología vegetal, microbiología.

Podríamos seguir enumerando asignaturas, pero creemos que el concepto queda claro. A pesar de que existan una gran variedad de optativas que van desde la biotecnología hasta la parasitología, pasando por evolución, conservación y otras muchas disciplinas, está claro que las ciencias biológicas no se basan únicamente en el estudio animal. Esto, desde luego, es algo positivo, pero el alumno ha de estar informado de ello antes de ingresar en el grado.

Esta interdisciplinariedad otorga a la persona estudiante una “visión global” de las cosas, por romántica que suene la idea. Un biólogo percibe a un ser vivo como una perfecta maquinaria fruto de los procesos bioquímicos y de los diversos niveles de organización subyacentes a su morfología, pero a la vez como una minúscula pieza de un entramado de complejas relaciones que conlleva a la formación de un ecosistema.

Los biólogos percibimos la realidad desde un punto de vista microscópico y molecular, así como la posible historia evolutiva de los seres vivos, sus adaptaciones y su rol en el funcionamiento general del planeta.

Interdisciplinario

2. El incalculable valor del método científico

Si algo nos otorga estudiar biología es la adquisición de una herramienta de valor incalculable: el conocimiento del método científico. Este es el motor de los nuevos conocimientos, pues consiste en la observación sistemática, medición, experimentación, y la formulación, análisis y modificación de hipótesis. Esta herramienta se basa en dos dogmas principales:

  • Refutabilidad, es decir, que la hipótesis pueda ser sujeta a potenciales pruebas que la contradigan.
  • Reproducibilidad, es decir, que los experimentos puedan ser replicados por terceros.

El primero de los dogmas es de especial interés, pues permite el desarrollo de un pensamiento crítico de valor esencial en el alumno. Cada descubrimiento debe de ir acompañado de una infinidad de preguntas, tanto que fomenten como que contradigan a la hipótesis sospechada.

Por ejemplo: se ha visto que las hembras de una misma especie de ave ponen más huevos en el norte del País que en el sur. Esta hipótesis se puede confirmar mediante mediciones de número de puestas en nidos de diversas poblaciones, pero, ¿a qué se debe? Toca recoger variables climáticas, hipotetizar sobre presiones selectivas, ver los pesos de las hembras y posibles dimorfismos poblacionales, etc.

En la ciencia nos fijamos por los números, pues bien utilizada, la estadística no miente. El método científico nos enseña a tener en cuenta tamaños muestrales, interpretaciones personales, variables que se nos escapen y, sobre todo, a siempre poner en tela de juicio cualquier conocimiento adquirido. La sabiduría es infinita, y este ansia de conocimiento se puede obtener al estudiar biología.

3. La conservación del planeta

Nos encontramos ante la sexta extinción masiva, y esto es una realidad innegable. A día de hoy, 32.000 especies de seres vivos (es decir, el 27 % de todas las registradas) se encuentran en peligro de extinción, de las cuales casi 7.000 están al borde de desaparecer. Como hemos podido comprobar con la actual pandemia del COVID-19, el empobrecimiento de los ecosistemas y de los animales salvajes no solo les afecta a ellos, pues tiene consecuencias directas sobre la sociedad humana.

Es esencial actuar cuanto antes, pues ya vamos tarde. Es necesaria una primera línea de contención conformada por biólogos que se dediquen a la experimentación, pues sin conocimiento basal, no existen planes de actuación. La investigación científica permite plantear las preguntas adecuadas y señalar a las autoridades públicas cómo y cuándo actuar: las estadísticas y los gráficos no se fabrican solos.

Por ello, estamos en una situación en la que la biología es más necesaria que nunca. En un mundo donde el planeta ha sido terraformado y modificado hasta tal punto de resultar irreconocible desde un punto de vista natural, es esencial que exista una generación de expertos capaces de cuantificar los efectos de nuestras acciones sobre la Tierra y sus posibles soluciones. Solo la investigación nos otorga esta herramienta.

Cambio climático

Conclusiones

Tras este “solemne” discurso final, todo este espacio se podría resumir en que estudiar biología es positivo por tres puntos esenciales (entre otros muchos): la interdisciplinariedad de esta ciencia, la adquisición y entendimiento del método científico y la capacidad de combatir el cambio climático.

Todos estos conocimientos son positivos y esenciales, tanto a nivel individual como colectivo, pero está claro que se requiere una mayor inversión pública para que los biólogos podamos ejercer como tal*. Por mucho conocimiento que haya, si no existe dinero para llevar a cabo los planes, no vamos a ninguna parte.

Referencias bibliográficas

  • ¿Cuáles son las carreras universitarias que darán trabajo? Elmundo.es. Recogido a 16 de septiembre en https://buhomag.elmundo.es/my-life/carreras-universitarias-tasa-empleo/#:~:text=Las%20licenciaturas%20de%20Medicina%2C%20Investigaci%C3%B3n,una%20tasa%20de%20paro%20que
  • Facultad de ciencias, UAH. Recogido a 16 de septiembre en http://biologiacienciasambientalesyquimica.uah.es/estudios/lstAsignaturas-v3.asp?CodPlan=G650
  • IUCN redlist.org. Recogido a 16 de septiembre en https://www.iucnredlist.org/
Samuel Antonio Sánchez Amador

Samuel Antonio Sánchez Amador

Biólogo y divulgador científico

Graduado en Biología por la Universidad de Alcalá de Henares (2018). Máster en Zoología en la Universidad Complutense de Madrid (2019). A lo largo de su trayectoria profesional, permaneció dos años en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) en el departamento de biología evolutiva, donde realizó estudios genéticos y poblacionales en pequeños mamíferos. Esto le otorgó amplio conocimiento en cuestiones de heredabilidad, genes y patrones filogenéticos diversos. Desde febrero del año 2020 se dedica a tiempo completo a la divulgación científica, redactando temas tanto de índole científica basal como salud humana y bienestar animal.